INDICE





INTRODUCCIÓN

VIAJE POR COLOMBIA

PRIMERA PARTE
Capítulo I - El embarque
Capítulo II - Cartagena
Capítulo III - Santa Marta
Capítulo IV - Viaje de Santa Marta a Cartagena
Capítulo V - Cartagena
Capítulo VI - Viaje de Cartagena a Mompós
Capítulo VII - Mompós
Capítulo VIII - Viaje por el Magdalena
Capítulo IX - Viaje por el alto Magdalena
Capítulo X - Viaje por el alto Magdalena y el río Nare

SEGUNDA PARTE
Capítulo XI - Viaje por los Andes
Capítulo XII - Viaje a través de la provincia de Antioquia
Capítulo XIII - Medellín
Capítulo XIV - Viaje desde Medellín a Bogotá
Capítulo XV - Bogotá
Capítulo XVI - Colombia antes de su emancipación
Capítulo XVII - La República de Colombia
Capítulo XVIII - Los habitantes y la población de Colombia
Capítulo XIX - Visitando el Salto de Tequendama
Capítulo XX - Viaje de vuelta a la costa
|INTRODUCCION 
 

 

En nuestra época —en Colombia como en Suecia— pocas personas están enteradas de que, inmediatamente después de la guerra de independencia de los Estados Grancolombianos, los contactos políticos y comerciales entre los dos países fueron asombrosamente más intensos de lo que tal vez pueda figurarse. 

Los suecos, aliados con Gran Bretaña en los últimos años del vasto conflicto napoleónico y como este poder fuera de la Sacra Alianza, compartían con los ingleses la esperanza de hallar en Colombia un mercado para sus artículos de exportación, reemplazando en parte la anterior preponderancia económica del dominio español. Al mismo tiempo un entendimiento con las nuevas repúblicas hispanoamericanas estuvo conforme con la orientación de la política exterior del Rey de Suecia (por la unión personal de ambas coronas, también de Noruega) Carlos XIV Juan, antiguo Mariscal Bernadotte de Francia y ayudante del Emperador Napoléon. 

La pequeña isla de San Bartolomé, en aquel tiempo bajo soberanía sueca, fue una de las bases del apoyo sueco a la República Grancolombiana. Sin embargo, muchos de los contactos y negociaciones tuvieron lugar en Londres entre los agentes diplomáticos de Colombia y Suecia. 

Poder europeo de segundo orden, el Reino Unido de Suecia y Noruega no logró realizar una política adversa a los intereses de los miembros de la Sacra Alianza, notablemente los de Rusia como aliado de España. 

Negociaciones secretas para vender a Colombia unos buques de guerra de Suecia resultaron en 1825, después de la entrega de la fragata |af Chapman y el buque de línea |Tapperheten, en un escándalo político, que implicó indirectamente al Rey mismo. Reveladas por el Ministro español en Estocolmo, las negociaciones fueron criticadas por el representante de Rusia ante la Corte Sueca, y futuras ventas tuvieron que ser anuladas ante la actitud amenazadora del gran poder zarista. 

En el mismo año de 1825 un grupo familiar de suecos se había instalado en Antioquia, principalmente tomando parte en la explotación de las minas en esta parte de Colombia. 

Precursores fueron Carlos Ulrich von Hauswolff (1791-1843) y Pedro Nisser (1799-1878), más tarde seguidos por Carlos Segismundo von Greiff (de Greiff; 1793-1870) y otros. (Véase Dr. Gabriel Giraldo Jaramillo: Colombia y Suecia, Relaciones Culturales, Madrid, 1960). 

Ya había visitado a Bogotá, en 1823, un agente del Gobierno Sueco, Severin Lorich, Cónsul de Suecia en Filadelfia, EE. UU. Sin embargo, en vista de las posibilidades de un intercambio comercial, von Hauswolff y Nisser ensayaron interesar aún más al Ministro de Relaciones Exteriores en Estocolmo para enviar otros representantes a Colombia. 

Fue asignado el Teniente de Marina Carl August Gosselman, quien en los años 1836-1839 hizo una gira por Sudamérica en misión oficial. 

Nacido en Ystad —al sur de Suecia— el 17 de Junio de 1799 y fallecido en Nyköping —cerca de Estocolmo— el 4 de abril de 1843, Gosselman ya había visitado a Colombia en los años 1825-1826. Llegando como sobrecargo del buque “Cristóbal Colón”, cuyo armador fue el mencionado von Hauswolff, logró recorrer varias partes de este país. Rindió cuenta de sus aventuras en 1827 con su libro “Resa i Colombia aren 1825 och 1826” que aquí se presenta al público colombiano en traducción al español por la señora Ann-Christien Flink de Pereira. 

Es la segunda vez que se ha traducido al español una obra de Gosselman, habiendo sido la primera el “Informe sobre los Estados Sudamericanos en los años 1837 y 1838” — (Estocolmo, 1962). 

“Viaje por Colombia” alcanzó gran éxito no solo en Suecia sino también en una versión alemana. Es considerado como un clásico de la literatura de viajes en Colombia. 

Tiene el autor gran talento narrativo, especialmente en la descripción del paisaje y los retratos de las personas que encuentra en sus correrías. La frescura y la individualidad que caracterizan sus observaciones, sin las frases estereotípicas de su época, hacen fácil al lector de hoy saborear una obra de hace 150 años, con los ojos de un reportero más bien que de un oficial burocrático. 

Gosselman llegó a Colombia saturado de prejuicios que ni siquiera hace esfuerzos para disimular. Con gran largueza y muchas veces con tendencias racistas critica este forastero de las afueras de Europa septentrional, condiciones y comportamientos que no le parecen conforme a su fondo de realismo nórdico y luteranismo frío. 

Sin embargo, bajo la influencia de un ambiente que aprende más y más a apreciar, gradualmente se nota un cambio que a veces parece desconcertar al oficial sueco, básicamente honesto y abierto en sus impresiones. 

Comparaciones y paralelos entre la inmediata realidad y su patria lejana no resultan siempre como en la primera parte de su libro, a favor de su país nativo. 

Aun sin agradarle nunca el litoral Caribe, es con articulado sentimiento de nostalgia y pérdida como Gosselman sale de Cartagena el 8 de octubre de 1826, despidiéndose de sus compatriotas von Hauswolff y el Conde Federico Tomás de Adlercreutz (1793-1852), antiguo edecán de Bolívar y Gobernador de Mompox. 

Las vagas cumbres de la Sierra Nevada de Santa Marta se sumergen por la popa del bergantín inglés “The Countess of Chichester” en último saludo de “detta sa sköna land hvars fysiska natur är sa otroligt rik och omväxlande”: Ese país tan bello, con una naturaleza tan increíblemente rica y variada. 

Este país grandioso y maravilloso que se llama Colombia.


Bogotá, 6 de enero de 1979.

|HANS E. SKOLD
Embajador de Suecia 

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