Además hubo 28,188 tiquetes que no pagaron. Esto se debe a
que los alumnos de la Escuela de Agricultura Tropical y
Veterinaria, que son externos y viven casi todos en Medellín,
tienen pase libre; y todos los establecimientos de educación
primaria oficial del Departamento tienen derecho a un paseo anual
gratis. A. los establecimientos privados se les da medio pase en un
paseo también anual.
Considerado en conjunto el movimiento de las dos
secciones, el promedio de aumento del tráfico con respecto al año
anterior de 1915, sin incluir los pasajes librea, fue así: en
pasajeros, el 19 por 100; en carga, el 41 por 100.
Los trenes expresos valen a razón de $ 1-50 el kilómetro,
sin que la Empresa se obligue a facilitarlos siempre.
En la sección del Porce se ha establecido un tren local,
como en la del Nus, aunque casi no es necesario porque han muchas
estacionen cercanas unas de otras, y la región recorrida está
dividida en grandes haciendas; ese tren sólo es dos veces por
semana, y los paraderos, marcados con postes rojos, son pocos. En
él no se admiten pasajeros nimercancías, sino sólo víveres.
Tiene la Empresa en Copacabana un hospital bien servido,
en regular edificio, en el cual se asisten veinte enfermos
diariamente, por término medio.
No hay en la sección casas especiales para los empleados
al campamentos de peones, porque la línea pasa cerca de varias
poblaciones y por región muy poblada, donde comúnmente tienen
habitaciones propias los obreros.
Medellín, mayo 18 de 1917
El único ferrocarril que en Colombia ha transmontado una
de nuestras tres grandes cordilleras andinas es el del Pacífico,
que arranca; de las playas del mar del Sur, asciende a la
Cordillera Occidental y desciende al Valle del Cauca, cuyas aguas
van al Atlántico.
Al ferrocarril de Antioquia le falta poco, pero sí de
costosa y de difícil construcción, para transmontar la Cordillera
Central, que separa los dos grandes ríos Magdalena y Cauca, por una
depresión llamada La Quiebra. Mucho se ha discutido por ingenieros
y por la prensa el medio de hacer el paso, y mientras esto se
consigne, se resolvió tender rieles desde el punto más accesible a
ellos en la parte occidental de la montaña hasta Medellín, obra que
se terminó el 15 de febrero de 1913, en una extensión de 60
kilómetros, y posteriormente se subió la carrilera 4 ½ kilómetros
más. Para unir esta nueva sección, que llaman aquí División del
Porce, con la sección del Nus, se construyó una mala carretera, que
tal vez por lo defectuosa llaman El Carreteable, de 26 kilómetros
de extensión, hasta con el 19 por 100 de gradiente, de la estación
de Botero, en el kilómetro 60, a la de Cisneros. En carros
tirados por mulas o caballos, en camiones, en automóviles y en
mulas y bueyes se transporta por allí a los pasajeros y la carga de
una sección a otra del ferrocarril, para lo cual se han formado
varias compañías de transportes, y aun la misma Empresa del
Ferrocarril se encarga de ello, come último recurso, cuando no
necesita sus camiones para la carga propia. Para ésta tiene dos
aparatos Renard, de vapor, para piezas de gran peso.
Extendida la línea del Porce hasta Porcecito, y abierta
allí una estación, para ganar tiempo y economizar fletes se reparó
una mala vía de herradura, de 8 kilómetros, de este último lugar
hasta la cima de la cordillera, a encontrar allí la carretera, que
hasta Cisneros tiene 9 kilómetros.
La construcción de la carretera, por terreno poco propicio,
costo unos $120.000 a razón de $ 5,000 el kilómetro. La del trozo
de herradura, poco más o menos, $ 1.000 El sostenimiento de
aquélla, a $ 413 anuales por kilómetro, en 1916, y el del otro casi
nada, porque en realidad no se le presta atención, y casi que no la
merece.
El transporte de sólo la carga, que se calcula por ahora en
50,000 toneladas por año, cuesta actualmente en La Quiebra a $ 6
por tonelada, o sean $ 300.000 y si se salvara por rieles esa
solución de continuidad entre los dos trozos del ferrocarril, el
costo de las 50,000 toneladas vendría a ser sólo de $ 75,000 en el
año. De manera que los antioqueños economizadas en sus transportes
$ 225 000 anuales, y las entradas de la Empresa aumentarían en $
75,000, sin tener en cuenta que ese solo hecho en lugar de
aumentar, disminuiría los gastos que hoy se hacen en personal,
combustible, conservación de la carretera, etc., y sin contar
tampoco, por otro lado, el gran valor que representan averías,
tiempo que se invierte, transbordos, agencias, empaques, etc. El
personal de las dos estaciones de Botero y de Cisneros cuesta hoy
alrededor de $ 25,000 por año, y empatada la línea quedarían ellas
como simples intermedios del poco movimiento y con costo que no
excedería de $ 2,000 anuales.
Avalúense todas estas ventajas y los actuales
inconvenientes, y se verá claramente que la construcción del túnel
que se ha proyectado para unir las dos secciones de la vía férrea,
y cuyo costo se calcula en $ 2.000,000, es no sólo un excelente
operación económica, sino una necesidad imperiosa para el
desarrollo de la riqueza pública y para la misma Empresa.
Sin embargo, los señores legisladores o asambleístas de
Antioquia, por un voto de mayoría, no lo consideraron así, porque
les hablaron de ferrocarriles directos al Atlántico por el Porce
abajo y las llanuras del Departamento de Bolívar, o por Urabá, y de
prolongación del de Amaga hasta unirlo con el que construye Caldas,
y expidieron una ordenanza en que se autoriza a la Gobernación para
comprar el de Amaga y prolongarlo hasta el Cauca, y por este río
arriba a empalmarlo con el de Caldas, en la línea divisoria de
ambos Departamentos." El primero de estos ferrocarriles
tiene sus semejanzas con el que proyectaron primero la
Administración Caro y después la Gobernación de Cundinamarca, de
Bogotá a los Llanos de San Martín con el que han recomendado
ciertos ingenieros, de la capital al Caquetá, y con el que algún
Gobernador propuso, de Pasto al Putumayo. El segundo, que sólo debe
ir hasta la desembocadura del río Arma en el Cauca, límite allí de
los dos Depártalo e otos, no encontrara en ese lugar una vía que
construya Caldas en tal dirección, sino después de que a don
Leónidas Posada Gaviria concluya la carretera de la variante de
Villeta y la traiga a darse la mano en la estrechura del Nare con
el ramal que lleve allí la Asamblea de Antioquia.
La ordenanza a que me refiero autoriza al Gobernador para
comprar el ferrocarril de Amaga "en todo o en parte" para,
emitir bonos y para constituir hipotecas, y dice que soto en caso
de que se compre íntegramente el ferrocarril tendrá que dar cuenta
a la Asamblea del uso que haga de las autorizaciones que se le dan.
Por fortuna el actual Gobernador, como digno hijo del inolvidable
Berrío, es hombre de recto juicio y de enérgica honradez. Puro si
desafortunadamente se retirara del puesto, habría mucho que temer
de semejante amplitud de facultada, parecidas a las que se
otorgaban en la Administración del General Reyes.
Para dar campo a la realización de aquellos proyectos, la,
Asamblea dispuso en la misma ordenanza, terminantemente:
"La Junta Directiva del Ferrocarril de Antioquia se
abstendrá de dar principio a las obras preparatorias del túnel y a
la perforación misma."
Ante semejante mandato la Jauta ha tenido que suspender toda
clase de trabajos allí, y ha dispuesto proseguir con actividad los
ya muy adelantados de construcción de la carrilera hasta los
lugares que se habían sentado para abrir las bocas del túnel, así:
de Cisneros para acá hasta la futura estación de Limón, y de
Porcecito para allá hasta lo que se llamará Santiago, a 7
kilómetros. Se calcula que podrá ponerse en servicio el primero de
estos dos trayectos dentro de año y medio, y el segundo a fines del
presente.
Mientras se abre el túnel o se resuelve algo definitivo que
salve esa costosa solución de continuidad, se piensa en construir
una buena carretera, con pendiente máxima del 6 por 100, de la
futura estación de Santiago a la cima de La Quiebra, donde empate
con el actual carreteable, y seguir éste en las mismas condiciones
a la estación del Limón. Esto para pasajeros, y para el transporte
de la carga se proyecta un cable aéreo de unos 5 kilómetros de
longitud, cuyo costo calculan los conocedores en cerca de $
100,000. Pero para ello habrá que aguardar a que termine la guerra
europea, pues el cable de Manizales a Mariquita hubo que
suspenderlo hace tiempo en Soledad, por que no se consiguen los
materiales necesarios.
Me informan que en la Asamblea se proyecta de una manera
formal disponer que el servicio del carreteable sólo lo preste la
Empresa del Ferrocarril, de manera que la Junta Directiva vendrá a
convertirse en administradora de coches, recuas de acémilas y,
naturalmente también, de pesebreras, y no sé porqué no de fondas y
de expendio de licores.
Los ingenieros eliminaron como construcción factible, pero
no como imposibilidad técnica sino como demasiado costosa e
insegura, la construcción de una vía férrea superficial en los
trayectos que se ha pensado servir con carretera y cable, con
cremallera o con túnel.
Se encuentra gran número de buenas casas a lo largo de la
carretera, casi todas ellas con ventas de aguardiente, y, sobre
todo, numerosas y grandes quebradas hasta en las menores
depresiones del terreno, las cuales se secarán dentro de pocos
años, cuantío se termine la tala de los bosques que se está
haciendo con vertiginosa actividad. A ese paso, si no se dictan
eficaces medidas, no se sucederán muchas generaciones sin que por
allí no se vea más agua que la del río Porce, el cual estará,
entonces casi seco por la misma causa.