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DE GUATEQUE A TUNJA

Tunja, febrero 12 de 1917

     El 11 salí de Guateque a las once de la mañana, encontré algunos campesinos, pocos, que iban para misa, muchos de ellos cargados con pasto y otros artículos para vender. Todas las mujeres van vestidas de negro con su saya de frisa, mantilla en la cabeza, y encima un sombrerito de paja o de caña, y los hombres, con pantalones de manta y ruana, no son pocos los que usan ya saco, y van abandonando la ruana, especialmente en las poblaciones. Creo que no pasarán muchos años sin que sea desechada la ruana, como ha sucedido en absoluto en Cali. En los caminos de Antioquia y Nariño, en las mañanas de los días festivos, es muy pintoresco el aspecto de los cordones de gente vestida de colores vivos: aquí es triste y monótono, como si se tratara de concurrentes a unos funerales.

    En los campos se veían algunas personas trabajando como si no fuera día festivo.

     A Tíbirita y a Machetá iba por los caminos muy poca gente a misa.

    No me demoré a almorzar en esta última población, para no pasarlo mal, y llegué a las dos de la tarde a Chocontá, que se halla a muy poco más de diez y ocho leguas de Bogotá.

    Al día siguiente salí solo a las once, en un coche, (cuyo puesto) inclusive un saco de viaje, me costó $ 4-50.

     A las doce llegué a Villa Pinzón (antiguo Hatoviejo), donde han establecido el primer relevo de coches. Allí almorcé en hotel muy regular. La población es chica, pero de aspecto alegre, y tiene una iglesia que elogian como muy bonita. Sentí no disponer de tiempo para entrar en ella. Su frontis de muy buena apariencia, con dos torres elegantes y reloj público. Al descender el contrafuerte de la Cordillera Orientas que separa las aguas que corren al Magdalena por el Funza de las que van a formar el Garagoa, el aspecto de los terrenos cambia bastante hasta llegar a Tunja,  pues son de menor calidad, de pastos más frescos y mayores cultivos, pero hay menos abundancia de ranchos de campesinos. Muy pocas casas de buena apariencia se encuentran en el camino, con excepción de la del hotel de La Cascada, donde hay otro relevo de las bestias de tiro. Allí hay tienda bien surtida.

     Los terrenos que rodean a Tunja son unos peladeros, en los cuales no se ven pastos ni arbustos, de monotonía abrumadora y desprovistos de agua. No comprendo porqué tuvieron aquí su principal y más rico y populoso centro los indios chibchas, y porqué  los españoles no convinieron en cambiar por otro lugar este asiento de Tunja, como pretendieron hacerlo al principio de la Colonia.

     Ya cerca de esta ciudad y a poca distancia del camino se ve la poblacioncita de Padua (antiguo Ventaquemada), donde estaban de gala porque el señor Obispo llegó por entre arcos de flores y musgo a celebrar  no sé que fiesta religiosa.

     Muy de paso observe el monumento erigido cerca del Puente de Boyacá para conmemorar la célebre batalla en que hace casi un siglo se aseguró la independencia de la antigua Nueva Granada. Me pareció de regulares condiciones artísticas, pero no para que está triste y como abandonado por falta, de agua para regarlo.

     Ventaquemada (hoy Distrito de Padua) tenia 6,621 habitantes en 1870; el Municipio de Boyacá, 5,414, y Hatoviejo (hoy Villa Pinzón, en honor del, General Próspero Pinzón), 5,190 1 .

     El sitio de Boyacá, que ha dado su nombre al Distrito y al Departamento antes llamado de Tunja, se ha hecho célebre en los anales de América porque en él se aseguró la independencia del interior de la Nueva Granada con el combate dado el 7 de agosto de 1819 por el Libertador, Santander y otros célebres patriotas contra las fuerzas realistas comandadas por el Brigadier Barreiro, quien cayó prisionero.

     Al día siguiente de este triunfo, por orden verbal de Bolívar, fue ahorcado en Ventaquemada el antiguo Subteniente de las milicias de Aragua Francisco Fernández Vinoni, prisionero en el combate de Boyacá, a quien se consideraba responsable de la entrega a los realistas por traición del Castillo de San Felipe, en Puerto Cabello, el 30 de junio de 1812.

     En el minino sitio de Ventaquemada fueron derrotados, el 2 de diciembre de 1812. las fuerzas centralistas comandadas por el General José Ramón Leiva, por las federales que comandaba el Brigadier Joaquín Ricaurte.

 

 

Según el censo de 1918 tienen hoy 6,092 habitantes Ventaquemada, 7,338 Boyacá y 6,425 Hatoviejo.

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