649 NA ROÇA
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Ao Dr. Luís Jardim
Cercada de mestiças, no terreiro,
asma a Senhora Môca; vem descendo
A noite, e pouco e pouco escurecendo
O vale umbroso e o monte sobranceiro.
Brilham insetos no capim rasteiro,
Vêm das matas os negros recolhendo;
Na longa estrada ecoa esmorecendo
O monótono canto de um tropeiro.
Atrás das grandes, pardas borboletas,
Crianças nuas lá se vao inquietas
Na varanda correndo ladrilhada.
Desponta a lua; o sabiá gorjeia;
Enquanto às portas do eurral ondeia
A mugidora fila da bolada...
Antonio Cândido Gonçalves Crespo
(1846 - 1883)
Brasileño.
650 IDILIO
El aire está aromado por las recientes talas
y en el paisaje de humo, flota la luna, roja.
En la falda materna, un niño quiere alas,
porque pide la luna y no hay quien se la coja.
Se borra entre el humo el sendero amarillo
y el aire huele dulce por las últimas podas.
Sobre la yerba fresca aguarda otro chiquillo
que salgan las estrellas para contarlas todas.
Va sonando ahogada una trémula esquila
que parece callarse a un signo del lucero.
Absorta en un recuerdo, la hija mayor, que hila,
pierde a ratos los ojos en la paz del sendero.
Diluye el occidente su franja nacarada
sobre los humeantes y plácidos rastrojos:
sólo la dulce madre sonríe sosegada,
sólo la dulce madre no levanta los ojos.
Félix Armando Núñez
( ? )
Venezolano.
651 TARDE POBLANA
Casucas apretadas como los finos dientes
que al abrirse las tusas las mazorcas enseñan.
Delante de las casas los naranjos se empeñan
en dar sombras y frutos a las sencillas gentes.
Las penumbras se adornan de joyas relucientes;
las campanas del ángelus del poblado se adueñan,
y en tanto que los mansos ojos de un buey ensueñan
poco a poco se alegran de cántaros las fuentes...
En los pajizos ranchos tiembla un fulgor escaso;
y antes de que la vida se apague en el ocaso,
cuando el día se adorna de penúltimas galas,
por el atajo asoma la tardía carreta;
y asordan el ambiente., vago cristal violeta,
los gallos, que en las frondas aplauden con las alas...
Alfredo Espino
(1900-1928)
Salvadoreño.
NOCHE
652 NOCTURNO DE GRANIA
Pastan las cabras
en el azul de cielo.
La luna
es cabeza de virgen
con su manto de estrellas.
En esta noche que acaricia,
tienden los higuerones
sus ramas al sueño.
Noche de la granja,
esencia de Nocturno.
Aire
que se lleva mi alma
allá donde pastan las cabras,
que se comen el azul de las noches
y descansan en la luz del sol.
Max Jiménez
(1900-1947)
Costarricense.
653 LA VIRGEN DEL APRISCO
La lana de la luna la cieluna,
el humo que en la loma se amotina,
el traje del pasaje hecho de alguna
materia enmarañada, mortecina,
Último atisbo de su sombra hombruna.
Grito despavorido del arado,
los bueyes vesperales van huyendo
y el labriego feraz los persiguiendo,
arando, dando, sin saber quién siendo
los bueyes va guiando sosegado.
Baja la Virgen por el dulce Aprisco,
trae una cesta llena de bellota.
La lumbre enciende con amor y cisco
y el humo por el aire quieto flota.
Carlos Edmundo de Ory
(1923- )
Español.
654 LABOR INDIGENA
Es una choza, orillas del turbio Casiquiare.
Fulgor de plenilunio por el marzal estío.
Junto al fogón del patio, que está cerca del río,
trabajan las guarichas: rebosa del manare
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(1)
la feculenta yuca, sin el nocivo yare
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(2)
que ya exprimió la prensa del sebucán
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(3)
-
avío del aborigen-. Suenan, del próximo bohío,
carrizos melancólicos al son del curumare.
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(4)
Van por el cielo nubes. Una guaricha vieja,
del Camajay-Minare murmura la conseja
cuando se oculta Diana tras la cortina bruna.
Es un maligno espíritu el Camajay-Minare.
Y al fulgecer de nuevo sin antifaz la luna
hay otra luna llena tendida en el budare.
Alfredo Arvelo Larriva
(1883 - 1934)
Venezolano.
REMINISCENCIAS CAMPESINAS
655 RAIZ DEL CANTO
Conozco el habla de los hombres
que van curvados por el campo,
y el grito puro de la tierra
cuando la hienden los arados
Conozco el trigo que madura
-sol en monedas acuñado-
y las mujeres que transportan
su llamarada entre los brazos
Generaciones de labriegos
van por el cauce de mi canto:
hembras del pecho en dos racimos,
firmes varones solitarios.
Ellos hablaban con Dios vivo
en el mensaje de los cardos
y conversaban con el agua
en el lenguaje de los pájaros.
Un abuelo de mis abuelos
era padrino de los álamos.
Otro acuñaba lunas nuevas
al levantar su hoz en alto.
En el silencio de mi madre
dormía el yuyo de los campos,
la yerba luisa, el toronjil,
el vaso blanco de los nardos.
Todos me cantan pecho adentro;
van por mi sangre río abajo;
guían en trilla de jacintos
Por mi silencio deslumbrado.
La tarde pura de mi verso
tiene gavillas y ganados,
porque aún miran con mis ojos,
los que sembraron y sembraron.
Cuando galopo cielo arriba
sobre mi yegua de topacio,
es que me tiene desvelado
mi sementera de los astros.
Conozco el grito jubiloso
del trebolar recién regado
y es el licor que se derrama
desde las copas del zapallo.
Sé del lagar, sé de las viñas
y de los mostos fermentando,
y sé de Baco que solloza,
borracho azul, entre los pámpanos.
Sé de las lentas escrituras
del humo gris sobre los ranchos;
del viento Sur cuyo relincho
puebla la noche de caballos.
Sé de la harina mañanera
que agosto vuelca en un cedazo
y de los pozos que gotean
en un crepúsculo de cántaros.
Sabiduría de mi sangre
donde los llantos fermentaron.
Sabiduría de mi pecho.
Sabiduría de mis manos.
Lento, en la tarde silenciosa,
por este surco voy pasando;
surco sutil hecho en el tiempo
con el arado de mi canto.
Tengo de greda hecha la frente.
De greda tengo mis dos manos.
Sabiduría de mi sueño.
Sabiduría de mi tacto.
Porque conozco y sé la tierra,
viviré siempre deslumbrado
y conversando iré por ella
con la semilla y con el árbol.
Si de repente me muriera,
como se cae un campanario,
retemblarían las campiñas
en un galope de centauros.
Oscar Castro
(1910- 1947)
Chileno.
656 BIOGRAFÍA PARA USO DE LOS PÁJAROS
Nací en el siglo de la defunción de la rosa,
cuando el motor ya había ahuyentado a los ángeles.
Quito veía andar la última diligencia
y a su paso corrían a buen orden los árboles,
las cercas y las casas de las nuevas parroquias,
en el umbral del campo
donde las lentas vacas rumiaban el silencio
y el viento espoleaba sus ligeros caballos.
Mi madre, revestida de Poniente,
guardó su juventud en una honda guitarra,
y solo algunas tardes la mostraba a
sus hijos envuelta entre la música,
la luz y las palabras.
Yo amaba la hidrografía de la lluvia,
las amarillas pulgas del manzano
y los sapos que hacían sonar dos o tres
veces su gordo cascabel de palo.
Sin cesar maniobraba la gran vela del aire.
Era la cordillera un litoral del cielo.
La tempestad venia, y al batir del tambor
cargaban sus mojados regimientos;
mas luego, el sol, con sus patrullas de oro,
restauraba la paz agraria y transparente.
Yo veía a los hombres abrazar la cebada,
sumergirse en el cielo unos jinetes,
y bajar a la costa olorosa de mangos
los vagones cargados de mugidores bueyes.
El valle estaba allá con sus haciendas,
donde prendía el alba su reguero de gallos,
y al Oeste, la tierra donde ondeaba la caña
de azúcar su pacifico banderín, y el cacao
guardaba en su estuche su fortuna secreta,
y ceñían, la piña, su coraza de olor;
la banana desnuda, su túnica de seda.
Todo ha pasado ya, en sucesivo oleaje,
como las vanas cifras de la espuma.
Los años van sin prisa enredando los líquenes,
y el recuerdo es apenas un nenúfar
que asoma entre dos aguas
su rostro de ahogado.
La guitarra es tan sólo ataúd de canciones,
y se lamenta herido en la cabeza el gallo.
Han emigrado todos los ángeles terrestres,
hasta el ángel moreno del cacao.
Jorge Carrera Andrade
(1903- )
Ecuatoriano.
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(1)
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Manare = Cedazo o tamiz hecho de tiras de cañas o palmasvarias. (regresar1)
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(2)
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Yare = Jugo de la yuca amarga, cargado de ácido prúsico, quesale al exprimir la pulpa con el sebucán. (regresar2)
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(3)
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Sebucán, cebucán, sibucán = Palabra taina. Manga o prensa defibras en forma de cilindro de uno a dos metros de largo, usadapara exprimir la pulpa rayada de la yuca brava en la parte orientalde Sur América y en el Brasil. (regresar3)
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(4)
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Curumare = Aire musical monótono de los indígenas delCasiquiare. (regresar4)
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EN LA ROZA //Rodeada de mestizas, en el patio, / medita laSeñora Moza; viene descendiendo / la noche, y poco a poco seoscurecen / el valle umbroso y el monte prominente. / Brillaninsectos en la hierba rastrera, / vienen del rastrojo los negrosrecogiéndose; / en el largo sendero el eco se disuelve delmonótono cantó de un vaquero. Detrás de las grandes, pardasmariposas, niños desnudos remolinean inquietos corriendo en elcorredor enladrillado. Despunta la luna; el mirlo gorjea: mientras a las puertas del corral se agita la mugidora hilera delganado. (regresar*)
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