Su suelo es montañoso en el Occidente y plano en el Este ; y
se halla poco cultivado, estando la mitad de él cubierta de selvas,
y la otra mitad formada de sabanas naturales. Es húmedo y cenagoso
en el extremooriental, y casi todo puede recorrerse con facilidad
por donde quiera en tiempo de verano.
Bañan el territorio del Distrito los siguientes ríos ; el
Guacavía, que nace cerca de Medina y desemboca en el Humea éste,
que nace cerca del anterior, y desemboca en el Guatiquía; el Caney,
el Upín y la quebrada Salina, que se juntan para caer al Guatiquía;
éste, que nace en el páramo de Chingaza y se une al brazo
septentrional del río Negro, que es el que conserva su nombre
primitivo, poco antes da su confidencia en el Meta ; el Ocoa, que
desemboca en el Guatiquía.; el Guayuriba, que es otro brazo del río
Negro y afluye al Meta ; el Chichimene, que se une con los dos
Acasías y el Orotoy para formar el río Pajure y desembocar en el
Meta, Además hay un número considerable de ríos y quebradas de no
tanto caudal como los anteriores, que allí llaman caños. Ninguno de
los citados tiene puente ni es vadeable en invierno, y en verano
sólo lo son en la parte alta. En general, todos ellos nacen en la
Cordillera Oriental y corren de Oriente a Occidente. En la época de
las lluvias inundan grande extensión de terreno. El Guatiquía es
navegable a cuatro y medio miriámetros de la población desde
el puerto de Barrancas, y el río Negro a la misma distancia desde
el puerto de Pachiaquiaro.
Las lagunas más notables son las de Palotes y la Negra, en
la sabana de Apiay.
En 1840 gentes que fueros a San Martín a sacar ganado
entusiasmaron a algunos vecinos de Fosca y Quetame con las
relaciones que hacían encomiando fertilidad de los terrenos
llamados Gramalote. El primero que se estableció allí con su
familia fue Esteban Aguirre, y como obtuvo buen éxito en sus
empresas, al año siguiente fueron Francisco Ruiz, su esposa Matea
Fernández y su yerno Librado Hernández, Silvestre Velásquez y
Francisco Ardila, que fueron los primeros que edificaron casas. La
fama de la riqueza del territorio se divulgó en las poblaciones de
Oriente, y principiaron a llegar allí, según una relación que
encontramos en los libros parroquiales, prófugos del presidio,
desertores, individuos perseguidos por deudas y criminales de todas
clases. En 1845 se estableció en ese punto una familia Sabogal, y
entonces se dividió el caserío en dos partidos, que se iban con
frecuencia a las manos, produciendo grandes escándalos y algunas
desgracias, "sin respetar al primer Comisario Gregorio
Fernández." El primer Corregidor fue Justiniano Castro; y
el primer Jefe Político Nicolás Díaz, quien se recibió en julio de
1852, que fue cuando principió a ser cabecera de Cantón. En 1850
dejó el caserío de llamarse Gramalote y fue creado el Distrito con
el nombre de Villavicencio. Por esta misma época se dio al actual
partido de Cumaral el nombre de Serviez, que no sabemos porqué no
conserva.
El Distrito ha progresado poco, porque sus primeros vecinos
hostilizaban a los que llegaban a establecerse allí, y sobre todo,
porque entre los habitantes casi no hay ninguno que tome interés
por él, pues la mayor parte son gentes allegadizas que van allá a
crearse un capital sin pensar más que en su personal interés para
salir a disfrutarlo en el interior de la República.
El cementerio existente lo bendijo el doctor Juan María
Céspedes es una excursión que hizo a los Llanos en 1842. Cuando en
1845 pasó por allí el doctor Ignacio Osorio, Cura de San Martín,
convenció a los vecinos de que debían edificar una capilla, y tres
años más tarde volvió, la bendijo, la dedicó a nuestra Señora de la
concepción y le regaló los primeros paramentos que tuvo. El doctor
Osorio dijo en el año 1848 la primera misa que se celebró en
Villavicencio.
La primera partida de bautismo asentada en los libros
parroquiales es de 29 de enero de 1852, y está firmada por el
doctor Manuel Santos Martínez, quien permaneció allí hasta el año
de 1853. De 1853 a 1856 iba a administrar los sacramentos el
Coadjutor del Cura de Cáqueza, doctor Alejo Zenón Muñoz. En 1860
estuvieron allí los Padres redentorístas Fernando Giner y Pedro y
Francisco Pizarro; y los Padres dominicanos que en 1861 fueron
arrojados de Bogotá administraron hasta 1866 los Curatos del Llano.
En los mismos libros se encuentran partidas armadas por el Prior de
los dominicos, fray Antonio Acero; en 1868, por el doctor Simón R.
López; en 1869, por el doctor Francisco Jiménez Zamudio, quien dejó
escritos algunos versos en esos mismos libros ; de 1870 a 1871, por
fray Jerónimo González; y desde el 16 de diciembre de 1872
desempeña el Curato el Reverendo Padre fray José de Calasanz Vela.
Pocos Caras de almas pueden encontrarse tan apropiados como este
notable religioso para aquellas extensas regiones, pues el
Referendo Padre Vela, que es joven todavía y de fuerte
constitución, une a su gran celo por la propagación de la fe y por
todo lo que tienda al progreso moral y material de aquel
territorio, una fecunda e incansable actividad, gran conocimiento
de los Llanos, exquisito tacto para dominar a sus feligreses
bautizados, y para reducir y catequizar a los salvajes de las
orillas del Meta, el Ariare, etc. Es desprendido,
hospitalario, caritativo, de buen sentido práctico y no escaso
saber. El fundó a San Pedro de Arimena en el punto que se conocía
antes con el nombre de Arrastradero con el objeto de impedir las
incursiones que por esos lados hacían los venezolanos, y de
proteger contra los atropellos de éstos a las tribus indígenas.
Tanto allí como en Uribe le tocó la gloria de decir la primera misa
celebrada en aquellos remotos pueblos. El Reverendo Padre Vela
administra actualmente los Curatos de Villavicencio, San Juan de
los Llanos, Jiramena, Uribe, San Martín, Cabuyaro, Sebastopol
1
y San Pedro de
Arimena, y no los descuida, pues constantemente está viajando de
uno a otro, con mucha frecuencia a pie y descalzo, o exponiéndose a
graves peligros en las pequeñas canoas en la navegación de los
ríos.
En diciembre último hicieron ejercicios espirituales en
Villavicencio el doctor Federico C. Aguilar y el Reverendo Padre
Vela, con un éxito extraordinario: hubo 80 matrimonios, casi todos
de personas que llegaban vida escandalosa. En el año de 1885 nos
había parecido poco moral esta población, y ahora la encontramos
notablemente cambiada.
En el mes citado de diciembre se desarrolló en el poblado
una fuerte epidemia de disentería que mató treinta vecinos, pero en
enero ya había desaparecido.
En 1852 hubo diez y nueve bautizos ; en 1870, treinta y
tres; en 1875, sesenta y cuatro, y de 1870 a 1875, doscientos
cuarenta.
Los vecinos se alimentan con carne-de ternera
comúnmente-
2
, arroz,
yucas, chonque o mafafa, plátanos, tabena, maíz, frisol y
panela.
El clima es más bien benigno, pues sólo a principios del
invierno y del verano se presentan algunos casos de fiebres
intermitentes, y si estas causan algunas víctimas se debe al
descuido y abandono de los individuos atacados por ellas, que son
por lo general peones que van allí a sacar ganado o en busca de
quina y caucho, y no tienen familia que los obligue a cuidarse.
Los terrenos que forman el Distrito de Villavicencio
pertenecieron a la Compañía de Jesús antes de en expulsión por
Carlos III entonces pasaron a ser propiedad de la Corona, y después
se remataron. En rematador debía una suma a Basilio Romero, su
fiador en el remate, y tuvo que cederlos a éste en pago. Romero los
vendió a Jacinta Rey en 1792, y muerta ésta; sus cinco hijos los
heredaron, y principiaron a vender derechos o acciones sobre las
sabanas práctica que continúan sus descendientes hasta ahora, en
términos que hoy los accionistas, conocidos con el nombre de
Comuneros de Apiay, son más de quinientos
3
.
Esas dificultades, de que hablaba el doctor Restrepo en
1870, se han aumentado considerable con el transcurso del tiempo, y
seguirán, aumentándole mucho más de día en día, porque el número de
comuneros crece y los intereses vinculados allí por gentes de toda
condición y nacionalidad, serán pronto muy valiosos, porque ya
principian a establecerse grandes hatos en esa sabana por cuenta de
ricos nacionales y extranjeros.
Aún es tiempo de que el Consejo Nacional Legislativo dé el
primer paso en el sentido de liquidar esa comunidad, que tanto
embaraza el progreso de los Llanos, para que el Poder Judicial
corone tan saludable obra.
La comunidad la constituye el gran globo comprendido entre
el río Negro, el Guatiquía y la serranía de Buenavista que va de
uno a otro no, tiene la forma de un inmenso triángulo, y su
superficie no será menor de cien leguas cuadradas, o sean
doscientas cincuenta mil hectáreas.
En la población hay bastante movimiento comercial, que se
aumenta día por día: en los últimos, el rico y atrevido comerciante
don Juan María Fonnegra ha llevado allí una considerable cantidad
de mercancías, con ánimo de establecer negociaciones en grande
escala en los Llanos, donde ha comprado terrenos y un numeroso hato
en el puerto de Barrancas. Entre el señor Fonnegra, don José Bonnet
y el doctor Emiliano Restrepo, darán empuje muy saludable al
progreso material del Territorio: ojalá no descuidaran los
intereses del poblado.
La Salina de Upía, situada a dos ,miriámetros al norte de la
población, y a orillas del río de su nombre, es un gran banco de
sal gema que se explota actualmente por cuenta del Gobierno
Nacional, por un sistema enteramente rudimentario. El frente, o
parte descubierta del banco, está en la base de la cordillera, a
seis u ocho metros de distancia del río, y sobre él descienden
constantemente, por un plano inclinado, capas de tierra vegetal, de
manera que cubren la mina y hacen que presente el aspecto de un
derrumbadero; una pequeña fuente muy saturada de sal, que brota
allí mismo, forma un lodazal que perjudica los trabajos de
explotación. Estos sólo se hacen una o dos veces por año, a causa
del poco consumo que tiene el artículo en la comarca, por el
elevado precio oficial a que se vende.
El trabajo de explotación se hace a tajo abierto, así:
armados con azadas, palas y otros instrumentos, diez o doce peones,
se emplean seis u ocho días en arrastrar a la corriente del río el
lodo que cubre el frente del banco, y una vez a la vista éste se
rompe por medio de la pólvora. Así se obtienen grandes moles de sal
que se reducen a pedazos a fuerza de pico. Como las capas vegetales
de la parte superior del derrumbadero no tienen consistencia porque
les falta la base, continúan rodando y por consiguiente el barro no
desaparece del todo y la sal que se saca se cubre de un lodo negro
que le da mal aspecto, una vez acumulados unos cuantos quintales
del artículo en una enramada sucia de paja, que llaman allí
almacén, se suspende la explotación hasta que el consumo exija
nueva provisión. Por comodidad y por economía los consumidores sólo
compran los trozos grandes, y los pequeños son arrojados a la
corriente del Upín.
Creemos que la manera más económica y ventajosa de explotar
esta Salina sería por medio de galerías o socavones, pues así se
obtendría sal en su natural estado de pureza, se evitarían los
trabajos de limpia que periódicamente se hacen, se desperdiciaría
menos el artículo y podría celarse mejor el contrabando.
1 El Reverendo Padre Vela
formó en diciembre el padrón de los indios achaguas, establecidos
en Sebastopol. Casi todos están casados, pero ninguna familia
consta de más de cuatro individuos.
2 Los Llanos han recibido un
grave perjuicio con el remate del derecho de degüello, pues como
allí no se consume por lo general otra clase de ganado Que
terneras de diez a doce meses, que llaman mamonas los llaneros, y
que a esa edad sólo valen de $ 3 a $ 5, según su desarrollo,
resulta que valen más los derechos que el animal que se da al
consumo. Un amigo nos escribe de San Martín y nos dice que los
dueños de hatos se han dado a la caza para poder comer carne y no
verse obligados a defraudar las rentas, porque muchos de ellos no
pueden pagar, sino haciendo sacrificios, los $ 4 del derecho de
degüello.
3 El doctor Restrepo E., en
su Excursión al Territorio de San Martín, dice lo siguiente, a
nuestro juicio con fundamento, al hablar de esta comunidad :
"Se comprende perfectamente que allí se está
formando un semillero de pleitos que serán ruinosos para la
población de Villavicencio. sino se aplica cuanto antes el remedio
necesario. Ese remedio sería, en nuestra opinión, la formación
exacta del padrón de los comuneros ; de la determinación precisa de
la acción o derecho que a cada uno corresponde, la mensura del
globo y su división entre los comuneros. En una palabra, la
supresión inmediata de la comunidad. generadora, de complicaciones,
reemplazándola con la propiedad individual, perfectamente definida
por linderos fijos.
"Esas operaciones, ya un poco difíciles hoy, lo
serán mucho más dentro de algunos años, cuando se hayan creado
grandes intereses y fundándose establecimientos agrícolas de
importancia, surgiendo de ellos mismos el espíritu de chicana, o de
tinterillaje, que es la ruina de los pueblos incipientes.
"Cada día se irá haciendo más difícil la
constitución,; sobre bases claras, de la propiedad agraria en aquel
fértil globo de tierra; y quizá, más tarde, lo eme hubiera de ser
fuente de riqueza, de moralidad y de progreso, sea causa
de ruinosas controversias judiciales, y, lo que es más grave, de
asesinatos y de crímenes de toda especie."