INDICE




639      UN VESPRE AL SECA (*)


 

Hora de misteri... Cel de melangia...
Tremolor de branques al garroferal...
Tarda que agonitza... Tristor sensual...
Al ponent hi ha núvols d'or i pedrería...

El carro, queixant-se, per la carretera lentament avança,
de tan carregat;
segueixen les ombres dels que han replegat
el fruit odorífic de la garrofera.

En les llomes pardes sonen les esquelles
dels ramat que tornen camí deis corrals;
i els arbres s'agranden, semblen animals fantàstics,
que vullguen engolir estrelles.

Jo vaig dalt del carro sense pensar res,
sobre els sacs que ompliren bonament tombat;
Clares veus llunyanes. . . Paraules confoses.
Se perd ja la idea de totes les coses,
se cau en l'abisme de totes les nits.

Quan tot és silenci, als camps de secà,
sembla que la terra queda més dormida,
i hom sent que tot passa... Hom sent que és la vida
tan sols l'alenada que del pit se'n va.

Daniel Martínez Ferrando
(1887-1953)
Catalán.


 

640      ALDEANA


 

Lejana vibración de esquilas mustias
en el aire derrama
la fragancia rural de sus angustias.
En el patio silente
sangra su despedida el sol poniente.
El ámbar otoñal del panorama
toma un frío matiz de gris doliente!

Al portón de la casa,
que el tiempo con sus garras torna ojosa  
asoma silenciosa
y al establo cercano luego pasa
la silueta calmosa
de un buey color de oro,
¡que añora con sus bíblicas pupilas,
oyendo la oración de las esquilas,
su edad viril de toro!

Al muro de la huerta,
aleteando la pena de su canto,
salta un gallo gentil y, en triste alerta,
cual dos gotas de llanto,
¡tiemblan sus ojos a la tarde muerta!

Lánguido se desgarra
en la vetusta aldea
el dulce yaraví de una guitarra,
en cuya eternidad de hondo quebranto
la triste voz de un indio dondonea,
como un viejo esquilón de camposanto.

De codos yo en el muro,
cuando triunfa en el alma el tinte oscuro
y el viento reza en los ramajes yertos
llantos de quenas, tímidos, inciertos,
suspiro una congoja
al ver que en la penumbra gualda y roja
¡llora un trágico azul de idilios muertos!

César Vallejo
(1892-1938)
Peruano.


 

641      PASTORAL


 

Tristeza dulce del campo. 
La tarde viene cayendo. 
De las praderas segadas, 
llega un suave olor a heno.  

Los pinares se han dormido.
Sobre la colina, el cielo 
es tiernamente violeta. 
Canta un ruiseñor despierto

Vengo detrás de una copla 
que había por el sendero, 
copla de llanto, aromada 
con el olor de este tiempo;

copla que iba llorando 
no sé qué cariño muerto, 
de otras tardes de setiembre 
que olieron también a heno.

Juan Ramón Jimenez
(1881-1958)
Español.


 

642      TARDE

 

 

Las brumas en la tarde silenciosa 
con cortejo de gris melancolía, 
y, al soslayar el sol, tintas en rosa 
se esfuman en la vaga lejanía.  

Los árboles agitan su ramaje 
al blando soplo de callado viento, 
y, entre sombras y luz, muere el paisaje 
a toque de campana triste, lento.  

Tornan por los senderos las ovejas 
con sones melancólicos de esquilas, 
que evocan dulces, remembranzas viejas 
de tardes eglogales y tranquilas.

En la vertiente de empinado risco, 
al montaraz abrigo de los canchos, 
ondulan las fogatas del aprisco, 
en donde forman los pastores ranchos.

La yunta de los bueyes cruza lenta
por los terrones duros del rastrojo,
y la figura del gañán se aumenta 
al recortarse sobre el cielo rojo.

Enrique de Mesa
(1879- 1929)
Español.


 

643      PASTORAL


 

La tarde en lumbres de arrebol se inmola 
y deja en la colina un fugitivo 
temblor, como el carmín de un Primitivo 
que la faz de la Virgen arrebola.

El humo azul del cañabal tremola 
sobre el valle feliz de esmalte vivo, 
y debajo de un sauce pensativo 
está volcada la carreta sola.

Huye el último lampo de violeta 
por el cenit. Desde el lejano risco 
llora una flauta su emoción secreta.

La estrella nace en el azul sereno, 
y ya toda la tarde es un aprisco 
donde florece la humildad del heno.

Rafael Maya
(1897- )
Colombiano.


 

644      PASTORAL


 

El trigo está en su punto
mientras la tarde oscila.
Rumor de la hondonada,
dulce melancolía.

Lo azul es más azul.
Sus transitorias islas
mueven en soledad
de oro, las gavillas.

Se dijera una flor
la mustia luz oblicua
que los ángeles truncan
en blancas lejanías.

Convocan los apriscos
sus nubes. Pensativas
praderas soñolientas
abrevan sus heridas.

Y levantan los bueyes
del viento sus esquilas
sobre el dulce alcacel | (1)
que aduerme sus harinas.

Nunca mi corazón
soñara más pupilas,
que en el abierto cielo
de esta apacible víspera.

Alexis, pastor blanco,
con sus gemidos hila
blando vellón que riega
su lana en la campiña.

Ven, le digo, pastor,
mi dulce prenda esquiva:
suelta la blanda mano
suave a las ubres tibias.

El niño abre su nardo
pequeño a la sonrisa.
La abeja azul del aire
sus bucles tomaría.

La tarde en lentos círculos
se ahonda en sus pupilas,
deshecha en esta suave,
dulce melancolía.

Eduardo Mendoza Varela
(1919- )
Colombiano.


 

645      RETORNO

 

Retornan los labriegos enfiestados
luciendo -pintorescos- sus cotones
de manta y sus ceñidos pantalones
en pozas de cristal recién lavados...

Marchan con sus machetes envainados,
 pendientes de curtidos cinturones
mientras sobre los hombros fortachones
llevan alforjas llenas de comprados.

Bajo el atardecer de tenues lampos
-sin llevar ni zapatos ni chaquetas-
retoman los labriegos a sus campos.

Y lejos, en la vía rusticana,
se pierde la sencilla caravana
entre una polvareda de carretas...

Alfredo Espino
(1900 - 1928)
Salvadoreño.


 

646      CANTO DE LA TARDE


 

Con la obstinación serena
que en bronce abolla su sien,
la suficiente faena
concluye el hombre de bien.

Lánguidamente suaviza
el crepúsculo su tul,
en la plácida hortaliza
perfuma el hinojo azul.

La remolacha de fuego
apaga su tornasol,
y abre al generoso riego
su balde de cinc la col.

Sobre la oscura barranca
ve el hombre brotar, gentil,
aquella estrellita blanca
de la tarde pastoril.

Y apoyado el pie en la pala
que dejó a medio enterrar,
dichoso suspira exhala
oyendo al grillo cantar.  

Leopoldo Lugones
(1874-1938)
Argentino.


 

647      LA CALMA EN EL VALLE


 

En brazos de un otoño macilento
cede el fuego estival su ardor primero.
Ya no semeja el valle mañanero
la frente en llamas de un calenturiento.

Muere en la tarde el sol falto de aliento
orificando el campo gavillero,
mientras baja del alto ventisquero
un tibio soplo al páramo sediento.

Y la calma se acuesta en la llanura
cuneada de brisas, con arrullo
de esquilas en lejana yuntería.

Y el espíritu flota en la blandura
de una paz que es silencio y es murmullo,
es soledad y eterna compañía.

Jorge Blajot Pena
(1921- )
Español.


 

648      POEMA DE LA MADRE 
TIERRA, II

 

La fragua del crepúsculo revive 
lueñe, fugaz, celeste primavera. 
El cardenal bermejo circunscribe 
su vuelo sobre copa placentera.

Despliega el cujizal | (2) su sombra amiga. 
La boca lame cápsula escarlata  
y la chicharra su instrumento obliga 
en monocorde crótalo de plata.

Descansa del bochorno en la majada 
manso y barbudo semental lascivo. 
Un olor penetrante de cuajada 
acuoso torna el gusto sensitivo.

Suave frescor de alisio pasajero 
y vespertina fiesta de colores; 
el lejano repique plañidero 
anuncia la ciudad, amor de amores.

Vieja ciudad, indiana y española, 
que en versátil corriente baña el sano 
pie, y con plúrimas cintas se arrebola, 
mientras las hebras del cabello cano 
anudan uno y otro pueblo hermano.

Luis Beltrán Guerrero
(1914- )
Venezolano.

 

(1) Alcacel = Alcacer, cebada verde que se usaba como pienso decaballos. (regresar1)
(2) Cujizal Formación o colonia de cujíes, árboles leguminosos detres géneros: Piptadenia (Anadeuanthera) flava (Spreng.) Benth.;Acacia tortuosa (L.) Willd., y Prosopis juliflora D.C., másparticularmente este último, en Venezuela. (regresar2)
(*)       UN ANOCHECER EN EL SECANO // Hora de misterio... Cielomelancolía... / Tremolar de ramas en el algarrobal... / Tarde queagoniza;. Tristeza sensual... / Al poniente hay nubes de oro ypedrería... // El cerro, rechinando, por la carretera / lentamenteavanza, tan cargado está; lo siguen las sombras de los que hancolectado / el fruto odorífico de la algarrobera.// En las lomaspardas suenan las esquilas / de los rebaños que tornan camino a loscorrales; / y los árboles se agrandan, parecen animales /fantásticos, que quisieran engullirse las estrellas. // Voy encimadel carro sin pensar nada, / sobre los sacos repletos tumbado aldesgaire; / niño en brazos de la soledad / sé lo que son penas, sélo que es el padecer...// Cansancio, pereza... Ojos mediodormidos... / Claras voces lejanas.. Palabras contusas... / Sepierde ya la idea de todas las cosas, / se cae en el abismo detodas las noches. / Cuando todo está en silencio, en los campos desecano, / parece que la tierra queda más dormida, / y se siente quetodo pasa... Se siente que es. la vida / tan sólo el anhelito quedel pecho se escapa (regresar*)

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