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436        GALLO
 

 

Una misma cosa son los cabellos, 
el follaje y el plumaje de las aves.

El gallo puede ser una nube,
un sueño, la mano de una niña,
la salida inesperada de la luna,
el vuelo de los alcaravanes,
el corazón de una hoja tierna,
un chorro de agua fresca,
el rumor de las simientes,
el aire gris del mediodía,
la línea imprecisa del horizonte,
pero no puede ser un sombrero
abandonado, ni la grieta
de un cristal, ni una silla
de mimbre, ni un marco plateado,
ni la salida de un niño,
ni el delantal de un herrero.

Ramón Guirao
(1908-1949)
Cubano.


 

437      GALL | (*)


 

Gall que cimeges en la torre més alta,
heus-me ací en la partió de la nit i l'aurora.
En la nit del temps crida sempre el teu cant. 

Temps difunt, temps difunt, et veig
con un riu allargant-se en la fosca.
De la terra sóc hoste inexpert,
sempre en exili, dintre meu,
mirant les aigües entre murs
de la ciutat abandonada.

Gall que cimeges en la nit,
gall salvatge endinsat
en la boscúria espessa, -qui no es mou
de la ribera trista, contemplant
el pas feixuc de l'aigua morta,
mal no et veurà ni sentirà el teu crit.

Però el bon caçador que es lleva
a l'hora greu entre la nit i l'alba,
sent la crida en el bosc,
ple de secretes aigües vives,
i pren el camí que duu
cap a la veu intacta.

Penell tocat per l'aurora,
al cim de tot de la flama,
pausadament gira el gall.

Joan Vinyoli
(1914- )
Catalán.  


 

438      GALLO

 

 

Qué incendio de cresta y ojo
cuando los soles desata;
qué garbe de verde y plata
en vuelos de negro y rojo;
con qué dramático enojo
el ala tiende y se encela,
y cuando raudo revuela,
y cubre el plumaje blanco,
cómo se clava en el flanco
-estrella de oro- la espuela.

José Umaña Bernal
(1900-   )
Colombiano.

 

 

439      EL GALLO HABANERO
 

 

En el matinal gallinero
con rendimiento caballero,
en torno de su hembra enreda
el arabesco de su rueda
sin cesar el gallo habanero;

cual blanco albornoz el plumón
envuelve su fiero ademán;
por su cresta-fez berbellón
y el alfanje de su espolón,
el gallo es un breve sultán!  

Junto a la gallina coqueta,
de pronto su blanca silueta
fija en soberbia rigidez,
como el gallo de la veleta
o el caballo del ajedrez...

Echando atrás el cuello empina;
y en enfático frenesí,
rasga la matinal neblina,
sobre el jardín que se ilumina
con su agudo kikirikí!

José Juan Tablada
(1871- 1945)
Mejicano.

 

 

440      GALLO DEL AMANECER

 

 

(Sombras aún. Poca escena).
Arrogante irrumpe el gallo.

Yo.
     Yo.
         Yo.
           No, no me callo!
Y alumbrándose resuena,
guirigay
de una súbita verbena:
-si.
     Si.
        Si.
           ¡ Quiquiriquí!

- Ay! 
Voz o color carmesí, 
álzate a más luz por mi, 
canta, brilla, 
arrincóname la pena.  

Y ante la aurora amarilla 
la cresta se yergue: ¡Si!
(Hay cielo. Todo es escena).

Jorge Guillén
(1893-  )
Español.


 

441     EL GRAN GALLO TRICOLOR
 

 

El gran mochiller |(1) triunfador
en el tapado y el capote,
es un perfecto gallo tricolor
mestizo de quetzal y zopilote...

(Pues como el atavismo oscuro
del sacrificador arcaico
la cola de azabache puro
es la sombra de aquel mosaico).

Hasta los valles, desde los oteros,
arroja con su canto matinal
¡ los compases primeros
del Himno Nacional!

¡Oh gallo-prisma, apenas ha filtrado
tu música las lumbres matutinas
y la comarca entera se ha pintado
bajo un alud de eivicas fushinas, | (2)
de verde, blanco y colorado!

Épicos lauros vuestro canto siembre
oh gran Gallo patriótico, que hacéis 
de todo el año un 16 
de septiembre! | (3)

Vuélveme trigarante el agua, el pan,
de mi amante la frente, de la luna el fulgor,
el Zodiaco y las nieves del volcán, ¡vuélveme todo tricolor!

¡Cántame el Himno Nacional,
mi anímula gregaria alienta
y a la zaga del General,
marcharé con mi 30-30
más allá del Bien y del Mal!

José Juan Tablada, 
(1671 - 1945)
Mejicano.


 

442      ELEGÍA AL GALLO

 

Pirotécnicas pompas; y esplendores
aunque no fugitivos;
ufanía con peines de colores
-de arreboles altivos.
Gabriel en una sola pata puesto,
cojo por la mañana,
la barba capuchina, doble y grana,
y a lo pirata, a lo prelado el gesto.

Intérprete feliz de los donjuanes;
sultán de los sultanes
de los patios, harenes,
en donde tú, galán entre galanes,
por turno amaste a cada concubina:
¡Ay!, sus noches en circulo, sartenes,
quema la inquisición de la cocina,
panderos de carbón por concordancia,
para que baile, en partes, tu arrogancia.

Afeitado el colgante que se plisa
como concha de púrpuras plurales
al pie de tu garganta
bajo tu canto, guía de corrales;
depuesta tu soberbia, que se pisa
y tropieza en andando de ser tanta,
sobre la porcelana de los platos;
adán, sin tus ornatos
como un triunfo en tu cola surtidores:
Tú!, a quien avergonzaban las mejores vestiduras, desnudo,
dejas frío al corral y al día viudo.

Ya no alzarás tu mano de espolones,
colmillos cabriteros,
para con tu rival, los dos saltones,
batir tus ambiciones
de rey galante de los gallineros.
Ya tu amor caballista,
en el instante de las sucesiones,
a la potra imprevista,
como por lujo y gala,
no abrirá arcos de triunfo con el ala,
mientras, segundo sexo, clava el pico
sobre el lugar en amarantos rico.

Trillos de pluma y parvas cantadoras,
américas de bulla a tu conquista,
ya no darás, ni escolta a sus puestas.
¡Sin pronóstico quedan las auroras
y sin esposo un clavelar de crestas!

Galán, tus arrebatos de claveles,
en corros de manteles y cristales me espera;
tu vanidad guerrera,
tu cadáver tenorio,

así como el conducto anunciatorio
de las luces, en roldes de madera, |(4)
mientras tus plumas van, arcos sin tino,
sus flechas disparando a tu destino.

Miguel Hernández
(1910-1942)
Español.
 

 

443      LA GALLINA DEL POBRE
 

 

Salió desde el suburbio
esta mañana,
con su carita pálida,
descalzo el pie
y la única bata
que tiene mariposas
policromadas.
El viento como un mozo
azul, iba soplando
por la calle la falda
de la niña,
de la niña asustada
porque sabe que al viento
le gusta volverse ala.

En los brazos,
pico color de oro,
cresta como el principio
de una mordida brasa,
la niña
va llevando por calles,
por esquinas,
por casas,
la única gallina
que la madre tenia
y cuidaba

y guardaba
todas las noches
como una lámpara. 
Ahora hay que venderla,
hay que ofrecerla,
hay que perderla,
hay que entregarla.
Cómo serán los ojos
de la niña,
cuando desde el marfil
de alguna mano aristocrática
el racimo de plumas
la mire con des ojos
redondos y pequeños
como pequeñas lágrimas?

Viento azul,
no molestes.
Deja en paz a la niña
y no enredes
el largo hilo de oro
de la luz
que su madre
le amarró a la cintura
esta mañana
cuando dejó la casa.

José Maria Vivas Balcázar
(1918- 1960)
Colombiano.


 

444      LA CLUECA


 

Todo en la siesta
se rinde al sueño,
menos las mozas
en los paseros | (5) ;

menos las mozas
y los polluelos,
que de la clueca
forman cortejo.

De los tejados
por los aleros,
de los chocines
bajo los techos,

entre las uvas
de claro seno,
y por las pasas
y los fruteros,

la avispa, el tábano,
la mosca, el terco
sutil mosquito
de leve cuerpo,

todo lo llenan
de varios ecos,
de alas vibrantes
y abejorreos.

Quieto el canario,
mira suspenso
del campo verde
la luz y el fuego.

La vid compone
con sus sarmientos
¡mustia corona
de rostro ebrio.

Las madreselvas
mecen sus flecos
cabeceando
de dulce sueño.

De las paredes
en los extremos,
las lacias rosas
se dan los pétalos.

Cansancio lúbrico
bate los pechos,
el campo duerme,
todo es silencio:

sólo la clueca
levanta un eco,
llamando a voces
a sus polluelos.

La olla que hierve
con ritmo lento,
lanza a la vida
su canto eterno.

El perro enarca
su lomo crespo,
y al lobo imita
su desperezo.

Por la ventana
se ve a lo lejos
la tralla lenta
de los barqueros;

todos encorvan
el torso recio,
y tiran, tiran,
del copo | (6) inmenso.

De entre las olas,
de tiempo en tiempo,
salobres átomos
conduce el viento.

Siguiendo el rumbo
del manijero, | (7)
van las cuadrillas
a los paseros;

y cuando pasan,
van esparciendo
vigor robusto
y olor de cuerpos.

La siesta aviva
su fosco incendio,
y entra en los ojos
el blando sueño.

Las ramas tristes
penden cual velos;
el campo duerme,
todo es silencio;

sólo la clueca
levanta un eco,
llamando a voces
a sus polluelos.

Salvador Rueda
(1857-1933)
Español.

 

(1)  Mochiller= Mochilero, el que cargalas mochilas. (regresar 1)
 
(2)  Fushinas = Cazo de hierro. (regresar 2)
 
(3)  16 de septiembre = Día nacional deMéjico. (regresar 3)
 
(4)  Roldes de madera = Círculo, aro. (regresar 4)
 
(5) Paseros = Plataforma para secarfrutas. (regresar 5)
 
(6)  Copo = Redes de pesca unidas. (regresar 6)
 
(7) Manijero = Capataz de obrerosagrícolas. (regresar 7)  
(*)       GALLO / Gallo que sobresales en latorre más alta, / heme aquí en el lindero de la noche y la aurora./ En la noche del tiempo grita siempre tu canto. // Tiempo muerto,tiempo muerto, te veo / como un río alargándose en la sombra. / Dela tierra soy huésped inexperto / siempre en exilio, en miinterior, / observando las aguas entre muros / de la ciudadabandonada. / Gallo que sobresales en la noche, / gallo salvajeadentrado / en el boscaje espeso, -aquel que no se mueve / de laribera triste, / contemplando / del agua muerta el paso torpe, / note verá jamás ni sentirá tu grito. / Pero el buen cazador que selevanta / a la hora grave entre el alba y la noche, / oye el pregónen el bosque, / colmado de secretas aguas vivas, / y toma el caminoque conduce / hacia la voz intacta. // Veleta herida por la aurora,/ en lo mas alto de la llama, / pausadamente gira el gallo.Traducción:         José Agustín Goytisolo.  (regresar*)

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