INDICE




773      EL RONDADOR


 

Cada indio es un pingullo  
soplado por la boca de un sollozo vencido
en la veta del chicote con que arrea los ocasos.
Con su sayal de lana, su sombrero de paja,
su faja de colores y sus ojotas de cuero
es el franciscano de los campos
que va tocando al llamador de los árboles
que mueven los umbrales de los cerros
para saber dónde se esconde el hambre.

El indio es el icono que adoran los maizales,
el fetiche incaico prendido al cuello de los ríos,
la fruta desgajada de cada capuli, 
espiga del trigo humano fructificando en la ladera,
la shulla  que de vez en cuando visita la ciudad
para regar una lágrima de chacra en los comercios.

El indio extiende la concertina de los
atardeceres en una copa de trago, dinamita de calorías
que amontonan sus barricadas de inconsciencia
en los huecos de sus costillas, donde el día sudoroso
tarja la cuenta del trabajador exhausto;
el indio mide el almud de su alegría
para echarlo en los jueves de feria,
en los cuales el mediodía es una cotona
puesta a secar en la punta de un arado.

La india es la canción quichua
que cantan los llanos, las chilcas | (1) ylas retamas,: | (2)
tumbándose en el campo de cebada
con un color líquido de cántaro de chicha derramado;
la india es la piedra que en manos del indio
va moliendo el grano de las penas.

El indio y la india
son incensarios con candela y alhucema
que los vahos de la cosecha bambolean
hacia los ojos vaciados de la ciudad torcida;    
 ¡pero no!
El indio es el franciscano de los campos;
y la india es la cinta ajada y desteñida
amarrada a la cintura de las fatigas
con que cada nueve meses
suelta la honda de su vientre.

G.        Humberto Mata
(1904- )
Ecuatoriano.

 

NEGROS

 

774    NEGRO CON PALA EN LA TIERRA


 

Hablé contigo dos noches
y no me contaste nada.
Se te caía la voz
como una fruta dañada.

Ni tu piel siempre sin día
pone más triste tu cara,
ni tus dientes que trituran
en vez del pan, la palabra.

Y eres de tierra tan dura,
que la palabra más blanda
te sale fruta de coco
aunque tenga dulce el agua.

La salud de tu silencio
trabaja más que tu pala.
Duro está el brillo en tus ojos
como el del cielo en la daga.

Hablé contigo dos noches
y no me contaste nada.
Se te caía la voz como
una fruta dañada.

Ni tu sonrisa que roba
secretos a la mañana,
ni el cielo que siempre ha sido
propiedad de tu mirada.

Sólo con tragos de ron
matas tus penas calladas,
que te ponen más oscuro
que cuando escupes palabras.

En un punto del Caribe,
sobre la espuma salada,
en una de las Antillas
que hablan negros lenguas blancas.

En una isla pequeña:
Martinica (casi nada),
yo vi engordar tu tristeza
que sin comer engordaba.

Limpios tenía los dientes
el hambre que me miraba
con los ojos de su rota
ropa sucia que no calla.

Hambre sin tiempo y ya vieja.
Pero las gotas de agua
de su frente siempre caen
igual que monedas falsas.

Manuel del Cabral
(1907-   )
Dominicano.


 

775      CANTO AL MONTUBIO | (3)


 

Hombre
engendrado en savia de todas las yerbas.
Vives tu vida i
gual en los bosques, igual en los ríos.

Como si la pampa te fuera pequeña,
la ciudad te seduce, pero luego te aburre
porque notas la falta a leña verde,
a guarapo y a puro.

Brioso como el potro,
eres manso en cualquier día de faena.
Te perfilan las broncas,
ejemplar de los buenos.

Cuando te nace apetito de sangre,
van contigo hacia el crimen
el machete, el poncho y la guitarra.

La ciudad te descubre
porque llevas algo que ella nunca ha tenido:
un machete en el cinto y una espuela al tobillo. 

Conquistador de bosques:
cuando vas en tu caballo
me parece que te sales sobre el horizonte.
 Enlazando los toros
tu veta es una rúbrica tirada en el espacio.

Necesario en invierno, necesario en verano,
palanca de todas las cosechas,
una mesa de pinta y un montón de cigarros
son tu mejor madrugada.

Hugo Mayo
(1898-    )
Ecuatoriano.


 

776      YA TUMBA EL NEGRO


 

Para el dilecto amigo, Lic. Antonio De León.

Ya viene tumba tumbando el negro
la dulce caña por el cañal...
(Y si en sus venas se apaga un grito
surge violento en su corazón).

Tumba tumbando un negro,
tumba el cañal...
Ya viene tumba tumbando el negro
el fresco grano del cafetal...
(Llevan sus ojos mirar sufrido
y en su sonrisa brota la hiel).

Tumba tumbando un negro
su cafetal...
Ya viene tumba tumbando el negro
los frescos cocos de su palmar...
(Su tosco pelo semeja estopa;
su frente, surcos para sembrar).

Tumba tumbando un negro
por el palmar...
Ya viene tumba tumbando el negro
las negras penas que el blanco dio..
(Viene tan negro como el petróleo,
se va tan pobre como llegó).

Tumba tumbando un negro,  
¡Ya tumbará...!

Víctor M. Franceschi
(1931- )
Panameño.


 

777      SUDOR Y LÁTIGO


 

Látigo,
sudor y látigo.
El sol despertó temprano,
y encontró al negro descalzo.
Desnudo el cuerpo llagado
sobre el campo.
Látigo,
sudor y látigo.
El viento pasó gritando:
"¡Qué flor negra en cada mano!
La sangre le dijo.'¡Vamos!'
El dijo a la sangre: "¡Vamos!'

Partió, en su sangre, descalzo.
(El cañaveral, temblando,
le abrió paso...)
Después, el cielo callado;
y bajo el cielo, el esclavo,
tinto en la sangre del amo.
Látigo, sudor y látigo,
tinto en la sangre del amo;
látigo, sudor y látigo,
tinto en la sangre del amo,
tinto en la sangre del amo.

Nicolás Guillén
(1902- )
Cubano.


 

778      CAMPO


 

Siempre de risa y bachata, | (4)  
boca color de mamey; 
plumón de cuervo la mata 
de pelo. Fino carey  

las manos; cuando dilata 
sus grandes ojos de buey, 
se hacen dos lunas de plata 
para el negro del batey.  

Negro bembón del "central",  
que al cinto lleva con maña  
cuchillo de hoja en canal,  

con el que cortaba igual  
el verde trozo de caña  
que el vientre del mayoral

Alfonso Camín
(1883-    )
Español.


 

779      EL ESCLAVO
 

 

Viejo esclavo, ya inútil, flaco y casi desnudo,
ayer sudor y lágrimas di al valle y la montaña:
el cafetal lo sabe, y aún puedes en la caña
ver a veces mi sangre cuajada en algún nudo.
De huir hacia el naciente, cuán distinta que pudo
ser mi suerte! Allí el sol el Kraal nativo baña.
Mas temí de los perros la incontenible saña,
y al máyoral, y el látigo que impulsa un brazo rudo.
 Mis dioses me prohíben, y su rito escondido
mezclo a los cultos blancos. Mi idioma casi olvido,
y de Ivá,  Omelé e Itótele la voz ya no me alegra.
Mas venga Ochún mi raza con el sexual reclamo,
y si observas la nieta predilecta del amo,
en sus labios de dátiles verás la sangre negra.

Felipe Pichardo Moya
(1892- )
Cubano.

 

COOLÍES 

 

780      NEGRO Y AMARILLO


 

Es la hacienda refugio consagrado 
de las razas ungidas por el crimen, 
que con la lampa, el pico y el arado, 
se alzan, se transfiguran, se redimen.

Siempre jadeantes, la lección aprenden 
del trabajo viril negros y chinos:  
el giro de los émbolos atienden, 
cortan la caña y limpian los caminos.

Cuando, cansados, al hogar sencillo 
vuelven y se amontonan a la puerta, 
de cenicienta luna con el brillo 
mudos admiran la extensión desierta;

y acaso sienten la nostalgia inmensa, 
dibujando un recuerdo en la penumbra, 
que siente el incensario que no inciensa 
y que siente la antorcha que no alumbra...

Quizá el negro, cruzándose de brazos, 
espera siempre que su gloria vuelva 
soñando en los recónditos regazos 
de una africana y majestuosa selva...

Quizá el chino, en cuclillas, como un brujo, 
con apostura extraña y gesto impropio, 
finge suave y exótico dibujo  
en las volutas lánguidas del opio...

Y siempre entre sus sueños soberanos 
sienten así, pensando en sus destinos, 
el rugir de los leones africanos  
o          el aletear de los dragones chinos...

José Santos Chocano
(1875 - 1934)
Peruano.

 

(1) Chilcas = Arbustos y matas del género Baccharis, familiaCompuestas. (regresar1)
 
(2) Retamas = La leguminosa de flor amarilla, Spartium junceum L.,que sirve para hacer escobas. (regresar2)
(3)  Montubio = Habitante rural de las provincias litorales delEcuador. (regresar3)
 
(4)  Bachata = Jolgorio, diversión, fiesta.  (regresar4)

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