FERROCARRIL DE PUERTO WILCHES
Puerto Wilches, marzo 23 de 1917
Comúnmente no tocan en este puerto otros vapores que los que
saben o bajan el correo, porque pocas veces traen pasajeros para
él, y la carga la toman o dejan siempre en Puerto Nuevo.
El poblado es muy poco más del rancherío, de paja en su
mayoría, que da frente al río. No hay una miserable capilla, ni por
parte alguna se ve una cruz o algo que revele la menor
manifestación del culto divino. El caserío hace parte del Curato de
Lebrija. que esta á 30 leguas de distancia. Sin embargo, esto es
cabecera de Municipio.
El movimiento comercial es casi ninguno, lo mismo que el de
correos y telégrafos, y a pesar de esto los dos ramos están
separados. La oficina de telégrafos, situada en el extremo del
poblado, funciona muy poco, porque la línea está casi
constantemente interrumpida, en términos que el día 23 llegó un
telegrama para mí, puesto el 17. El mobiliario de esta oficina es
de lo más escaso y miserable, como el de casi todas las oficinas
del ramo que he encontrado en estos viajes, pues ni los
contratistas cumplieron los compromisos que a ese respecto
contrajeron, ni la Administración se ha preocupado de ello. El
Administrador de Correos es al mismo tiempo Tesorero del Municipio,
Administrador de Hacienda del Departamento, expendedor de tiquetes
del ferrocarril y en cierto modo Tesorero de esta Empresa, pues a
él se entregan los fondos que se recaudan en las estaciones. Lo
curioso es que no ha asegurado su manejo con fianza en ninguno de
estos empleos, y desde noviembre no rinde más cuenta que las que se
refieren al ferrocarril, porque el Cajero depositario se las exige
mes por mes.
En 1870, cuando se levantó el último censo de población,
Puerto Wilches era Corregimiento del Distrito de Lebrija (El censo
de 1918 le da a Puerto Wilches 3,260 habitantes.).
En los corredores de este rancherío, que entonces era todavía
más miserable que hoy, hicieron dormir mientras pasaba un vapor al
Ilustrísimo señor Ignacio Antonio Parra, Obispo que fue de Panamá y
después de Nueva Pamplona, cuando en diciembre de 1877 fue
despachado para Barranquilla a sufrir un confinamiento dedos mil
días porque no pagó la multa de $ 1,000 que le impuso el Presidente
de la República don Aquiles Parra, fuera del retiro del pase para
ejercer sus funciones episcopales. En mazo de 1878, siendo ya
Presidente el General Julián Trujillo, solicitó el señor Obispo que
se le levantara el confinamiento; estudiada la solicitud por los
Secretarios de Estado, el de Interior y Relaciones Exteriores,
doctor Salvador Camacho Roldan, rindió un informe en que entre
otros conflictos que le hacen mucho honor expuso éste:
"Las situación del país exige, más que nunca, paz,
seguridad, confianza, para reanimarlas fuentes agotadas hoy de la
riqueza y del bienestar. El hambre amenaza al Cauca y a Antioquia;
la pobreza es general; el desaliento empieza a cundir. Para hacer
reacción contra esos peligros se necesita paz, paz, paz; pero no
hay paz verdadera en las soluciones que requieren el empleo de la
fuerza, sino en las que se fundan en el goce universal de los
mismos derechos y en la práctica fiel de una libertad igual para
todos. Os propongo pues que se levante el confinamiento del señor
Parra, Obispo de Pamplona."
Los otros Secretarios del Presidente, señores Pablo
Arosemena, Luis Carlos Rico y Ezequiel Hurtado, no estuvieron de
acuerdo con el doctor Camacho Roldán, y por eso renuncio éste la
Cartera. Poco después el Gobierno dictó resolución por la cual
autorizó al Prelado para que acabara de cumplir la pena de
confinamiento en Bogotá, y el 14 de junio de 1880 el Congreso dictó
la Ley 35, que levantó el confinamiento.
En el puerto se benefician dos reses vacunas los domingos y
otras dos entre semana. Su clima es tan malo que son pocos los
forasteros que no están enfermos de fiebres palúdicas.
Hay una escuela mixta alternada. En la sección de varones
están matriculados 5 y asisten 4, y en la de niñas 11, y concurren
5.
En el año de 1916 se recaudaron en el Municipio.
De fondos
comunes....................................................................................................$
935 -80
De renta de caminos y de trabajo personal subsidiario
..................................................$ 38- 32
De Instrucción Pública, que es el 20 por 100 de las rentas
comunes..............................$ 196-24
Total
...........................................................................................................................$
1.170-36
De las rentas Departamentales esto :
Por degüello
..................................................................$
1,031-86
Por
registro....................................................................$
41- 70
Por
pisadura..................................................................$
234-95
Por bebidas fermentadas (chicha y guarapo
Pues la de licores es monopolio
rematado)......................$ 25
Total
................................................................................$
1,333 -51
Antes de construir el Gobernador de Santander. General Solón
Wilches los cuatro kilómetros de vía férrea, aquí no había más que
un rancho habitado por Pedro Rojas, según me informó el anciano
antioqueño Joaquín Gallón, quien vive en estas reverás desde antes
de 1860. Los puertos de entrada para Bucaramanga eran las bodas
del Sogamoso y el llamado Dique de Paturia, en la desembocadura del
Lebrija, de donde se subían, a Puerto Botija, al cual reemplazó más
tarde Puerto Santos. De lo construido por el General Wilches no
queda más que un puente de hierro y algunos rieles delgados que
hacen el ofidio de postes telegráficos. La locomotora la vendió el
General Quintero Calderón al Ferrocarril del Norte cuando fue
Gobernador de Santander.
En Puerto Wilches no tiene el ferrocarril estación, ni
bodega, ni siquiera, apárate telefónico, pero sí está !a oficina
del Administrador y del Cajero depositario. Las estaciones y
bodegas estás de Puerto Nuevo y en el kilómetro 20, que es hasta
donde llega la línea. En cada uno de esos lugares no hay más que un
Jefe, que es el mismo tiempo bodeguero, expendedor de tiquetes y
telefonista, con un ayudante.
No hay trenes más que tres veces por semana, y es tan
escaso el movimiento de pasajeros y carga, que el producto mensual
no excede de $ 500. Esto depende de que, aunque la tarifa no es muy
elevada, las canoas de Lebrija le hacen competencia, porque la de
ellas es mucho más baja cuando no está seco el río, y eso a pesar
de ser más demorado y expuesto el viaje por aquel rió también hoy
un tren los domingos para que los peones y los colonos vengan a
hacer su mercado en el puerto. No me detengo a hablar del contrato
que celebro para construir esta líneas ferres y de sus posteriores
modificaciones, porque me aria muy extenso porque tendría que
decir cosas tristes y vergonzosas que no hacen honor al país. Para
los gastos que esto demanda para la nación mil quinientos
veintisiete pesos mensuales y par ala continuación de la obra del
kilómetro veinte están destinados mil seiscientos sesenta y seis
que sufragan por iguales partes la Nación y el Departamento.
En la conservación y explotación de la línea hay este personal :
Un administrador, un contador cajero, que también es depositario,
un secretario administrador, que es conductor de trenes, un
maquinista que es jefe del taller de herrería o metálica y tiene
un ayudante un maestro carpintero con ayudante dos jefes de
estación, con sendos ayudantes, tres freneros que son peones de
bodega, un fogonero dos cuadrillas con 20 peones en conjunto,
encargados de la conservación, otras dos con igual personal en la
prolongación de la línea del kilómetro 20 a Puerto Santos y cinco
cuadrillas con 60 hombres de este mismo lugar a Bucaramanga a cargo
de un inspector el jornal de los peones es de 80 centavos.
Fui ayer a la bodega del kilómetro 20 en desempeño no oficial
y me fije en todo para poder tomar en ello algunas noticias.
Por todas partes encontré incendios los cuales se han
propagado de tal modo en estas playas que desde que baja el rió
había notado la atmósfera muy opaca a causa del humo y viajeros
llegados de Bucaramanga dicen que hasta cerca de allí van las
quemas. En este lugar estaban las oficinas del ferrocarril el
almacén de útiles y materiales y los talleres y de esos solo se
salvaron los talleres y lo que no estaba bajo cubierta como unos
rieles algunas plataformas que estaban en mal estado varios
vagonetas bastantes carretillas una grúa dos estanques de hierro un
poco chicos un martinete y dos puentes desarmados.
El cajero depositario, señor Constantino Orduz D. Exponiendo
gravemente su vida entro a las oficinas ya incendiadas y pudo
salvar de las cajas de hierro las cuentas el mes el libro de caja $
1536 pesos pero el fuego no le dio tiempo para recoger todo el
dinero que havia allí y se perdieron $ 275-34 de los fondos de la
empresa y unos $150 pesos de su propiedad que representaban las
economías de mas de dos años de trabajo. La conducta del señor
Orduz al salvar lo ajeno que le estaba confiado al pan de sus hijos
es muy digna de alabanza y creo que seria de justicia no solo que
se le condonara la suma perdida sino que el departamento lo
premiara resarciéndole lo que le hizo perder su celo. Este joven ya
me era conocido como buen empleado, porque estuvo encargado de
las rentas reorganizadas en la Provincia de García Rubira. Las
cajas fuertes en que estaban el dinero y las cuentan se ven
abandonadas e inutilizadas en los escombros del incendio. También
se perdieron totalmente setenta y dos bultos de café y veintidós de
cigarros que venían, de Bucaramanga, y habo que descargar en La
Polonia para que siguieran en carros de empuje, a causa de que un
daño en el puente del kilómetros 9. donde hay tan poca agua, que
para el consumo de los contados habitantes hay que llevarla en
mesas de empuje desde el puerto.
No sé si por falta de oportuna provisión de fondos o por qué
otra causa se dan vales a contratistas, proveedores de maderas y
obreros, los cuales llevan éstos a las tiendas en pago de lo que
necesitan. Semejante práctica es peligrosa porque se presta a
negocios perjudiciales a la Empresa y a sus colaboradores.
Tiene en servicio el ferrocarril dos locomotoras nada
poderosas; como carros de pasajeros dos vagones muy chicos de
equipajes, de los cuales sólo el que destinan a pasajeros de
primera tiene dos estrechas e incómodas bancas sin espaldar, y unas
pocas góndolas sin cubierta, para el transporte de la carga. Esos
coches oscilan tanto y hacen tal ruido, que va uno bailando sobre
el asiento como si fuera en un carro sin recorte sobre una calle
empedrada. También hay en servicio cinco carros de manigueta y seis
carros o mesitas de empuje.
Un tren expreso por todo el recorrido vale $ 5; el pasaje de
primera $ 0-50 desde Puerto Nuevo y $ 0-45 desde Puerto Wilches; el
de segunda $ 0-30 centavos; no hay de tercera. Toda carga, sea de
lo que fuere y por cualquier recorrido, $ 0-50 por diez
arrobas.
La vía es ancha, de un metro entre rieles; tiene una recta
de siete kilómetros, pocas curvas, todas ellas muy abiertas, unos
pocos terraplenes de poca importancia; en lo único que se ve que
hubo algún trabajo fue en el corte de un montículo ; la gradiente
creo que no pasa en las mayores pendientes de uno y medio por
ciento ; hay dos puentes de hierro, dos pontones del mismo
material, y dos de madera ; la zona es bastante ancha, pero no está
bien limpia ; hay muchísimos polines podridos casi toda la línea
bien balastada, pero algo enmalezada; y lo peor es que a causa del
estado de las traviesas está todo muy desnivelado. El actual
Administrador tiene ya contratadas cinco mil traviesas de maderas
durables, de $ 0-30 a $ 0-45 para reponer las malas, y la limpia de
doce kilómetros de la carrilera y de la zona a $ 25; si se le
facilitaran fondos suficientes haría mejoras.
Con semejantes elementos no es de esperarse mucho en favor
de la conservación y progreso de las, vía. Sin embargo, se hace
algo más de lo que permite la mezquindad de los recursos con que se
cuenta, y por ello es digna de elogio la Gobernación de Santander,
muy especialmente por haber encargado de la administración al señor
Felipe Serpa, quien no deja perder lo que abandonaron los ingleses,
y mantiene la disciplina y el orden de una manera recomendable. No
cuenta siquiera con un ingeniero, que es indispensable aunque sólo
se para la reparación del puente de hierro, que puede sufrir
gravísimo daño si no se le atiende prontamente, sí tiene mecánico
la Empresa.
Para atender al orden en el puerto y en la, vía hay siete
miembrosde la Gendarmería Nacional, pues por acá se carece de
Policía departamental y del Municipio.
La línea telegráfica de la Empresa está bien tendida sobre
postes de Rieles y con buenos aisladores, y del otro lado va la del
telégrafo nacional muy bien conservada, con aisladores que dan
garantías, en postes de buenas, maderas y algunos de rieles.
En el kilómetro 8 empieza una extensa llanura cubierta de
paja, que probablemente fue asiento de un lago en épocas remotas.
Hay allí unos treinta ranchos ruinosos, desocupados y seis
habitados. Eso se conoce con el nombre de campamento de
Soplaviento.
En el kilómetro 20 está la estación provisional del extremo
del ferrocarril, con gran bodega pajiza y otro edificio chico, de
la misma construcción, donde están las oficinas y habitación dé los
empleados. Hay además veintidós casucas nuevas, de paja, ocupadas
por, peones y colonos. En el patio y en las ruinas de La Polonia
hay rieles para unos doce kilómetros.
Como peones, colonos y contratistas de maderas y leñas hay
muchos antioqueños, los cuales tienen la ventaja de ser más
resistentes que los santandereanos en estos climas.