En los archivos de aquella población hay constancia de dos
hechos de que debe tomar nota la historia : el Cabildo y los
vecinos se pronunciaron en 1828 por la dictadura de Bolívar, y el 8
de julio de 1860 desconocieron oficialmente el Gobierno del General
Mosquera en el Estado del Cauca.
El 17 de enero de 1841 el Coronel legitimista Juan María
Gómez derrotó aquí a la columna revolucionaria que comandaba el
Coronel Salvador Córdoba.
Por Ley 17 de 1905 se creó el Departamento de Caldas, y para
formarlo fueron segregados de el del Cauca los Municipios de
Ríosucio, Anserma y Supía entre otros, y desde entonces empezó a
hacerse efectivo en ellos el impuesto predial y el de degüello de
ganado.
Al hablar de cualquiera de los Distritos de esta región, que
en la que mayor y más constante, y merecida fama ha tenido en
Colombia como rica en minas, no puede prescindirse de hacer
referencia a su riqueza aurífera. Pocos datos tengo y ningunos
libros aquí para consultarlos, y por otra parte mis conocimientos
en estos asuntos son nulos. Por eso serán muy deficientes las
noticias que de ellos depara esto me refiero en conjunto a lo que
en época pasada fue Provincia de Toro después de Supía, de Marmato
y por última de Ríosucio.
Según los cronistas, los conquistadores encontraron que los
indios explotaban minas en Marmato. Pedro Cieza de León, que fue de
los conquistadores, habla de la gran riqueza mineral de esta
región.
Don Francisco Guillen Chaparro encomia en 1583 la gran
riqueza de Quiebralomo y Marmato.
El predicador agustino fray Jerónimo Escobar escribió en
1582 que Anserma era la región más rica en minas de toda la
Provincia de Popayán.
Una de las crónicas dice que Quiebralomo estaba muy poblado
y que allí se sacaba grandísima cantidad de oro desde hacía treinta
años, que a dos leguas había otras minas, y agrega :
"Más abajo de estas minas, en que también se saca
oro más bajo de ley, y a un tiro de arcabuz de este cerro de
Marmato, hay otro cerro asimismo muy alto que se saca oro de el
por socavones, que así los tenían hechos los naturales cuando los
españoles entraron," que por allí mismo hay otras minas de
oro llamadas. Picara, Mapura y Guacaica., y que en el cerro de
Quiebralomo las hay de azogue.
Los principales descubrimientos de minas en Supía, Gavía y
Quiebralomo se hicieron en 1717, 1783 y 1789, respectivamente. De
las de Quiebralomo, decía Humboldt, que son "sumamente
ricas.
Don Ángel Díaz, enviado por el Rey de España en comisión a
Supía, y quien tuvo parte en la mina de Echandía, decía en 1808 que
la riqueza mineral de ese territorio podía hacer la felicidad del
Virreinato.
En 1825 el Gobierno del General Santander arrendó, por
autorización que le dio el Congreso de 1823, las minas de Marmato y
Supía a la Casa inglesa de B. A, Goldismith & Compañía, por
cincuenta años, prorrogables por veinticinco más. Los arrendatarios
debían pagar el 3 por 100 anual del valor de la estimación de esta
minas, el 8 por 100 del producto líquido y $ 2,000 por año, sin
perjuicio de satisfacer los quintos. Esas minas estaban
abandonadas desde el tiempo de la Independencia.
La Compañía tenía ya minas en la región, que había comprado
a
particulares, y por cuenta de otra Compañía inglesa que también
tenía trabajos allí, vino por aquel tiempo Boussigault, y mejoró
notablemente la explotación, que antes era muy rudimentaria, hasta
1830, que se ausentó.
Las minas entregadas por el comisionado del Gobierno a los
contratistas fueron 19.
A.. B. A. Goldsmidth & Compañía sucedieron en el
contrato Powles, Ilinworth Wills & Compañía; a éstos,
Colombian Mining Assosíation; a éstos, Powles Brothers &
Compañía; a éstos. Mariquita Limited; a éstos, Mariquita and Nueva
Granada Mining & Compañía; esta ultima Compañía quebró, y
por remate adquirió las minas Percy Brandon, con quien se hizo en
1871 un nuevo contrato en que se prorrogó éste por los veinticinco
años de que habla el primitivo, y a este contratista le sucedió
The Westen Anderilining Company Límited. Por este segundo
contrato se convino en que por el arrendamiento se debían pagar $
8,000 anuales.
Durante la época del contrato, particulares descubrieron y
explotaros en la misma región varias minas, y los herederos dé la
señora Ana de Castro demandaron a la Nación porque había arrendado
algunas minas que habían sido de propiedad de esta señora. La Corte
Suprema condenó a la Nación a devolver a dichos herederos las minas
cuando terminara el contrato, y a rendirles cuentas de los
productos. La misma Corte dictó sentencia en que declaró que la
última Compañía no tenía derecho a explotar ciertas minas después
de caducado el contrato al vencimiento de los setenta y cinco
años.
Terminado este contrato, el Ministro de Hacienda y Tesoro de
la Administración Reyes, doctor Pedro Antonio Molina, celebró uno
con el General Alfredo Vásquez Cobo, el 12 de mayo de 1905, por el
cual le dio en arrendamiento, por veinte años, a $ 16,000 anuales,
las minas de oro y plata de propiedad de la Nación situadas en los
Distritos de Ríosucio, Sanclemente, Apía, Ansermaviejo, Supía,
Nazaret y Marmato, de las cuales enumera 21 el contrato, y también
quedaron incluidas en el arrendamiento las que el contratista
recuperara de las que se hallaba en el área de las minas de la
Nación.
Posteriormente el doctor Clímaco Calderón, como Ministro de
Hacienda y Tesoro de la misma Administración Reyes, le otorgó
escritura de propiedad al General Vásquez Cobo por la cuarta, parte
de las minas que la Corte Suprema de Justicia mandó entregar a
éste, como reivindicadas por él, en virtud de juicio de lanzamiento
contra la antigua Compañía extranjera arrendataria. Esto, junto con
su contrato, lo traspasó el General Vásquez Cobo a C. W. Syndicate
Limited, el 28 de noviembre de 1907 por $ 300,000 oro, con
aprobación del Gobierno. Estos cesionarios lo cedieron a su vez a
The Colombian Mining and Explotation Company Limited. Conocedores
de esos asuntos temen que cuando termine el actual contrato se le
presenten muy graves dificultades a la Nación, tal vez con
intervenciones diplomáticas, por la forma en que estas operaciones
se han hecho, pues los contratistas se llaman dueños de lo mandado
entregar por la Corte Suprema, que es lo más rico de aquella región
minera.
El 9 de mayo de 1908 don Baldomero Sanín Cano, como
encargado del Ministerio de Hacienda y Tesoro, convino en reformar
el contrato, prorrogándolo por otros veinte años, al mismo precio,
sin obtener ventaja alguna para la Nación, agregándole que quedaban
incluidas el arrendamiento " todas las demás minas que
existan o se descubran en dicha Provincia" (la de
Marmato). El contrato, especialmente por esta adición, ha levantado
grita terrible en todos aquellos Distritos y ha dado motivo a
numerosos pleitos y reclamaciones.
La mina de Vendecabezas, en los declives de Quiebralomo, a
menos de dos kilómetros de Ríosucio, y que es la que tiene planta
eléctrica que suministra el alumbrado de la población, es de
propiedad de los señorea de La Roche, quienes formaron una sociedad
en Medellín, dividiéndola en 1,000 acciones apreciadas a $ 3,000
oro cada una. Es mina de veta, de muy antigua explotación , ahora
produce unos $ 1,500 mensuales el mes que menos, pero ha habido
algunos de $ 15,000. Tiene fundición de oro y de hierro, cuatro
molinos, establecimiento de cianuración y caminos con paralelas de
madera para el transporte de minerales. En tiempos anteriores hubo
meses de producir muchas arroba de oro.
La mina de Gavia, de las más antiguas, y que fue de
propiedad de don Bartolomé Chávez, pertenece ahora la familia de La
Roche. Es de veta y de topes, y está produciendo en los últimos
meses, según informes de interesados en ella, de $ 15,000 a $
20,000 oro mensuales, pero en otros no ha producido nada. Tiene
fundición y montaje californiano de diez pisones.
La de Echandía se compone de las antiguas minas de Loaísa y
Chaburquía ; perteneció desde la última mitad del siglo pasado a
don Bartolomé Chávez y a sus cuatro hermanas, por herencia, de su
padre. Aunque esta mina fue explotada de manera casi rudimentarias
en sus amalgamación y molinos de madera y no si emplearon en ella,
métodos modernos, produjo muchísimo, y el señor Chávez liego a ser
uno de los más fuertes capitalistas del país.
En la revolución de 1876 el Gobierno del Cauca impuso al
señor Chávez una fuerte contribución, que él se resistió a pagar, y
con tal motivo le expropiaron la mina y la entregaron a una
Compañía que formaron ciertos personajes de Bogotá y del Cauca esas
Compañía procedió es la explotación como quien trata de
aprovecharse de una propiedad que hay que devolver a los pocas
.Días, sin preocuparse más que de sacarle el mayor fruto posible.
Ya casi arruinada, el Gobierno la puso en licitación, y el señor
Chávez la recuperó rematándola y la entregó a don Carlos
Greiffeistein para que volviera a montarla y la beneficiara,
mediante un porcentaje. Allí adquirió el digno caballero Alemán el
muy crecido capital que legó a los hijos.
Al capital del señor Chávez ?e sucedió en la. última
revolución lo que a otros muchos, pero lo dedicó a hacer
operaciones, aun las fuentes reservas que tenía en bancos de
Londres, y el oro se convirtió en billetes que se depreciaban de
día. en día.
La mina estaba dividida en 24 acciones, de las cuales eran
12 de don Bartolomé y las otras 12 de sus hermanas. .En los últimos
años de su vida el señor Chávez vendió sus 12 acciones a su sobrino
don Joaquín Cruz, quien tenía ya 6 como hijo y heredero de una de
las accionistas y 3 por compra a otra. Las 3 acciones restantes
pertenecen a una hermana del señor Cruz.
Una compañía formada por acreedores que el señor Cruz tenía
en Medellín se hizo dueña de 16 de las acciones de éste, tomándolas
en pago de la deuda, que antecedía a $ l00,000 oro, y las 5
restantes se van a rematar en pública subasta.
Se calcula que la mina vale hoy alrededor de medio millón de
pesos oro. La nueva compañía está remontándola conforme a los
adelantos modernos.