INDICE




ELISÉE RECLUS
 


 

 

 

EL HOMBRE Y LA TIERRA
 

 

 

 

|I. El Hombre |
 

 

Gracias a Karl Ritter la geografía comparada cuenta con Jean Jacques Elisée Reclus, él mismo incomparable. Ritter catedrático de geografía de la Universidad de Berlín, conocido ante todo por su obra Die Erdkunde in Verhältnisse zur Natur und Geschichte des Menschen (La geografía y su relación con la naturaleza y la historia del hombre) supo inculcar en su alumno francés la pasión por esta disciplina. Pero, ¿quién fue Elisée Reclus? Nació en Sainte-Fay-La Granda, Gironde; el 15 de marzo de 1830 el segundo de una familia de doce hijos de un teólogo y pastor protestante. Cursó sus primeros estudios (al igual que su hermano Elie) en New-Wied, Alemania, en un colegio regentado por los hermanos moravos; luego en la facultad de teología de Montauban Francia meridional, y finalmente en la Universidad de Berlín, a donde fue a perfeccionar sus estudios filosóficos. Cuando regresa a Francia, Elisée Reclus cuenta apenas con 22 años pero su bagaje intelectual parece el de una persona mayor En efecto, no sólo conoce la ciencia físico-matemática y la filosofía sino también las lenguas clásicas.

A mediados de siglo, en París, Elisée Reclus y su hermano Elie sucumben a la fascinación del anarquismo. Como teórico, Elisée Reclus aportaría a ese movimiento una obra que es muy poco citada en la bibliografía general del geógrafo francés: L'évolution, la revolution et l'ideal anarchique. Los años de juventud de Elisée Reclus están marcados por su pasión por la libertad y las ideas republicanas. No obstante, toda pasión tiene su precio y toda indiferencia. Cuando se produce el golpe de estado que lleva a Napoleón III al trono imperial, Elisée Reclus se ve obligado a emigrar. Empieza entonces una correría que es también una investigación y un deslumbramiento, viaje que a lo largo de casi seis años lo llevar'a a las Islas Británicas; los Estados Unidos; Centroamérica y parte de América del Sur, especialmente La Nueva Granada, donde reside entre 1855 y 1857, experiencia consignada en su Voyage á la Sierra Nevada de Sainte-Marthe; Paysages de la nature tropicale, París, 1861, la reedición del cual, en La traducción de Gregorio Obregón, es motivo de este prólogo.

Elisée Reclus regresa a Francia en 1857 y para ganarse la vida se vincula como redactora dos publicaciones eminentes La Revue des deux mondes y Le tour du monde. La primera, fundada en 1829, era una revista quincenal que trataba todos los temas: literatura francesa y extranjera, bellas artes; historia, política, filosofía, viajes; ciencias; etc. Elisée Reclus hacía parte de la nómina de sus colaboradores como la persona encargada de "viajes y economía política". Vale la pena recordar que, entre otros; tenía como colegas a Hipólito Taine (crítica), Alfred de Vigny (novelas y poemas), Alejandro Dumas (impresiones de viaje), Gérard de Nerval (escenas de Oriente), Próspero Merimée (novelas e historia), Michelet (historia), Claude Bernard fisiología), Stendhal (nouvelles), Ernest Renan (mélanges philosophiques), etc.

En la Revtie des deux mondes, Reclus publicó artículos notables. Baste recordar los dedicados a la Guerra de Secesión, que hicieron posible que el público francés comprendiera a cabalídad la miseria del esclavismo y la causa por la cual luchaba Abraham Lincoln. Elisée Reclus también era colaborador de las Guides Joanne, itinerarios para viajeros que editaba la Librería Hachette. Estas publicaciones no sólo estaban dirigidas a los turistas sino también a un público más amplio. Cubrían toda Europa además de Argelia, Egipto, Siria, Palestina y la Turquía asiática. En ellas se podía apreciar el perfil de un país a través de su geografía, historia, monumentos; estadística, ciencia e industria. Elisée Reclus redactó para esta colección algunos títulos Guía del viajero en Londres (1860); Londres ilustrado (1862); Las ciudades de verano del Mediterráneo; Los Alpes marítimos (1864), etc. Es de anotar que Reclus siguió siendo un colaborador permanente de las Guides Joanne, un acto de fidelidad que no se peleaba con el inmenso prestigio de que gozaba en el mundo científico y con su condición de profesor de geografía comparada en la Universidad de Bruselas; que había creado esta cátedra para él.

Así mismo, por aquella época Reclus publica trabajos de geografía de alguna importancia que lo dan a conocer al público francés: El Mississipi; Viaje a la Sierra Nevada de Santa Marta; La colonización del Brasil; Historia de un arroyo; Introducción al Diccionario de las Comunas Francesas; La Tierra, obra que cimentó la fama de Reclus. En razón de sus méritos; la Sociedad de Geografía de París lo hace miembro de su Comisión Central.

Su desprecio por todo despotismo lleva a Elisée Reclus a afiliarse a la Internacional en 1867 y tres años más tarde a abrazar el ideal de la Comuna. Cuando París es sitiada por los prusianos en 1870 durante la guerra franco-alemana, ingresa a la Guardia Nacional sin aceptar grado alguno. Sirve como soldado raso en los batallones de marche. En septiembre de 1870 cansado de la inercia en que se mantiene la Guardia Nacional, entra a hacer parte de la Compañía de Aeronautas de Nadar El 25 de marzo del año siguiente, en calidad de integrante de la Association Nationale des Travailleurs, publica un articulo en Le cri du peuple, en el cual desaprueba la conducta del gobierno de Versalles durante el levantamiento comunero del 18 de ese mismo mes. En él se pronuncia enérgicamente a favor de una conciliación sin efusión de sangre: "Notre salut est dans l'union et la concorde. Entre republicains, entre concitoyens et français, ce n'est point au canon et au fusil de prononcer, mais au suifrage universel". En la mañana del 5 de abril, Reclus, alistado otra vez en la Guardia Nacional, ahora en abierta rebelión, es hecho prisionero en el terraplén de Chatillon por efectivos del ejército de Versalles. Después de siete meses de detención en Brest, tiempo que ocupa en enseñar matemáticas a sus compañeros de cautiverio, Elisée Reclus es presentado ante el Consejo de Guerra de Saint Germain (15 de noviembre de 1871), que lo condena a ser deportado a Nueva Caledonia. La pena, injusta, causa gran conmoción. En efecto, en diciembre, un puñado de hombres eminentes entre los que se cuenta Charles Darwin, remiten desde Inglaterra una petición al jefe del poder ejecutivo francés (Thiers), en la que se puede leer el siguiente pasaje.

 

Nos atrevemos a pensar que la vida de un hombre como M. Reclus, cuyos servicios rendidos a la causa de la literatura y de la ciencia, servicios conocidos por un público muy amplio, apenas nos parecen una promesa, por decirlo de alguna manera, de otros servicios más grandes todavía, que la madurez vigorosa de su espíritu rendirá en el porvenir a esta misma causa; nos atrevemos a pensar que esta vida pertenece no solamente al país que lo vio nacer sino al mundo entero, y que al reducir al mundo a un hombre como él o enviarlo a morir lentamente lejos de los centros de civilización, Francia no haría una cosa distinta a mutilar y debilitar su influencia legítima en el mundo.

La petición es atendida y el 4 de enero de 1872 Thiers conmuta la pena de deportación por la de bannissement. Reclus abandona su país y se dirige a Italia donde retoma sus trabajos. Se establece primero en Lugano y luego en Clarens, sobre el lago de Ginebra, donde escribe Historia de una montaña (complemento de Historia de un arroyo) e inicia su monumental Nueva Geografía Universal, que empieza a imprimirse en París el 8 de mayo de 1875. El primer volumen de esta obra aparece al año siguiente; el último, el XVIII en 1894. Esta obra, que surge con la regularidad de un volumen anual -profusamente ilustrada con mapas, planos y grabadados-, recibe la Medalla de Oro de la Sociedad Geográfica de Paris en 1892.

En 1880, el gobierno francés levanta su destierro. No obstante, en solidaridad con otros compañeros de La Comuna condenados a la misma pena, no regresa a Francia sino ocho años después, en 1888. Elisée Reclus, quien no ha abandonado sus ideas anarquistas; conoce en Suiza al príncipe Kropotkin, geógrafo como él¹. Bajo la influencia de Reclus; antiguo discípulo del socialista utópico Charles Fourier, Kropotkin desarrolla la variante de la teoría anarquista conocida como anarquismo-comunismo. El sabio francés escribe numerosos artículos políticos para Le Révolté, periódico que edita Kropoti'n para la Jura Federation. En 1882 un tribunal de Lyon condena a Kropotkin y Elisée Reclus por su vinculación, como líderes anarquistas; con la Internacional (The International Working Men's Association). El príncipe es detenido y permanece cinco años en la cárcel. Reclus; que se encuentra en Suiza, lejos de ocultar sus relaciones con Kropotkin, escribe al procurador general de Francia, poniéndose a su disposición, pero se desiste de procesarlo.

1 Como secretario de la Sociedad Geográfica Rusa redactó una importante obra de geología sobre el período glacial. En 1871 exploró los glaciares de Finlandia y Rusia para la Sociedad Geográfica de su país. En 1873 publicó un nuevo mapa de Asia.

 

Terminada la Nueva Geografía Universal, reedita en colaboración con su hermano Onésime algunos volúmenes, entre ellos el África Austral (1901) y La China (1902). Asimismo, comienza la redacción de El Hombre y la Tierra, obra de la cual termina el manuscrito a mediados de 1905. Días después; el 4 de julio, muere en Thouront, no lejos de Ostenda, donde residía por motivos de salud. El Hombre y la Tierra aparece en forma póstuma en dos volúmenes (1905 y 1906), así como un libro dedicado a los volcanes del planeta (1906).

|II. La |Tierra |
 

 

Es una paradoja que después de la gran época de los viajes de exploración la geografía haya declinado en importancia, y sin embargo, así fue. Claro que en algunas cortes y universidades europeas la geografía siguió cultivándose de manera independiente, pero en términos generales; se convirtió en una subordinada, en un simple auxiliar de las ciencias militar y naval. Con todo, Peter Apian (1501-1552) y Sebastián Münster (1489-1552), dada La calidad y la novedad de sus obras; deben ser considerados como los primeros geógrafos modernos. En 1524, Apian publica su Cosmographicus liber, basado en la obra del geógrafo e historiador griego Strabo, con lo cual ayuda a establecer el aspecto de ciencia social de la geografía. Sin embargo, ésta tuvo que recorrer todavía un largo camino hasta convertirse en una ciencia basada en la experimentación y en el trabajo de campo. Recordemos algunos nombres asociados a este proceso: Alexander von Humboldt, Karl Ritter, Ferdinand von Richhofen, John G. Bartholomew, etc.

Elisée Reclus; inspirándose en Humboldt y Ritter, estudió en contacto vivo con la naturaleza todos sus fenómenos. Dice un comentarista:

 

En las manos de Reclus aparece por primera vez la geografía con el carácter elevado y fecundo de fisiología del planeta.

 

Pero acudamos al prefacio que el gran sabio francés escribió para la primera edición de Va Tierra, donde puede leerse:

Ce n'est point seulement aux livres, c'est à la terre elle-mème que je me suis adressé pour avoir la connaissance de la terre. Aprés de longues recherches daris la poussiére des bibliothéques, je revenais toujours a la grande source, et ravivais mon esprit dans l´étude des phenoménes eux-mèmes (...) Je puis le dire avec le sentiment du devoir accompli: ... pour garder la netteté de ma vue et la probité de ma pensée, j'ai parcouru le monde en homme libre, j'ai contemplé la nature d'un regard a la fois candide et fier, me souvenant que l'antique Freya² était en méme temps la déesse de la Terre et celle de la liberté.

Estas palabras de Elisée Reclus son importantes por dos razones. En primer lugar porque demuestran su profundo compromiso con la geografía como ciencia experimental, y son a la vez una crítica a la práctica "convencional" de la misma. En segundo, porque; aunque de manera sesgada, dejan entrever su pensamiento político, al cual nos referimos en la primera parte.

 

| |III. Viaje a la | |Sierra Nevada de Santa Marta
 

 

 

En el Prefacio de este libro, editado en París en 1861, Elisée Reclus escribió:

 

En 1855 un proyecto de explotación agrícola y el amor a los viajes me llevaron a la Nueva Granada. Después de una permanencia de dos años volví sin haber realizado mis planes de colonización y de exploración geográfica; sin embargo, y a pesar del mal resultado, nunca me felicitaré lo bastante por haber recorrido ese admirable país, uno de los menos conocidos de América del Sur y ese continente así mismo poco conocido.

Ocho años después el 1o. de septiembre de 1869, aparece en La República de Bogotá la traducción del prefacio y parte del capítulo primero de este libro. Posteriormente, el 30 de no-

2 Diosa del Olimpo escandinavo, hermana de Freyr y segunda esposa de Odin. El día viernes en alemán, |freitag, todavía lleva su nombre. Era la diosa más reverenciada en los cielos y en la Tierra (Nota del prologuista).

viembre, el mismo periódico anuncia la venta en librería del Viaje a la Sierra Nevada de Santa Marta, traducido por Gregorio Obregón y editado por la Imprenta de Foción Mantilla. Francisco Javier Vergara y Velasco cuenta que la lectura de esta obra lo llevó a pensar en traducir la Geografía de Colombia de Reclus; que corresponde al tomo XVIII de la Nouvelle Géographie Universelle. La traducción de Vergara y Velasco, amigo y colaborador del geógrafo francés; aparece en Bogotá en 1893, editada por la papelería de Samper Matiz.

La importancia de la literatura de viajes (y por lo tanto del Voyage á la Sierra de Reclus) estriba en el aporte de este tipo de documentos para la comprensión de un país. Dice Gabriel Giraldo Jaramillo:

 

Aparte de si, propio encanto, la literatura de viajes es un documento precioso en la reconstrucción del pasado. Constituye por consiguiente un valioso auxiliar para el historiador Es posible que el viajero tenga tantos prejuicios como el cronista, pero generalmente observa las gentes y las costumbres con espíritu desprevenido e imparcial. En la mayoría de los casos es ajeno al problema de que trata y lo considera con serenidad y con simpatía. Su visión de la sociedad es personal, inmediata, y si carece de la perspectiva necesaria para lograr un juicio definitivo, le presta, por el contrario, viveza e interés. Suele ser el viajero actor de los episodios que narra y cobra entonces el relato el valor de la autobiografía, sin descuidar la descripción del ambiente, del paisaje, de los hechos accesorios que a veces son más elocuentes y expresivos (...) Los relatos de viajes contribuyen de esta manera al descubrimiento de la propia tierra, de las costumbres autóctonas de la idiosincrasia y la personalidad nacíonales³.

De ahí que no sea simple coincidencia el que el auge de los viajes; la Comisión Corográfica que recorre el país durante

3 Gabriel Giraldo Jaramillo, Bibliografía colombiana de viajes, Bogotá, Editorial ABC, 1957, PP. 11-13.

nueve años (1850-1859), y el nacimiento de La literatura costumbrista en Colombia sean contemporáneos.

Además de Elisée Reclus; otros destacados viajeros franceses visitaron Colombia en el siglo pasado: Gaspar Theodore Mollien (Voyage dans la Répuhlique de Colombie), J. Crevaux (Voyages dans l'Amérique du Sud), Edouard André (L'Amérique équinoxiale), Charles Saffray (Voyage á la Nouvelle Grenade), etc. Ignoro si en nuestros centros docentes se estudió la obra de estos viajeros; lo que ciertamente aconteció con la de Elisée Reclus. Lo prueba la siguiente apreciación de Juan de Dios Uribe:

Servían las asignaturas en San Bartolomé profesores beneméritos, algunos de ellos irremplazables entre nosotros. José Ignacio Escobar era capaz de enseñarte castellano del Siglo de Oro a una tapia y toda la geografía de Reclus al más negado de sus discípulos, ¡tanto podía su saber y tan bueno era su método! |4

 

Una aclaración antes de finalizar. En nuestro afán por restaurar el texto original, hemos traducido el final del capítulo omitido talvez por error, en la versión de Gregorio Obregón que reproduce este libro |5.

Álvaro Rodríguez Torres

 

 

 

4 Prólogo a las Poesías originales y traducciones poéticas de Antonio José Restrepo, Lausane, 1899.
5 Aparte de la de Gregorio Obregón existen otras dos traducciones al español: Mis exploraciones en América, traducción de A. López Rodrigo, valencia, F. Sempere y compañía Editores, s.f.; viaje a la Sierra Nevada de Santa Maria, traducción castellana de J.J. Cartagena, Tip. Mogollón, 1935.

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