INDICE





PRÓLOGO

PREFACIO

INTRODUCCIÓN

VIAJES POR LOS ANDES COLOMBIANOS

I - DE LA COSTA A BOGOTÁ

CAPÍTULO I
En el Istmo de Panamá. Arribo a Colón. Viajes por el istmo, antes y hoy. Carácter del paisaje. El canal interoceánico. Panamá. Vista sobre el Océano Pacífico

CAPÍTULO II
En el litoral septentrional. Travesía del golfo del Darién. Cartagena. Arribo a Sabanilla (Salgar). Por ferrocarril a Barranquilla. La ciudad y sus habitantes. Historia e importancia de Barranquilla

CAPÍTULO III
En el río Magdalena. Champanes. Historia de la navegación fluvial. Partida. Estructura e instalación de un vapor del Magdalena. Tripulación y pasajeros. Un día a bordo. Paradas. El río Magdalena y su cauce. El caudal de agua. El cauce cambia de rumbo.

CAPÍTULO IV
Ascenso a la altiplanicie de Bogotá. Comienzo. Ruinas de un ferrocarril. La primera posada. Panorama de la Cordillera Central. Guaduas. Paisanos alemanes. Cambio de aspecto del paisaje. Villeta. Chimbe y Agualarga. Una carretera. Los Manzanos. Atravesando

II - BOGOTÁ Y LOS BOGOTANOS

CAPÍTULO I
La ciudad. Fundación y nombre. Ubicación. Elevación y vista sobre la montaña. Vista panorámica de Bogotá desde la cima; plano ajedrezado de la ciudad. Las calles. Disposición concéntrica. Las orillas de los riachuelos. Suburbios. Paseando la ciudad.

CAPÍTULO II
Los habitantes. Tipos de caballeros y su indumentaria. Las damas. Hombres y mujeres del pueblo. Tipos especiales. Los extranjeros. Número de habitantes. Clases sociales y composición etnográfica de la población. Apellidos y nombres. Nobleza y títulos.

CAPÍTULO III
Las clases elevadas. Descripción de una habitación y su instalación. Alimentación. Transcurso del día para los caballeros, las damas y los niños. Vida social. Diversiones y viajes  

CAPÍTULO IV
Las clases media e inferior. La clase media: habitación, ingresos, etc. La clase baja: habitación, instrucción y comportamiento, ingresos, situación social  

CAPÍTULO V
Clima e higiene. Temperatura y precipitaciones atmosféricas. Enfermedades que predominan. Médicos y farmacias. Higiene pública. Epidemias de viruela  

CAPÍTULO VI
Conexiones de Bogotá con el mundo. Su ubicación en la montaña. Viajeros. Movimiento de carga. Comunicaciones postales y telegráficas. Ideas sobre un traslado de la capital. Proyectos ferroviarios  

CAPÍTULO VII
Comunicaciones y comercio. Tráfico. El mercado. Variedades. Tiendas. Restaurantes y hoteles. Artesanía. Industrias. Almacenes. Comercio  

CAPÍTULO VIII
La vida intelectual, política y eclesiástica. Instrucción pública. Aislamiento intelectual de Bogotá. Retraso de la vida intelectual. Museos, etc. Arte, literatura y ciencias. Política. Vida religiosa y fiestas  

III - VIDA DE VIAJERO
Objeto y planeación de los viajes. Área recorrida. Literatura para el viajero. Información verbal. Excursiones a pie. Mula y caballo. Equipaje. Precio de los animales. ¿Tomarlos en alquiler o adquirirlos en propiedad? Guías y ayudantes.

IV - ESTAMPAS DE LA CORDILLERA DE BOGOTÁ

CAPÍTULO I
Estructura de la montaña y niveles de altura. Conformación geológica del terreno. Regiones de altura  

CAPÍTULO II
El paisaje civilizado. Tipo y belleza del paisaje. Arborescencia primitiva. Transformación del reino vegetal y animal por el hombre. Relación entre la altura y las plantas cultivables. Caña de azúcar. Café. Cacao. Añil. Tabaco. Ganadería.

CAPÍTULO III
El monte. Comparación con el bosque alemán y con la arborescencia de la tierra baja tropical. Impresión del paisaje. Dificultad de la exploración geográfica y geológica. Vientos y nieblas. Estado de los caminos. Lo que produce la selva.

CAPÍTULO IV
El páramo. Contornos y suelo de las cumbres. Condiciones atmosféricas. Vegetación. Vida de los moradores. Disposición anímica del viajero. Visita al Tablazo  

CAPÍTULO V
La altiplanicie de Bogotá. Panorama. En la remota antigüedad era una laguna. Alturas que la bordean. Las lagunas de Guatavita, de Guasca y de Suesca. Vegetación y cultivos. Desarrollo de la civilización  

CAPÍTULO VI
El Salto de Tequendama. Su fama. El camino de ida. La vista del Salto. Altura. La vegetación. Su origen  

CAPÍTULO VII
Fusagasugá y el puente natural de Pandi. Descenso a Fusagasugá. La planicie de Fusagasugá, una terraza de acarreo. El camino a Pandi. El puente natural y su origen  

CAPÍTULO VIII
El valle del río Bogotá. La laguna de Pedropalo. La vista desde Tena. La Mesa. El camino a Tocaima. De Tocaima a Peñalisa. El puente cerca de Girardot y el ferrocarril  

CAPÍTULO IX
Reino mineral y empresas industriales. El yacimiento de sal mineral de Zipaquirá. El monopolio de la sal. El carbón. La ferrería de Pacho. La ferrería de Subachoque. La curtimbre y fábrica de calzado de Agualarga. Situación del obrero alemán.  

CAPÍTULO X
Haciendas y estancias. Tierra baldía y distribución de la propiedad. Economía de las estancias. Economía de las haciendas. Construcciones rurales. El terrateniente. Relaciones laborales. Modo de vivir, instrucción y carácter de los campesinos  

CAPÍTULO XI
En una ciudad de provincia. Las localidades. Su origen, denominación y carácter. Su ubicación y planeación. Casas y calles. Particularidades históricas y climáticas. El tráfico. Condiciones sociales. Administración y política locales. El comercio. Fiestas

V - VIAJE A TRAVÉS DE LA CORDILLERA CENTRAL

CAPÍTULO I
La vertiente oriental de la Cordillera Central. Paisaje de conformación tobácea arriba de Honda. Paisaje de la Cordillera Central. Minería y pueblos. Huellas volcánicas cerca de Manzanares. La Picona. El páramo de Herveo  

CAPÍTULO II
En el valle del Cauca. Vista al valle del Cauca. Salamina. Comida antioqueña. Fuentes de aguas salinas. Un guardapuente alemán. El río Cauca. El distrito minero de Marmato y Supía. Carácter de las poblaciones de Riosucio, Quinchía y Ansermaviejo.

CAPÍTULO III
El páramo del Ruiz y Ambalema. Una vía carreteable. Un lodazal. Exhalaciones sulfurosas. Noches y excursiones en el páramo. Nieve y glaciares. Descenso por Líbano y Lérida a Ambalema. Cultivo de tabaco. Regreso a Bogotá

CAPÍTULO IV
Minas de oro y de plata. Clases de gangas y filones. Métodos de extracción y explotación. Aluviones auríferos. Extracción hidráulica  

CAPÍTULO V
Tumbas indias y antigüedades. En búsqueda de guacas. Sus diferentes formas. Significación científica

VI - UNA EXCURSIÓN A LOS LLANOS
Estaciones. El camino de Bogotá a Villavicencio. Primer vistazo a los llanos. Villavicencio. La selva de la planicie. A caballo a través de la llanura. La hacienda “Los Pavitos”. Los llaneros. Cultivos y ganadería. Perspectivas culturales de los llanos.

VII - VIAJES POR SANTANDER Y BOYACÁ

CAPÍTULO I
La laguna de Fúquene y las minas de esmeraldas de Muzo. La salina de Tausa. Paisaje cerca de Ubaté. Navegando por la laguna de Fúquene. Su profundidad y tentativas de desaguarla. Un santuario. Muzo. Esmeraldas y mariposas. La mina de cobre de Moniquirá.

CAPÍTULO II
De Vélez a Bucaramanga. Vélez. Formaciones calcáreas. Cresta de montaña y meseta a orillas del río Suárez. El valle de Sube. A través de la Mesa de Jéridas a Piedecuesta y Bucaramanga. Panorama desde el alto de Gualilo. Excursión a Montebello.

CAPÍTULO III
La tierra montañosa de Tunja y Sogamoso. Caminos de Bogotá a Tunja. El campo de la batalla de Boyacá. Carretera y ferrocarril. Tunja. La ferrería de Samacá. Paipa, Duitama, Santa Rosa, Belén. Caminos a Santander. La laguna de Tota. La sabana de Sogamoso.

CAPÍTULO IV
La Sierra Nevada del Cocuy. El valle del río Sogamoso. La Sierra Nevada. Epoca para visitarla. Primera vista. El Pan de Azúcar. Vista de toda la sierra. Un pequeño glaciar. El ala norte de la sierra. El límite de las nieves perpetuas asciende.

CAPÍTULO V
Cúcuta. Minería en La Baja y Vetas. Pamplona. La penitenciaría. El camino a Cúcuta. Entrada a la ciudad. Terremotos. Arquitectura. Almacenes. Clima. Fiebre. Importancia comercial. Comunicaciones. El ferrocarril. La colonia alemana.

CAPÍTULO VI
En el río Zulia y en el lago de Maracaibo. Realización de las bestias en San Cristóbal. Por ferrocarril a Puerto Villamizar. Navegando en vapor por el río Zulia. El lago de Maracaibo. La ciudad de Maracaibo y sus alrededores.

VIII - DESARROLLO HISTÓRICO Y SITUACIÓN ACTUAL

CAPÍTULO I
La conquista española, la época colonial y la guerra de la independencia. El comienzo de la historia de Colombia. La conquista del país por los españoles. La formación política de la colonia. Política colonial española. Composición de la población.

CAPÍTULO II
La República de Nueva Granada. Relaciones con los Estados europeos. Composición de la nación. No hay motivo para conflictos internacionales. Carácter de la historia de Colombia. Sucesos entre 1830 y 1858. Liquidación de la República.

CAPÍTULO III
Los Estados Unidos de Colombia. La constitución de Rionegro: relación entre la nación y los Estados individuales; composición del gobierno nacional. Funcionarios y jueces. Aspectos progresistas. Leyes relativas a la política eclesiástica.

CAPÍTULO IV
La situación económica y el nivel cultural de Colombia. La escasa y dispersa población. Aprovechamiento de la selva. Agricultura, minería, industria. Importación y exportación. Escasez de bienestar. Distribución de la propiedad.

CAPÍTULO V
La posición del extranjero en Colombia. Nacionalidad y profesiones de los extranjeros. Ventajas y privaciones. Sus méritos para con Colombia. Actitud de los colombianos hacia los extranjeros. Posibilidades de incrementar la inmigración alemana
4. Minas de oro y de plata 
 

 

Sin haber tocado en nuestro viaje la propia región minera de Colombia, o sea la Antioquia central, territorio con el mayor número de minas en explotación actual, hemos tenido oportunidad de obtener de propia vista una impresión general de lo que es la minería colombiana, a través de nuestra visita a numerosas minas de lado y lado de la cresta de la Cordillera Central. 

Entre las minas observadas pudimos comprobar las dos clases principales de yacimiento de los metales preciosos, o sea el de veta, lo mismo que el de arena metalífera (aluviones) con las múltiples variaciones presentes en cada cual. 

En la pequeña empresa de Agua Bonita el oro yace encima de un filón de cuarzo, encerrado en un gneis oscuro, encontrándose tanto la galena como la pirita aurífera y también granos aislados de oro en los lados de contacto del yacimiento con la roca y en el interior del yacimiento mismo. La extracción del oro es el objeto perseguido por la empresa, como lo es el fin principal de toda explotación en Colombia o especialmente lo venía constituyendo en el pasado. En la región minera de Santa Ana, en cambio, y particularmente en Frías, la explotación de la plata es la finalidad exclusiva de la obra. Suele encontrarse aquí en la galena, como en la pirita y en la blenda de zinc, pero también en las formas de plata prusita y de plata rojiza lo mismo que en estado puro, encima de yacimientos de cuarzo depositados sobre esquistos cristalinos. Diferente es la formación de los yacimientos de Marmato, Supía y Riosucio, donde, probablemente al igual que en la mayor parte de Antioquía, la roca mineral es un pórfido diorítico, en gruesos filones intercalados entre los esquistos cristalinos. Aquí el mineral de filón predominante es la piedra calcárea, con pirita y blenda en lugar de la galena como portadores de la propia plata. Esta es aurífera hasta el punto de encerrar granos de oro puro. 

En tanto que en Santa Ana y Frías se requieren pozos de mina de considerable profundidad (en Frías hasta 135 metros) con desagües bastante expansivos para extraer el mineral, la topografía misma del terreno facilita la explotación en Marmato y sus alrededores, por cuanto la marcada pendiente permite atacar los yacimientos sencillamente por medio de socavones abiertos desde la pendiente con varios pisos, uno encima del otro, de tal manera que a su paso van cruzando los diferentes filones, simplificando así considerablemente los trabajos tanto de extracción como de desagüe. 

Otra ventaja que tiene Marmato en comparación con Frías es la de que la composición de su mineral permite refinarlo por medio de amalgamación, en tanto que el mineral plomífero de Frías requiere su fundición. No se puede subestimar esta ventaja, por cuanto el simple proceso de amalgamación puede realizarse en el sitio, en tanto que el establecimiento de fundiciones sería de poca perspectiva en Colombia, en vista de su alto costo inicial y de la carencia de las capacidades técnicas requeridas para su operación, valiosa información que debo a Herr Greiffenstein, experto de la industria metalúrgica y director de la fundición de Titiribí, única en su género que existe en el país. Tanto así es que la compañía inglesa que opera en Frías prefiere despachar el producto natural a Swansea para su fundición, procedimiento más económico que la instalación de una fundición propia, a pesar de los desmedidos gastos de transporte que ello supone. 

La segunda clase principal de los yacimientos de oro la constituyen las arenas y gravas con sus granos auríferos entremezclados. Al efecto, pasadas las crecientes, se pueden observar negros sentados en las vegas de numerosos ríos y riachuelos, ocupados en lavar aquella materia en batea de madera, a fin de recoger los granitos de oro con ella arrancados y llevados por las aguas. Pero oro en cantidades mayores que en esos aluviones de reciente formación se encuentra entre los sedimentos de rocalla depositados a mayor nivel encima del granito y de los esquistos cristalinos en todas las faldas orientales de la Cordillera Central. Basándose en la superficie, en parte lisa, de las rocas originales y los huecos tallados en ellas, mineros ingleses y americanos han llegado a la suposición de que aquella rocalla sea de origen presumiblemente glacial, hipótesis al parecer reñida con la realidad, por cuanto el material no tiene absolutamente nada en común con la morrena, faltando además todo indicio de que los heleros hubieran bajado aquí hasta los mil metros y menos sobre el nivel del mar. Tal como en California, constituyen sedimentos fluviales de tiempos antiguos, con la sola duda admisible de si el lecho de aquellos ríos era idéntico al actual o transcurría en dirección distinta. Esos sedimentos suelen cambiar de espesor en relación con el nivel de su sitio, prevaleciendo en su composición ya más material cristalino de la remota antigüedad, ya más sustancia de reciente formación volcánica. En general el oro aparece acompañado de rocalla de grueso calibre y de color rodeno, compuesto de granito y de esquistos cristalinos, puesto que proviene de las auríferas vetas de cuarzo que tales rocas contienen y que por otra parte, debido a su mayor peso, requiere para su arrastre una fuerza del agua igual a la que sería capaz de llevarse también rocas de cierto tamaño. 

De esa rocalla depositada a mayor altura los negros suelen sacar el oro a su manera, primitiva en extremo, excepción hecha de unos pocos sitios donde una compañía inglesa tiene instalada su empresa para la explotación al por mayor, por ejemplo en Malpaso. Al efecto, máquinas hidráulicas se encargan de extraer el metal precioso en un proceso del todo idéntico al que viene empleándose en California y que paso a describir aquí. Empieza por un fuerte chorro de agua dirigido contra los sedimentos auríferos, para aflojar la terrera, arrastrando rocalla y tierra. El agua cargada de esas materias se recoge en un canal construido de tablones de madera al pie de la pared ribereña, en la cual su recia corriente pronto se tranquiliza, refrenada por las piedras colocadas al efecto en el fondo del canal, dándole así oportunidad de desembarazarse de su carga más pesada, que es el oro, para seguir llevando las partículas térreas más livianas. Ahora el mercurio regado por el canal se encarga de atrapar el oro para amalgamarlo. Al cabo de unas semanas se procede a descubrir el canal a fin de recoger la amalgama y fundirla, obteniendo así el oro puro. Para recoger hasta sus últimos residuos, también las tablas del canal se queman de vez en cuando, con el objeto de entresacar el oro de las cenizas. Desde luego, comparados con los de Frías, por ejemplo, los gastos de transporte son muy reducidos, puesto que toda la rica explotación no llega a exceder una carga de mula por semana. Tampoco la mano de obra requerida para semejante explotación hidráulica es cosa del otro mundo, en tanto que las inversiones iniciales para la instalación sí son de considerable cuantía, ya que comprenden tanto el valor costoso de la tubería de hierro requerida como el transporte de ella, al igual que la traída de la corriente de agua. Es por lo tanto el cuantioso capital fijo indispensable el que ha mantenido limitado hasta ahora el número de minas hidráulicas en Colombia. Estas, naturalmente, tampoco serían operables en todos los casos de presencia de arenas y gravas auríferas, ya que de igual importancia que ellas es la posibilidad de traer la corriente de agua en suficiente cantidad. En California se ha llegado hasta prohibir hace poco este tipo de explotación, en determinadas partes, habida cuenta de la destrucción de tierras cultivables en las zonas situadas abajo de las minas por medio de la acumulación de sus cascotes, perjuicio que en Colombia por ahora apenas es de prever, ya que las minas en su gran mayoría están ubicadas en plena selva. 

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