(continuación "CANTO DELHACHA")
¡Las formas capitales se levantan!
Formas de la total Democracia y coronamiento de los siglos,
formas eternamente proyectadas de otras formas,
formas de ciudades viriles y violentas,
formas de amigos y de constructores de hogares alrededor de latierra,
¡Formas que abarcan la tierra y abarcadas por toda la Tierra!
Walt Whitman
(1819- 1892)
Estadunidense.
Traducción: Jorge Luis Borges.
191 ¡LAS HACHAS!
¡Hachas, cantad! ¡Es la hora del crepúsculo!
Rompa mi golpe recio las marañas,
hinche la sangre del esfuerzo el músculo!
Aún la selva está virgen: sus entrañas
dan a las fieras el cubil salvaje,
y entretejen fatídicas arañas
mezquina red en el hostil follaje.
Ya es hora, al fin, que el entusiasmo cuaje,
que el sol fulgure en la desnuda arista,
y que entremos abriendo en el ramaje
surcos de luz, hacia una luz no vista.
Y si la Selva nuestra marcha cierra,
caiga en las luchas de esta gran conquista nuestro sudor a fecundarla Tierra!
Ricardo Rojas
(1882- 1957)
Argentino.
LAS HACHAS
León Felipe Camíno
( ? )
Español
AZADAS
192 LA AZADA
Todo cuanto vivió por artificio
de los hombres y las generaciones,
-ciudades, templos, túmulos, naciones-
se desvanece en negro precipicio.
Obra hoy como ayer cruel maleficio.
El alma cual volcán quema esos dones
llevando ya en la luz de sus creaciones
cenizas del postrero sacrificio.
Quedan eternas sólo, en la distancia
de los tiempos, en pura y clara infancia,
la labor, el pomar, viñas y huertas:
¡cuántas veces la azada que cultiva
encuentra restos bajo tierra viva
de dioses muertos, de ciudades muertas!
Antonio Corea de Oliveira
(1879 - 1960)
Portugués.
Traducción: José María de Cossio.
193 ENXADA
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(*)
Plantaçoest Plantaçes! Do vale á serra,
arde a lavoura em ânsias previdentes...
E, ânsia de fecundar! a enxada enterra
beijos da luz do Sol, ósculos quentes...
Semente de aço fecundando a terra...
Enxada -mao dos pobres indigentes-
que á compaixáo terrena se descerra,
em súplicas fecundas de sementes.
Descansas do labor de todo o dia,
mal surge a Lua -enxada que nos planta
na alma recordaçóes e. nostalgia...
Teu som, no entanto, inda aos ouvidos canta
dos que almejam, penando, a paz sombria
dos Sete Palmos da Morada Santa.
José Domingnes de Almeida
(1888- )
Brasileño.
OTRAS
194 PALA
Bendita sea la pala,
la de panadero
con el pan en la palma;
la del jardinero
que la tierra labra;
la de pocero,
por el hallazgo del agua;
la de fogonero, negra;
la de albañil, blanca;
la de aventador,
ligera, ancha,
que siembra la semilla
en el aire, con gracia.
Bendita cuando la golpean,
y canta.
Bendita sea desde el día
de su invención lejana.
Bendita en la era
cuando el trigo traspala;
bendita cuando el hombre
sobre ella descansa
como en una muleta;
cuando en ella se mira la cara;
cuando en ella apoya
su mejilla afiebrada.
Bendita sea en la paz,
cuando en el hombro es llevada.
Bendita en la guerra campesina,
sobre las cabezas alzada.
Bendita sea la pala,
la de mi amor y mi fuerza,
en la tierra clavada.
José Pedroni
(1899 - 1968)
Argentino.
195 HOZ
Pequeña de la Biblia,
protegida de Dios;
línea del vientre de Ruth
fecundado por Booz.
Aquí te usamos poco,
o mejor: no te usamos.
Serias un juguete
sobre el campo que aramos.
Juguete para hormigas
tomadas de la mano,
que así hacen las hormigas
si hallan un puente enano.
Pero la guadaña,
que es tu hermana mayor,
te recuerda en la ausencia con ternura,
trazando sobre el campo tu figura
a cada golpe de guadañador.
José Pedroni
(1899- 1968)
Argentino.
196 GUADAÑA
Guadaña, ala de acero;
hermana de la imagen de la luna
en su primer noche: la hoz;
arma de corte fiero
que golpeada en el aire
tienes tan fina voz.
Guadaña, remo tenso
de bárbara inventiva;
terror del indefenso
ratoncillo de parva,
cuando a la tierra echada boca arriba,
con aletazo de ave fabulosa
le haces la barba.
Barba que es un hervor de mariposas,
si amanece florida.
(Las mariposas son de papel picado
sobre el campo alfalfado).
Guadaña, perro alerta
del labrador dormido,
con el ojo en la puerta,
con la oreja en el ruido;
del labrador que luego, campo afuera,
como es ley de quien ara,
para afilarte con la amoladera
te saliva en la cara.
Ofensa que la hierba, de rodillas, dulcemente repara.
José Pedroni
(1899 -1968)
Argentino.
197 HORQUILLA
He aquí la horquilla,
la temible. Con la azada,
se alzó llena de dientes
y tomó la Bastilla.
El hombre va con ella
a la siega y la trilla.
Coronada de trigo,
será como sombrilla.
Madera de su astil
es olorosa y brilla.
Da gusto acariciarla.
Es como tu mejilla.
José Pedroni
(1899- 1968)
Argentino.
ARADOS
198 LAS DOS REJAS DE ARADO
Tras de largo reposo
la reja de un arado
hablase tomado,
y caduca, inservible parecía.
Vio pasar otra reja,
su hermana y su pareja,
que reluciente y en flamante estado
de su labor volvía,
y dijole: "¿Por qué si el mismo día,
del mismo material y el mismo hierro
salimos todas dos, tú estás lozana
como un peso acuñado esta mañana;
mientras que yo, cual sucio pordiosero
deslustrada vegeto y degenero?
¿Dónde te embelleciste, y cómo y cuándo?"
-Hermana, trabajando.
Rafael Pombo
(1833 - 1912)
Colombiano.
199 EL ARADO
Padre y señor del corazón sonoro
de la mies casta, de las matinales
penacheras de luz de los trigales,
de las espigas musicales de oro,
pausadamente el mágico decoro
de tu reja fecunda los eriales,
y reciben los surcos maternales
la semilla del pan, como un tesoro.
Por ti el sueño de paz de las espigas,
bajo el azul del cielo como una
eterna procesión sobre las eras,
y por ti el buey arrastra sus fatigas,
y elevan los trigales a la luna
el ámbar de sus finas cabelleras.
Crepúsculo. Atardece, y el sol dora
con su postrer fulgor la serranía,
y en la quietud solemne de la hora
flota un hechizo de melancolía.
Como vuelve la tórtola traviesa
hacia su nido alborotada y loca,
la campesina hacia el hogar regresa,
el beso y la canción a flor de boca.
Alarga los senderos el pausado
e inalterable paso de los bueyes,
que en la noche, al rumiar en el estrado,
recordarán la Estrella de los Reyes.
Bajo el peso mortal de la fatiga
el par de bueyes arrastró el arado,
y de los surcos floreció la espiga
como el oro mejor, rubio, dorado.
Jacinto Fombona-Pachano
(1901-1951)
Venezolano.
200 SANGRE
He aquí un timón de arado.
Tiene la giba del camello,
la línea del esclavo.
A la vista del fuego
pide perdón, arrodillado.
El herrero lo mira fieramente.
¡Es el amo!
Cuevecillas del humo
sus narices de bárbaro.
Reflector de la llama
su pecho bronceado.
La sangre salta por el aire
a cada martillazo
y cae en estrellitas
sobre los que miramos
-un poeta y cien niños
con los ojos cerrados-;
cae sobre nosotros
y no somos manchados.
¡Alabado sea el hierro,
hermanos!
José Pedroni
(1899 - 1968)
Argentino.
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AZADA // Plantios! plantios! / Delvalle a la sierra, / arde el trabajo en ansias prudentes... / y,ansia de fecundar! la azada entierra / besos de la luz del sol,ósculos calientes... // Semilla de acero fecundando la tierra... /Azada -mano de los pobres indígentes- / que a la compasión terrenase abre, / en súplicas fecundas de simientes. // Descansas de lalabor de todo el día, / apenas surge la luna- azada que nos planta/ en el alma recuerdos y nostalgia... // Tu sonido, mientras tanto,todavía a los oídos canta / de los que ansían, penando, la pazsombría / de los Siete Palmos de la Morada Santa. (regresar *)
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