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TITIRIBI

 

Concordia, junio 28 de 1917 

  Antier salí de Amaga a las doce, por camino de trazado de carretera en casi toda su extensión, y que viene costeando el alto contrafuerte en cuyo fondo corre a gran profundidad la quebrada Amagaseña. Es vía de bastante tráfico, y dondequiera que lo escabroso del terreno lo permite hay casas pajizas de buen aspecto, con huertas bien cultivadas, y aun grandes sementeras de maíz y de plátanos; potreros de pastos artificiales y cafetales. El camino está bien conservado, aunque deja bastante que desear lo relativo a desagües, y se encuentran pasos estrechos a causa de derrumbamientos de la mesa y de los taludes.

    Desde que se entra en jurisdicción de Titiribí están marcadas las distancias con postes kilométricos, y la vía desmejora algo, tanto por las condiciones del terreno como por mayor descuido de los desagües; pero en general puede considerársela como muy buena vía.

    Llegué a la población últimamente citada a las cuatro de la tarde,  y me hizo ella, desde el espinazo llamado Los Alpes la impresión de que son de muy reciente construcción todas las casas, porque los techos, que en la mayoría son de teja de barro, se ven como nuevecitos. La temperatura es de 20 grados.

    Jorge Robledo descubrió esta región en 1541, y la conoció con el nombre de Titiribí, que era el del cacique que allí dominaba, y el que se le dio al poblado que se fundó en 1775 en el lugar que hoy ocupa el caserío de Sitíonuevo, por orden del Gobernador de Antioquia. En 1813 se pasó al asiento que hoy ocupa en una ladera muy pendiente, a poco más de 2 kilómetros arriba del antiguo. Benito del Río, dueño de estos terrenos, cedió gratuitamente el área necesaria para la traslación del poblado. En 1820 se erigió en Distrito. El desarrollo de la población se debió en primer lugar a la mina de El Zancudo, de la cual hablaré más adelante; pero su riqueza y prosperidad actuales provienen de la agricultura, y si no fuera porque allí la propiedad raíz está poco repartida el bienestar general sería todavía mucho mayor. Esa propiedad la aprecia el catastro en $ 864,897, sin computar el valor de las minas, y el censo de 1912 le da 13,586 habitantes; en 1870 tenía 8,236. (El censo de 1918 le da13525). Está a 1,550 metros de altura sobre el nivel del mar. En 1916 hubo 504 nacimientos, 365 defunciones y 113 matrimonios. De los nacimientos, 86 fueron hijos ilegítimos. En 1875 hubo 352 nacimientos, de ellos 61 hijos ilegítimos; 234 defunciones, y 53 matrimonios.

     La única plaza, que es grande, está empedrada, lo mismo que las calles, rectas, no anchas y de malos andenes, y todo ello, con excepción de cortas extensiones en dos calles, es sumamente pendiente, como las de Yarumal. En la plaza hay ocho casas de dos pisos en su frente, y las demás del poblado están en las condiciones de todas las que se edifican en terreno muy quebrado, parte alta. y parte baja según la situación del lote.

     Tiene el Distrito estas propiedades:

     Casa consistorial de dos pisos, en la cual están las oficinas públicas, la escuela de varones, bien alojada, y el coso; Casa para escuela urbana de niñas;

     Las dos casas en que están los colegios ;

     En construcción, apenas empezada, un buen edificio para una escuela modelo;

     Cómodo e higiénico matadero público;

     Edificio de la planta eléctrica, y

    Derecho de la tercera parte del valor de una buena casa en que están el Juzgado y la Cárcel de Circuito y la del Municipio. Según informe de las autoridades de Titiribí, y según el inventario levantado por ellas, las otras dos terceras partes pertenecen al Departamento; pero esta propiedad no figura en la lista de las departamentales que se pasó a la última Asamblea.

     La instrucción pública tiene este personal:

     Un colegio de varones, costeado por el Municipio, con un Director y 38 alumnos.

     Uno de señoritas, también por cuenta del Distrito, con una Directora y 32 matrículas;

     Una escuela urbana nocturna, con 40 asistentes ;

    Una elemental, urbana, de varones, con 5 Maestros y 215 matriculas;

    Una elemental, de niñas, con 4 Maestras y 187 matrículas,

     Once escuelas rurales, de ellas seis alternadas, dos de varones y tres de mujeres, con 577 matrículas, y

    Una escuela nocturna en Sitionuevo, a la cual asisten 60 vecinos.

     Los educandos son, pues, 1,129.

     El presupuesto de rentas comunes asciende a $ 10,123, y el de instrucción pública a $ 5,392.

     Hay Juzgado de Circuito, Notaría y Oficina de Registro; cinco Agentes de Policía costeados por el Departamento, y otros cinco por el Municipio, todos ellos uniformados.

     El correo nacional y el telégrafo están en una sola oficina, a cargo de un Jefe. con $ 40 de sueldo; dos Ayudantes, con $ 32 cada uno (son niñas hijas del Jefe), y un Cartero, con $ 6. Para alumbrado está apropiada la partida de $2 mensuales. La oficina telegráfica es de traslación y repetición En el año pasado se transmitieron 4,243 despachos, por valor de $ 751-78, pero no hubo un solo cable. La de correos no está  habilitada para giros, y el año pasado se vendieron especies postales por valor de $ 111-90, con gasto de $ 12 en útiles de escritorio. Oficinas de mucho menor importancia sí están habilitadas para giros.

     No hay más iglesia que la parroquial, de buenas proporciones, con tres naves ; el frontis esta inconcluso, pues sólo llega a la altura del cuerpo del edificio; tiene tres altares y el pulpito de madera tallada, que son obras de mérito artístico; el piso está entablado ; se carece de bancas, y hay unos pocos reclinatorios; el atrio, que ocupa todo el costado de la plaza, es alto y de muy regular aspecto. En uno de los extremos está, sobro pedestal no desairado, un pobre busto del Libertador, hecho de cemento.

     Lo más extraño es que es población tan rica y próspera como Titiribí no haya reloj público. Hubo uno, y lo vendieron hace tiempo a otra población, diz que para comprar otro más moderno. Los vecinos se disculpan con la falta de torres en el templo, y no vi señales de que se piense en la construcción de ellas.

     El mercado público se celebra los domingos y los jueves; el primero es bastante concurrido y bien abastecido. El movimiento comercial tiene mediana animación.

     Se beneficia ganado diariamente, y el consumo en el mes es de 151 cabezas del mayor y 163 del menor

     El poblado está provisto de agua potable por la fuente de la pila que hay en el centro de la plaza y por cinco chorros más en las calles.  Esa agua pertenece al Municipio, quien hace muchos años cedió algunas paja a particulares sin más obligación que ayudar a sostener la cañería. Hay agua en una de las escuelas, en el hospital y en varias casas de particulares.

     El alambrado eléctrico, muy malo, por cierto, se inauguró en 1908 con fondos del Municipio y un auxilio de $ 1,500 que dio el Departamento; costó su implantación $4,500, en números redondos. Hay 26  focos de 25 a 80 bujías en la plaza y en las calles ; 10 de 16 bujías en la iglesia, que se dan gratuitamente ; en las escuelas y en las oficinas públicas también hay reducidas insolaciones, pero en el hospital, donde tanta falta hace la luz, no hay un solo foco. Entre los particulares están colocados 88 de 16 bujías, por los cuales pagan a $ 0-30 y $ 3 por instalación de cada lámpara.

     El hospital se halla instalado en casa regularmente buena, pero chica, comprada con fondos colectados entre los vecinos. Está muy bien  manejado por tres Hermanas de la Caridad. La Nación lo subvenciona con $ 20, y el Departamento y el Municipio con $ 30 cada uno. Le sostienen allí, por término medio, 27 entre enfermos y ancianos asilados, y eso que la Empresa de El Zancudo tiene un hospital en Sitioviejo. Contigua al edificio hay una capilla de regulares dimensiones y muy arregladita, que sirve también para el público. De mobiliario está escasísimo, y las ropas de las camas y de los enfermos, aunque muy aseadas, son tan pobres como el botiquín. Hace macha, falta un solar para huerta y jardín.

     En la actual epidemia de disentería que ha estado a Titiribí ha habido 58 casos en el hospital, de ello 13 de desenlace funesto. La ciudad pública ha ayudado con eficacia a las Hermanas para atender a los gastos, pues a cada atacado del mal le ponen cuatro o más inyecciones  de enero que cuestan a $ 2-50 cada una.

     Deben de ser muchos los casos de disentería en el poblado y en los campos, a juzgar por lo que dejo dicho, porque en un momento que es tuve hablando con el doctor Juan de Dios Uribe Toro se acercaron dos individuo a pedirla remedios para enfermada que tenían en sus casas y porque la dueña del modesto hotel en que me alojé me dijo que allí había tenido en los últimos días dos atacados de una epidemia, uno de viruelas y uno de tifo. Además, por vía de preservativo, las autoridades han prohibido en absoluto la venta y el consumo de toda clase de frutas, hasta de naranjas, y a quienes las llevan al mercado se las hacen botar y les imponen una multa. Bajo la misma sanción se hacen hervir el agua y la leche que se consumen.

     En tiempos remotos nunca se presentaron con el carácter de epidemias la disentería y las viruelas, y es de creerse, pues no se conoce otra causa inmediata, que eso provenga del gran descuido que hay con la pulpa del café que se arroja a las fuentes donde se lava el grano, pues existen numerosos sembrados en las tierras que quedan sobre el poblado. Es ya tiempo de que se legisle de una manera formal sobre esto El pergamino y la pulpa seca del café son excelente combustible.

    Tiene derecho Titiribí al 50 por 100 del producto líquido de la barca del río Cauca, en su paso para Concordia, la cual produce unos $ 120 mensuales. Las principales industrias son la minería, representada por las Empresas de El Zancudo y Otra Mina, productoras de plata y oro. Esta tiene montaje moderno muy completo, es de nacionales y está la mina a poca distancia de Titiribí y de El Zancudo.

    Hay dos fundiciones de metales, donde se fabrica maquinaria para la agricultura;

    Ricos y numerosos yacimientos de buen carbón, que se explotan en grande para el consumo en las minas, en el ferrocarril de Amagá y en Medellín.

    Muchas grandes y chicas plantaciones de café, entre las cuales con dos de propiedad de casas extranjeras, y tienen maquinaria moderna y servicio de energía eléctrica. En primer café que se conoció en Titiribí fue sembrado por don Juan José Retrepo, abuelo de Antonio José, en1838, a quien envió las semillas don Pedro Sáenz; y

     Bastante producción de panela, maíz, tabaco, frijoles y plátanos.

     El clima de la población no es bueno, pero tampoco puede calificársele como malo. En materia de costumbres y moralidad pública no está tan mal Titiribí para ser centro de grandes empresas mineras y cafeteras, donde trabaja tanta gente suelta, ausente de sus hogares y sin el freno de la sociedad donde es conocida..

     La Empresa de El Zancudo, de una sociedad formad» por muchos accionistas, entre ellos algunos extranjeros, tiene estas minas.

     Altos Chorros, que fue descubierta en 1806 por don Luis Girardot padre del héroe del Barbula, y quien la vendió a unos señores de apellido Toro. Sin embargo, don Francisco Silvestre, que fue Gobernador de la Provincia, dice, en relación escrita w 1776. que ya entonces habían descubierto minas de veta en el sitio que llaman de Los Titiribíes.

     Bajos Chorros, que fue de propiedad del conde de Bourmont, hijo de General de Napoleón del mismo apellido, y quien vivía largos años en Antioquia y la explotó por largo tiempo. Con motivo de un costoso pleito con la empresa de El Zancudo, el cual se resolvió condenando al Conde a pagar una muy fuerte indemnización se vio en la precisión de vender  la Sociedad dicha su mina; y

     El Zancudo propiamente dicho, que es mina en explotación desde tiempo inmemorial.

     En 1824 compró las minas, parece que a los Toros, por $ 2.000, don Sinforoso García, abuelo de Laureano García Ortiz, en compañía con el  historiador don José Manuel Restrepo y  con el doctor Antonio Mendoza Gobernador que fue de Antioquia. Boussingault decía en 1825 a don  José Manuel Restrepo que le habían gustado las minas, pero que encontró en ellas que su laboreo era muy superficial. Los nuevos empresarios no  supieron explotarlas, y después de algunos años tuvieron que cederlas a don José María Uribe Restrepo, para poder pagarle los gastos.  éste habla hecho por cuenta de ellos.

     Uribe contrató con Mr. Tirrel Moore el establecimiento de las plantas de amalgamación y fundición, pero en 1851 se vio el poco buen resultado que con eso se obtenía. Sin embargo, el señor Uribe conservó  la mayor parte de la propiedad, que con el  tiempo vino a ser extraordinariamente productiva de oro y de plata aurífera, y la legó a su hija, la  señora Lorenza Uribe de Amador, quien sólo conserva una reducida parte de su herencia. En la octava década del siglo pasado los productos ascendían mensualmente a $ 40,000, con gasto de $ 25.000.

     Da 1851 para acá vienen mejorando constantemente los métodos de explotación de las minas y de tratamiento de los minerales, de manera que hoy la empresa dispone para ello de la maquinaria y los elementos más modernos; pero parece que los filones han empobrecido, y los rendimientos disminuyen de año en año, a pesar de que los gastos se han reducido. El Director de la empresa, en su informe del año pasado, dice en sustancia que casi están agotadas las minas: su rendimiento fue muy inferior al de cualquiera de los 11 años anteriores.

         En el punto llamado Sitioviejo, que fue el primitivo asiento de Titiribí, a media legua próximamente de esta población, está el establecimiento metalúrgico.

        Cuenta ahora la empresa con cuatro reverberos de fundición, tres de tostión, siete hornos para sulfatación y dos para fundición de barras de oro y plata; con cables aéreos para transportar minerales, carbón, etc., con ; poderosas minas de carbón ; energía y luz eléctrica en todas las secciones ; seis kilómetros de carrilera de Decauville; instalaciones de airecomprimido en las minas de El Zancudo para todos los socavones; extensa red de teléfonos ; médico ; abogado; hospital, en que se sostienen por término medio siete enfermos, etc. Hay una capilla espaciosa, pero se carece de un ministro del altura a pesar de que es tan numerosa la población que vive a la sombra de las minas, que a las tres escuelas primarias y a la nocturna, oficiales, que hay allí, concurren más de 350 estudiantes.

     Se emplean 942 obreros, clasificados así: 743 hombres, 104 mujeres y 95 niños. El jornal se paga comúnmente por unidad de obra, y los trabajadores que lo tienen fijo ganan $ 0-70 y gozan de una prima de acuerdo con el rendimiento de la obra en que se emplean. No hay un solo extranjero allí.

      En el área perteneciente a la empresa no se permite el expendio de licores, ni juegos de ninguna clase. Su cambio se da alojamiento gratuito a todos los empleados y obreros.

      Se baja de Titiribí a Sitioviejo por camino sumamente empinado, empedrado todo él, lleno de casas a los lados, en tan crecido número, que en la parte baja parece que se marchara por una calle. Mucho me llamó la atención ver todas esas estas tan limpias, en tan buen estado,  blanqueabas todas, y muchas de ellas con puertas y ventanas barnizadas de color y con bellos jardines al frente y cuidadas huertas en el fondo, de que la empresa da un lote a todo el que va a trabajar allí, le facilita medios de edificar su viviendas, y cada seis meses reparte un premio de a $ 5 y los de a $ 2-50 a los tres obreros que más se han esmerado en conservar en buen estado sus casa , huertas y jardines. Además, con la protección de la Dirección se ha establecido entre los obreros de Sitioviejo una especie de sociedad de mutua protección, de reglamentación sencilla y de muy benéficos resultados; cada obrero deposita $ 0-20 semanales en la caja de la asociación, y cuando hay reunidos $ 10, se invierten en mejorar la vivienda de un socio que está más deteriorada, a juicio del Director de las minas y de la Junta Directiva de la asociación.

            La ley sobre accidentes de trabajo parece como que hubiera sido calcada no lo que en El Zancudo se practica desde hace años.

      En todo el grupo de minas de El Zancudo se extrajeron, en los últimos nueve años (de 1907 a 1916), 251,727 toneladas de mineral de oro y plata, que produjeron en esos metales $ 2.765,732, con un gasto de $ 2.091,000. En los diez años su consumieron 123,800 toneladas de carbón, que salieron costando $ 120,631. Cuando en tiempo seco escasea el agua para mover los 120 pisones, hay que consumir muchas toneladas de carbón mineral.

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