El territorio del Distrito casi no tiene selvas; puede
recorrerse por todas partes con facilidad, y está cruzado de
veredas y caminos. Alcedo dice en su Diccionario que Cáqueza está
situado en un terreno cálido, pero sano y agradable, aunque con la
pensión de muchas culebras venenosas, que llaman tayas; es muy
abundante en frutos de tierra cálida; tiene más de doscientos
vecinos."
La industria dominante en el Distrito es la agricultura,
pero en el centro una gran parte de los vecinos está dedicada al
comercio. Las manufacturas son: ruanas, cobijas, costales y
alpargatas. Los productos principales y en grande escala: maíz,
caña, plátanos, frísol y yucas. Se cultiva en algunas estancias el
algodón. En él valle de Cáqueza es muy común el sulfato de
alúmina.
El Distrito es rico en rentas, pues sólo los arrendamientos
del área de población producen $ 357-90 por año, a razón de 8 por
100 del valor de cada solar. La renta de licores está vendida en $
16 mensuales.
El día 6, después de la misa rezada, a que sólo asistieron
veintisiete hombres y veintiuna mujeres, practicamos la visita en
la Alcaldía. Las demás oficinas no las visitamos porque tuvimos la
fortuna de que en ese mismo día estuviese allí a cumplir ese deber
oficial el señor Coronel don Jesús María Forero Acebedo, con su
Secretario don Isauro Hernández, distinguidos caballeros que hacen
honor al puesto que ocupan, y que han contribuido grandemente con
su conducta pública y privada a hacer que la Provincia de Oriente
sea hoy de lo más moral y tranquilo de Cundinamarca. Insertamos a
continuación el acta de la visita hecha en la Alcaldía:
" En el Distrito de Cáqueza, a los seis días del mes de
enero del año de mil ochocientos ochenta y siete, se constituyó en
la Alcaldía, con el objeto de hacer la visita oficial, el señor
Prefecto General de la Policía del Departamento, con asistencia
del señor Prefecto de la Provincia y su Secretario, del señor
Alcalde, del señor Presidente de la Municipalidad y sus
Secretarios respectivos, y del señor Tesorero.
" Habiendo encontrado en el libro de visitas que la última
que hizo el señor Prefecto de la Provincia fue el diez y seis del
mes pasado, el señor Prefecto de la Policía resolvió no hacer tan
minuciosa la de este Despacho, y limitarse a algunas prevenciones.
Encontró que se llevan todos los libros necesarios, pero ninguno de
ellos encuadernado, y sé indicó la necesidad de hacer votar una
partida para comprar libros encuadernados, que es el único modo de
conservarlos en buen estado.
" El archivo no data sino de recientísima fecha, y no está
arreglado ni bien conservado; se indicó cómo deben formarse en
adelante los índices y arreglarse los diferentes legajos. De los
periódicos oficiales no se encontraron sino de 1884 en adelante, y
eso no en buen estado ni convenientemente coleccionados. El
mobiliario consta de una mesa, dos taburetes y un estante. El local
del Despacho en saliente para su objeto. A pesar de lo ordenado por
el señor Prefecto en su visita, se hallaron diez y seis sumarios
notablemente atrasados, y se recomendó al señor Alcalde su pronto
perfeccionamiento. Hay también tres exhortos por auxiliar, que
exigen inmediato despacho. Los códigos y las leyes en vigencia no
se encuentran en la oficina. Examinada la lista de los
contribuyentes por el trábalo personal subsidiario, se encontro en
extremo deficiente, y se recomendó fuese completada sin pérdida de
tiempo, y aun se indicó el modo como debe hacerse,
" Se hicieron las siguientes recomendaciones a las
autoridades del Distrito.
" l.
a Que se retire el cementerio del
centro de la población ;
" 2.
a Que se traslade la fuente pública
del lugar que hoy ocupa al centro de la plaza, con lo cual se
hermosea ésta y se aprovecha para edificar el lote en que se
hallar;
" 3.
a Que se establezca una equitativa
contribución sobre las tiendas y chicherías;
" 4.
a Que de acuerdo con el señor Cura
de la parroquia, con quien previamente habló el señor Prefecto, se
repare el templo, el cual, por su estado ruinoso y por el abandono
en que se halla, hace poco honor a un pueblo católico y a un
Distrito tan rico y tan poblado como éste;
" 5.
a Se dispuso fuese prohibido en
absoluto, y bajo penas severas, el juego de bolo y tejo en lugares
públicos, y que las gentes del campo que vienen al mercado
permanezcan en el lugar más tiempo del necesario, entregadas a la
disipación.
" 6.
a Que se construya un coso en lugar
adecuado, y
" 7.
a Que en la actual cárcel se arregle
un calabozo para mujeres.
Con esto, y después de que las autoridades presentes
prometieron prestar la mayor tendrán a las indicaciones hechas, se
concluyó la presente diligencia, qua firman los señores Prefectos,
el señor Alcalde y sus Secretarios, por el ante el infrascrito
Secretario ad hoc.
" RUFINO GUTIÉRREZ -JESÚS MARÍA FORERO
ACEBEDO-FÉLIX
PAVON - Isauro Hernández - Domingo García ,Ernesto Restrepo,
Secretario ad hoc."
El señor don Félix Pavón, actual Alcalde de Cáqueza, es uno
de aquellos hombres honrados, sencillos y enérgicos, pero de trato
suave a quienes las poblaciones se acostumbran a querer y respetar
como a sus naturales jefes. A él le debe no gran parta el Distrito
la reacción moral que en él se efectúa.
En la tarde del día 6 y la mañana del 7 registramos los
archivos parroquiales, que nos facilito el amable Cura don Ignacio
María Gutiérrez, sacerdote virtuoso, ilustrado y querido de sus
feligreses. Aunque desde el año de 1634 abrió el doctor Agustín
Ortegón, doctrinero el libro de bautismo, sólo en el de 1639 el
doctor Gaspar de Párraga Cura doctrinero, redujo a poblado a los
indígenas, y les enseñó a cultivar la tierra ; de manera que puede
considerársele como el fundador de Nuestra Señora de la Concepción
de Cáqueza
1
. De 1641
a 1648 estuvo de Excusador fray Francisco Murillo; 1650 a l663, fue
Excusador el bachiller Andrés Millán de Rojas, y de ahí en adelante
hasta 1669 Cura propio; 1684, doctor Juan de Bustamante; 1703,
doctor don Antonio de Salas Meneses; 1711, Maestro don Andrés López
Rebollo, 1721 doctor Alejandro Prieto ; 1739, doctor Tomás de Paz
Maldonado; 1747 a 1782, doctor Antonio Martín del Casal; 1782,
doctor Ignacio de la Barcena; 1783, doctor José María Lombana; 1784
a 1797, doctor Francisco Lamprera, y le sirvió de Excusador de 1784
a 1790, el doctor don Gregorio Alvarez; 1797, fray José Antonio
Pedraza, interino; 1798, Padre Manuel Roel
2
; 1816 a 1817, fray Antonio de los Dolores,
interino; 1818, doctor Pedro de Biedma; 1819, doctor José Antonio
Delgadillo, Excusador; 1820 a 1829, doctor Andrés Pérez; 1829 a
1838, doctor José Ramón de Eguiguren, que fue nombrado Cura, siendo
Rector del Colegio de San Bartolomé, y se llevó de Excusador a uno
de sus discípulos, el doctor Alejo Zenón Muñoz, quien ha
desempeñado ese cargo hasta hoy ; 1839 a 1845, doctor Juan José de
León ; en 1849 estuvo administrando los sacramentos el bachiller
José Ormaza, Cura del hoy desierto de Apiay, en los Llanos; 1855,
doctor Angel Acebedo, que murió de canónigo en la Catedral ; 1856,
doctor José Agustín Vásquez; 1858, doctor Juan de Dios Tuso; 1859,
doctor Francisco Tamayo Hoyos; 1860, doctor José Toribio Alfonso;
1865 a 1868, fray Luis María González ; 1869 a 1871, doctor Félix
Antonio Bernal; hasta 1885, el doctor Ramón María Leiva, pero no
hay constancia de la fecha en que entró a servir el Curato ; 1.885,
el doctor Ignacio María Gutiérrez, que es el actual Cura.
En 1759 había., según inventario, gran número de alhajas de
plata de mucho valor, y trece monedas mejicanas que servían de
arras, en 1871, siendo cuera el doctor Félix A. Bernal y Mayordomo
don Antonio Castro, vendieron casi todas esas alhajas, y entre
ellas seis candeleros de plata maciza, que pesaban una arroba. Hoy
las arras son monedas de barra de a $ 20, que están anidas entre sí
con una cadena, quizá para ver si así se escapan de que los novios
hagan con ellas el primer mercado.
Al tomar posesión del Curato el ilustrado y operario doctor
Eguiguren, dejó constancia en el acta de que la iglesia y la casa
cural se había caído con los terremotos y las habían reedificado
él, haciendo los gastos de sus fondos particulares.
El último Visitador que fue a Cáqueza, de que hubiéramos
encontrado constancia en los libros, fue el Ilustrísimo señor
Arzobispo Herrán.
En 1791 hubo 70 nacimientos; en 1822, 194 ; en 1870, 236 ;
en 1885, 326; en 1886, 308; en 1885 hubo 114 defunciones, y 152 en
1886.
En 1884 hubo en las escuelas públicas 60 varones y 48
niñas, pero la de éstas sólo estuvo abierta dos meses.
La tribu que habitaba en Cáqueza era la de los buchipas,
tributarios de los chibchas y dependientes inmediatamente del
cacique Ebaque (hoy Ubaque).
El historiador Acosta dice que en los cerrillos que quedan
cerca de Cáqueza se extrajeron hasta 24,000 ducados de oro de las
sepulturas de los indígenas.
En 1679 fue confinado a Cáqueza el Oidor don Mateo Ibáñez
de Rivera, Caballero de la Orden de Calatrava, por el Presidente,
Gobernador y Capitán General del Nuevo Reino de Granada,, don
Francisco Castillo de la Concha, mientras se le juzgaba por varios
abusos y crímenes que había cometido.
Cáqueza y su actual partido de Ubatoque fueron dados en
encomienda al Capitán Juan de Céspedes, uno de los más notables
compañeros de Quesada.
El 26 de septiembre de 1854 don Carlos Muñoz, estando preso
por orden de Beriñas, sobornó la guarnición que el Dictador Meló
tenía allí, y con ella se pronunció en favor del orden
constitucional, al propio tiempo que don Carlos Bonitto se
pronunciaba con varios jóvenes en Ubaque, todo esto de orden del
Coronel Pineda.
Dios guarde a usted machos años.
RUFINO GUTIÉRREZ- Ernesto Restrepo, Secretario ad hoc.
1 El Reverendo Padre
fray Gaspar de Párraga, natural de Bogotá hijo legitimo de don Juan
de Páraga y doña Catalina de la Paz y Castañeda, fue el y Prior y
Provincial de la religión de San Agustín; adornó a su costa, con
buenas pinturas de la vida del Patriarca, el claustro del convento.
Don Juan Flórez de Ocáriz dice al hablar de este insigne religioso:
"Fue tan admirable en su estado y observancia de su regla,
que en la obediencia sólo él se pudo exceder, en humildad imitarse,
en gobierno contraponerse y en la caridad preferirse, murió en
pobreza a 9 de diciembre del año de 1640, a los sesenta y cinco de
su edad, en el convento de Santafé, donde tomó el hábito en su
niñez"
2 Hablando de los Curas
notables que hubo en Cáqueza con un ilustrado sacerdote que se
educó en Roma, nos dijo que el Padre Minardí, sabio jesuita
italiano, le había contado que él conoció al Padre Manuel Roel,
quien cuando fueron expulsados del Nuevo Reino de Granada los
jesuitas, en 1767, se secularizó y dejó partir a sus compañeros,
entre ellos a su hermano el Padre Bernardo Roel, y se encargó
después de un Curato de almas que sirvió por muchos años. Cuando
tuvo noticia, que fue muy tarde, de que a la Compañía se le
permitía ir a Rusia (Breve de Pío VII, de 1801), renunció el Curato
y fue a aquel Imperio. De allí pasó a Roma (Breve de Pío VII, de
1814) ya muy viejo, En el Colegio era muy querido y acatado por
todos los compañeros, por sus virtudes, su avanzadísima edad y por
ser de genio muy alegre y gracioso. Un día, en las recreaciones,
notándole preocupado, le preguntaron la razón; él contestó:
"Ayer hizo setenta años que murió repentinamente mi padre,
y desde entonces todos los días en, la misa encomiendo su alma;
anoche se me apareció y me dijo que había muerto en gracia y fue al
Purgatorio, y que debido a mis oraciones había salido en ese
momento y subido al Cielo, donde pidió igual gracia para mí, y que
Dios le había concedido no sólo eso sino que yo no necesitaría
purgar mis faltas." Los Padres creyeron principiaba a
chochear o que se chanceaba, y se rieron de él. Al día siguiente,
en el recreo, habiéndose sentado el Padre en un banco retirado, le
preguntaban en tono de burla sino había vuelto a aparecérsele su
padre; él contestó que no, pero que ya estaba preparado para morir.
Acabada la recreación, viendo que no se movía el anciano, lo
llamaron y lo encontraron muerto.