|87 SEQUÍA
Herida roja en el verano inmóvil
que mudamente se consume y sangra.
Retorna, grávida, la flor del tiempo,
a su materia, a su primera estancia.
Largo cuchillo de agitada arteria
por los espejos del paisaje en llama,
troncha el tobillo de la sombra leve,
las verdes alas de la frágil planta.
Silbos agudos de invisibles rocas
el horizonte de cristal arañan
y el aire es ave que, amarilla, muere,
clavado un dardo en su fugaz garganta.
Ábreme la puerta,
ábreme la puerta, hermana,
que vengo muy mal herido.
Traigo sed inalcanzable y muerta,
cuatro veces muerta, el agua.
Levanta el árbol deshojados huesos,
filosos dedos de cocuiza
|
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(1)
extática,
la tuna enseña su esqueleto verde,
su cráneo estrecho los cardones alzan.
Quiébranse frutos como vidrios. Rásganse
cuerpos de brisa entre reptantes zarzas
y ciegamente se devuelve el río
sediento, en busca de su fuente anclada.
¿Por qué ha de ser la luz tan implacable?
Furioso toro de encendidas astas,
gran serpiente de fuego embravecida,
delirante silencio en catarata.
Herido, herido por la luz, ¡ah mundo!
"tierras, orillas de la mar intacta",
por su saliva de candela y toro,
por la saeta de su blanca aljaba.
Abreme la puerta,
ábreme la puerta, hermana,
que vengo muy mal herido.
Para una herida de sed yo traigo
cuatro horizontes sin agua.
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Juan Liscano
(1915- )
Venezolano.
88 SEQUÍA
Paja, el rastrojo y el barbecho paja,
el monte, leña, polvo la semilla,
amarilla la tierra y amarilla
la muerte, bajo un cielo
|que amortaja.
Fuego de cal en la roida caja
de la osamenta, fantasmal parrilla;
sed de la cal, la sílice y la arcilla
en cada surco que se resquebraja.
Rojo al ojo de fiebre y pesadilla,
descarnada la mano que trabaja,
blanca la cara como mascarilla,
y árido el gesto que se desencaja
pidiendo en su infierno sin orilla
el milagro del agua que no baja.
|
Roberto Ledesma
(1901- )
Argentino.
|89 SEQUÍA
De pronto al campo se le había caído la sonrisa de loslabios.
Los ríos cada día llegaban más escuálidos
y, sin ser época de cosechas,
todas las sementeras se habían vuelto doradas.
Parecía próximo el día en que murieran de sed losmanantiales.
Los pájaros habían dejado de cantar
y organizaban una emigración desesperada
a los países donde las flores existían y el agua eraabundante.
En todos los ojos ardía la fiebre.
Nadie recordaba cómo era la lluvia
y parecía que estaban empolvados todos los corazones.
Los hombres se destrozaban las manos
de tanto cavar la tierra.
El cansancio les había hecho atardecer los ojos.
El agua no se encontraba ya en ninguna parte
y la tierra reseca se llenaba de grietas.
¡Era la sequía!
Morirían primero las plantas,
donde las flores ya no tenían cabida.
Luego serian las bestias, todos los animales.
Después los hombres, con los labios partidos
y en los ojos ensanchada la angustia.
En los labios les quedaría apretado un grito
que era toda la vida:
¡ Queremos agua! ,
¡Agua! ,
¡ Agua!
Mientras tanto, todo estaba seco,
hasta los corazones.
Las mujeres
buscaban en vano el amor
en alguna mirada.
Los niños
buscaban en vano un poco de agua
para hacer una charca donde poder jugar.
Y la que primero se murió de sed
fue la alegría.
Así debió haber sido la tierra
en el terrible tiempo que precedió al nacimiento delamor.
Todos los seres tenían la nostalgia de un cántaro vacío
y no podía pensarse en nada más dulce
que unas gotas de agua para mojar los labios.
En todos los lugares
se hallaban por millones las mariposas muertas.
Dolían las miradas
de tanto azul de cielo,
de tanto oro del sol,
de tanto rebrillar de las piedras.
Las últimas aves se habían ya marchado
y nadie se acordaba de cantar.
Todas las madrugadas nacía la esperanza de encontrar unanube,
y por un vaso de agua se ofrecía la vida.
Se morían los hombres, calcinados los ojos,
con un grito apretado en los labios:
¡ Queremos agua!l ,
¡Agua! ,
¡ Agua! ,
¡Era la sequía!
|
Alejandro Carrión
(1915- )
Ecuatoriano.
90 SEQUÍA
¡Cuánta sed la mía! Vuelca lluvia frondosa
sobre mi lengua enorme, grande porque es la tierra.
Híncheme los riachuelos, precipítame ramblas...
¡ Lluéveme sin desorden! Soy un barro gimiente
que, aunque te embeba íntegro, te seguiré en acecho.
Es mi sed muy antigua: se confunde contigo
cuando eras con el fuego una criatura unísona.
Son de incendio mis manos. Echo humo amarillo
que se vuelve violeta al airear su greña.
¡Estas sedes tan rígidas que desucan
|
|
(2)
, estiran
los alaridos roncos del querer anegarse!
Ven. Deshazte en mis labios y aprende
que esta sed con que rujo es más fiera que el tigre.
¡Oh tu agua de lluvia; ponla pronto en mi lengua!
Por las gargantas agrias que no tienen resuello,
yo te pido que lluevas, que desciendas raudante.
|
Carmen Conde
(¿1907? - )
Española
|91 ORACION EN LASEQUIA
|
¿A dónde has vuelto el rostro
¿Por qué lo has apartado
de este hogar que habitabas
desde siglos lejanos?
Pronto verás, Señor,
lo que tenemos de árbol.
Verás los hombres quietos
secarse, al suelo atados.
Otros tal vez huirán,
desarraigados, trágicos,
árboles que caminan
como raíces sangrando.
Dulce rumor de lluvia
llena nuestro pasado.
Llueve por la memoria,
por todo lo acabado.
En la tarde se escucha
por la llanura abajo
el alma de los trigos
marcharse hacia el ocaso,
Si volvemos el rostro
hacía atrás, contemplamos
largos siglos de lluvia,
tu eternidad, tu cántico.
Eras Tú, bien lo vemos,
llegando por los años
hasta animar las horas;
Tú, sangre sin cansancio,
El tiempo es otra lluvia,
un auxilio obstinado
hacia el hombre, un continuo
bajar en nuestros campos.
La tierra se vacía.
Se vacían los ámbitos
del cielo; empieza a verse
lo eterno, descarnado.
El tiempo se vacia,
duda y se ciega, vago,
como viajero en medio
de un gran desierto blanco.
Háblanos, di por qué,
dinos por cuál pecado
de los que siempre hacemos
nos dejas de tu mano.
¡Y perdónanos ya,
alza tu recio brazo
de tus surcos, tus flores,
tus frutos, tus ganados!
|
José María Valverde
(1926- )
Español.
|92 SEQUÍA
Hay alegría en los campesinos
porque la luna nueva anuncia lluvia.
La tierra está reseca
y los sembrados sufren.
Hay gran temor de pérdidas. Las bestias
olfatean con sed por las quebradas;
menos sabias que el hombre, nada esperan
de la luna en creciente.
...Dicen que viene sentadita,
sentadita hacia el norte...
Los niños interrogan a los viejos
y se transmiten la esperanza.
¡Buen Dios! Haz el milagro! que haya lluvia
y se salven las siembras.
Por la fe de los hombres, por los árboles,
por las bestias, Señor!
|
Jorge González Bastías
(1819- 1950)
Chileno.
93 TIEMPO DESEQUÍA
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| Ad petendam pluviam
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(*)
Lluvia de mi niñez, ¿ya no regresa
mi corazón al mundo?
Entre palmeras,
volved llorando, antiguas primaveras;
venid a mi, lloved en las estrechas
calles de mi recuerdo, y que mi ausencia
se copie en el cristal de las aceras.
Oh, tiempo tormentoso, ¿no le queda
al corazón un eco de tormenta?
Lluvia que yo perdí, repiquetea
en la clara ventana de mi pena,
donde acodada el alma te recuerda.
Niñas de mi niñez, corro que rueda,
pedídselo a la Virgen de la Cueva;
ya que mi cielo es gris, que al menos llueva,
si, que llueva, que llueva, que me llueva,
que se me empape el cuerpo y huela a tierra,
a tierra triste, cálida y sedienta.
Volved, volved, que mi esperanza espera,
lluviosos días de mi adolescencia,
días de amor, que hicísteis al poeta;
volved, volved, mojadme las primeras
ilusiones, a ver si el alma deja
su amarga sequedad.
|
Rafael Montesinos
( ? )
Español.
94 MALAÑO
Con aridez hostil y gestos espectrales,
se mueven los resecos tallos de los cardales
en el viento que baja de la pelada sierra,
alborotando grandes polvaredas de tierra.
No llueve. . . El cielo siempre azul, blanca la ruta.
Las lomas tienen sed, la cañada está enjuta.
Cada día se doblan más sin color las hojas.
Las tardes aparecen trágicamente rojas.
Es como un gran dolor que definirse quiere
en lo que arriba sangra y en lo que abajo muere.
El monte ya perdió casi toda su fronda,
no hay agua en muchas leguas a la redonda,
por eso los ganados baguales
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(3)
en tropel
se acercan, husmeando frescuras de jagüel...
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|
(4)
Sobre los surcos vaga la visión del truncado anhelo,
cada vez más descorazonado.
Para tanta labor cosechar un dolor
tan grande, dice el alma honda del sembrador,
mirando convertirse sus riquezas futuras
en unos tallos secos y en unas tierras duras.
Medio día.. .A lo lejos se oye un chirriar de ruedas.
De algún incendio brotan las negras humaredas.
La tierra bajo el sol sufre como una llaga.
Un galope que cesa y un rumor que se apaga...
Solo turban la angustia de la pampa desierta
los caranchos
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(5)
, que vuelan sobre una vacamuerta!
|
Ernesto Mario Barreda
(1883- )
Argentino.
95 SEQUÍA
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Porque la sed había herido toda cosa,
todo ser, toda tierra de hombres...
Y nunca más volvería la lluvia.
Y moría la aldea en el silencio de bronce.
Los flacos perros alargaban sus lenguas hasta las galaxias.
¿Y sólo en secreto saben hablar los bosques?
Y la sed enseñaba palabras procaces,
y era un recuerdo de savias y frutas,
era un lirio de hielo abierto en todo el cielo.
Y dijo el hombre: aquí junto a mi lecho perros de sed yfuego saltan a mi garganta...
Pero más allá de las lontananzas
oigo venir la lluvia danzando jubilosa
con violetas y rosas,
la siento venir en distancias de años,
sus pies menudos, linos y saltarines.
Si lloviera en la aldea,
sobre los valles que bostezan secos,
si lloviera sobre las alfombras
del monte,
sobre la noche de rocas amarillas.
Una delgada aguja había,
perdida,
en la profusa sombra,
una agujita de agua.
Y la joven madre cobriza
inclinada y desnuda como hoja de plátano, prendido de sussenos
tiene un hijo de barro,
otros días los cielos tímidos descendían
a picotear los granos en su palma de greda.
¿Dónde el agua desnuda,
el agua que brilla y canta?
El agua es en la noche como una luz opaca.
Y esa palabra húmeda sonando lejos en el monte.
Ese fresco tambor no se sabe en dónde.
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Aurelio Arturo
(1906 - 1974)
Colombiano.
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(1)
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Cocuiza = |
Furcraea humboldtiana Trel.,|
F. foetida (L.) Haw., especie de tique deVenezuela.(regresar 1)
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(2)
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Desucar = Desjugar.(regresar 2)
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(3)
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Baguales, bagual = Cimarrón, montaraz, sin domar, hablando deanimales. (regresar 3)
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(4)
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Jagüel = Jagüey, cisterna, cacimba, depósito de agua. (regresar 4)
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(5)
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Caranchos = Aves rapaces semejantes a las que en otros lugaresse llaman zamuros, zopilotes., chicoras o gallinazos. (regresar 5)
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(*)
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(Para pedir lluvia). (regresar *)
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