Allí la propiedad territorial no esta delimitada los pastos
se conservan frescos en los mayores veranos y suculentos en los
inviernos y no se necesita dar sal a los ganados.
Jorge Juan y Antonio de Ulloa decían el siglo pasado que los
ganados de las especies regulares para el servicio de los moradores
y el consumo de las ciudades eran tantos y de tal calidad que se
llevaban a Quito en porciones muy crecidas.
Si se tratara de mejorar la raza cruzándola con las
extranjeras a la vuelta de pocos años podría presentarse
ejemplares como los mejores que se admiran en las exposiciones.
Solo por selección ha obtenido en pasto don Hermogenes Zarama Toros
que arrían honor a las dehesas de Funza.
Probablemente no se a llevado al sur un individuo nuevo de
la raza vacuna desde los primeros que trajeron de Méjico los
conquistadores.
El maní se produce en abundancia, es de gran tamaño y de muy
buena calidad. Exportándole se obtendría bastante utilidad, porque
en aquellos mercados se vende a 5 pesos la arroba.
Tal vez también se podría exportar la cera de laurel que se
emplea tanto como el cebo para el alumbrado de las familias y solo
vale a $ 4-40 la arroba.
En Popayán casi no se consume otra harina de trigo que la de
Pasto, donde la encontramos en 1894 a $ 1-40 la arroba de calidad
inmejorable. En esta ciudad hay dos molinos movidos por agua
fabricados por el habilísimo mecánico M. Charles de St. Charles,
que pueden resistir con ventaja la comparación con los de vapor que
hay en Bogotá.
Las habas secas que se venden en la mesa de Túquerres a $
1-20 la arroba, las lentejas a $1-20 el Trigo $ 0-080
1
Las papas a $
0-20 etc. Son géneros alimenticios de gran consumo que podría
atraerse por Buenaventura al valle del Cauca con grande utilidad
para el negocio y los consumidores, si se arreglara debidamente la
navegación fluvial.
Los agricultores de la sabana de Bogotá conocen y estiman
altamente la papa llamada Tuquerreña como la mas resistente a las
heladas y sin embargo es de semilla que trajo hace 65 años don José
Manuel Restrepo.
Nosotros hemos hecho venir en los últimos años par repartir
gratuitamente entre 40 o 50 agricultores semillas de 32 variedades
de papa 6 de trigo 3 de cebada 4 de habas 2 de lentejas 2 de maní
9 de maíz 8 de frisoles garbanzos quinina ollocos (ibias) ocas
(cubios) etc. Que han dado sorprendentes resultados y creemos
mejorar en el porvenir alas cosechas de la sabana.
Pocas escasas y de baja saturación son las fuentes saladas
que se encuentran en el sur, por eso hay que introducir del Ecuador
y del Perú la sal que se consume. En el mayo se beneficia una
fuente salada y otra en San Miguel (sobre el guabo), pero son de
tan poca importancia que apenas merecen mención.
El tesoro publico del Cauca tiene en las rentas de licores
del sur un buen manantial de riqueza. El monopolio no se implanto
en todo el departamento hasta el año de 1890 pero en Pasto estaba
organizado desde 1859, pues en aquel año se mandó crear la renta en
la Provincia, por la Ley 51, con el objeto de aplicar su producto a
la construcción de un puente de mampostería sobre el Juanambú. El
puente se contrato en 1866 con fray Serafín Barbetti, quien en 1868
entregó la obra concluida con un gasto de $ 19,439. Si hoy se fuera
a construir un puente igual, costaría al Tesoro por lo menos
$80,000.
Si no estamos equivocados, desde 1865 se estableció el
monopolio en todas las Provincias del Sur, en virtud de una ley en
la cual se dispuso que el producto se aplicara a las mejoras
materiales en aquella región. Naturalmente no se le ha dado tal
aplicación.
En 1870 se remató la Provincia de Pasto en $ 28,000 por un
bienio, y en el de 1892 y 1893 produjo ya $ 120,000, y todas las
Provincias del Sur, $ 449.715.
Quien conozca los bosques de la márgenes del Magdalena, el
Chocó o el Bajo Cauca, o loa de las riberas del Ariare, puede
formar idea de la riqueza forestal de los inmensos bosques que
desde la base de Gualcalá, Azufral, Cumbal y Chiles se extienden
hasta el mar en suavísimo declive; sin embargo, las maderas
preciosas, las resinas, etc., que guardan en su seno, no pueden
exportarse sino en pequeñas cantidades, a causa de los elevados
fletes marítimos. El guayacán es corpulento y muy abundante, pero
se emplea casi sólo en la construcción de edificios; en la humedad
es incorruptible, y sobre columnas de esa madera hemos visto
reconstruir en Barbacoas una casa que se edificó hace ciento
veintidós años, porque las encontraron en perfecto estado
de conservación.
El chachajo (comino en Antioquia y zanza cuaquinco de los
indios del Caquetá) alcanza un desarrollo extraordinario, y de él
se hacen canoas de una sola pieza, de capacidad poco menor que los
champanes del Magdalena, en las cuales se hace la travesía de mar
entre Tumaco y Salahonda y se remonta el Patía.
La vainilla no se cultiva, y la silvestre no se recoge
para la exportación. Reclus dice que es muy abundante, y cita estas
palabras de don Roberto B. White; "Una colina extensa
sustenta árboles enlazados por redes de vainilla, cuyo aroma
penetrante alcanza a recorrer leguas en alas del viento.
Es característica y exclusiva de Pasto la industria del
barniz. Tal vez no hay en Colombia, en el Ecuador, en el Perú, ni
en las riberas del Amazonas, persona que no haya visto un cofre,
un platón, una jarra, una copa o cualquiera otro de esos objetos
que en formas innumerables y para toda clase de usos domésticos
se fabrican en Pasto y son materia de activísimo comercio en
aquella ciudad.
El barniz se conoció por primera vez en Pasto el año de
1543,cuando salió a aquella ciudad, por Sibundoy, Hernán Pérez de
Quesada de su desastrosa expedición emprendida desde Santafé en
busca deEl Dorado.
Humboldt, Boussingault, Reis, André, Caldas, Jorge Juan y
Antonio de Ulloa, etc., hablan muy detenidamente del barniz, y
algunos deellos hicieron el análisis químico. Esta sustancia no es
otra cosa que el cogollo de un árbol del Caquetá, llamado
mapa-mopa.
Boussingault en sus Viajes científicos a los Andes
ecuatoriales dice que no se conoce el árbol de Mocoa que produce
el barniz, que no se sabe siquiera si se forma como las gomas y
resinas, y agrega lo siguiente, que extractamos con fidelidad de
la citada obra:
"El barniz es una materia blanda sin ser líquida, muy
elástica, quese asemeja tanto al gluten, que no es posible
distinguirlo de esta sustancia. Extendido en telas muy delgadas
sobre la pieza que se quiere barnizar, se adhiere con fuerza, se
endurece sin rajarse, ni saltarse, ni deteriorarse, aunque se deje
la vasija en agua caliente. No se conoce el árbol que lo produce.
Es sólido, pesa más que el agua, no puede pulverizarse, es inodoro
e incoloro; apenas se electriza frotándolo; puesto en agua a más de
100° se vuelve elástico como el caucho, y frío, pierde la
elasticidad; arde con llama fuliginosa; se disuelve en el ácido
sulfúrico sin alterarse, y de esta disolución ácida lo precipita el
agua; en esencia de trementina es insoluble aún a la temperatura de
ebullición en aceite se ablanda y adquiere elasticidad, pero no se
disuelve; lavado muchas veces en alcohol, pierde una materia
resinosa verde, y endurecido, puede pulverizarse.
Jorge Juan y Antonio de Ulloa no tuvieron noticia exacta
del árbol de que se extrae el barniz, pues dicen que es la resina
de una palma, y agregan:
'"Con ésta se hacen todas suertes de barnices en
madera, y quedan tan hermosos y permanentes, que ni el agua
hirviendo los ablanda, ni los disuelven los ácidos; el método para
aplicarlo es poniendo en laboca una parte de la resina, y desleída
humedecen el pincel en ella, después de lo cual cogen el color que
quieran aplicar, y lo van poniendo en la pieza, donde se seca y
queda permanente, vivo y lustruso, imitando al maque dé la China y
con la particular propiedad de que no vuelve a disolverse otra vez
ni a percibir humedad, aunque se le aplique la saliva.
La comisión que el Gobierno de Cundinamarca nombró en 1833
con el objeto de que buscara un lugar aparente para establecer un
lazareto, dice que en Fusagasugá y Timaná se encuentra el barniz de
Pasto, y que lo produce un árbol del género macronemum.
El profesor José María Céspedes, sin decir qué clase de
árbol produce el barniz, asegura haberlo encontrado en San Antonio
de Tena, en Charalá y en Itoco, cerca de Muzo.
Don Luciano Herrera es quien hace descripción más completa
y exacta de lo que es el barniz y de los usos que tiene. Aunque un
poco larga, nos permitimos copiarla de la Memoria sobre el estado
industrial y progreso artístico de Pasto, porque es muy
interesante:
"El barniz de Pasto se saca del cogollo de un
arbusto que crece en las montañas del Caquetá; mejor dicho, es el
mismo cogollo el que se convierte en barniz. Cortado el cogollo a
la raíz del peduoculo de las hojas, se trae seco y en bruto para su
venta en Pasto. El barniz en bruto es de un color verde oscuro
sucio, y se vende en trozos de una o dos libras de peso. Los
trabajadores del barniz lo compran así y lo someten a
procedimientos sencillos para purificarlo y ponerlo en estado de
recibir color. Primeramente lo sumergen en agua caliente a la
temperatura de ebullición hasta que se ablanda para poder separarle
las materias extrañas, tales como los pedacitos de madera que
vienen con las hojas cuando éstas no han sido arrancadas a la raíz
del pezón. En de advertir que las hojas, que son las que contienen
la materia verde del barniz, son gruesas y tienen un alma de
materia leñosa que recubren completamente. Calentadas, se abren
para dar salida a la parte leñosa que contiene dentro de sí, lo
cual se verifica por medio de un amasamiento fuerte que la disgrega
y facilita su separación completa. La calentada y el amasamiento se
repiten dos o tres veces hasta que la masa ya fundida que de libre
de tales partículas, leñosas; y el barniz adquiere entonces la
tersura y suavidad que necesita para su aplicación. Casi nunca se
emplea en su color natural, que, ya puro, es verde blanquecino, si
no que recibe previamente una coloración determinada.
" Cuando el barniz está puro se toma un pedazo de cualquier
tamaño, que se vuelve a ablandar con agua caliente; se extiende un
poco y se le echa la materia colorante; luego se pliega sobre si
mismo de modo que dicha sustancia quede encerrada, y entonces se
amasa entre los dedos extendiendo y recogiendo la materia elástica
hasta Asta queda de un color completamente uniforme. Para dar el
color rojo, que es el más común, se valen de una resina que traen
ya preparada los indios del Caquetá, y que se llama bija de un rojo
subido. Esta resina tiene la misma o análoga consistencia del
barniz.
"Calentado éste, se toma un pedazo de bija que se
junta con otro de barniz. Basta para darle el color amasarlo entre
los dedos, para que la una se junte al otro y le comunique su
color, sin que haya una sola partícula que no lo adquiera La
extraña compenetración de ambas masas, y la difusión del color en
la masa total, es un hecho que no tiene fácil explicación para
todos; y por lo que a nosotros respecta, no ensayamos dar ninguna
satisfactoria.
"Una vez que el barniz ha sido coloreado, con el
auxilio ya sabido del agua caliente, se extiende, entre dos
obreros, en finísimas telas, que son las que le cubren los objetos
barnizados. Para esta operación se calientan ligeramente los
objetos que van a barnizarse, y después se aplica con la mano la
tela ya formada, que mediante algunas manipulaciones se adhiere
completamente a la madera, y se adapta sin dejar una arruga ; de
tal modo que los objetos cubiertos con el barniz parecen pintados
con pincel, como es notorio. La primera capa forma al fondo. Las
labores se hacen poniendo sobre la primera otra capa del color que
se desee, y aquí se cortan las labores al ojo con un
cincelito fino; y los altos relieves se obtienen superponiendo
varias capas y cortando la labor del mismo modo. Estas son
seguramente las operaciones que más llaman la atención por la
completa seguridad que manifiestan los ya versados en el oficio
para dibujar y cortar al mismo tiempo las más peregrinas y
caprichosas labores directamente sobre elbarniz, sin previo
trazo.
"La industria del barniz ha recibido considerable
mejora por la adquisición de buenas sustancias colorantes,
distintas dé las que se usaban en otro tiempo.
"Los dorados se preparan del siguiente modo: se
extiende primero una tela roja; sobre ella las hojillas doradas de
los llamados libros de oro y ambas se recubren con otra tela de
barniz amarillo, el que, como es perfectamente transparente, deja
ver el fundo dorado de la hojilla, como si estuviera en la
superficie del barniz.
"Lo mismo mutatís mutandis, sucede con los
plateados. Los colores brillantes se obtienen también del mismo
modo, sólo que la última capa que recubre la hojilla dorada o
plateada es del color que quiere obtenerse: azul, rojo, etc.,etc.
Entonces, a la belleza y vivacidad del color se une la brillantez
de la plata o el oro que sirve de fondo, y el color resulta
hermosísimo y apropiado para adaptarse a los objetos más finos y
primorosos.
"Es tal la ductilidad que tiene el barniz que una
onza de peso puede La calentada y el amasamiento se repiten dos o
tres veces hasta que la masa ya fundida que de libre de tales
partículas, leñosas; y el barniz adquiere entonces la tersura y
suavidad que necesita para su aplicación. Casi nunca se emplea en
su color natural, que, ya puro, es verde blanquecino, si no que
recibe previamente una coloración determinada.
" Cuando el barniz está puro se toma un pedazo de cualquier
tamaño, que se vuelve a ablandar con agua caliente; se extiende un
poco y se le echa la materia colorante; luego se pliega sobre si
mismo de modo que dicha sustancia quede encerrada, y entonces se
amasa entre los dedos extendiendo y recogiendo la materia elástica
hasta Asta queda de un color completamente uniforme. Para dar el
color rojo, que es el más común, se valen de una resina que traen
ya preparada los indios del Caquetá, y que se llama bija de un rojo
subido. Esta resina tiene la misma o análoga consistencia del
barniz.
"Calentado éste, se toma un pedazo de bija que se
junta con otro de barniz. Basta para darle el color amasarlo entre
los dedos, para que la una se junte al otro y le comunique su
color, sin que haya una sola partícula que no lo adquiera La
extraña compenetración de ambas masas, y la difusión del color en
la masa total, es un hecho que no tiene fácil explicación para
todos; y por lo que a nosotros respecta, no ensayamos dar ninguna
satisfactoria.
"Una vez que el barniz ha sido coloreado, con el
auxilio ya sabido del agua caliente, se extiende, entre dos
obreros, en finísimas telas, que son las que le cubren los objetos
barnizados. Para esta operación se calientan ligeramente los
objetos que van a barnizarse, y después se aplica con la mano la
tela ya formada, que mediante algunas manipulaciones se adhiere
completamente a la madera, y se adapta sin dejar una arruga ; de
tal modo que los objetos cubiertos con el barniz parecen pintados
con pincel, como es notorio. La primera capa forma al fondo. Las
labores se hacen poniendo sobre la primera otra capa del color que
se desee, y aquí se cortan las labores al ojo con un
cincelito fino; y los altos relieves se obtienen superponiendo
varias capas y cortando la labor del mismo modo. Estas son
seguramente las operaciones que más llaman la atención por la
completa seguridad que manifiestan los ya versados en el oficio
para dibujar y cortar al mismo tiempo las más peregrinas y
caprichosas labores directamente sobre el barniz, sin previo
trazo.
"La industria del barniz ha recibido considerable
mejora por la adquisición de buenas sustancias colorantes,
distintas dé las que se usaban en otro tiempo.
"Los dorados se preparan del siguiente modo: se
extiende primero una tela roja; sobre ella las hojillas doradas de
los llamados libros de oro y ambas se recubren con otra tela de
barniz amarillo, el que, como es perfectamente transparente, deja
ver el fundo dorado de la hojilla, como si estuviera en la
superficie del barniz.
"Lo mismo mutatís mutandis, sucede con los
plateados. Los colores brillantes se obtienen también del mismo
modo, sólo que la última capa que recubre la hojilla dorada o
plateada es del color que quiere obtenerse: azul, rojo, etc.,etc.
Entonces, a la belleza y vivacidad del color se une la brillantez
de la plata o el oro que sirve de fondo, y el color resulta
hermosísimo y apropiado para adaptarse a los objetos más finos y
primorosos.
"Es tal la ductilidad que tiene el barniz que una
onza de peso puedeextenderse en una tela de dos metros cuadrados de
mi recularespesor, y aún más, con algún cuidado.
1 El obrero de pasto, de
septiembre de 1890, decía que en aquel año era tan abundante la
cosecha de trigo, que el de mejor calidad se vendía a $ 1-60 el
quintal.