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El Sur de Colombia y el Ecuador
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Importancia Comercial del Sur
Riquezas Naturales, Agrícola y Manufacturera del Sur
Guatavita
Sesquilé
Chocontá
Guateque
Garagoa
De Guateque a Tunja
Tunja
Leiva
De Leiva a Chiquinquirá
Chiquinquirá
En el Ferrocarril de Girardot
Girardot
Honda
Ferrocarril de Puerto Wilches
Escándalos en el Rió Magdalena
Impresiones de Antioquia
Los Progresos de Medellín
Sopetrán
Liborina
Antioquia
El Ferrocarril de Amagá y la Población de Caldas
Amagá
Titiribí
Concordia
Salgar
Bolívar
Andes
Jardín
Jericó
Támesis
Valparaíso
Caramanta
Ríosucio y Supía
Anserma
Santa Bárbara
Fredonia
Copacabana y don Matías
Santa Rosa de Osos
Entreríos
Yarumal
Ituango
San Andrés
Angostura
Campamento
Anorí
Carolina
Amalfi
Remedios
Segovia
Yolombó
San Roque
Santo Domingo

    En los archivos de aquella población hay constancia de dos hechos de que debe tomar nota la historia : el Cabildo y los vecinos se pronunciaron en 1828 por la dictadura de Bolívar, y el 8 de julio de 1860 desconocieron oficialmente el Gobierno del General Mosquera en el Estado del Cauca.

    El 17 de enero de 1841 el Coronel legitimista Juan María Gómez derrotó aquí a la columna revolucionaria que comandaba el Coronel Salvador Córdoba.

    Por Ley 17 de 1905 se creó el Departamento de Caldas, y para formarlo fueron segregados de el del Cauca los Municipios de Ríosucio, Anserma y Supía entre otros, y desde entonces empezó a hacerse efectivo en ellos el impuesto predial y el de degüello de ganado.

    Al hablar de cualquiera de los Distritos de esta región, que en la que mayor y más constante, y merecida fama ha tenido en Colombia como rica en minas, no puede prescindirse de hacer referencia a su riqueza aurífera. Pocos datos tengo y ningunos libros aquí para consultarlos, y por otra parte mis conocimientos en estos asuntos son nulos. Por eso serán muy deficientes las noticias que de ellos depara esto me refiero en conjunto a lo que en época pasada fue Provincia de Toro después de Supía, de Marmato y por última de Ríosucio.

    Según los cronistas, los conquistadores encontraron que los indios explotaban minas en Marmato. Pedro Cieza de León, que fue de los conquistadores, habla de la gran riqueza mineral de esta región.

     Don Francisco Guillen Chaparro encomia en 1583 la gran riqueza de Quiebralomo y Marmato.

    El predicador agustino fray Jerónimo Escobar escribió en 1582 que Anserma era la región más rica en minas de toda la Provincia de Popayán.

    Una de las crónicas dice que Quiebralomo estaba muy poblado y que allí se sacaba grandísima cantidad de oro desde hacía treinta años, que a dos leguas había otras minas, y agrega :

    "Más abajo de estas minas, en que también se saca oro más bajo de ley, y a un tiro de arcabuz de este cerro de Marmato, hay otro cerro asimismo muy alto que se saca oro de el  por socavones, que así los tenían hechos los naturales cuando los españoles entraron," que por allí mismo hay otras minas de oro llamadas. Picara, Mapura y Guacaica., y que en el cerro de Quiebralomo las hay de azogue.

    Los principales descubrimientos de minas en Supía, Gavía y Quiebralomo se hicieron en 1717, 1783 y 1789, respectivamente. De las de Quiebralomo, decía Humboldt, que son "sumamente ricas.

    Don Ángel Díaz, enviado por el Rey de España en comisión a Supía, y quien tuvo parte en la mina de Echandía, decía en 1808 que la riqueza mineral de ese territorio podía hacer la felicidad del Virreinato.

    En 1825 el Gobierno del General Santander arrendó, por autorización que le dio el Congreso de 1823, las minas de Marmato y Supía a la Casa inglesa de B. A, Goldismith & Compañía, por cincuenta años, prorrogables por veinticinco más. Los arrendatarios debían pagar el 3 por 100 anual del valor de la estimación de esta minas, el 8 por 100 del producto líquido y $ 2,000 por año, sin perjuicio de satisfacer los quintos.  Esas minas estaban abandonadas desde el tiempo de la Independencia.

    La Compañía tenía ya minas en la región, que había comprado a

particulares, y por cuenta de otra Compañía inglesa que también tenía trabajos allí, vino por aquel tiempo Boussigault, y mejoró notablemente la explotación, que antes era muy rudimentaria, hasta 1830, que se ausentó.

    Las minas entregadas por el comisionado del Gobierno a los contratistas fueron 19.

    A.. B. A. Goldsmidth & Compañía sucedieron en el contrato Powles, Ilinworth Wills & Compañía; a éstos, Colombian Mining Assosíation; a éstos, Powles Brothers & Compañía; a éstos. Mariquita Limited; a éstos, Mariquita and Nueva Granada Mining & Compañía; esta ultima Compañía quebró, y por remate adquirió las minas Percy Brandon, con quien se hizo en 1871 un nuevo contrato en que se prorrogó éste por los veinticinco años de que habla el primitivo, y a este contratista le sucedió  The Westen Anderilining Company Límited. Por este segundo contrato se convino en que por el arrendamiento se debían pagar $ 8,000 anuales.

    Durante la época del contrato, particulares descubrieron y explotaros en la misma región varias minas, y los herederos dé la señora Ana de Castro demandaron a la Nación porque había arrendado algunas minas que habían sido de propiedad de esta señora. La Corte Suprema condenó a la Nación a devolver a dichos herederos las minas cuando terminara el contrato, y a rendirles cuentas de los productos. La misma Corte dictó sentencia en que declaró que la última Compañía no tenía derecho a explotar ciertas minas después de caducado el contrato al vencimiento de los setenta y cinco años.

    Terminado este contrato, el Ministro de Hacienda y Tesoro de la Administración Reyes, doctor Pedro Antonio Molina, celebró uno con el General Alfredo Vásquez Cobo, el 12 de mayo de 1905, por el cual le dio en arrendamiento, por veinte años, a $ 16,000 anuales, las minas de oro y plata de propiedad de la Nación situadas en los Distritos de Ríosucio, Sanclemente, Apía, Ansermaviejo, Supía, Nazaret y Marmato, de las cuales enumera 21 el contrato, y también quedaron incluidas en el arrendamiento las que el contratista recuperara de las que se hallaba en  el área de las minas de la Nación.

    Posteriormente el doctor Clímaco Calderón, como Ministro de Hacienda y Tesoro de la misma Administración Reyes, le otorgó escritura de propiedad al General Vásquez Cobo por la cuarta, parte de las minas que la Corte Suprema de Justicia mandó entregar a éste, como reivindicadas por él, en virtud de juicio de lanzamiento contra la antigua Compañía extranjera arrendataria. Esto, junto con su contrato, lo traspasó el General Vásquez Cobo a C. W. Syndicate Limited, el 28 de noviembre de 1907 por $ 300,000 oro, con aprobación del Gobierno. Estos cesionarios lo cedieron a su vez a The Colombian Mining and Explotation Company Limited. Conocedores de esos asuntos temen que cuando termine el actual contrato se le presenten muy graves dificultades a la Nación, tal vez con intervenciones diplomáticas, por la forma en que estas operaciones se han hecho, pues los contratistas se llaman dueños de lo mandado entregar por la Corte Suprema, que es lo más rico de aquella región minera.

    El 9 de mayo de 1908 don Baldomero Sanín Cano, como encargado del Ministerio de Hacienda y Tesoro, convino en reformar el contrato, prorrogándolo por otros veinte años, al mismo precio, sin obtener ventaja alguna para la Nación, agregándole que quedaban incluidas el arrendamiento " todas las demás minas que existan o se descubran en dicha Provincia" (la de Marmato). El contrato, especialmente por esta adición, ha levantado grita terrible en todos aquellos Distritos y ha dado motivo a numerosos pleitos y reclamaciones.

     La mina de Vendecabezas, en los declives de Quiebralomo, a menos de dos kilómetros de Ríosucio, y que es la que tiene planta eléctrica  que suministra el alumbrado de la población, es de propiedad de los señorea de La Roche, quienes formaron una sociedad en Medellín, dividiéndola en 1,000 acciones apreciadas a $ 3,000 oro cada una. Es mina de veta, de muy antigua explotación , ahora produce unos $ 1,500 mensuales el mes que menos, pero ha habido algunos de $ 15,000. Tiene fundición de oro y de hierro, cuatro molinos, establecimiento de cianuración y caminos con paralelas de madera para el transporte de minerales.  En tiempos anteriores hubo meses de producir muchas arroba de oro.

     La mina de Gavia, de las más antiguas, y que fue de propiedad de don Bartolomé Chávez, pertenece ahora la familia de La Roche. Es de veta y de topes, y está produciendo en los últimos meses, según informes de interesados en ella, de $ 15,000 a $ 20,000 oro mensuales, pero en otros no ha producido nada. Tiene fundición y montaje californiano de diez pisones.

   La de Echandía se compone de las antiguas minas de Loaísa y Chaburquía ; perteneció desde la última mitad del siglo pasado a don Bartolomé Chávez y a sus cuatro hermanas, por herencia, de su padre. Aunque esta mina fue explotada de manera casi rudimentarias en sus  amalgamación y molinos de madera y no si emplearon en ella, métodos modernos, produjo muchísimo, y el señor Chávez liego a ser uno de los más fuertes capitalistas del país.

    En la revolución de 1876 el Gobierno del Cauca impuso al señor Chávez una fuerte contribución, que él se resistió a pagar, y con tal motivo le expropiaron la mina y la entregaron a una Compañía que formaron ciertos personajes de Bogotá y del Cauca esas Compañía procedió  es la explotación como quien trata de aprovecharse de una propiedad que hay que devolver a los pocas .Días, sin preocuparse más que de sacarle el mayor fruto posible. Ya casi arruinada, el  Gobierno la puso en licitación, y el señor Chávez la recuperó rematándola y la entregó a don Carlos Greiffeistein para que volviera a montarla y la beneficiara, mediante un porcentaje. Allí adquirió el digno caballero Alemán el muy crecido capital que legó a los hijos.

    Al capital del señor Chávez ?e sucedió en la. última revolución lo que a otros muchos, pero lo dedicó a hacer operaciones, aun las fuentes reservas que tenía en bancos de Londres, y el oro se convirtió en billetes que se depreciaban de día. en día.

    La mina estaba dividida en 24 acciones, de las cuales eran 12 de don Bartolomé y las otras 12 de sus hermanas. .En los últimos años de su vida el señor Chávez vendió sus 12 acciones a su sobrino don Joaquín Cruz, quien tenía ya 6 como hijo y heredero de una de las accionistas y 3 por compra a otra. Las 3 acciones restantes pertenecen a una hermana del señor Cruz.

    Una compañía formada por acreedores que el señor Cruz tenía en Medellín se hizo dueña de 16 de las acciones de éste, tomándolas en pago de la deuda, que antecedía a $ l00,000 oro, y las 5 restantes se van a rematar en pública subasta.

    Se calcula que la mina vale hoy alrededor de medio millón de pesos oro. La nueva compañía está remontándola conforme a los adelantos modernos.

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