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GIRARDOT

 

Girardot, marzo 12 de 1917

    Sólo Manizales y algunas poblaciones del valle del Quindío, y tal vez Palmira han progresado tan rápidamente como Girardot en su desarrollo material y comercial. Hace treinta años era esto un rancherío miserable, sin movimiento, y hoy es una ciudad populosa, llena de huecos edificios y con una larga avenida que llaman La Calle Ancha, bordeada de árboles, que envidiarían la mayor parte de nuestras capitales. Son innumerables sus almacenes, droguerías y tiendas bien surtidos, lo mismo que las agencias de diferentes empresas y negocios.

     Cuando entra uno, a la caída de la tarde, después de la salida de empleados y obreros de sus oficios, Girardot le hace la impresión de un puerto de las Antillas en día de llegada de transatlánticos, con la diferencia de que en éstos con lo primero que uno tropieza es con miserables desposeídos de toda noción de moral y de sentimientos de dignidad, que ofrecen en todos los idiomas servicios que sólo se prestan en sociedades pervertidas; mientras que aquí no oye uno más que su propio y querido idioma, con acento tolimense, cundinamarqués o antioqueño en mozos que se le acercan a ofrecerle hospedaje o lustrara el calzado.

     Yo me alojé en el San Germán, que es hotel muy bueno, menos para aquellos necios que acostumbran quejarse para hacer creer que han viajado y conocido otros mucho mejores o que en sus propias casas no viven con mayores estrecheces.

     Hay aquí once hoteles y numerosas casas de hospedaje y asistencia; baños públicos ; cuatro colegios de niñas, con de ellos regentado por las Hermanas de la Caridad, y uno de varones ; cuatro escuelas públicas de éstos y otras cuatro de niñas, con mil doscientos estudiantes por junto; tres trilladoras de café movidas por vapor, de propiedad de Pedro A. López & Compañía, Isaacs Hermanos y Manuel Núñez ; una fábrica de aguas gaseosas y otra de puntillas, de Antonio Ordóñez (esta esta ultima en el otro lado del río, donde está levantando el edificio para una de fósforos Luis Calderón); una de escobas de paja de maíz misio , cuatro grandes factorías de cigarros y muchísimas elaboraciones en pequeña escala, estas fabricas están cerradas ahora por culpa de la mala Ordenanza que rige sobre esa rentar una fábrica de hielo, donde se vende a centavo la libra, de propiedad de Isaacs Hermanos.

    Hay acueducto de agua potable que se levanta del río Magdalena, del cual es empresaria Hernando Villa; pero desde hace un mes no presta servicio por daño en la maquinaría, de manera que ahora solo se cuenta con la de la Empresa del Ferrocarril y la que se transporta en asnos. Se cobran $ 3 mensuales por el servicio de una media paja de agua en diez horas diarias. Del mismo empresario es la planta eléctrica para el alumbrado público y de particulares ; y además Manuel Núñez la produce también para el servicio de sus empresas y para algunas particulares. El foco cuesta $ 0-60 la luz Núñez sólo está encendidas hasta las once de la noche.

     Seis automóviles hacen el servicio entre esta ciudad y las de Tocaima, Espinal y Flandes.

     Las callea son regularmente aseadas.

     La plaza de mercado cubierto es un cómodo y buen edificio, de una Compañía anónima. La principal feria semanal fue hoy domingo, y me pareció muy concurrida y abastecida, y sobre todo muy bien separados y ordenados los artículos. Averigüé los precios de algunos de éstos: cacao del Tolima, $ 130; de Venezuela (del cual se está importando mucho), $ 120 la carga; arroz del país, $ 20, y de los Estados Unidos, $ 15; panela, $ 5; ollas de capacidad como para cien litros, de excelente material de El Espinal, $ 0-60; naranjas, a $ 0-02; huevos, a $ 0-01 ½ ; una carga de leña en el Valle de Tensa cuesta $ 0-10, vale aquí $ 0-40.

     A los empresarios de la plaza, que es una de las mejores del país, se les concedió privilegio por sesenta años, mediante el pago del 10 por 100 de un producto bruto al Municipio, y la condición de quedar de propiedad de éste al vencimiento de ese plazo. Produce hoy de $1,100 a $ 1.200 mensuales.

     La iglesia, situada en la misma plaza, y por consiguiente un poco excéntrica, está inconclusa y es apenas pasable, pero sí inferior a lo que corresponde a un centro populoso y rico como éste; carece en absoluto  de ornamentación y casi lo mismo de imágenes; su único altar, el pulpito, los confesionarios y las bancas no son modestos o pobres sino miserables, muy inferiores a los del rancherío más reducido de Boyacá. Y no hay que extrañar esto, pues aquí casi nadie asiste a los oficios divinos, y si no fuera por las comunidades de las escuela, se vería la iglesia desierta. El frontis, con modesta torre, carece de reloj público. El hospital  está a cargo de las Hermanas de la Caridad, y por consiguiente manejado con primor. Hay comúnmente en él de treinta a  cuarenta enfermos.

     En lote extenso, adyacente a la estación del ferrocarril, se ha formado un parque gracioso y alegre, en el cual hay un quiosco con cantina, otro con una pianola y otro con peluquería y baños públicos ; y un edificio de dos pisos que tiene billares en la parte baja y en la alta no sé que juegos. Esto está por cuenta de un particular.

     También hay un corral, que llaman aquí teatro, con un diminuto escenario, un cobertizo lateral cubierto con teja metálica, donde hay palcos; de otro lado una gradería ordinaria para la gente de sol; a la entrada, cantinas bien surtidas, y en el centro, al aire libre, unas bancas para los asistentes de platea.

     No hay cárcel de Municipio, pues no puede, llamarse tal el corral Con cobertizo que lleva su nombre.

     Nueve son los vapores que actualmente prestan servicio en el Alto Magdalena; de ellos sólo uno sube hasta Purificación ; seis son de Pineda López & Compañía ; dos de la Compañía Antioqueña de Navegación  y uno de la Compañía Comercial.

     El impuesto de pontazgo que se cobra en el puente sobre el río Magdalena, y el cual fue contratado por el Gobierno en 1878 con don  Joaquín de Mier en $ 60,000  se cedió en esta forma : un 25 por 100 para  el Departamento del Tolima, otro 25 para el sostenimiento del hospital de Girardot y el 50 por 100 restante para el alcantarillado de esta misma población, el cual no adelanta como debiera, contando con esos recursos. Este impuesto produjo en 1916 $ 9,777-40.

     El hospital cuenta también con todo el producto del derecho de registro, que le fue cedido y le entra directamente  produjo en el año pasado $ 1,777-43.

     Las rentas del Municipio produjeron en el mismo año $ 10,929. Si se consideran la riqueza y la población de este Distrito y lo exiguo del  producto de sus rentas, se comprende que éstas están tan mal organizadas como casi todas las del atrasado Departamento de Cundinamarca. Aquí no hay siquiera policía municipal por falta de fondos con qué sostenerla.

     Hoy la gente anda bien vestida, de géneros de colores claros, se vé aseada y no usa ruanas.

     El clima, hasta hace poco malo, y que inspiraba terror a los habitantes de la Sabana, es hoy muy bueno, debido a que los pantanos que antes había cerca de la población se han secado a medida que ésta se extiende, a que se han hecho algunos desagües de las casas y muy especialmente a que se ha contado con el agua del acueducto en lugar de la del río, que se cogía en la orilla, donde deposita la corriente todas las impurezas que arrastra. A pesar de ser el Telembí un río de agua pura, pues todo su curso es por selva virgen, en Barbacoas no se toma el agua de la orilla sino del centro de la corriente, para lo cual hay muchas pequeñas canoas.

    Girardot tenía en 1870, según el censo de ese año, 2,163 habitantes (El censo de 1918 le da 12,697.).

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