CAMPAMENTO
Anorí, mayo 31 de 1917
De la plaza de Angostura se ve a unas pocas cuadras de
distancia un camino con trazado para carretera. Me informaron que
es el que conduce a Carolina y que ya está casi concluido en muy
buenas condiciones. No lo conoceré, porque mi ruta es otra.
Salí de aquella población a las siete de la mañana en
dirección nordeste. En toda la jornada no encontré más pantanos
profundos que los que hay a la salida, de Angostura, casi en sus
calles. Después de un corto trayecto por vía poco pendiente, hay un
descenso muy forzado y mal conservado a caer al río Pajarito, que
es grande y se pasa por puente no muy seguro. De allí, en lugar de
seguir el curso de este río, como era. lo natural, se haciende a
una alta loma, por trocha muy angosta y pendiente, y se desciende
en peores condiciones a la desembocadura de dicho río en el Nechí,
al cual en ese lugar llaman también cañaveral. Pasado éste por un
buen puente colgante de hierro se empieza una subida de casi una
hora, por vereda medio obstruida por la maleza y completamente
descuidada, hasta llagar al pueblo de Campamento.
En esta población muy chica, cuyo nombre parece que le
viene de haber acampado allí el Coronel Warleta poco antes de ser
derrotado por Córdoba en el vecino campo de Chorros Blancos. Está
asentada en un pequeñísimo descanso que hace la elevada sierra, a
1,724 metros sobre el nivel del mar y con temperatura de 19°.
Fue fundada por el presbítero José Ignacio, Palacio Isaza,
Cura de Yarumal, y entro a la vida oficial en 1830 consta de 5
manzanas y dos calles algo largas, de edificaciones muy modestas
todas ellas.
La diminuta plaza es llana. En esa plaza hay una fuente o
alberca que es la única de la cabecera, y de ella pueden tomar los
vecinos el agua que necesiten en sus casas y llevarla por cañerías
sin pagar nada.
La iglesia de bonitos frontis y torres de cemento con reloj
publico, y además una capilla en el cementerio de no mala
apariencia de lejos.
Hay oficina de correos y Telégrafos Nacionales.
El catastro da a la propiedad raíz del municipio el valor de
$98.240; según el censo de 1870 tenia 2921 habitantes, el de 1912,
modificado en 1916 le da 4005 en 1916, le da 4,005 (El censo de
1918 le da 4,852.). El último año hubo 178 nacimientos, 81
defunciones y 21 matrimonios. De los nacimientos 9 fueron
ilegítimos.
Lan rentas comunes están presupuestas en $ 1,762-25, y las
de instrucción pública en $ 302.
Son propiedades del Municipio: la casa consistorial, baja y
no capaz para todas las oficinas públicas; dos buenas casas para
Escuelas urbanas; dos chicos edificios en fracciones, para escuelas
rurales; y un solar para construir el matadero, y con esto llenan
las formalidades legales para hacer efectivo el impuesto municipal
sobre degüello.
Hay dos Escuelas urbanas con dos Maestros cada uno y 65
niños y 50 niñas; en las rurales alternada; hay 140 matriculados.
Cerca de una de las rurales hay capilla.
Presta el servicio de policía un solo Agente, sin
uniforme
Se beneficia mensualmente y una sola vez por semana 12
cabezas de ganado mayor y 32 del menor.
Allí, como en la mayor parte de las poblaciones de
Antioquia que he visitado, el Alcalde es oriundo de otro lugar.
Esto tiene la ventaja de no fomentar las divisiones locales, tan
comunes en pueblos chicos, y de dar mayor garantía de imparcialidad
en las decisiones de la autoridad; pero al mismo tiempo hay un
inconveniente de que no siempre esos funcionarios, sin el freno de
la familia, y de las relacionen sociales, están exentos de cometer
ciertas fallas que escandalizar, y deque no despliegan por el
adelanto del Distrito el interés del vecino que tiene sus
propiedades y porvenir en él. No he estudiado esto detenidamente
para poder juzgar sobre el particular.
Encontré entre las autoridades y los vecinos vivo anhelo
por tener alumbrado publico, como el vecino Angostara ; pero
reconocen que sus rentas y el consumo de luz no les permite hacer
el gasto de una planta. Les indiqué que podían traer la energía por
cables de Yarumal, donde no saben en qué emplear la que les cobra,
y que sólo dista dos y media leguas. Acogieron con interés mi
indicación, y ofecieron tratar del asunto prontamente. En esa forma
al estaría en capacidad de sostener el servicio.
Las principales industrias del Distrito son la ganadería y
el cultivo del maíz, los frisóles y la caña de azúcar, y en tal
cual casa se ven mejores tejiendo sombreros de la vena de hoja de
cañabrava.
Esto rebela que las gentes de aquellos campos son
industriosas. Si embargo e encontrado un fuente de bienestar y
riqueza completamente inexplorada no se si por falta de buenos
caminos y consiguiente carestía de los fletes, o por ignorancia.
Desde el limite de Campamento con angostura asta el limite con
Anorí rodas las cercas son de matas de cabuya de una frondosidad
admirable, como no la he visto en otro lugar de Colombia, fuera de
que en algunas de las lomas es la más abundante vegetación. Sin
embargo, allí no se beneficia esa riqueza natural; no hay el más
rudimentario aparato para desfibrar; no se teje un costal, ni una
mochila, y mucho menos una vara de alfombra, no se tuerce una
cuerda ; la fibra que producen esas pencas es larga y finísima,
como tuve ocasión da observarlo y me lo han informado personas
conocedoras.
A mi regreso a Medellín voy a proponer al Gobernador Berrío
que pida a Boyacá dos o cuatro obreros prácticos en la
construcción y manejo de telares sencillos y en el beneficio de la
cabuya ; y si esto se hace, en pocos meses Campamento podrá,
abastecer a Medellín de costales, mochilas, enjalmas y lazos, y
producir a muy bajo precio los empaques que necesite este Norte
para el café que produce.
Salí de la población a las doce y media a subir y bajar sin
descanso cerros más o menos empinados, por camino, al cual no
presta la menor atención el Distrito de Campamento para poner un
puente de madera en torrentes peligrosos.
Por allí las montañas son ya, tan escarpadas como las que
encajonan los ríos Cauca y San Andrés, de manera que el Nechí, que
trae uno a la derecha y a la vista, brama a gran profundidad.
A las tres de la tarde se preparó una medrosa tempestad, y
tuve que quedarme en un rancho de paja habitado por negros y
mulatos, en el punto llamado Palmitas, donde no había más alimento
que arepas y excelentes yucas.
Otros viajeros campesinos, hombre y mujeres, tuvieron que
hacer lo mismo que yo. El rancho tiene dos piezas: en una nos
acostamos mi peón, el negro dueño de la casa, una vieja caratosa
que parecía mendiga y yo en la otra se recogieron las mujeres de la
familia y los demás huéspedes, no a dormir, porque no tenían dónde,
sino a conversar.
Las diez de la noche serían cuando echaron mano a una,
vihuela, y Una mulatica se puso a cantar en voz agradable y triste
diferentes canciones que casi distraían mi insomnio y me hacían
llevaderos los millares de pulgas que me atormentaban.
En estas bravías y solitarias montañas un canto como ese,
acompañado por el retumbar del trueno en las profundas con
cavidades del Nechí y el ruido del aguacero sobre un techo pajizo,
tenía que llamarme la atención. Me levanté, y de lo que habían
cantado hice que me repitieran lo siguiente, que yo no había oído
antes, ni sé si es antiguo y de mérito literario, pero sí que tiene
sentimiento y retrata, el alma de los campesinos de estas breñas
:
-
- Madrecita, soy soldado,
y si en la guerra me matan,
no me llores, no me llores,
porque muero por la Patria,
- Allá en mi tierra caliente
tengo una negra morena,
que me quiere y que suspira
y me aguarda hasta que vuelva.
- Madrecita, madrecita,
tanto como yo te quiero
quiero a mi Patria querida.
- Son mis únicos amores
Dios, mi morena, y mi Patria,
y mi madre, a quien no quiero
para poder adorarla.
- Madrecíta, madrecita,
tanto como yo te quiero
quiero a mi Patria querida.
- Cuando le dije que me quisiera
fue en un domingo ya por la tarde,
y ella me dijo que me querría
cuando florearan los arrayanes.
- Después florearon las clavellinas,
las azucenas, las realidades;
siguen floreando todas las matas,
y no florean los arrayanes.
- Después, un día que fui yo al alto,
me miró ella sin saludarme;
me fue diciendo: sabe, negrito,
que ya florearon los arrayanes.
- Hoy está muerta la pobrecita :
murió un domingo ya por la tarde,
y en las montañas todos los años
siguen floreando los arrayanes.