GARAGOA
Guateque, febrero 10 de 1917
A las siete y media salí para Garagoa, y cuarenta minutos
después pasé por Suta (Sutatensá), que es población muy chica, con
unas contadas calles muy quebradas. De paso se nota. que la iglesia
que estaba cerrada, no debe ser mala. Las pocas casas que componen
el poblado son casi todas de teja, y en las de esquina se ven
farolitos para alumbrado público con petróleo. Tiene pila, pero no
vi agua en ella. Las tierras no me parecieron buenas, pero están
muy divididas y hay muchísimos ranchos de campesinos. El camino,
sumamente mal trazado, lo encontré en buen estado por el verano,
pero en invierno debe ponerse intransitable. En los campos no se
ven más árboles que sauces.
Después de subir una media, hora por cuesta muy empinada se
llega al espinazo de un contrafuerte, y de allí se desciende por
mal camino, entre campos más feraces y mejor cultivados, al río
Garagoa, que es grande, casi invadeable aun en verano, sobre el
cual hay un feísimo, estrecho y poco seguro puente de palos con
techo de paja muy bajo, en el cual cobran dos centavos de pontazgo
por cada carga o pasajero de caballería, dizque para recoger con
qué pedir un puente de hierro al Extranjero. A mi regreso, por la
tarde, pregunté al encargado de cobrar el impuesto cuánto había
recogido en el día, y me contestó que doce centavos. Si se atienen,
como parece, al producto de esta renta, no creo que pueda pedirse
muy pronto el puente.
Las sementeras de cañas, aunque no buenas, son mejores que
las del resto del valle que he recorrido. Hay bastante algodón,
algunos árboles frutales, muchas sementeras de maíz, yucas,
arracachas y lentejas y muchísimas de garbanzos.
A las diez y media subí a Garagoa, que es población casi tan
grande como Guateque, pero de menor movimiento comercial, menor
numero de casas de buena apariencia-aunque hay en edificación una
de tres pisos,-y su área es más quebrada Tiene pila en la plaza,
sin agua, a pesar de que a poca distancia corre una quebrada que
seria muy fácil y poco costoso llevar al poblada En cambio hay
alumbrado eléctrico de instalación bastante modesta, por cuyo
servicio se paga a cincuenta centavos el foco, y los bombillos de
diez y seis bujías los venden a noventa centavos. Personas de la
población se quejan de que no tienen colegio de niñas, cuando en
Guateque los hay de ambos sexos. Esto los atormenta por la
rivalidad con el vecino poblado.
Encontré que estaban cercando con barreras la chica y
desigual plaza, para jugar toros, pues van a hacer fiestas
populares por tres días, promovidas por los encargados de la renta
de licores. En ellas se darán libres los juegos. Al hacer una
observación sobre esta inmoral y perjudicialísima costumbre, me
contestó un vecino: si no fuera por el juego libre y por los
licores no vendría nadie a las fiestas.
La iglesia, tiene muy feo frontis, pero en su interior es
bastante amplia y buena, de tres naves, aunque poco altos sus
techos. Hay cuadros y estatuas muy regulares y muchos buenos
escaños. El único hotel es tal vez inferior al de Guateque. A la
sirvienta que atiende a los comensales le pagan sesenta centavos
por mes, y en Guateque a ochenta.
El 12 de octubre de 1854 las fuerzas melistas comandadas por
Ramón Soto ocuparon a Garagoa, después de vencer a las
constitucionales en combate en el poblado.
El censo de 1870 le da 7,947 habitantes (El de 1918 le da
8640).