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229    NIÑO YUNTERO

Carne de yugo, ha nacido 
más humillado que bello, 
con el cuerpo perseguido 
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo 
de vacas, trae a la vida 
un alma color de olivo 
vieja ya y encallecida.  

Empieza a vivir, y empieza 
a morir de punta a punta 
levantando la corteza 
de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente 
la vida como una guerra, 
y a dar fatigosamente 
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe, 
y sabe ya que el sudor 
es una corona grave 
de sal para el labrador.

Trabaja y, mientras trabaja 
masculinamente serio, 
se unge de lluvia y se alhaja 
de carne de cementerio.

A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.

Cada nuevo día es 
más raíz, menos criatura, 
que escucha bajo sus pies 
la voz de la sepultura.

Y como raíz se hunde 
en la tierra lentamente,  
para que la tierra inunde 
de paz y panes su frente.

Me duele este niño hambriento 
como una grandiosa espina, 
y su vivir ceniciento 
revuelve mi alma de encina.

Le veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.

Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.

¿ Quién salvará este chiquillo 
menor que un grano de avena? 
¿De dónde saldrá el martillo 
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón 
de los hombres jornaleros, 
que antes de ser hombres son 
y han sido niños yunteros.

| Miguel Hernández
(1910-1942)
Español.

 

V-A - AGRICULTURA FLOTANTE(CHINAMPAS)

230  [DESCRIPCION DE LA LAGUNA DE MEXICO]

En el distrito rico de Occidente
donde los francos montes su riqueza
y su oculto caudal hacen patente
con gran dulzura y natural largueza,
y dan en abundancia a nuestra gente
de sus profundas venas la fineza,
allí está aquella población famosa,
Tenuxtitlán, la rica y populosa.

Aquélla donde el grande Motezuma
tuvo su Corte y su real asiento,
adonde en plata y oro y rica
pluma juntaba de tributos largo cuento;
do se sacrificaba grande suma
de gente humana con rigor sangriento:
aquella ciudad grande que él tenía
por la cabeza de su Monarquía.

Esta ciudad lustrosa vio Neptuno
desde el undoso mar donde reinaba,
y por poder gozar en tiempo alguno
de los deleites que él imaginaba,
quiso ponerse cerca, en oportuno
lugar, para el regalo que esperaba,
y para que ella le comunicase
y en sus graciosas ondas se alegrase.

Y así, al Sur ordenó para este efecto,
calando el monte y cerro y dura sierra,
hiciese un acueducto muy secreto
por las entrañas de la firme tierra,
y se pusiese por vistoso objeto
a la bella ciudad, donde se cierra
de verdes cerros llenos de hermosura
una espaciosa y muy gentil llanura...

Hizo su entrada en una gran ballena
que las heladas ondas va hendiendo,
de resplandor y claro lustre llena,
del agua en su gran boca recogiendo,
y la ciudad y largos campos llena
de espadañas de ella, que esparciendo
iba amorosamente y rociando,
los comarcanos pueblos admirando.

Sobre la grande bestia, rica silla
de limpio nácar que -del Sol herido-
en varios visos sale a maravilla,
cual lindo pecho de pavón lucido;
sentado en ella, el Rey a quien se humilla
el mar soberbio, el que es obedecido
de los pejes más fieros y espantosos
y de los vientos bravos y furiosos.

Con grave aspecto y rostro. muy sereno,
barba de plata que le cubre el pecho;
largo cabello enriquecido y lleno
de los granates que da el Tracio Estrecho
y de las blancas perlas que el gran seno
del Indico Océano le da en pecho;
y en diestra mano lleva su tridente
rico y hermoso y muy resplandeciente.

Cerca de él iba el rico Sur, ufano,
con gana de servirle y de agradarle,
el agua sacudiendo con la mano
de la mojada barba; y a mostrarle
el bello puerto y Lago tan galano
que había hecho para recrearle,
con los campos y cerros del contorno
y grandes pueblos de vistoso adorno.

...Y porqué la Laguna deleitosa
por ser de agua salada y tan profunda
no fuese, a alguna dama, temerosa,
temiendo su canoa se la hunda,
abrió una vena rica y muy copiosa
de otra agua dulce, que un gran campo inunda,
y unió lo dulce allí con lo salado
dejando a entrambas aguas en su estado.

La parte dulce, toda se derrama
sobre la fresca juncia y verde tule;
salen las puntas de la verde trama
que la fresca Laguna adorna y pule:
aquí no teme la galana dama
ni hay para qué el contento disimule,
porque está el agua dulce muy somera,
segura y agradable y placentera...

...y por hacer más linda y agradable
la gran Laguna y la ciudad cercana,
hizo por eras un comunicable
repartimiento entre la gente indiana,
para que allí, por orden admirable,
con tierra a mano y con labor galana,
en el agua hiciesen milpas bellas
que sale gusto y gran provecho dellas.

Allí el bermejo chile colorea
y el naranjado ají no muy maduro;
allí el frío tomate verdeguea, | | (1)
y flores de color claro y oscuro,
y el agua dulce entre ellas que blanquea
haciendo un enrejado claro y puro
de blanca plata y variado esmalte,
porque ninguna cosa bella falte...

Eugenio de Salazar
(¿1530 -1605?)
Mejicano.

(1) Frío tomate verdeguea debe referirse al «miltomate» o| Physalis ixocarpa Brot. y no al jitomate| Lycopersieum. Este poema de fines del siglo XVI esinteresante para la historia de ambas Solanáceas. (regresar 1)

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