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CAPÍTULO
XII
Finanzas – Aguardiente –
Papel sellado – Alcabala - Impuestos directos - Guerra - El
ejército - Las piazas fuertes – Marina - Relaciones
extranjeras.
La fortuna de los particulares, base de la del Gobierno,
asciende: 1º. A 8.000.000 de piastras, importe de los productos de
la tierra; en éstos sólo se incluyen los cereales, las legumbres y
las frutas; 2º. A 8.000.000, valor de la exportación de los
productos tales como el tabaco el cacao, el añil etc., 3º. A
2.000.000, importe de los metales que se dan a los extranjeros en
pago de mercancías.
El total de estas cantidades asciende a 18.000.000 de piastras,
lo que, suponiendo esa estimación exacta y una población de
2.700.000 almas, daría para cada habitante una suma de 33 francos
33 cts., de la que el Gobierno percibe de 9 a 10 francos por
impuestos, quedando el resto para el vestido y la
alimentación
|
¹
.
La esclavitud de una gran parte de la población explica cómo la
gente puede vivir con recursos tan exiguos; por otra parte, su
excesiva sobriedad, la sencillez de sus vestidos, la vida solitaria
que llevan, la abundancia de los campos y la bondad del clima, que
les permite cosechar sin gran esfuerzo los frutos de la tierra
constituyen otros tantos medios económicos que les impiden sentir
los efectos de su miseria.
Al
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detallar los distintos ramos de las rentas públicas,
nos daremos cuenta de la situación, que no es muy halagüeña.
El Código de Aduanas (Memoria del señor Castillo, Ministro de
Hacienda), que, simplificado, parece que habría de ser
religiosamente observado, se burla por todos los ciudadanos. El
contrabando se hace con el mayor descaro; si en el interior del
país no es muy frecuente, en cambio en los puertos donde se está
seguro de la impunidad, se hace a la luz del día. A esto obedece
que los derechos de aduanas, que en tiempo de los españoles eran
del 18 por ciento sobre las importaciones y del 12 por ciento de
las exportaciones, que daban un rendimiento anual en La Guaira y en
Cartagena de unas 800.000 piastras, no produzcan hoy sino seis
octavas partes de esa suma, talvez por disminución del comercio o
por prevaricación de los funcionarios.
El tabaco produce lo preciso para cubrir los gastos; hace algún
tiempo el Gobierno tuvo que vender el que había en el depósito de
Tunja, porque podía echarse a perder al quedar mucho tiempo en los
almacenes; no había tenido salida por lo mucho que se introduce de
contrabando.
El impuesto sobre aguardientes, cuya fabricación constituía
antes un monopolio y que fue declarada libre, no ha producido al
Estado las utilidades que esperaba el Gobierno; además la gente ha
adquirido una afición funesta por los licores fuertes debido a la
facilidad con que puede obtenerlos
|
²
.
El ministro de Hacienda ha creído encontrar la causa del escaso
rendimiento de ese ramo de los impuestos en la introducción de
aguardientes extranjeros, y ha pedido que se prohíba la
importación, prohibición que casi con seguridad decretará el
Congreso. El fraude es lo que motiva el escaso rendimiento de las
licencias o patentes de destilación; todos los fabricantes se
aprovechan de la ley fabricando una cantidad inferior a la que ésta
exige para pagar la licencia. La fiscalización es tan deficiente en
los bosques y en las montañas, que todo el mundo destila
aguardiente, y muy pocos son los que pagan los derechos
correspondientes.
El correo cubre gastos
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³
, el comercio es escaso y se escribe poco. El
servicio de correos establecido por los españoles desde el extremo
de California hasta Buenos Aires, continúa haciéndose aquí como
antes; una vez por semana sale un correo para una de las tres
grandes divisiones de la República.
La renta del papel sellado no ha sido de las menos productivas,
debido a la obligación que hay de utilizarlo para todas las
peticiones. Como las reclamaciones son numerosas y como el fraude
es materialmente imposible el Gobierno obtiene sumas de
consideración con este impuesto.
La alcabala sobre las mercancías extranjeras, que fue reducida a
2 ½ por ciento, produce pocos ingresos debido a las corruptelas. La
ley sobre el impuesto directo ha sido mal interpretada y como
además no se la ha hecho preceder ni seguir de un censo ni de una
descripción exacta de los bienes no fue aplicada y se acabó por
derogarla.
La exactitud de estos datos tomados de los discursos
pronunciados por los ministros en la apertura del Congreso de 1823,
puede fácilmente comprobarse con el estado de los ingresos y de los
gastos del Tesoro Público durante el año 1822. Al
|
dar a
conocer este interesantísimo documento hay que deplorar que no
contenga los datos más que de una parte de las finanzas de la
República, laguna que además es materialmente imposible de llenar,
ya que la mayor parte de las provincias cubren las atenciones
locales con impuestos extraordinarios y no publican ninguna clase
de presupuesto.
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INGRESOS
Piastras Reales
Alcabala . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
56.440
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1/2
Impuestos (atrasos) . . . . . . . . . . . . . . . 7.369
3/4
Novena del diezmo . . . . . . . . . . . . . . . . 23.889
7
Inválidos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.238 4 1/2
Quinto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
578 5 1/4
Medias anatas seculares (derechos que
pagaban
los empleados al recibir sus
nombramientos) . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
2 1/4
Fundición de oro . . . . . . . . . . . . . . . . . 272
1 1/4
Tierras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.303 4 1/2
Salinas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
106.607
Papel sellado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1 6.779
1 1/2
Aguardiente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 749
7 3/4
Pólvora . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
156 2
Confiscación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
506 4
Saldo de cuentas . . . . . . . . . . . . . . . . . 84
1
Multas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
100
Reñideros de gallos . . . . . . . . . . . . . . . 528
3
Excedente de acuñación de moneda . . . . 125.000
Mejoras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 205
5 3/4
Venta de mercurio(14 onzas) . . . . . . . . 24
3/4
Depósitos y consignaciones . . . . . . . . . . 134.500
Entregas de la Caja de Honda . . . . . . . . 424
3/4
Entregas de la Caja de Antioquia . . . . . . 26.288
6
Entregas de la Caja de Cartagena . . . . . 1.994
1/4
Entregas de la Caja de Riohacha . . . . . . 15
2
Entregas de la Caja de Santa Marta . . . . 1.692
4
Entregas de la Caja de Caracas . . . . . . . 300
Empleos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
53
Sobrante de ingresos . . . . . . . . . . . . . .
804
Temporal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10.850
2 1/2
Vacaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 42.830
2
Vacaciones menores . . . . . . . . . . . . . . . 22.113
4 1/2
Medias anatas eclesiásticas . . . . . . . . . . 859
4 3/4
La cruzada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1.481
1 1/4
Indulto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
151 6
Tabaco . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5.093
7 1/2
Dón gratuito . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4.083
5 1/2
Empréstito . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 159.095
5
Sueldos del clero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3.505
1 1/4
Secuestro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12.122
7 3/4
Novena de consolidación . . . . . . . . . . . . . . 26.876
1
Beneficios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10.866
1/4
Noveno y medio del derecho de fábrica . . . 6.017
3
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INGRESOS
Depósitos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2.790 3 1/4
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4.297 7
Seminario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 143
1 1/4
Montepío militar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 72
4 1/4
Montepío civil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
140
Hospitales sin afectación . . . . . . . . . . . . . . . 1.742
3 3/4
Correos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
672 5
Moneda falsa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 831
6 1/2
Legados obligados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89
6
Conventos suprimidos . . . . . . . . . . . . . . . . . 122
1/2
Contribución directa . . . . . . . . . . . . . . . . .
.24.666 6 3/4
Mina de Baja . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 221
3/4
Total . . . . . . . . .
852.547 6 3/4
Aproximadamente fr.
4.262.739
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GASTOS
Piastras Reales
Sueldo del presidente . . . . . . . . . . . . . . . . . 5.873
1 3/4
Sueldo del vicepresidente . . . . . . . . . . . . . .
16.500
Sueldo de los ministros y sus empleados . . 31.066
6 1/4
Sueldo de la Corte . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6.603
5
Sueldo de las finanzas . . . . . . . . . . . . . . . . . 9.243
7 1/2
Sueldo del Tesoro Público . . . . . . . . . . . . . . 6.008
4 1/4
Sueldo de la intendencia del departamento
de
Cundinamarca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4.530
5 1/4
Sueldo de la Corte Suprema . . . . . . . . . . . . . 17.327
2 1/2
Sueldo de los curas (antiguamente
la Corona de España pagaba a los curas
unas
gratificaciones sobre el producto
de
los diezmos) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 489
4 1/4
Sueldos de los sacristanes . . . . . . . . . . . . . . 162
1/4
Sueldos de los curas de los indios . . . . . . . . 1.235
4
Gastos generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 993
3 1/4
Empréstitos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .1.069
7 3/4
Devoluciones al Tesoro . . . . . . . . . . . . . . . . . 913
7 1/2
Sueldos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.123 3 3/4
Diversiones públicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
47
Papel sellado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
261 6 1/4
Compra de papel blanco . . . . . . . . . . . . . . . .
3.291
Entregas a la Caja de Honda . . . . . . . . . . . . 423
7
Entregas a la Caja de Cartagena . . . . . . . . . 1.282
2
Entregas a la Caja de Santa Marta . . . . . . . . 1.044
6 3/4
Sueldos de los gobernadores y de
los jueces políticos del departamento . . . . . 385
4 3/4
Sueldo de la tropa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 16.395
5 1/4
Inválidos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
278 3
Para la guerra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
166.500
Obreros y talleres . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.41.300
Compras de hierro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2.981
1 3/4
Compras de nitro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.5.837
Compras de víveres para el ejército . . . . . . . 9.239
6
Compras de fúsiles . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.1.170
Gastos de transpone . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2.000
Raciones y bagajes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2.290
1 1/4
Vestuario de la tropa . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30.051
3/4
Medicamentos para la tropa . . . . . . . . . . . . . 1.628
1/2
Enviado al ejército del Sur (Bolívar) . . . . . . .
53.065
Enviado al ejército del Norte . . . . . . . . . . . . .
33.743
Enviado al ejército de Ocaña . . . . . . . . . . . .
2.100
Gastos de impresión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4.555
3
A las manufacturas de tabaco . . . . . . . . . . . . 19.385
4 1/2
Para gastos de los enviados . . . . . . . . . . . . . 13.443
6 1/2
Deuda exterior . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .15.177
6 1/2
Comisión de revisión de la deuda nacional . . . . . 725
1 1/2
Enseñanza mutua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1.359
6
Becas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
504
Pensiones de retiro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
365 6 1/4
Envío a la intendencia del Zulia . . . . . . . . . . . 69.725
6 1/4
Envío a la intendencia del Magdalena . . . . . . 67.134
1
Envío a la intendencia de Boyacá . . . . . . . . . . 6.000
Envío a la intendencia de Mariquita . . . . . . . .
1.000
Gastos de Palacio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
799 7 1/4
Gastos en reparaciones . . . . . . . . . . . . . . . . .
11.000
Arreglo de las habitaciones . . . . . . . . . . . . . . .
1.000
Depósitos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
84.000
Tierras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. 128 4
Moneda falsa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
794 2
La Cruzada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
150
Pagado a cuenta rentas del tabaco . . . . . . . . 3.303
7 3/4
Seminarios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. 40
Fábrica de las iglesias . . . . . . . . . . . . . . . . . .
113 2 1/2
Biblioteca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. 34 5 1/4
Temporal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.613 4 1/4
Empréstitos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.51.023
Rentas consolidadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4.101 6 3/4
Secuestro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.172 6
Total . . . . . . . . . . . . . . . . .
. 827.501 2 3/4
Aproximadamente 4.137.506 francos contando
la piastra
a cinco francos.
Según esos resultados el balance arrojaría un saldo en más para
los ingresos de 125.233 francos; pero el ministro de Hacienda
colombiano se olvidó de cargar en la cuenta del Tesoro la suma de
varios millones que proviene por una parte de la retención anual de
un tercio de los sueldos y de otra de los suministros de todo
género obtenidos por requisa. Esas partidas reunidas constituyen un
saldo deudor muy considerable cuya liquidación se hará con los
empréstitos contratados con los ingleses, ya que los reembolsos que
el gobierno pudiera lograr y cuyo valor se estima en unos 654.294
francos no alcanzan para hacer frente a esa liquidación; además
esos reembolsos en gran parte están constituidos por créditos
correspondientes al Gobierno español y los patriotas, poco
clarividentes, los consideran liquidados por el solo hecho de la
revolución, y no consienten al gobierno republicano que pague esa
deuda monárquica.
Los demás recursos del gobierno son todavía menos importantes;
en efecto, a principios de 1823 no había en la Casa de la Moneda de
Bogotá más de 7.022 castellanos, seis tomines de platino y 2.276
castellanos de oro, que a doce francos cada uno representan 27.312
francos.
De modo que antes de que los ingleses le hubiesen adelantado
cerca de 40 millones de piastras, el nuevo gobierno, privado de la
casi totalidad de sus rentas, estaba reducido, para llenar las
arcas del Tesoro, a recurrir a los empréstitos forzosos, a las
donadores de los patriotas y a todas las demás medidas
revolucionarias que palian el mal sin curarlo y que en realidad lo
agravan con los atrasos.
Sin embargo, con el dinero que se consiguió de los ciudadanos
ricos, con los objetos en especie que obligó a entregar a los
ciudadanos en situación menos desahogada, el Gobierno pudo terminar
la guerra, bastante peligrosa, que sostenía Morales, y enviar al
ejército del Sur una ayuda pecuniaria lo bastante considerable para
permitirle entrar en el Perú, donde encontró
|la paga, el
vestuario y los víveres, de que carecía en el territorio patrio
y cuya falta absoluta pudo haber dado lugar a una sublevación.
Estos milagros demuestran que los miembros del Gobierno no
carecían de talento y de audacia. El ministro de la Guerra, sobre
todo, no es el que tiene menos que hacer ni sobre el que pesan
menos preocupaciones; cierto que en algunas ocasiones ha permitido
a sus soldados que se provean de lo que necesiten en los países de
cuya defensa están encargados; y también es verdad que un ejército
que no esta organizado, como los nuestros, gasta mucho menos que
los de Europa.
Los soldados que se designan con el nombre de granaderos,
dragones, húsares, etc., no llevan uniforme parecido a los
nuéstros. Es muy raro que tengan más de una guerrera, una camisa y
unos pantalones de lienzo, no usan ni botas ni zapatos, costumbre
ésta que tiene la ventaja de habituar al soldado a andar por
cualquier terreno sin herirse los pies, lo que les da una
superioridad tremenda sobre el soldado europeo, cuyos pies
magullados, en cuanto se les rompen los zapatos, tienen que
quedarse rezagados.
Los infantes van armados con fúsiles y los jinetes con lanza, y
sólo un número muy reducido de éstos lleva sable y tercerola. La
República tiene 50.000 fusiles, que están en muy mal estado, todos
de fabricación Inglesa y de la peor clase que darse pueda.
La ración alimenticia está fijada en una libra de carne, una
libra de pan y cuatro onzas de arroz por cita y por hombre, pero en
realidad pocas veces consta de otra cosa que no sean plátanos.
La paga de la tropa, de la que el Gobierno retiene una tercera
parte, es la siguiente:
Piastras
General en jefe . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . 500
General de División . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . 400
General de Brigada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . 300
Coronel . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . 200
Teniente coronel . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . 150
Jefe de batallón . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . 100
Capitán . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . 60
Teniente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . 40
Subteniente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . 30
Médico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . 50
Capellán . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . 40
Sargento 1o. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . 18
Sargento 2o.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . 15
Cabo 1o . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . 12
Cabo 2o . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . 11
Soldado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . 10
En 1821 habla 22.975 hombres en filas. En estos últimos tiempos
ese número se ha elevado a 32.466, así: 25.750 de infantería, 4.296
de caballería, y 2.520 de artillería; en éstos están comprendidos
400 obreros.
En cada departamento hay un comandante general cuyo Estado Mayor
se compone de un jefe, dos ayudantes y dos secretarios; los
comandantes de las provincias y de las plazas fuertes que haya en
los departamentos forman parte de él.
La infantería está dividida en batallones; hay 25 de línea y 5
de tropas ligeras. Cada batallón consta de 8 compañías. En cada
batallón de línea hay una compañía de cazadores, una de granaderos
y seis de fusileros. Cada compañía consta de 100 soldados y de 4
oficiales.
La caballería está constituida por 24 escuadrones. Los seis
escuadrones que forman la guardia del Presidente constituyen una
brigada.
Cada escuadrón tiene 3 compañías para la táctica antigua y 2
para la moderna. Las primeras tienen 50 soldados y 3 oficiales; las
segundas constan de 80 soldados y de 4 oficiales.
Hay 18 escuadrones de línea que se denominan dragones y lanceros
y 6 ligeros de húsares.
Aunque la artillería está, en comparación con las otras armas,
mejor atendida, se encuentra a pesar de todo completamente
desorganizada; lleva uniforme de paño a la europea. Está de
guarnición en todas las plazas marítimas.
Todavía no hay artillería ligera. Lo que llaman el cuerpo de
ingenieros está representado por 2 o 3 oficiales.
La guardia presidencial está constituida por 2 batallones de
infantería y por 6 escuadrones de caballería.
Se incorporan a este cuerpo los soldados que más se han
distinguido en el ejército. Durante la última guerra fueron
incorporados 2 batallones y un escuadrón.
El ejército es, en cuerpo y alma, del gobierno actual, menos
talvez por entusiasmo por las instituciones que éste representa que
por adhesión a los hombres que las establecieron; si Bolívar
pidiera a sus soldados la corona, éstos le llevarían en
triunfo.
Los soldados de Colombia que son tan aficionados a infringir la
disciplina, no son exigentes en cuanto a la paga. Pocas veces la
falta de pago de sus haberes constituye un caso de revuelta. Hoy en
día se conforman con cobrar sólo los dos tercios.
El soldado andino no tiene tantos vicios como el de los Llanos.
Es menos propenso a la crueldad y al pillaje, pero en cambio es más
dado a emborracharse. Todos, sin embargo, ignoran los deberes que
en todas partes se imponen al soldado y a veces se conducen en su
propia tierra como en país conquistado. Se advierte que los
desórdenes los cometen cuando están mandados por oficiales
extranjeros, porque éstos, para hacer olvidar su origen, recurren
con frecuencia a una tolerancia culpable; manera segura de hacerse
adorar de los soldados, pues en efecto a sus órdenes se baten con
una confianza ciega.
El colombiano aprende con sorprendente facilidad las maniobras y
las evoluciones; la mayoría de los oficiales instructores son
alemanes; los reclutas les oyen y les obedecen mejor que a los del
país, quienes con demasiada frecuencia emplean los castigos
corporales.
Al ser incorporados al ejército, los colombianos se muestran en
los primeros momentos muy recalcitrantes, pero en seguida adquieren
el espíritu militar y se muestran muy adictos a una profesión que
lleva consigo muchos privilegios y una consideración tan grande,
que teniendo el menor grado se puede hacer temblar a todo un
pueblo.
Los ciudadanos oriundos de los Llanos son excelentes soldados de
caballería y el choque de sus escuadrones es terrible; pero en
cuanto encuentran la menor resistencia hacen como los árabes: se
dispersan en el acto y cuesta trabajo agruparlos de nuevo. Los
hombres de la cordillera entran bien en fuego, pero no se les
estima en mucho para la guerra de sitio; para ésta se prefiere
emplear a los negros de los Llanos.
En resumen el soldado colombiano es sobrio, sufrido y fuerte. Ni
las fatigas, ni las privaciones, ni los vivaques le hacen mella con
tal de que no se les haga pasar bruscamente del clima helado de las
montañas al tórrido de los Llanos, o de las ciudades de la costa,
pues el cambio súbito de temperatura les es tan funesto como a los
europeos.
Lo que se llama milicia no es más que la reunión mensual de unos
cuantos infelices indios reclutados los domingos a la salida de la
misa para ejercitarlos en un oficio que les repugna. Las milicias
de las ciudades reciben una instrucción mejor y se las puede
considerar tan eficaces como las unidades de línea, con la
diferencia de que, integradas por burgueses descontentos en su
mayor parte, son mucho menos temibles.
Los
|
españoles tenían sus plazas fuertes en un estado tan
admirable, que si hubieran sido mejor defendidas, si sus murallas
estuvieran en mejor estado, hubieran sido inexpugnables; pero
municiones, hombres, conocimiento del arte de defensa de las
plazas, todo faltaba, y además hay que tener en cuenta que los
españoles sólo saben atacar y tomar las plazas. En esas plazas es
en donde únicamente hay parque de artillería, almacenes y
cuarteles; en todos los demás sitios el soldado se aloja cómo y
donde puede.
En las inmediaciones de Bogotá y de Quito el gobierno tiene dos
fábricas de pólvora que no dan abasto para cubrir las necesidades,
siendo los ingleses los que suplen lo que falta.
La flota de Colombia consta de diez y nueve navíos de guerra a
saber: seis corbetas, siete bergantines y seis goletas. Desde luégo
se advierte que no puede tener una gran eficacia en la protección
de mil leguas de costa; sin embargo, ha prestado grandes servicios
en la guerra de Morales al bloquear a Maracaibo. La necesidad de
tener una flota no ha escapado al gobierno, que ha pedido, para
ponerla a la altura debida, la suma de 4.770.845
|
piastras y
2 reales. ¿Pero dónde se encontrará esa suma?
Si ha habido muchos ingleses que se han instalado en el
ejército, en cambio muchos franceses se han enganchado en la marina
colombiana, y a las órdenes del mulato Padilla, que es el
comandante en jefe, han logrado todos los triunfos.
En favor de todos estos extranjeros se ha dado una ley que les
concede los derechos de ciudadanía al cabo de dos años de
residencia en el país, y a los que se casen o a los que compren una
tierra por valor de 6.000 piastras, se les reconocen iguales
derechos al cabo de seis meses.
Al
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entrar un pueblo nuevo en la gran sociedad de naciones
del mundo civilizado es natural que haya gran curiosidad por saber
cuál es su disposición para con los otros Estados, con los que va a
establecer relaciones de amistad y de alianza, de modo que voy a
dar a conocer las de los colombianos.
A este respeto, lo mismo que en todas partes, se advierten dos
clases de afectos: uno el del gobierno y otro el del pueblo.
Colombia está unida a España por una infinidad de costumbres, y
desea vehementemente que le reconozca la independencia, tanto más
cuanto que el carácter inflexible de los españoles inspira serios
temores.
El pueblo también habla siempre con respeto de Roma, que sigue
siendo para él la ciudad santa.
Los Estados Unidos creyeron que, dada su proximidad, podrían
figurar en primer lugar entre los países amigos del nuevo Estado;
pero se equivocaron de medio a medio; los ingleses les desplazaron
haciéndoles colocar después de los nuevos gobiernos independientes
de modo que en realidad, con respecto a Colombia, los Estados
Unidos gozan casi de la misma consideración que el Perú, Chile y
Buenos Aires.
Los imperios de Méjico y del Brasil inspiraron durante algún
tiempo un poco de envidia y de temor, pero el derrumbamiento del
primero y la distancia que separa a Colombia del segundo han
disipado esos sentimientos.
El Perú, por su proximidad, llamo en seguida la atención de
Bolívar. En la entrevista que en 1822 tuvo con San Martín, en
relación con la ocupación de Guayaquil, el general chileno (sic) le
propuso que accediese a la elección del príncipe de Sajonia-Coburgo
para el trono del Perú; Bolívar pareció en un principio favorable a
ese proyecto, pero al perder San Martín el protectorado Bolívar
consideró rotos sus compromisos al respecto, y estimando que había
llegado el momento de dar a los asuntos de un país limítrofe con la
República una dirección menos favorable a las miras de los
extranjeros, entró con su ejército en territorio peruano.
La influencia inglesa no tiene rival en Colombia; no se conocen
sino sus armadas; sus productos son casi los únicos que se compran;
sus comisionistas y sus representantes están en todas partes y sus
soldados han contribuido en esta República al éxito de la causa de
los independientes.
Estas relaciones con Inglaterra no son de ahora; datan casi
desde el establecimiento de las colonias españolas en América, pues
a medida que la metrópoli aumentaba las leyes prohibitivas, la
audacia de los contrabandistas ingleses iba en aumento. Los
americanos tenían, pues, relaciones incesantes con ellos; España
las favoreció en distintas épocas, y muy especialmente en 1796, con
leyes que las autorizaban abiertamente
|
4
.
Al año siguiente adquirieron un carácter de intimidad todavía
mayor
|
5
. Los
descontentos de las colonias españolas, arrogándose la calidad de
diputados de América dieron a Miranda, el 22 de diciembre de 1797,
el encargo de gestionar cerca del gabinete inglés que protegiese su
independencia, ofreciéndole en cambio la suma de 750.000.000 de
francos, el Istmo de Panamá y las Floridas. Esta última cesión de
territorio estaba destinada a los americanos del Norte en pago del
cuerpo de ejército que debían suministrar. El general Miranda era
el designado para mandar la expedición.
Esta designación y aquellas condiciones fueron del agrado de
Pitt; este ministro tuvo con Miranda una conferencia en enero de
1798: se convino un plan entre ellos; la ejecución de ese plan
debía llevarse a cabo en seguida, pues en una carta escrita el 6 de
abril de 1798 a Hamilton desde los Estados Unidos, Miranda se
felicita de la próxima liberación de su país, y en otra carta de 19
de octubre se expresaba en términos mucho más esperanzados aún y
hasta decía que sólo se aguardaba la decisión del Presidente. Por
esta correspondencia se sabe que el Gobierno inglés se había
comprometido a suministrar el dinero y los buques y que se esperaba
que los Estados Unidos enviarían 10.000 soldados. Adams, presidente
a la sazón de los Estados Unidos, no envió ninguna ayuda y la
expedición no se llevó a cabo.
No se volvió a hablar del asunto hasta 1801, época en que
Addington, hoy vizconde de Sidmouth, era primer ministro. Durante
su Gobierno se volvieron a considerar los antiguos proyectos
relativos a la América española; se redactaron los planes de
campaña y hasta se hicieron preparativos que se interrumpieron por
el Tratado de Amiens.
En 1803 estalla la guerra, y Pitt, de nuevo en la presidencia
del Gobierno inglés, vuelve a sus antiguas proyectos sobre la
América Española. Lord Melville y sir Home Popham fueron los
encargados de ponerse de acuerdo con Miranda para su ejecución.
Los asuntos del continente y una expedición poderosa enviada
contra Buenos Aires
|
6
,
sin conocimiento de Miranda, suspendieron la misión que se quería
confiar a este general. Los descontentos de Venezuela y de Nueva
Granada, refugiados en los Estados Unidos y en La Trinidad, no
esperando ya ayuda de Europa ni de Norte América como consecuencia
de los arreglos relativos a la Luisiana, decidieron liberar por sí
mismos a sus patrias respectivas. En 1806 Miranda sale para Caracas
al frente de esas fuerzas. Ya dije antes cuál fue el resultado de
esta expedición.
Cuando en 1810 estalló la revolución, la gente se acordó menos
de los estragos debidos a los almirantes y a los filibusteros
ingleses y del ataque de Vernon a Cartagena en 1740, que de la
ayuda que se podía esperar de Inglaterra.
Esta les facilitó ayuda de todo género, y a crédito: ¡armas,
soldados, barcos y víveres, todo afluyó a América! Ayuda cara y
onerosa que la ocasión la hacía parecer inestimable; se olvidó que
en Buenos Aires la bandera británica había ondeado sobre sus
murallas.
La conducta de los ingleses sirvió admirablemente las
intenciones de su Gobierno; éstos, que en todas partes se
caracterizan por su hostilidad contra las ceremonias del culto
católico, se asociaron a ellas en Colombia con una devoción y un
respeto iguales a los de los católicos más fervientes.
Además, los comerciantes de la Gran Bretaña, sabedores de la
miseria que reinaba en las provincias de América del Sur, hicieron
buenos negocios enviando allí telas magníficas, bonitos dibujos y
bronces estupendos; empezaron por popularizar sus mercancías,
poniéndolas al alcance de las fortunas modestas sin que la calidad
se resintiese, ni el aspecto dejase qué desear, con el objeto de
que las relaciones entre los países se estrechasen con el cebo de
la
|baratura, que es uno de los principales métodos del
monopolio. De esa suerte fueron estableciendo una admirable
progresión en el alza de los precios, cuyo punto de partida fue un
real en espera de que la vanidad y los prejuicios le elevaran a
onzas de oro, estando seguros de que el volumen del comercio nunca
bajada del punto inicial en caso de que las fortunas en lugar de
aumentar disminuyesen. Este cálculo era exacto. Las colonias fueron
abandonando los gustos españoles para adoptar los Ingleses, y la
Gran Bretaña se aprestó a acaparar mediante su industria los
despojos de América que estaban a punto de ser arrebatados por la
competencia de las otras naciones.
La previsión británica fue más lejos: presumiendo la ventaja que
los americanos podrían obtener por el flete de sus buques, de estas
naciones que Carecían de marina, asustó a los hispanoamericanos con
el temor a los piratas. Los ingleses les persuadieron sin
dificultad de que sus buques eran los mejores; extremaron las
atenciones al punto de enviar sus barcos para recibir el dinero al
médico precio de uno y medio por ciento, conduciéndoles además
gratis a la Jamaica. Y no conformándose con todas estas atenciones
les hacían escoltar por buques de guerra, de modo y manera que los
colombianos estuvieron encantados viendo en la misma puerta de su
casa las mercancías, los buques para transportarlas y las fragatas
para defenderlas.
La antipatía religiosa se fue dominando. El agradecimiento unió
a los pueblos y se recibió al herético como a un hermano. En cuanto
los ingleses tomaron pie en el territorio establecieron sus
factorías con grande habilidad, difundieron por todas partes sus
mercancías, sus trajes y sus costumbres, introduciéndose de esta
suerte en el país sin llamar demasiado la atención. El ejército
adoptó sus uniformes, excepto en lo que al color rojo se refiere,
pues en ese aspecto se prefirió el color de los uniformes
franceses. Colombia tuvo periódicos ingleses para dirigir la
opinión, del mismo modo que tuvo buques para proteger su
comercio.
Los colombianos fueron generosamente recibidos en Jamaica;
adquirieron algunas costumbres inglesas y por la opulencia de
aquella isla dedujeron lo que debía ser el poderío de
Inglaterra.
La primera sensación de los patriotas que viajaban fue de
admiración; la segunda, de temor.
Los ingleses se dieron cuenta de ello; prometieron a los
colombianos atemorizados por la última revolución de España,
protegerlos contra ésta y ayudarlos. Para conseguir esa garantía
los colombianos se estimaron dichosos con abandonarles las rentas
del Estado: las salinas, las esmeraldas, la pesca de perlas los
territorios de las Misiones, los buques de vapor los empréstitos;
todo en una palabra fue entregado a Inglaterra o pedido a los
ingleses.
Ventajas tan considerables debían ligar a éstos con la causa de
la Independencia. El gobierno colombiano tuvo en seguida la prueba
de ello.
Al principio de la revolución americana, los comandantes en jefe
de las fuerzas navales inglesas en El Callao y en Jamaica eran los
únicos agentes encargados de la protección de los súbditos
británicos cerca de los gobiernos que se sucedían unos a otros.
Esos jefes otorgaban a los capitanes de los buques que estaban a
sus órdenes poderes discrecionales, autorizándoles a capturar,
según la urgencia del caso, los buques de los patriotas y los de
los realistas. Sin que ella se diera cuenta, resultaba que la
América española dependía de la jurisdicción del Almirantazgo
británico.
En 1823, el Gobierno británico movido por un sentimiento de
benevolencia para con los nuevos Estados, restringió la inmensa
jurisdicción de aquel tribunal marítimo enviando cónsules para
amparar en forma más legal el comercio inglés en aquellos países,
cuya independencia se prometía reconocer más adelante. ¡Y cosa
rara! A pesar de esas mutuas pruebas de amistad y de consideración
entre ingleses y colombianos la simpatía de éstos estuvo siempre
del lado de Francia; en primer lugar porque en los franceses veían
unos buenos parroquianos, en segundo porque la lengua, la
literatura, las costumbres y la religión principalmente les
acercaban más a los franceses.
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1
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Véase sección Notas y aclaraciones, al
final dé la obra.
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2
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Véase sección Notas y aclaraciones al final de la obra.
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3
|
Véase sección Notas y aclaraciones al
final de la obra.
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4
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Véase Ulloa.
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5
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Journal of a residence and travels in Colombia during the years
1823-1824, by capt. ch. Stuart Cochrane, página 280, tomo I.
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6
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En 1806 el General Beresfort y Sir
Home Popham se apoderaron de esa ciudad por sorpresa; pero un año
después los ingleses, derrotados en Witlock tuvieron que abandonar
sus conquistas.
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