INDICE




Prólogo
Usme
Chipaque
Une
Fosca
Cáqueza
Quetame
Fómeque
Choachí
Villavicencio
Facatativá
Madrid
Mosquera
Funza
Cota
Suba
Engativá
De Túquerres a Tumaco
Noticias de Pasto
El Sur de Colombia y el Ecuador
Importancia Militar  del Sur
Importancia Comercial del Sur
Riquezas Naturales, Agrícola y Manufacturera del Sur
Guatavita
Sesquilé
Chocontá
Guateque
Garagoa
De Guateque a Tunja
Tunja
Leiva
De Leiva a Chiquinquirá
Chiquinquirá
En el Ferrocarril de Girardot
Girardot
Honda
Ferrocarril de Puerto Wilches
Escándalos en el Rió Magdalena
Impresiones de Antioquia
Los Progresos de Medellín
Sopetrán
Liborina
Antioquia
El Ferrocarril de Amagá y la Población de Caldas
Amagá
Titiribí
Concordia
Salgar
Bolívar
Andes
Jardín
Jericó
Támesis
Valparaíso
Caramanta
Ríosucio y Supía
Anserma
Santa Bárbara
Fredonia
Copacabana y don Matías
Santa Rosa de Osos
Entreríos
Yarumal
Ituango
San Andrés
Angostura
Campamento
Anorí
Carolina
Amalfi
Remedios
Segovia
Yolombó
San Roque
Santo Domingo

Su suelo es montañoso en el Occidente y plano en el Este ; y se halla poco cultivado, estando la mitad de él cubierta de selvas, y la otra mitad formada de sabanas naturales. Es húmedo y cenagoso en el extremooriental, y casi todo puede recorrerse con facilidad por donde quiera en tiempo de verano.

      Bañan el territorio del Distrito los siguientes ríos ; el Guacavía, que nace cerca de Medina y desemboca en el Humea  éste, que nace cerca del anterior, y desemboca en el Guatiquía; el Caney, el Upín y la quebrada Salina, que se juntan para caer al Guatiquía; éste, que nace en el páramo de Chingaza y se une al brazo septentrional del río Negro, que es el que conserva su nombre primitivo, poco antes da su confidencia en el Meta ; el Ocoa, que desemboca en el Guatiquía.; el Guayuriba, que es otro brazo del río Negro y afluye al Meta ; el Chichimene, que se une con los dos Acasías y el Orotoy para formar el río Pajure y desembocar en el Meta, Además hay un número considerable de ríos y quebradas de no tanto caudal como los anteriores, que allí llaman caños. Ninguno de los citados tiene puente ni es vadeable en invierno, y en verano sólo lo son en la parte alta. En general, todos ellos nacen en la Cordillera Oriental y corren de Oriente a Occidente. En la época de las lluvias inundan grande extensión de terreno. El Guatiquía es navegable a cuatro y medio miriámetros de la población desde el puerto de Barrancas, y el río Negro a la misma distancia desde el puerto de Pachiaquiaro.

      Las lagunas más notables son las de Palotes y la Negra, en la sabana de Apiay.

     En 1840 gentes que fueros a San Martín a sacar ganado entusiasmaron a algunos vecinos de Fosca y Quetame con las relaciones que hacían encomiando fertilidad de los terrenos llamados Gramalote. El primero que se estableció allí con su familia fue Esteban Aguirre, y como obtuvo buen éxito en sus empresas, al año siguiente fueron Francisco Ruiz, su esposa Matea Fernández y su yerno Librado Hernández, Silvestre Velásquez y Francisco Ardila, que fueron los primeros que edificaron casas. La fama de la riqueza del territorio se divulgó en las poblaciones de Oriente, y principiaron a llegar allí, según una relación que encontramos en los libros parroquiales, prófugos del presidio, desertores, individuos perseguidos por deudas y criminales de todas clases. En 1845 se estableció en ese punto una familia Sabogal, y entonces se dividió el caserío en dos partidos, que se iban con frecuencia a las manos, produciendo grandes escándalos y algunas desgracias, "sin respetar al primer Comisario Gregorio Fernández." El primer Corregidor fue Justiniano Castro; y el primer Jefe Político Nicolás Díaz, quien se recibió en julio de 1852, que fue cuando principió a ser cabecera de Cantón. En 1850 dejó el caserío de llamarse Gramalote y fue creado el Distrito  con el nombre de Villavicencio. Por esta misma época se dio al actual partido de Cumaral el nombre de Serviez, que no sabemos porqué no conserva.

     El Distrito ha progresado poco, porque sus primeros vecinos hostilizaban a los que llegaban a establecerse allí, y sobre todo, porque entre los habitantes casi no hay ninguno que tome interés por él, pues la mayor parte son gentes allegadizas que van allá a crearse un capital sin pensar más que en su personal interés para salir a disfrutarlo en el interior de la República.

     El cementerio existente lo bendijo el doctor Juan María Céspedes es una excursión que hizo a los Llanos en 1842. Cuando en 1845 pasó por allí el doctor Ignacio Osorio, Cura de San Martín, convenció a los vecinos de que debían edificar una capilla, y tres años más tarde volvió, la bendijo, la dedicó a nuestra Señora de la concepción y le regaló los primeros paramentos que tuvo. El doctor Osorio dijo en el año 1848 la  primera misa que se celebró en Villavicencio.

     La primera partida de bautismo asentada en los libros parroquiales es de 29 de enero de 1852, y está firmada por el doctor Manuel Santos  Martínez, quien permaneció allí hasta el año de 1853. De 1853 a 1856 iba a administrar los sacramentos el Coadjutor del Cura de Cáqueza, doctor Alejo Zenón Muñoz. En 1860 estuvieron allí los Padres redentorístas Fernando Giner y Pedro y Francisco Pizarro; y los Padres dominicanos que en 1861 fueron arrojados de Bogotá administraron hasta 1866 los Curatos del Llano. En los mismos libros se encuentran partidas armadas por el Prior de los dominicos, fray Antonio Acero; en 1868, por el doctor Simón R. López; en 1869, por el doctor Francisco Jiménez Zamudio, quien dejó escritos algunos versos en esos mismos libros ; de 1870 a 1871, por fray Jerónimo González; y desde el 16 de diciembre de 1872 desempeña el Curato el Reverendo Padre fray José de Calasanz Vela. Pocos Caras de almas pueden encontrarse tan apropiados como este notable religioso para aquellas extensas regiones, pues el Referendo Padre Vela, que es joven todavía y de fuerte constitución, une a su gran celo por la propagación de la fe y por todo lo que tienda al progreso moral y material de aquel territorio, una fecunda e incansable actividad, gran conocimiento de los Llanos, exquisito tacto para dominar a sus feligreses bautizados, y para reducir y catequizar a los salvajes de las orillas del Meta, el Ariare, etc. Es desprendido, hospitalario, caritativo, de buen sentido práctico y no escaso saber. El fundó a San Pedro de Arimena en el punto que se conocía antes con el nombre de Arrastradero con el objeto de impedir las incursiones que por esos lados hacían los venezolanos, y de proteger contra los atropellos de éstos a las tribus indígenas. Tanto allí como en Uribe le tocó la gloria de decir la primera misa celebrada en aquellos remotos pueblos. El Reverendo Padre Vela administra actualmente los Curatos de Villavicencio, San Juan de los Llanos, Jiramena, Uribe, San Martín, Cabuyaro, Sebastopol 1 y San Pedro de Arimena, y no los descuida, pues constantemente está viajando de uno a otro, con mucha frecuencia a pie y descalzo, o exponiéndose a graves peligros en las pequeñas canoas en la navegación de los ríos.

      En diciembre último hicieron ejercicios espirituales en Villavicencio el doctor Federico C. Aguilar y el Reverendo Padre Vela, con un éxito extraordinario: hubo 80 matrimonios, casi todos de personas que  llegaban vida escandalosa. En el año de 1885 nos había parecido poco  moral esta población, y ahora la encontramos notablemente cambiada.

     En el mes citado de diciembre se desarrolló en el poblado una fuerte epidemia de disentería que mató treinta vecinos, pero en enero ya había desaparecido.

     En 1852 hubo diez y nueve bautizos ; en 1870, treinta y tres; en 1875, sesenta y cuatro, y de 1870 a 1875, doscientos cuarenta.

     Los vecinos se alimentan con carne-de ternera comúnmente- 2 , arroz, yucas, chonque o mafafa, plátanos, tabena, maíz, frisol y panela.

     El clima es más bien benigno, pues sólo a principios del invierno y del verano se presentan algunos casos de fiebres intermitentes, y si estas causan algunas víctimas se debe al descuido y abandono de los individuos atacados por ellas, que son por lo general peones que van allí a sacar ganado o en busca de quina y caucho, y no tienen familia que los obligue a cuidarse.

     Los terrenos que forman el Distrito de Villavicencio pertenecieron a la Compañía de Jesús antes de en expulsión por Carlos III entonces pasaron a ser propiedad de la Corona, y después se remataron. En rematador debía una suma a Basilio Romero, su fiador en el remate, y tuvo que cederlos a éste en pago. Romero los vendió a Jacinta Rey en 1792, y muerta ésta; sus cinco hijos los heredaron, y principiaron a vender derechos o acciones sobre las sabanas práctica que continúan sus descendientes hasta ahora, en términos que hoy los accionistas, conocidos con el nombre de Comuneros de Apiay, son más de quinientos 3 .

     Esas dificultades, de que hablaba el doctor Restrepo en 1870, se han aumentado considerable con el transcurso del tiempo, y seguirán, aumentándole mucho más de día en día, porque el número de comuneros crece y los intereses vinculados allí por gentes de toda condición y nacionalidad, serán pronto muy valiosos, porque ya principian a establecerse grandes hatos en esa sabana por cuenta de ricos nacionales y extranjeros.

    Aún es tiempo de que el Consejo Nacional Legislativo dé el primer paso en el sentido de liquidar esa comunidad, que tanto embaraza el progreso de los Llanos, para que el Poder Judicial corone tan saludable obra.

    La comunidad la constituye el gran globo comprendido entre el río Negro, el Guatiquía y la serranía de Buenavista que va de uno a otro no, tiene la forma de un inmenso triángulo, y su superficie no será menor de cien leguas cuadradas, o sean doscientas cincuenta mil hectáreas.

    En la población hay bastante movimiento comercial, que se aumenta día por día: en los últimos, el rico y atrevido comerciante don Juan María Fonnegra ha llevado allí una considerable cantidad de mercancías, con ánimo de establecer negociaciones en grande escala en los Llanos, donde ha comprado terrenos y un numeroso hato en el puerto de Barrancas. Entre el señor Fonnegra, don José Bonnet y el doctor Emiliano Restrepo, darán empuje muy saludable al progreso material del Territorio: ojalá no descuidaran los intereses del poblado.

    La Salina de Upía, situada a dos ,miriámetros al norte de la población, y a orillas del río de su nombre, es un gran banco de sal gema que se explota actualmente por cuenta del Gobierno Nacional, por un sistema enteramente rudimentario. El frente, o parte descubierta del banco, está en la base de la cordillera, a seis u ocho metros de distancia del río, y sobre él descienden constantemente, por un plano inclinado, capas de tierra vegetal, de manera que cubren la mina y hacen que presente el aspecto de un derrumbadero; una pequeña fuente muy saturada de sal, que brota allí mismo, forma un lodazal que perjudica los trabajos de explotación. Estos sólo se hacen una o dos veces por año, a causa del poco consumo que tiene el artículo en la comarca, por el elevado precio oficial a que se vende.

    El trabajo de explotación se hace a tajo abierto, así: armados con azadas, palas y otros instrumentos, diez o doce peones, se emplean seis u ocho días en arrastrar a la corriente del río el lodo que cubre el frente del banco, y una vez a la vista éste se rompe por medio de la pólvora. Así se obtienen grandes moles de sal que se reducen a pedazos a fuerza de pico. Como las capas vegetales de la parte superior del derrumbadero no tienen consistencia porque les falta la base, continúan rodando y por consiguiente el barro no desaparece del todo y la sal que se saca se cubre de un lodo negro que le da mal aspecto, una vez acumulados unos cuantos quintales del artículo en una enramada sucia de paja, que llaman allí almacén, se suspende la explotación hasta que el consumo exija nueva provisión. Por comodidad y por economía los consumidores sólo compran los trozos grandes, y los pequeños son arrojados a la corriente del Upín.

    Creemos que la manera más económica y ventajosa de explotar esta Salina sería por medio de galerías o socavones, pues así se obtendría sal en su natural estado de pureza, se evitarían los trabajos de limpia que periódicamente se hacen, se desperdiciaría menos el artículo y podría celarse mejor el contrabando.

  

 

1  El Reverendo Padre Vela formó en diciembre el padrón de los indios achaguas, establecidos en Sebastopol. Casi todos están casados, pero ninguna familia consta de más de cuatro individuos.
2 Los Llanos han recibido un grave perjuicio con el remate del derecho de degüello, pues como allí no se consume por lo general otra clase de ganado   Que terneras de diez a doce meses, que llaman mamonas los llaneros, y que a   esa edad sólo valen de $ 3 a $ 5, según su desarrollo, resulta que valen más los  derechos que el animal que se da al consumo. Un amigo nos escribe de San Martín y nos dice que los dueños de hatos se han dado a la caza para poder  comer carne y no verse obligados a defraudar las rentas, porque muchos de  ellos no pueden pagar, sino haciendo sacrificios, los $ 4 del derecho de degüello.
3 El doctor Restrepo E., en su Excursión al Territorio de San Martín,  dice lo siguiente, a nuestro juicio con fundamento, al hablar de esta comunidad :       "Se comprende perfectamente que allí se está formando un semillero de pleitos que serán ruinosos para la población de Villavicencio. sino se aplica cuanto antes el remedio necesario. Ese remedio sería, en nuestra opinión, la formación exacta del padrón de los comuneros ; de la determinación precisa de la acción o derecho que a cada uno corresponde, la mensura del globo y su división entre los comuneros. En una palabra, la supresión inmediata de la comunidad. generadora, de complicaciones, reemplazándola con la propiedad individual, perfectamente definida por linderos fijos.       "Esas operaciones, ya un poco difíciles hoy, lo serán mucho más dentro de algunos años, cuando se hayan creado grandes intereses y fundándose establecimientos agrícolas de importancia, surgiendo de ellos mismos el espíritu de chicana, o de tinterillaje, que es la ruina de los pueblos incipientes.       "Cada día se irá haciendo más difícil la constitución,; sobre bases claras, de la propiedad agraria en aquel fértil globo de tierra; y quizá, más tarde, lo eme hubiera de ser fuente de riqueza, de moralidad y de progreso, sea causa de ruinosas controversias judiciales, y, lo que es más grave, de asesinatos y de crímenes de toda especie."

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