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     Refiriéndose al destierro del Obispo de Pasto dijo :

     Permitirá la República que el Prelado guerrillero, rebelde crónico contra las instituciones, contumaz enemigo de la República, apóstol de matanza, soldado disfrazado con el traje de sacerdote y revolucionario permanente, continúe pacíficamente tramando una nueva rebelión, embruteciendo más los pueblos de su Diócesis, manteniendo las alarmas en la sociedad y escandalizando la incipiente civilización  Colombiana. Si tal cosa sucediera, dejaría de ser una incesantes, paraconvertirse en una inexcusable complicidad con ese criminal tonsurado, responsable del grave y complejo crimen de la guerra."

     El Ilustrísimo señor González huyó a los montes del norte de Antioquia,donde permaneció oculto hasta que la Ley 37 de 1877 fue derogada por la 35 de 14 de junio de 1880. En 1882 renunció el Obispado, y murió en Yarumal el 4 de enero de 1888.

     El 9 de agosto de 1883 fue preconizado Obispo de Antioquia el presbítero don Jesús María Rodríguez, quien nació en esta ciudad el 6  de enero de 183l y murió en su  población de Concordia, cuando andaba  en visita pastoral, el 30 de julio de 1891.

     Para sucederlo fue preconizado el doctor Juan N. Rueda, y muerto él lo sucedió en 1892 el presbítero don Manuel Antonio López de Mesa,  nacido en Ríonegro el 22 de mayo de l846.

     El señor Obispo López de Mesa murió en esta ciudad el 15 de mayo de 1908, y lo sucedió el presbítero don Maximiliano Crespo.

     El 29 de enero de 1915 se dividió el Obispado de Antioquia en tres: el de Santa Rosa, de Osos, el cual pasó a ejercer el Ilustrísimo señor Crespo ; los de Jericó y de Antioquia, el Ilustrísimo señor don Francisco Cristóbal Toro, quien nació en Antioquia el 8 de abril de 1868, se consagró como Obispo del Socorro el 4 de junio de 1913, renuncio este  Obispado y fue trasladado como Obispo de Saeta Marta el 16 de diciembre de 1913, y el 3 de febrero de 1917 fue trasladado a Antioquia como Obispo de las Diócesis unidas (temporalmente) de Antioquia y de Jericó.

     Por ahora, mientras se le da el golpe mortal en estas materias a la. Noble y vieja ciudad, dizque habrá un solo Obispo encargado de estas dos Diócesis. Con esto empezará la lucha de rivalidad entre las dos poblaciones, en la cual sucumbirá Antioquia , porque la decidirá que aquí no debe ser la cabecera o porque deje a dos Diócesis y ésta quede sin rentas. Del territorio de la creada en 1827 se han formado ya cinco.

     El último Obispo de Antioquia pasó a Santa Rosa, y para ello ya se había preparado haciendo trasladar a San Pedro, población vecina a su nueva residencia, el seminario. Visité el local que abandonó este  Colegio, en el cual hicieron los primeros cursos la mayor parte de los hombres que han figurado en el Departamento hasta hace no muchos años  Los edificios del Seminario Mayor y del Menor ocupan más de 10,000 metros cuadrados, en el centro de la ciudad, el  Mayor es de dos pisos, de construcción española, perfectamente conservado, de dos departamentos amplios, de arcos de cal y canto en la parte baja y cómodos claustros en los cuatro costados de cada uno lo que fue capilla es un inmenso salón, y en proporción por amplitud y comodidades son las piezas de dormitorios, aulas, empleados, baños, cocina, etc. En los claustros bajos han dejado hacinadas multitud de mesas y bancas. Produce tristeza ver lo solitario de un gran edificio que desde los primeros tiempos de la Colonia se construyó para colegio de jesuitas y desde hace noventa años estaba sirviendo de Seminario.

    No es éste el único edificio abandonado en los últimos días: en lo que se llama aquí el Llano de Bolívar, del otro lado de la quebrada y en una eminencia, se erigió no hace muchos años una buena iglesia bastante grande, dedicada a San Pedro Claver; al lado occidental y contiguo a ella se levantó un convento grande, de un solo piso, parar monjas de la Visitación, y como tuviera auge, pues ya había treinta y  nueve enclaustradas, se empezó a aumentar la edificación de manera que quedara rodeando la iglesia por todos lados, menos por el frente, y cuando ya iba adelantada la obra, sólo porque en la ciudad de Antioquia hace calor, resolvieron despachar para Jericó a las monjas a establecer su casa allí, y dejaron abandonado ese edificio y perdido el gasto hecho en él. Parece que lo único que se ha alegado para la traslación  del Seminario y del convento es lo elevado de la temperatura, que es de 27° no ha aumentado con el transcurso de cinco siglos. Si ésta. fuera razón para decapitar una, ciudad y quitarle sus colegios y comunidades religiosas, Cartagena, Barranquilla, Santa Marta, Riohacha, etc,,  dé clima más ardiente que el de Antioquia, deberían prepararse a sufrir la suerte de ésta.

     En 1775 estableció formalmente el hospital de caridad el Gobernador don Cayetano Vuelta Lorenzana, y desde entonces viene financiando con regularidad en edificio apropiado que con ese objeto donó  doña Francisca Ferreira en 1828. Desde 1893 está a cargo de las Hermanas de la Caridad, y basta mencionar esto para saber que todo allí  marcha muy bien. No tiene más rentas que las subvenciones de $ 15, $ 20 y $ 80 que dan la Nación, el Departamento y el Municipio, respectivamente. El promedio de enfermos es de veinte. Hay botica bien surtida y una graciosa y chica capilla.

     En 1716, cuando vino a aquí el Obispo de Popayán, don Juan Gómez de Frías, ordenó fundar un colegio a cargo de la Compañía, de Jesús, el cual se inauguró en septiembre de 1726. Expulsados los jesuitas en 1767, el edificio se destinó a hospital hasta 1828, que se trasladó a la casa que hoy ocupa, que fue la donada por la señora Ferreira.

     Contiguo al hospital, y manejado también por las Hermanas, en edificio propio, hay un asilo de huérfanas, donde se sostienen veinticinco niñas desvalidas, a quienes se educa y se da enseñanza apropiada de toda clase de oficios y labores. Vi allí medias de hilo y sombreros de paja como los mejores que se venden en el  mercado. El Departamento auxilia este asilo con $ 20 mensuales, y el Municipio con $ 10.

     Las calles de la ciudad son rectas, regularmente anchas, empedradas, pero no se las deshierba hace años, lo mismo que la plaza.  de macera que se ven como si fueran jirones de un potrero de grama enmalezado. Las aceras son muchas, cómodas y parejas, y no como las  de Medellín que son casi tan defectuosas como las de Barranquilla. En el barrio de Buga, habitado por gente pobre, sí deshierban con frecuencia, y ni ese ejemplo estimula a las autoridades) y no los vecinos  acomodados del centro.

     Las casas da las cinco plazas y de las calles centrales son grandes, clausuradas, de corredores muy anchos y muy grandes patios, en  muchos de los cuales hay árboles frutales y jardín. Son pocas las de dos pisos. Las piezas de habitación parecen salones. Como la ciudad está aislada del movimiento comercial del, Departamento y del resto del país por su desfavorable situación geográfica, un valor del arrendamiento de una de esas casas, en que podría instalarse holgadamente una numerosa familia, o el de un almacén da los mejores, no cuesta hoy más de $ 6 a $ 8; pero hacía cuarenta años sucedía lo mismo, pues una da las mejores casas estaba ocupada por una familia a quien los dueños pagaban catorce reales porque la habitara y barriera.

     Hay planta eléctrica, lo cual es una prueba clara de progreso. Para el servicio particular hay colocadas cuatrocientas cincuenta y seis lámparas de diez y seis bujías, que pagan a cuarenta centavos por mes, y la instalación se hace gratuitamente por la Empresa, que es íntegramente del Municipio. Además, las plazas, calles y edificios públicos están bien alumbrados por ciento dos focos de treinta y dos, cincuenta y cien bujías.

     La población del Distrito es de 10,600 habitantes (El censo de 1918 le da 10,852.). En 1870 tenía 10,205; las propiedades raíces están avaluadas en el catastro en $ 1.073,090; la altura sobre el nivel del mar es de 700 metros, y la temperatura, 27 grados.

     El consumo de ganado mayor es, por término medio, de 25 reses semanales, y hay beneficio diario de ellas.

     Las rentas comunes del Municipio están presupuestas en $ 10,235-82, y las de instrucción pública en $ 2,812.

     Esta marcha bastante bien, pues hay una escuela superior de varones con 48 alumnos; un colegio, también de varones, con 28, al cual auxilia el Departamento con $ 80 y el Municipio con $ 60  mensuales; un colegio de señoritas, regentado por Hermanas de la Caridad, con 80 alumnas, auxiliado por el Departamento con $ 50 y por el Municipio con $ 20; una escuela urbana de primeras letras, para varones, con 101 alumnos; otra de niñas, con 126; seis escuelas alternadas rurales, con 405, y cuatro privadas, con 143.

    Además hay una escuela con doce alumnos del pueblo bajo, regentada por una misión criolla protestante, compuesta de un hombre y dos mujeres originarios de Medellín.

     En la parte alta de la población, en el extremo del barrio de Buga, hay un semicírculo pavimentado con ladrillos de gran tamaño, y en torno del pavimento, adornado con columnas, un poyo para sentarse los paseantes, desde donde se dominan la ciudad y el valle. Aseguran que esta obra, que llaman la Glorieta, fue mandada construir por el célebre Oidor Mon y Velarde, a quien en primer término debe el Departamento de Antioquia su excelente organización administrativa. ''

     La casa consistorial, de antigua construcción, y que ha recibido algunas reparaciones, es  un grande y cómodo edificio, donde están alojadas las oficinas públicas, y en la parte baja las muy seguras cárceles. El salón de Sesiones  del Concejo, bien amueblado y decorado, es mucho mejor que el de Medellín. Al hablar de las casas del cabildo  el 1776 don Francisco de Silvestre, con motivo de la entrega que hizo de la Gobernación de la Provincia a su sucesor don Cayetano Vuelta Lorenzana, dice:

      Las que actualmente tienen este nombre son tres pequeños cuartitos indecentes, que ni corresponden al decoro de la República ni están seguros los reos sino cuando no quieren hacer fuga,"

    En la misma relación dice que Antioquia tenía 2,000 ducados de renta anual, que en la ciudad había un Cura y dos ayudantes de  parroquia, fundición y cajas reales, cuyos oficiales gozaban  de salario de 1,000 ducados plata, y que las rentas reales sólo alcanzaban a 250 castellanos de oro al año.

     La plaza principal es grande y tiene en el centro un feo monumento coronado con el busto de cemento del Dictador don Juan del Corral. Allí se celebran la feria de ganados y el mercado semanal, al cual sacan Muchos sombreros de paja y excelentes frutas.

   La Catedral, bello y elegante templo, no muy grande, de mérito arquitectónico y buenos estucados, tiene un alta con su tabernáculo de plata, con notables relieves, que fue inaugurado el 16 de junio de 1802. En su construcción se invirtieron cuarenta y siete arrobas de plata. Los otros altares son elegantes y de construcción moderna. No muchos cuadros y estatuas, pero de muy regular mérito. En la airosa torre  hay reloj público. En marzo de 1799 se colocó la primera piedra para la construcción de la Catedral, en espera de la erección del Obispado, se terminó la obra el 18 de noviembre en 1837, y se consagro al día siguiente.

    La iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá, no muy grande, de una sola nave, de construcción relativamente moderna, tiene unos cuadros regulares y otros malísimos. Al frente está la plaza del mismo nombre, en cuyo centro hay un monumento y un busto del General  Juan María Gómez, por el estilo del de la plaza principal.

    La de Santa Bárbara, en la plazuela de su nombre, es grande, muy bonita, de tres naves, y debió ser construida por un arquitecto notable; tienen reloj público, y está al lado del edificio del Seminario y comunicada con él. Hay tres altares muy antiguos, dorados, pero de menor mérito que los de Tunja. Debieron ser de los principales de la iglesia, y de ellos se han relegado dos a las naves laterales, para reemplazarlos con otros modernos, no malos. Esta iglesia, que fue la de la Compañía de Jesús en el siglo XVIII, tiene una custodia de oro macizo, menos la peana, que es de plata dorada, con artísticos relieves. Para evitar un robo sacrílego en la iglesia, se guarda, esta preciosa joya, sin las menores precauciones, en una débil cómoda de casa particular. Esta adornada, con 255 esmeraldas y 66 amatistas, muchas de ellas de tamaño muy grande y casi todas de primera calidad, pero mal lapidadas.

    En la Notaría, que está alojada en pobrísima, pieza, se guarda una mesa redonda, de regular tamaño, fabricada de modo que puede plegarse, y con patas movibles, talladas toscamente, en la cual se firmó el acta de la independencia absoluta de Antioquia el 11 de agosto de 1813.

    Me acerqué al almacén de más movimiento para saber cómo se proveen las gentes del campo que vienen al mercado, y calculé que el 40 por 100 de los concurrentes compran sólo tabaco en rama, para fabricar sus cigarros, y eso que los terrenos del Distrito son apropiados para el cultivo de la planta, y la cultivan bastante. El dueño del almacén encontró aproximado mi cálculo. Tanto así fuma la gente del pueblo.

    A pesar de la peste que destruyó los cacaotales de Occidente, todavía  se consigue que en Antioquia, Sopetrán y Cañasgordas se produzca algo, pero no el suficiente para el consumo local, por lo cual tienen que traerlo de las orillas del Magdalena y hasta de Tumaco.

    Después de Popayán, ésta es la población de Colombia donde el pueblo, hasta el bajo, es más culto. De las antiguas Ilustres familias de Arrubla, Lorenzana, Montoya, Corral, Londoño, Sáenz, Villa, Martínez,  etc., que emigraron casi todas a Bogotá, no queda en Antioquia más que el recuerdo. Hay buena imprenta en la ciudad.

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