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V- OPERACIONES AGROLOGICAS


 

TUMBA

 

216       EL TUMBADOR


 

En silencio la selva se recrea:  
ya no turba su paz el rudo hachero 
a cuyo golpe aquel roble altanero 
vibraba con un ritmo de odisea.

Junto al árbol que un hálito menea, 
presa de oculto mal yace el bracero: 
y a través de la fronda un sol artero 
con lanza de cien puntas lo alancea.

Abrazado a su hacha de combate, 
contraída la faz, el ceño adusto, 
en garras de la fiebre se debate.

Y bajo el roble -de vida ignota- 
finge su cuerpo miserable arbusto 
que despiadado el vendaval azota.

Francisco Lazo Martí
(1864- 1909)
Venezolano.
 

 

217      LA ROZA


 

El golpear de las hachas y rozones,
| (1) por la cuesta selvática y huraña, 
vibra en la amplia oquedad de la montaña 
como una orquesta de sombríos sones.

No haya tregua, fornidos mocetones; 
troncos y arbustos atacad con saña 
y arrasad el breñal que se enmaraña 
hasta en sus más recónditos rincones.

Que roble secular de tronco erguido 
abastece tumbado, cual si fuera 
coloso montañés de muerte herido.

Despejad con la roza la ladera, 
para que surja en su repecho erguido, 
cual milagro de Dios, la sementera.

Abel González
(1879-1931)
Chileno.

MEMORIAS SOBRE EL CULTIVO DEL MAIZ
Gregorio Gutiérrez González (1826 - 1872) Colombiano.
 
 

QUEMA

 

218        FOGATAS


 

Toros del monte, fieros,  
levantan cuernos de fuego.

Por el monte van los toros 
asediados por el viento, 
llevan altos cuernos de oro 
y sus cuerpos de humo negro.

¡Por el monte, toros fieros,  
con sus cuernos de oro y fuego!

Fernando Luján
(1912-1967)
Costarricense.
 

 

219      EL HECHO MATERIAL DE ENCENDERUNA HOGUERA


 

Hay almas tan melódicas como si fueran ríos o  
bosques a las orillas de los ríos.

El hecho material de encender una hoguera  
de leña perfumada, de hierbas olorosas,  
en la cadenciosa soledad de los bosques

era nada más que una humilde ofrenda 
de los hombres que tú habías creado 
con partes de maíz y de tu aliento.

Esos hombres labraron monolitos
para tener memoria de tu nombre,
y recuerdos de fechas inmortales,
y te alzaron altares y oraciones
y adoraban la soledad del bosque,
la fogata de hielo de la orquídea
y la hoguera lejana de los astros
y vivían en las orillas de los ríos.

Estas ideas, tal vez un poco primitivas, 
pasaron en secreto a los hijos de los padres 
y a los nietos de los padres de los hijos como
pasa en la sangre el color de los ojos, 
la forma del cabello y los lunares.  
Por esas leyes sagradas de la herencia 
es que a veces yo enciendo fogatas infinitas.

Otto Raúl González
(1921- )
Guatemalteco.

 
 

220 A QUEMAIDA | (*)


 

Meu nobre perdigueiro ivem comigo.
Vamos a sós, meu corajoso amigo,
        Pelos ermos vagar ¡
Vamos lá dos gerais, que o vento açotta.
nos verdes capinais n'agreste moita
        -A perdiz levantar!

Mas nao... Pousa a cabeça em meus joelhos...
Aquí, meu cao¡... Já de listroes vermelhos
        O céu se iluminou,
Eis súbito da barra do ocidente,
Doudo, rubro, veloz, incandescente,
        O incéndio que acordou¡

A floresta rugindo as comas curva...
As asas fôscas o gaviao recurva, Espantado a gritar.
O estampido estupendo das queimadas
Se enrola de quebradas em quebradas, Galopando no ar. 

E a chama lavra qual jibóia informe,
Que, no espaço vibrando a cauda enorme,Ferra os dentes nochao...
Nas rubras roscas estortega as matas...
Que espadanam o sangue das cascatas
        Do roto coraçao...
O incêndio- leao ruivo, ensangtientado,
A juba, a erina atira desgrenhado
        Aos pampeiros dos céus¡ ...
Travou-se o pugilato.., e o cedro tomba... Queimado...,
retorcendo na hecatomba
Os braços para Deus.

A queimada¡ A queimada é urna fornalha¡
A Irara -pula... O cascavel- chocalha...
Raiva, espuma o tapir¡
... E  às vêces sôbre o cume de um rochedo
A corça e o tigre... -náufragos do mêdo-
        Vâo trémulos se unir ¡

Entáo passa-se ali um drama augusto...
N'último ramo do pau-d'arco adusto
        o jaguar se abrigou...

Mas rubro é o céu... Recresce o fogo em mares...
E após... tombam as selvas seculares...  
        E tudo se acabou¡..

Antônio de Castro Alves
(1847 - 1871)
Brasileño.
 

 

221         TIERRA QUEMADA


 

Rojos lirios de fuego se arrodillan
junto a los pies desnudos de la tierra.
Blancas manchas inmóviles se asoman
detrás de las colinas irredentas.
El aire perezoso se descalza
y deja sus caricias en barbecho
y una leve quietud adormecida señala
el mediodía de la espera.

Con la sangre encendida cabalgando
oigo el dolido llanto de las hojas,
la desatada guerra de la savia,
el rápido roer de las raíces,
del pasto mustio y seco los sollozos
y la queja del río desnutrido.
¡Todo parece alzar sus fieros puños
en rojizas calderas triturados!

Detengo la mirada en mis aprestos,
escudriño las voces que me asaltan,
la volcánica grieta de mis días,
el fuego de las noches de la espera,
de la ilusión quemada sus rescoldos,
y un pensamiento fraternal me une
con esta tierra roja y calcinada.

Modesto Parera
(1910-    )
Chileno.    


 

CA R B O NE R 0 S | (**)


 

222         LOS QUEMADORES DECARBON


 

Rachas al hombro -cual guadañas-, 
los carboneros -como muertes-, 
entran al monte y criban frondas 
con su mirar de rayos fuertes.

Árboles nuevos que los vientos 
mueven, parece que se signan; 
como pensando en Dios, los pobres 
árboles viejos se resignan...

Súbito lanzan por el monte 
bélico estruendo los hachazos; 
el árbol sufre.., pavor corre 
de las raíces a los brazos. 
Doblan su afán los tajadores.

Huye el silencio pavorido... 
Que no se sabe si los ecos 
son carcajadas de las hachas 
o graves ayes del herido.

La muerte atisba, fríamente. 
El árbol grita en su estertor. 
Retumba el último lamento:  
se queda todo en un temblor...

En medio del susto circundante, 
huida de insectos al exilio:  
ronda callada de las aves, 
y con sutil voz de perfume, 
flores que piden auxilio.

(...Balcón movible a las parásitas 
que alegres juegan con la luz; 
y al hombre, pan, y sombra y lumbre,
vivienda, cuna, caja y cruz...)

Sigue el hacheo. Por la tarde, 
mientras quién sabe quién suspira, 
con los pedazos de ni propio cuerpo 
levántanle su pira...

Y ya de noche, vése, arriba, 
sobre la espalda de la sierra -
tal un volcán que reventara- 
la corpulenta llamarada 
como surgiendo de la tierra.

Torna el silencio y en el monte 
bajo la sombra hay confusión... 
Que llega el alba y cerca viven 
los quemadores de carbón. . .

Francisco Botero
(     ?     )
Colombiano.

 

223             LOS CARBONEROS


 

A Doña Clara Castañeda de Casas Rojas, mi  maestra depoesía.
Con filial, ternísimo afecto. 

En un hogar medio salvaje, en una
Guájara | (2) triste al páramo vecina  
Tiene Juan Chunche, que carbón cocina
Su rancho allí, donde se ahumó su cuna.

La lluvia desdeñando paramuna
De frailejón pirámides hacina;
Y hosco y glacial como la usual neblina
Ve prosperar su arracachil fortuna.

La india, Censión, cantando una letrilla, 
El chinchorro de junco zarandea 
Do el indio infante se esparranca y chilla;

Mientras, baquiana en múltiple tarea, 
De un chamizo revuelve con la horquilla 
El tiesto de habas que al fogón totea.

Lisímaco Chavarría
(1877 -1913)
Costarricense.
 

 

EL TIEMPO BRAVO


 

Niebla y más niebla. La estación más brava  
Con borrascosas lluvias se aproxima.
Cierzo sutil los vástagos lastima 
Que el paramuno viento respetaba.

Juan una estera de espartillo acaba
Del rancho a sombra, en desigual tarima;
Censión a la olla chamarasca arrima
y enciende lumbre con rastrojos de haba.

En cueros los chiquillos barrigudos, 
Para el rigor del páramo nacidos 
Y más orondos cuanto más desnudos,

Triscando afuera, de la mano asidos, 
Juegan, con gritos remedando agudos 
Del viento entre las pencas los aullidos.

José Joaquín Casas
(1865 - 1951)
Colombiano.
 

 

(1)  Rozones = Herramienta para rozar,quizá del antiguo español runcón. (regresar 1)
(2)  Guájara = Rastrojo? (regresar 2)
(*)   LA QUEMADA // Mi noble perdiguero! venconmigo. / Vamos solos, mi valiente amigo, / por el yermo a vagar./ Vamos a los generales , que el viento azota, / de los verdespastos en la agreste mota/ la perdiz a levantar! // Pero no!...rosa la cabeza en mis rodillas... / Aquí, perro mío!..Ya delistones rojos / el cielo se iluminó. / He aquí que súbito de labarra del occidente, / loco, rubio, veloz, incandescente, / elincendio se despertó. // La floresta rugiendo las frondes curvas.../ Las alas oscuras el gavilán recurva, / espantado a gritar. / Elestampido estupendo de las quemadas / rueda de quebrada en quebrada/ galopando en el aire.// Y la llama se extiende cual boa informe,/ que en el espacio agitando la con la enorme, / hinca los dientesen el suelo... / En las rubias vueltas abraza las ....... / Queborbotean la sangre de las cascadas / del roto corazón! ... // Elincendio, león rubio, ensangrentado, / la crin lanza desgreñado / alos pamperos de los cielos!... / Se trabó el pugilato.., y el cedrocae... / quemado..., retorciendo en la hecatombe, / los brazoshacia Dios. // La Quemada! La quemada es una hornaza! / La irara salta... La cascabel cascabelea.. . / Rabia, espumajea el tapir! /.. las veces sobre la cima de una roca / la corza y el tigre...-náufragos del miedo- / van trémulos a unirse! // Entonces pasaallí un drama augusto... / En el último ramo del palo de arco adusto / el jaguar se abrigó... // Pero rubio está el cielo...Recrece el fuego a mares... / y después.., caen las selvasseculares... / y todo se acabó!...   (regresar *)
(**) La agricultura tradicional en la partetropical de América se ha hecho derribando monte para quemar yluego sembrar, como labor derivada, la extracción de carbón vegetales importante en algunas regiones. Por eso se incluye en estaantologia.  (regresar **)

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