INDICE




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Noticias de Pasto
El Sur de Colombia y el Ecuador
Importancia Militar  del Sur
Importancia Comercial del Sur
Riquezas Naturales, Agrícola y Manufacturera del Sur
Guatavita
Sesquilé
Chocontá
Guateque
Garagoa
De Guateque a Tunja
Tunja
Leiva
De Leiva a Chiquinquirá
Chiquinquirá
En el Ferrocarril de Girardot
Girardot
Honda
Ferrocarril de Puerto Wilches
Escándalos en el Rió Magdalena
Impresiones de Antioquia
Los Progresos de Medellín
Sopetrán
Liborina
Antioquia
El Ferrocarril de Amagá y la Población de Caldas
Amagá
Titiribí
Concordia
Salgar
Bolívar
Andes
Jardín
Jericó
Támesis
Valparaíso
Caramanta
Ríosucio y Supía
Anserma
Santa Bárbara
Fredonia
Copacabana y don Matías
Santa Rosa de Osos
Entreríos
Yarumal
Ituango
San Andrés
Angostura
Campamento
Anorí
Carolina
Amalfi
Remedios
Segovia
Yolombó
San Roque
Santo Domingo

"Con lo cual se termina la presente, quedando los empleados visitantes altamente satisfechos por el orden, actividad y celo con que el señor Alcalde cumple con sus obligaciones.

    "RUFINO GUTIÉRREZ--JESÚS MARÍA FORERO ACEBEDO-

APARICIO ROMERO-Isauro Hernández, Secretario - Leovigildo Otálora,

Secretario del Alcalde - Ernesto Restrepo, Secretario ad hoc"

 

    El Alcalde del Distrito, señor Aparicio Romero, es un joven laborioso y consagrado, que ha contribuido no poco con su tino y energía a la moralización de aquel pueblo.

    Según Cobett, fray Andrés Bufas fue el primero que trató de reducir a los indios y de aplicarlos al cultivo de La tierra, pero nosotros no hemos encontrado el nombre de este misionero en el Ocáriz, y sólo sí el de fray Lorenzo de Rufas, que fue Provincial dé la Orden de San Agustín, natural de la exinguída ciudad de Victoria.

    En los libros parroquiales hay asentadas partidas desde 1662, en que figura como Cura fray Fernando de Satcedo ; en 1669, fray Bartolomé de Berganzo y Gamboa , 1680, fray Antonio Montero 5 1685, fray Lacas do Cárdenas ; 1689, fray Gregorio de Aguduelo ; 1690, fray Pedro Avendaño; 1692, fray Miguel de Munar; 1704, fray José de Mesa; 1718, doctor Juan María Céspedes; 1719, fray Francisco de San José; 1723; fray Miguel de Rivas y Guinea ; 1729, fray Jacinto de Salavarrieta; 1742, fray José de Trellerás y Eguiluz 1 ;1770, doctor Antonio Pichó , 1774 a 1792, doctor Manuel Andrade, Rector del Colegio Real Mayor y Seminario y abogado de la Real Audiencia, tuvo como Excusador al doctor Hipólito Casiano García. El doctor Andrade, miembro de una de las principales familias de Bogotá, fue Fiscal del Concilio que convocó en el año de 1774 el Arzobispo Camacho, y más tarde Canónigo de la Catedral, donde tuvo que sufrir bastante con sus compañeros de coro, don Juan Cabrera y don Nicolás Cuervo, por ser amigos de la Independencia, pues el Consejo de Purificación los hostilizó durante los años de 1816 y 1817, hasta que en este último, en el mes de abril, murió agobiado de años y de pesares. Por indicación suya se designó a fray Domingo Petrez para dirigir la reconstrucción de la Catedral. La fuente pública de San Victorino fue costeada por 61 de su peculio desde el río del Arzobispo, y le costó más de $ 6,000, y el órgano de la Capilla del Sagrario, que le costó otro tanto, lo hizo venir de Sevilla; 1795, doctor Pablo José Quintana; 1797 a 1799, doctor Andrés Rosillo, natural del Socorro, colegial de Nuestra Señora del Rosario, bien conocido en la historia de nuestra Independencia por el importante papel que en ella hizo, por haber sido Deán de la Catedral, por la prisión en el convento de capuchinos, de donde lo sacó el pueblo de Bogotá el 20 de julio; por su valiente defensa del Arzobispo señor Sacristán ; por su destierro a España en la época del General Morillo, de donde volvió a la Patria, a causa de los disturbios promovidos por Ríego; por la especie de cisma que promovió con la erección del Obispado del Socorro, y por su subsiguiente arrepentimiento. En el presente siglo ha tenido Fómeque los siguientes Curas: 1800, doctor Joaquín Rey de Andrade; 1801 a 1808, doctor Juan Ignacio Moreno, quien en este último año cedió el Curato a fray José Chavarría, Prior de agustinos descalzos; 1811, doctor José Luis Castañeda; 1812, doctor Marcelino Castro, notable en ciencias, y uno de los sacerdotes que hayan tenido mejor biblioteca entre nosotros ; 1814 a 1849, doctor Joaquín Antonio Nieto, sacerdote que ha dejado imperecedera memoria entre sus feligreses, por su piedad, virtud y ciencia, y por los grandes beneficios que le debe la población; 1849, doctor Gil Delgadillo; 1850, doctor José María Castillo, fundador de la Democrática en Fómeque, que recibió en castigo de este error el ser arrojado de la parroquia por sus propios discípulos, y tuvo que irse a Chiquinquirá, donde regentó un colegio;  1856, doctor Juan Manuel García Tejada, que fue posteriormente Obispo de Pasto ; 1875, doctor Graciano Fajardo; 1878 a 1883, doctor José D. Vargas, quien permutó el Curato en este último año por el dé Punza con el doctor José Nepomuceno Lozano, actual Cura. El doctor Lozano es sacerdote de grandes virtudes, de no escasa ilustración, de energía incontrastable, progresista y estudioso.

     El último Arzobispo que visitó a Fómeque fue el Ilustrísimo señor Herrán, en 1856.

     El 26 de septiembre de 1854 atacaron en la población don Carlos Muñoz y don Carlos Bonitto a las fuerzas dictatoriales que mandaba don Bonifacio Ramos, y las hicieron rendir después de un corto combate.

     El 24 de noviembre de 1876 el Coronel Benito López, con el Batallón Ospina y las guerrillas de Choachí y Ubaque, hizo rendir a una fuerza nacional que estaba atrincherada en la iglesia, para lo cual incendió una casa contigua a ésta.

 Dios guarde a usted muchos años. 

RUFINO GUTIÉRREZ-Ernesto Restrepo, Secretario ad hoc.

  1  En los libros parroquiales encontramos la relación de un terremoto habido en Fómeque, en la época del doctor Trelleras y Eguiluz:       "En 17 días del mes de agosto del año 1743, vine yo, el Maestro fray José Trelleras y Eguiluz, por Cura de este pueblo de Nuestra Señora de la limpia Concepción de Fómeque, y a los 18 días del mes de octubre del mismo año, a las nueve y media del día, viernes, comenzó por debajo de la tierra un ruido tan grande, que no se puede explicar su estruendo; ello parecía al oído el sonido de un río caudaloso; sonaba como un fuego voraz que a la batiente del aire abrasaba un monte, y sonaba como ecos que lleva el aire de una pieza de artillería; finalmente,era un estrépito tan confuso y sordo, que no tiene semejante a quien poderlo asimilar; y luego, incontinente, se sintió un terremoto grande, que arruinó la iglesia de este pueblo en todo su cañón, y a la capilla mayor la trajo al suelo. La casa del Cura, de tapia, le hizo divisiones por todas partes, y sacó su puerta principal abajo. La casa cural. de paja, además de estar ella dañada, abrió sus techados y bahareques. Duró este terremoto entre el espacio de un miserere. Repitió otro entre breve tiempo; otro cuasi al tanto del  primero, y acabó de echar a tierra la capilla mayor, quedando sólo las tapias, todo terciado, rajado, y así el demás resto de la iglesia. De este temblor cayó el campanario, y una campana vino a parar al pie de una tapia del lado de la plaza, abajo del altozano, y por todas partes cayeron pedazos de enmaderados, y la mayor parte de las tejas cayeron a los lados, quedándose en el techo unas en montón y otras al caer inmediatamente. Todas las tirantas de la iglesia quedaron dislocadas, y al caer el bautisterio y sacristía. Pasado este terremoto, luego de otro breve espacio, acometió otro pequeño, y pasado éste, entre la mitad de un cuarto de hora, vino otro al tanto del primero. Cada uno de los terremotos grandes duraba como el espacio de un miserere, y más. Otros terremotos sucedieron después, pequeños, que lo afirmaron muchos. Hasta la tarde que, venida la gente, se sacaron las imágenes de Nuestra Señora, la original. del altar mayor, intacta, sin la menor lesión. Sólo sí se le cayó la corona, aun estando con tornillo en la cabeza. Yo estoy por afirmar que si el susto no me engañó, cuando se sacó la Emperatriz de los cielos y tierra, siendo su rostro rozagante, dé la más especial encarnación, a mí me pareció descolorida y como   de cera blanca. Se sacó a Nuestro Dios Sacramentado, y el tabernáculo no padeció ruina de consideración. El altar del Cristo Crucificado se maltrató, y una imagen de Nuestra Señora de la Concepción cayó y se quebró la cara y las narices, y otra de Santa Rita de Casia las manos y la nariz. El altar de Jesús Nazareno también se dañó, y a la imagen de Jesús quitó la cabeza, partiéndola por la parte del cerebro. Otras ruinas hubo de menor consideración. Los demás altares e imágenes no peligraron. A la lámpara sólo se le quebró la pera de debajo. Pusieron en una casa cerca del convento (la cural), que se hallaba vacía, con la mayor decencia posible, a Cristo Sacramentado, a María Santísima y a las demás imágenes, y estando ajustando altar para la Virgen, como a las cuatro de la tarde, vino otro terremoto como casi el primero. Esta casa no se daño sino fue en los emparedados, A la oración vino otro temblor pequeño; de aquí a poco otro más recio, y en todos el ruido primero, con más o menos estruendo, y de aquí se continuaron los terremotos, en especial a las cinco de la mañana y de noche, como en el espacio de más de un mes, que contar el numero de ellos no pude saberlo de cierto, porque unos sentían y otros no. Los ríos crecieron con ímpetu y los pozos rompieron bocas. La tierra por todas partes se abrió por todo el contorno, en unos lugares más que en otros. Los volcanes son incontables y muchos taparon los caminos. Todo este tiempo hacían unos truenos sordos. No quedó casa de paja que no se dañara. En Guachavita cayó la cocina de Ventura Riberos, y entre sus peligros saco de ella. Juana de Torres un hijo suyo pequeño. En Tibrotes, estando las gentes de una casa desgranando maíz, arrancó la casa y la echó distante de las  «entes, quedando ellas descubiertas y en la sabana. Los volcanes taparon los caminos y quedó la gente enterrada entre sus peñas. En Tengavitá un volcán tapó a una muchachona, hija de Patino, con 16 reses y un perrito, habiendo  sólo librado una india y un buey. En Guachavita se abrió la tierra junto al sitio en donde se hallaba Felipe Rubio desyerbando su cana, y entre tanto peligro, sólo aquel espacio donde él se hallaba no abrió, viéndose ya sorbido entre sus honduras. Cuente Cáqueza las ruinas de su iglesia, y Ubaque las suyas, v Choachí, y Une, y Chipaque las que padeció, que sólo cuento por mayor las de Fómeque."Después, el día 1° de noviembre, como a las nueve de la noche, se eclipsó la luna por espacio de tres horas más o menos. En este pueblo se hicieron rogativas y procesión, y duró Nuestro Amo descubierto a los 18 de noviembre, porque se esperaba un eclipse de sol. Fueron muchas las calamidades, pero creo que se cogió mucho fruto para Dios, porque se hizo cuaresma con haberse confesado toda la gente, comulgado y asistido frecuentemente a misa y otras devociones todo este tiempo, puntualmente, y levantado la iglesia de  paja que se halla presente, con mucha brevedad. Sea Dios bendito para siempre, que por estos medios buscó a las almas, apartándolas de los peligros del alma, y trayéndolas a su santo servicio. Esta relación hago, porque se perpetúe su memoria para escarmiento de los mortales, y para que el celo de los señores Curas mantenga el que todos los años, el día 18 de octubre, se descubra, a Nuestro Amo y se le cante misa solemne, y se haga alguna plática trayendo esta memoria santa para enmienda de los venideros. En fe de lo que digo  es cierto, lo afirmo.

 

FR. JOSÉ TRELLERAS Y EGUILUZ"  

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