IMPRESIONES DE ANTIOQUIA
Medellín, abril 14 de 1917
Los antioqueños que por haberse ausentado desde niños no
conoces a Antioquia, y los que hace mucho tiempo no vienen a ella,
hoy no reconocerían su cuna y mucho menos la capital: tales han
sido los progresos realizados; yo mismo me he visto sorprendido y
desconcertado, a pesar de haber conocido tanto mi tierra y de que
sólo hacía veintiséis años que no venía a ella, cuando por dos
ocasiones me mandó confinado el Gobierno de los independientes o
nacionalistas.
Cuando regresaba a Bogotá, en 1892, en virtud de haberme
hecho levantar mis conterráneos el confinamiento eligiéndome
Representante al Congrego, el ferrocarril de Antioquia sólo venía
hasta Pavas, en el kilómetro 47, y hoy hay construidos y en
servicio 173 ½ kilómetros.
Aquellos 47 los construyo el señor Cisneros, pues los
contratistas que lo sucedieron no hicieron mas que explotar
escandalosamente a la Nación y a Antioquia sin adelantar un paso
autorizado por malos gobernantes y ayudados por pervertidos y
ofuscados hijos del país, hasta el extremo de vernos sometidos a
atender humillantes e injustas pretensiones y expuestos a
reclamaciones diplomáticas.
Lo construido por Cisneros, muy defectuoso, con rieles de 35
y 40 libras por yarda lineal, con pendientes y contra pendientes
hasta de 5 por 100, sin mas edificios que unos incómodos y
provisionales en Puerto Berrío y Pavas, ha habido que reconstruirlo
casi totalmente, por que no se disponía de los elementos que
tenemos hoy, porque el contratista lo que le interesaba era
adelantar la obra y recibir el valor del trabajo.
El ilustre cubano que nos hizo dar el primer paso en la visa
del progreso despertado nuestras energías e inimitable de
ingenieros y obreros que después han eco honor al país ya han
realizado mucho de lo que tenemos en materia de vías férreas.
En 1892 la línea de Pava Puerto Berrío corría entre montañas
desiertas y bosque virgen y desprovista de cultivos donde se veían
infelices ranchos destinados a alojar peones del camino el clima
era tan malo, que la mayoría que iban a trabajar allí morían de
fiebres o perdían la salud para siempre en términos que se decían
que el ferrocarril sucedía que lo que en la construcción del de
Panamá que cada polin representaba una vida de un obrero.
Hoy todo ha cambiado pues el bosque a lado y lado de la línea
a sido talado en algunos puntos en grandes extensiones y se han
construido grandes haciendas con ganados e innumerables pequeños
cultivos de productos agrícolas. El clima a mejorado tanto que los
viajeros no temen al puerto. Puesto Berrío es un gran poblado de
mucho movimiento comercial y sin embargo por no ser necesario no a
establecido allí el gobierno.
El ferrocarril tiene en el kilómetro 54 y a pesar de sus
halagüeñas condiciones de comodidad, higiene y alimentación lo que
en Nus hay siempre de cuatrocientos a quinientos trabajadores en la
explotación de la vía, todo trabajador que tiene el menor trastorno
en la salud debe recurrir al hospital solo murieron 15 del
ferrocarril y 5 entre contratistas y particularices decir un 4.53
por 1000 en el año pasado.
No me detendré a hablar de la manera en que esta reglamentada
su administración porque para presentar datos precisos necesitaría
hacer un estudio largo conozco algo de esto porque e manejado
ferrocarriles en diferentes épocas y e visitado otros cuantos y lo
que aquí hay que asegurar es que el ferrocarril es el mejor
administrado del país el periódico de la empresa del cual han
salido 584 números y donde se publican resoluciones de la junta
directiva, compuesta por personal que nombra la Asamblea del
Departamento los informes de los empleados y los cuadros
estadístico s, da idea clara de lo que es esa organización.
La estadística es completa y minuciosa allí se puede saber
que se gasta y en que, productos detallados de cada estación carga
que se moviliza, con especificación precisa del artículo, su
destino, procedencia, distancia recorrida, peso y valor del flete ;
número de pasajeros de cada clase y década estación, con expresión
del valor de los tiquetes pagados ; material invertido; obreros
empleados ; costo de construcción por unidad; movimiento de
enfermos, con expresión de vecindad, edad, oficio, lugar en que
contrajo la enfermedad, naturaleza de ésta, etc. y en fin, la.
estadística del ferrocarril es tan minuciosa y completa como creo
no la lleva mejor la empresa más bien organizada de los pueblos que
van a la cabeza de la civilización. En este ferrocarril y en la
oficina de Estadística de Antioquia, que es admirable, encontrarían
los otros Departamentos escuela practica que debieran aprovechar
enviando algunos jóvenes a hacer estudios, en lugar de enviarlos al
Extranjero, donde por las condiciones de los pueblos muy
adelantados y da los halagos de esa. civilización, adquieren
nuestros jóvenes conocimientos y costumbres que más perjudican que
sirven al progreso, la moral y las costumbres de nuestros pueblos.
Los estudios que se hacen en la escuela de Minas sobre economía
industrial y estadística son muy completos. La Dirección de la
Empresa recibe con tanto gusto a quienes vienen a estudiar su
organización, que a un joven caucano que cursa en la Escuela de
Minas de Medellín y por propia, iniciativa se acercó a conocer esta
organización, le ha fijado sueldo últimamente para premiar y
estimular su constancia y su conducta.
La vía férrea está dividida para, su explotación y
conservación en dos secciones: la del Nus, de 109 kilómetros, de
Puerto Berrío a Cisneros, y la del Porce, de Medellín a Porcecito,
de 64 ½ kilómetros, a cargo cada una de esas secciones de un
Superintendente, con residencia en Cisneros y Medellín,
respectivamente, independientes entre sí pero que dependen del
Superintendente General, quien tiene su oficina en la capital del
Departamento.
Hay en Puerto Berrío una bodega muy grande para carga común
y otra para materiales explosivos e inflamables, casa para
empleados superiores y oficinas para los de la estación.
Los carros de pasajeros son bastante modestos, y los de
carga sólo tienen capacidad hasta para 15 toneladas, y esto por las
condiciones de la vía. El día que salí de Puerto Berrío para
Medellín venían muy pocos pasajeros de primera-tal vez sólo tres
pagamos tiquete,-y los demás eran empleados del Ferrocarril que
venían en ejercicio de funciones a otros puntos o a pasar la Semana
Santa en Medellín.
Entre éstos, cinco son ingenieros que por mandato de una
ordenanza de la Asamblea del año pasado, están haciendo desde hace
meses el estudio y trazado de una línea férrea de unos 33
kilómetros de longitud, que dizque piensan tender de Monos a la
estrechura de Nare. Había oído hablar en Bogotá da este proyecto, y
no creí que se pesara en semejante contrasentido. Pregunté con qué
objeto se iba a hacer el gasto para llevar un ramal al lugar
despoblado e inculto, en donde en muchos años no habrá alimento
para llenar un vagón de carga en un mes, y se me contestó que es
para unir el de Antioquia con un ferrocarril o un Carretero que
partiendo de Bogotá debe venir al frente de aquella estrechura, al
otro lado del río Magdalena. .No han podido explicarme dichos
ingenieros ni gentes de aquí con quienes he hablado, cuáles
son aquellos ferrocarril y carretera. Yo no tengo noticia más que
de estas dos vías que podrían venir, pero que nunca vendrán, a las
márgenes del Magdalena por allí cerca el ferrocarril de Poncet,
que es suelo que lleva ya como medio siglo, y la carretera, de la
variante de Vílleta a que ha dedicado con unos cuantos presos del
Panóptico sus nerviosos entusiasmos el amigo Posada Gaviria. La
Junte Directiva y los empleados superiores del Ferrocarril no
pueden hacer otra cosa que obedecer la ordenanza.
Por supuesto que el tal ramal no se construirá, pero sí se
gastarán en su estudio unos cuantos miles de pesos.
Otros ejemplos recientes de disposiciones de esta
naturaleza nos han dado las Asambleas de Antioquia y Cundinamarca
con proyectos de ferrocarriles y caminos que el buen sentido hará
irrealizables. Estas son las obras de cuerpos colegiales,
irresponsables, y, lo que es peor, soberanos casi absolutos,
compuestos en su mayor parte de personas que inocentemente se dejan
guiar por operadores alucinados o por intereses especiales, y
votan toda clase de disparates.
Desde la salida del puerto, donde se ve casi abandonado
cementerio, empieza uno a encontrar la continuidad sucesión de
amplias aberturas cultivadas y. de extensos potreros de pasto
artificial vestidos de ganados, muchos de éstos del Departamento de
Bolívar, y que demoran allí para que se repongan del largo y
penoso viaje. Toda. la vía está llena de casitas, a poca distancia
unas de otras, bastante buenas, algunas muy cómodas, de
agricultores y de contratistas y obreros del Ferrocarril este se
debe al tren local y a que ya. no se impone a los obreros la
obligación de dejarse alimentar por un contratista de provisiones
de boca. como se hacía antes.
El Ferrocarril no tiene servicio telegráfico sino sólo
telefónico, y su línea está bien tendida sobre postes hechos de
rieles. En cambio, la Nacional del telégrafo se halla tan mal como
las demás del país, gracias a contratistas que no cumplieron los
compromisos que contrajeron y a altos personajes del Gobierno que
los autorizaban en diferente forma para ello.
Entiendo que el servicio urgente del ferrocarril no puede
hacerse por el teléfono con la necesaria expedición, porque la
línea se ocupa de una manera constante en la transmisión de datos
estadísticos que pueden venir por los trenes diarios.
El balastaje de la carrilera, entre Puerto Berrío y
Cisneros, de materias de excelente calidad, no es completo, pero
si se halla más adelantado que el de los ferrocarriles de Girardot,
la Sabana y el Sur. Sólo es mejor el del ferrocarril del
Pacífico.
La zona, ancha, bastante limpia; las cunetas y los taludes,
bien conservados. Al paso del. tren no se nota que haya traviesas
en mal estado, para lo cual usan las de camino, qua se madera de
mucha duración, y están desalojando las de otras maderas que estas
se empleaban. A noventa centavos cuesta cada polín. Tampoco se
notan desnivelaciones en la. vía.
Hay en esta primera sección cinco grandes puentes de hierro
sobre el río Nus, dos en la quebrada da La Malena, y uno en la
llamada Quebradona, y muchos pontones metálicos, todos ellos con
vigas de acero. Las alcantarillas son muchísimas, todas de acero y
de buen material o de tubos de hierro corrugado.
En el kilómetro 13 se encuentra la primera estación del
tránsito, llamada Malena, a 142 metros de altura sobre el nivel del
mar. Hay buen edificio, con departamentos para bodegas y habitación
de empleados, y bastante casas de particulares, algunas de buena
apariencia.
Allí me quede en una gran casa, construida en alto, con
barandas y amplios corredores, tan bien conservada y pintada que
parecía nueva, con departamento separado para baño y excusado.
Creí que sería la vivienda de ingenieros y empleados superiores, y
resaltó que sollo es campamento de los peones de la conservación.
Cada 5 kilómetros encontré mío de esas campamentos en el mismo
estado ; pues en esta sección del Nus hay 22, y eso sólo para diez
o veinte peonen que forman la cuadrilla encargada del sostenimiento
de la línea en una legua. Estos edificios están protegidos por
tejas de anjeo metálico y tienen cocina con fogón de reverbero y
capacidades para ochenta o cien empleados. Son pues muy lujosos,
tal vez con exceso, pero es una elocuente muestra de cómo está
organizado el servicio de sanidad.
En el kilómetro 14 empiezan las grandes pendientes y contra
pendientes de hasta el 4 por 100, que van hasta el 28, Se trabaja
con actividad en las variantes de esta línea, a partir del
kilómetro 14, las cuales tendrán seis de longitud, y una gradiente
del dos y medio por ciento compensado, y sólo saldrán costando a
razón de $ 8,000 por kilómetro, sin contar la superestructura. Del
28 al 35, donde también hay pendientes fuertes, se proyectan otras
variantes. Estos defectos de la línea, como los de los grandes
cortes y terraplenes que vi, se deben a que en el contrato que se
celebró para la construcción no se hicieron mayores
especificaciones.
También me llamaron la atención unos postes rojos, clavados
en la zona, a poca distancia unos de otros, y con tal motivo vine a
tener conocimiento de algo de lo más notable que hay en este
ferrocarril y que ha contribuido grandemente a, desarrollar el
tráfico local, que es el más productivo para una vía férrea y el
que más rápida y sólidamente estimula y hace crecer la riqueza
pública y el bienestar de las localidades. Entre Puerto Berrío y
Cisneros se han establecido nueve trenes especiales en la semana,
llamados trenes locales, reglamentados de tal modo que no embarazan
ni retardan los ordinarios de pasajeros y de carga, que salen
diariamente de las dos estaciones extremas y sólo paran en las
señaladas en los itinerarios.
Aquellos trenes locales llevan carros para pasajeros de
tercera, los cuales pagan a razón de medio centavo por kilómetro,
con derecho a llevar gratuitamente 40 kilogramos no sólo de
equipaje, sino de artículos de cualquier clase que no sean de los
de prohibido transporte. Tan poblada y cultivada está ahora aquella
región, hasta ayer no más inculta y desierta, que esos postes son
ciento e indican los lugares y paraderos en que se detienen los
trenes de tráfico local a recibir y bajar pasajeros y carga, la
cual en su mayor parte es de víveres y maderas de construcción. En
el informe a la Asamblea presentado por el muy competente
Superintendente General, don Juan de la O. Posada , se lee que en
los trenes de tramo local en 1916 se transportaron 297.22 bultos,
con peso de 12,274 ½ toneladas, que pagaron por flete $ 34,44l-46
Los pasajeros fueron 31,993 en 1915, y en 1916 subieron a 44,017;
esto representan un aumento del 37 por 100.
Como cada pasajero, el con seguridad, llevaba 40 kilogramos
libres a que tiene derecho, puede calcularse que el movimiento de
carga en el año no fue menor $ 13,934 toneladas. Año por año
aumenta este tráfico por el desarrollo que estimulan los trenes
locales en proporción mayor cada día. Por el momento, está dando
resultado la implantación de un gran aserradero mecánico de
maderas.