ANSERMA
Ríosucio, julio 18 de 1917
Ayer salí para Anserma por la vía de Batero. En un cuarto de
hora sea baja por mal camino, bastante pendiente, a un río chico
llamado Ríosucio, al cual dan algunos el nombre de río de los
Quingos, y se pasa por pobre puente. De allí se sube en media hora
al alto de Las Cruces, y , a oirá media se baja a Batero, todo por
vía igualmente descuidada y en mal estado.
Batero es un cono rocalloso, muy escarpado y agudo, que se
lleva a grande altura sobre las colinas vecinas. Al pie de él se
extiende una larga y angosta ladera bastante inclinada y feraz,
llena de cultivos y de casas pajizas regadas en toda ella. Allí se
dio hace cuarenta años, en 1877, el combate en que las fuerzas
cancanas derrotaron a las antioquenas.
Pasada una quebrada, sin puente, del nombre del cerro, se
sabe Sube hora por camino en regular estado y de suave pendiente a
una cuchilla, desde hay bastantes casitas, en lugar llamado
Miracampo a Hay allí cementerio a medio ,cercar, con capilla tan
chica que parece de muñecas y escuela alternada con 55 niños y 65
niñas matriculados Este y Batero hacen parte del Municipio de
Nazaret, del Departamento de Caldas. En pocos minutos se desciende
a la quebrada de quebrada de Quinchía; pasada por puente, se sube
media hora a la población dé este nombre, cabecera del Distrito de
Nazaret.
A partir de Miracampo los terrenos están divididos en
pequeño predios, muy cultivados y poblados, y por todas partes, al
frente y a los lados de las casitas se había arreglado la vía por
los vecinos, desmontándola y tapando los Malos pasos y aun
barriéndola a trechos, porque ese día debía pasar por allí de
visita a Quinchía, donde le preparaban una velada literaria , el
presbítero Francisco Martín Henao, antiguo; Cura de
"Ríosucio y hoy de Guarne (en Antioquia). Los niños de las
escuelas estaban endomingados y tenía banderolas para saludar al
notable orador e ilustrado sacerdote.
Pocos son loa datos que tengo de Quinchía, porque solo me
demoré allí una hora, y no encontré entre las autoridades mayor
voluntad en suministrarme los muy pocos que tenían. Forman el
Distrito de Nazaret los caseríos de Guática, San Clemente y
Quinchia. Cuando se creó fue su cabecera el primero, mas tarde pasó
al segando, pronto volvió a Guatica , y desde 1.912 está en
Quinchía, que es el mayor y más importante de todos los tres
poblados, pues tiene calles bien delineadas aunque sin empedrar,
plaza y una plazuela; bastantes casas, algunas de ellas buenas en
su mayor numero pajizas, y todas de reciente constricción e iglesia
de de muy regular aspecto. Hay allí Oficina de Notaría, y
Registro, establecida el 1.° de junio de 1915, y Administración
de Correos Nacionales, pero se carece de la de Telégrafos; una
Escuela de varones con ciento cinco matrículas y otra, de niñas con
ciento veintitrés. Esta tiene local propio avaluado en $ 400, y
para la otra se empieza la construcción de uno.
Se explotan en el territorio del Distrito más de veinte
salinas cuyos productos dieron a Anserma el nombre que tiene. Se
encuentra mucho carbón mineral, y el Municipio es dueño de la misad
de uno de los yacimientos. También son de su propiedad la casa
consistorial y chicos, locales en que están las Inspectorías de
los Corregimientos y las Escuelas las rurales. El censo de 1912,
del cual se conserva un ejemplar original en la Alcaldía del
Distrito, da a éste 9,672 habitantes, pero documentos autorizados
provenientes de la capital del Departamento le dan 14,563 ( El
censo de 1918 sólo le da 7,239 habitantes a Nazaret) El presupuesto
de rentas asciende a $ 6,337-80, y el consumió de ganado es 27
cabezas del mayor y 132 del menor, por mes. El clima no debe
ser muy bueno cuando en los primeros cinco meses del presente año
el movimiento de población fue de 112 nacimientos y 72
defunciones.
Los vecinos están dando pasos para establecer alumbrado
eléctrico.
No hace muchos años que estas regiones estaban pobladas
casi exclusivamente por indios que vegetaban en lastimoso abandono.
Hoy, gracias a la invasión antioquena, todas las tierras están
cultivándose, y los antiguos pobladores en lugar de perder sus
predios y convertirse en siervos mejoran de día en día y son hoy
agricultores acomodados y ciudadanos que conocen sus derechos y
gozan de ellos. El cruzamiento, el ejemplo y la nueva vida que
llevan va mejorando la raza rápidamente.
Quinchía está casi al pie del celebrado y escarpado cerro
de Gobía. De allí se desciende, en hora y media, por camino
descuidado y por entre terrenos poco cultivados y poblados,
especialmente en la parte baja, a la gran quebrada Opiramá pasada
ésta por entre el agua y con peligro, pues no hay puente, se
emprende una suave subida de unas dos leguas, por terrenos poco
poblados y cultivados, hasta llegar al espinazo de un gran
contrafuerte dé la cordillera Occidental, y se pasa por subida
cómoda, en pocos minutos, a, un ramal que viene a ser como el
frente u origen del valle de Anserma. A poco más de un kilómetro,
á unas seis leguas de distancia de Ríosucio y a 1,700 metros de
altura sobre el nivel del mar y con temperatura de 17° (esto según
las geografías, pero deben de ser 19 o 20.) está la población de
Anserma es una cuchilla que se desprende de un morro chato y poco
elevado que surge del nacimiento del valle.
El Mariscal Jorge Robledo descubrió y conquistó este valle
en 1739 y fundó la población el 15 de agosto del mismo año, con el
nombre de Santa Ana de los Caballeros, en lo que antes se llamaba
Valle de Guarama (los cronistas de la colonia lo llaman también
Guarma y Guarima), conocido hoy con el nombre de Guarue, a unas
cuatro leguas de distancia del actual poblado. Porque los indios
destruyeron o amenazaban los pocos ranchos levantados por los
españoles o porque la primitiva fundación hubiera sido de mera
fórmula y de una manera precipitada, se pasó al asiento que hoy
ocupa, pues Robledo quería que apareciera que ya había tomado
posesión del territorio en nombre de Francisco Pizarro,
conquistador del Perú, pues ya tenía noticia de que se acercaban
las fuerzas enviadas de Cartagena en persecución de Badillo. Parece
que fue el 8 de mayo de 1540 cuando trasladó la población el mismo
Robledo. Se conoció con el nombre de Anserma, porque allí se
encontró sal, pues anser en la lengua de los pobladores quería
decir sal, y ma, tierra.
Indudablemente el Mariscal escogió este lugar, a pesar de lo
abrupto y escaso del agua, porque era entonces una excelente
posición militar para defenderse de los indios y aun de partidas de
españoles que vinieron del Norte y del Sur, y porque estaba en
lugar desde donde podía dominarse fácilmente el gran valle que se
extiende al pie y comunicarse con las regiones de la montaña. El
cronista Cieza de León, compañero de Robledo, dice que el lugar en
que se hizo la nueva fundación era una loma no muy grande, llena de
muchas y muy hermosas arboledas, de frutales así de España como de
la misma tierra, y que "al pueblo no puede venir gente que
primero no sea vista de la villa, y por todas partes está cercada
de grandes poblaciones y muchos caciques."
Pocos años después empezó a decaer la nueva ciudad a causa
de la escasez y mala calidad del agua, del mal clima y de que la
población indígena disminuyó porque por el mal trato que les daban
los españoles muchos indios fueron a morir en los trabajos de las
cercanas minas descubiertas en Supía y Marmato, y otros huían a
los bosques altos de la Cordillera Occidental o a los del Atrato.
Por eso a mediados del siglo XVII se trasladó la ciudad bastante
más al Sur, a no larga distancia de la de Cartago, con el nombre de
Ansermanuevo.
El viejo poblado se arruinó casi completamente, pero
conservó su Cara, pues el Obispo Obregón y Mena se dirigía en 1772
al Cura de Ansermaviejo. El nuevo poblado no prosperó como se ve
por el pobre rancherío de que hoy se compone. A éste se trajo la
custodia que regaló el Rey a Anserma, y allí fue robada.
La primitiva población conservó el nombre de Ansermaviejo
hasta hace muy poco tiempo. Por allá en el año de 1840 empezó a
repoblarse por iniciativa de los hermanos Jorge y Pedro Orozco,
pero sólo en 1870principió a progresar, debido a las aberturas que
hacían los antioqueños para establecer dehesas al oriente y al
occidente de la cuchilla, en terrenos más feraces y menos
escabrosos, y al Sur, hasta el bellísimo y extenso valle plano del
Risaralda, todo abierto hoy y cubierto de grandes dehesas de pastos
artificiales, pobladas de ganados de ceba. Este valle, bastante
malsano, se llamaba al tiempo de la conquista Amiseca; los
conquistadores lo llamaron de Santa María, y más tarde, desde la
Colonia, se le llamó de Rizaralda, porque allí tuvo una hacienda el
español Emilio de Rizaralde. El río que atraviesa el valle tiene el
mismo nombre de éste y es uno de los mayores tributarios del Cauca:
parece que es el Sopinga de que hablan los cronistas.
Después de que Robledo hizo la conquista de catas regiones
marchó para España en solicitud del cargo de Gobernador de ellas.
Andagoya, Gobernador de la Provincia de San Juan, pretendía que
hacían parte de ésta y se presentó en Anserma, fue reconocido por
el Cabildo y le cambió el nombre a la población por el de San Juan
de los Caballeros. Cuando regresó Robledo se presentó en la ciudad,
y como los Oficiales Reales se denegaron a entregarle los fondos,
él rompió las cajas y los tomó.
El Padre agustino fray Jerónimo de Escobar. Procurador y
Visitador del Obispado de Popayán, escribió una relación en 1582,
en la cual dice de Anserma.
"Es y ha sido el más rico pueblo de toda la
Provincia de Popayán : los indios de él cuando entraron los
españolea eran muchos y grandes señores, porque sólo esta Provincia
de Anserma tenía más de cuarenta mil indios, pero hance asolado por
juicio secreto de Dios, de tal suerte que no hay ochocientos
indios; y como la riqueza de las minas es grande, hanse metido
grandes cuadrillas de negros, y es de suerte que entre veinticuatro
vecinos habrá más de mil esclavos en las minas, sacarán cada año
sesenta mil pesos de oro."