ANGEL Y RUFINO JOSE CUERVO
Son dos escritores colombianos que no necesitan presentación alguna
ante el público de habla castellana. Como simple información de
rutina diremos que Angel dejó novelas y cuadros de costumbres que
fueron aplaudidos en su tiempo, tales como
|Dick,
|Jamás,
|Una capellanía,
|En la soledad,
|Curiosidades de la vida americana en París, y un magnífico
libro de historia política titulado
|Cómo se evapora un
ejército, en el cual se relatan las viscisitudes y desgracias
de las armas de la Confederación granadina en 1861. Fue también
aficionado al teatro, a la poesía y a la crítica de arte; de
espíritu festivo, en ocasiones mordaz e irónico, y muestra de ello
son sus ensayos
|La Dulzada,
|El diputado mártir,
|Los leguleyos,
|Los hijos de Apolo,
|Su
excelencia, etc., etc. Nació en Bogotá el 7 de marzo de 1839 y
murió en París el 24 de abril de 1896.
Rufino José es uno de los pocos compatriotas que han dado un
aporte auténtico y perdurable a la cultura universal. Es un sabio,
no en la acepción restringida y convencional que a veces se da a
nuestros valores intelectuales, sino en el significado propio y
verdadero que esa palabra tiene en el consenso del mundo letrado.
Sus
|Notas a la Gramática de Bello, sus
|Apuntaciones
críticas al lenguaje bogotano, sus
|Estudios gramaticales y
filológicos y su
|Diccionario de Construcción y Régimen,
son obras que superan la capacidad de labor humana en nuestro medio
americano y a las que apenas pueden igualarse las de los grandes
eruditos europeos. Nació en Bogotá el 19 de septiembre de 1844 y
murió en París el 17 de julio de 1911.
La
|Vida de Rufino Cuervo y noticias de su época,
redactada por los dos hermanos en su tranquilo refugio de la Calle
de Siam, en París, y que ahora se reproduce en la
|Biblioteca
Popular de Cultura Colombiana, es libro fundamental para el
conocimiento de los hombres y sus hechos en la primera mitad del
siglo XIX en nuestra patria. Todas sus páginas son de una admirable
serenidad política y de ejemplar criterio en la apreciación de los
sucesos. La pluma conservadora de sus autores se muestra en muchos
capítulos pero en todos hay justicia y se busca la verdad. Es, como
escribió Luis Augusto Cuervo, libro clásico en nuestra historia
nacional.