INDICE




Prólogo
Usme
Chipaque
Une
Fosca
Cáqueza
Quetame
Fómeque
Choachí
Villavicencio
Facatativá
Madrid
Mosquera
Funza
Cota
Suba
Engativá
De Túquerres a Tumaco
Noticias de Pasto
El Sur de Colombia y el Ecuador
Importancia Militar  del Sur
Importancia Comercial del Sur
Riquezas Naturales, Agrícola y Manufacturera del Sur
Guatavita
Sesquilé
Chocontá
Guateque
Garagoa
De Guateque a Tunja
Tunja
Leiva
De Leiva a Chiquinquirá
Chiquinquirá
En el Ferrocarril de Girardot
Girardot
Honda
Ferrocarril de Puerto Wilches
Escándalos en el Rió Magdalena
Impresiones de Antioquia
Los Progresos de Medellín
Sopetrán
Liborina
Antioquia
El Ferrocarril de Amagá y la Población de Caldas
Amagá
Titiribí
Concordia
Salgar
Bolívar
Andes
Jardín
Jericó
Támesis
Valparaíso
Caramanta
Ríosucio y Supía
Anserma
Santa Bárbara
Fredonia
Copacabana y don Matías
Santa Rosa de Osos
Entreríos
Yarumal
Ituango
San Andrés
Angostura
Campamento
Anorí
Carolina
Amalfi
Remedios
Segovia
Yolombó
San Roque
Santo Domingo

    Allí la propiedad territorial no esta delimitada los pastos se conservan frescos en los mayores veranos y suculentos en los inviernos y no se necesita dar sal a los ganados.

Jorge Juan y Antonio de Ulloa decían el siglo pasado que los ganados de las especies regulares para el servicio de los moradores y el consumo de las ciudades eran tantos y de  tal  calidad que se llevaban a Quito en porciones muy crecidas.

     Si se tratara de mejorar la raza cruzándola con las extranjeras  a la vuelta de pocos años podría presentarse ejemplares como los mejores que se admiran en las exposiciones. Solo por selección ha obtenido en pasto don Hermogenes Zarama Toros que arrían honor a las dehesas de Funza.

    Probablemente no se a llevado al sur un individuo nuevo de la raza vacuna desde los primeros que trajeron de Méjico los conquistadores.

   El maní se produce en abundancia, es de gran tamaño y de muy buena calidad. Exportándole se obtendría bastante utilidad, porque en aquellos mercados se vende a 5 pesos la arroba.

   Tal vez también se podría exportar la cera de laurel que se emplea tanto como el cebo para el alumbrado de las familias y solo vale a $ 4-40 la arroba.

   En Popayán casi no se consume otra harina de trigo que la de Pasto, donde la encontramos en 1894 a $ 1-40 la arroba de calidad inmejorable. En esta ciudad hay dos molinos movidos por agua fabricados por el habilísimo mecánico M.  Charles de St. Charles, que pueden resistir con ventaja la comparación con los de vapor que hay en Bogotá.

   Las habas secas que se venden en la mesa de Túquerres a $ 1-20 la arroba, las lentejas a $1-20 el Trigo $ 0-080 1 Las papas a $ 0-20 etc. Son géneros alimenticios de gran consumo que podría atraerse por Buenaventura al valle del Cauca  con grande utilidad para el negocio y los consumidores, si  se arreglara debidamente la navegación fluvial.

   Los agricultores de la sabana de Bogotá conocen y estiman altamente la papa llamada Tuquerreña como la mas resistente a las heladas y sin embargo es de semilla que trajo hace 65 años don José Manuel Restrepo.

   Nosotros hemos hecho venir en los últimos años  par repartir gratuitamente entre 40 o 50 agricultores semillas de 32 variedades de papa  6 de trigo 3 de cebada 4 de habas 2 de lentejas 2 de maní 9 de maíz 8 de frisoles garbanzos quinina ollocos (ibias) ocas (cubios) etc. Que han dado sorprendentes resultados y creemos mejorar en el porvenir alas cosechas de la sabana.

   Pocas escasas y de baja saturación son las fuentes saladas que se encuentran en el sur, por eso hay que introducir del Ecuador y del Perú   la sal que se consume. En el mayo se beneficia una fuente salada y otra en San Miguel (sobre el guabo), pero son de tan poca importancia que apenas merecen mención.

   El tesoro publico del Cauca tiene en las rentas de licores del sur un buen manantial de riqueza. El monopolio no se implanto en todo el departamento hasta el año de 1890 pero en Pasto estaba organizado desde 1859, pues en aquel año se mandó crear la renta en la Provincia, por la Ley 51, con el objeto de aplicar su producto a la construcción de un puente de mampostería sobre el Juanambú. El puente se contrato en 1866 con fray Serafín Barbetti, quien en 1868 entregó la obra concluida con un gasto de $ 19,439. Si hoy se fuera a construir un puente igual, costaría al Tesoro por lo menos $80,000.

     Si no estamos equivocados, desde 1865 se estableció el monopolio en todas las Provincias del Sur, en virtud de una ley en la cual se dispuso que el producto se aplicara a las mejoras materiales en aquella región. Naturalmente no se le ha dado tal aplicación.

     En 1870 se remató la Provincia de Pasto en $ 28,000 por un bienio, y en el de 1892 y 1893 produjo ya $ 120,000, y todas las Provincias del Sur, $ 449.715.

     Quien conozca los bosques de la márgenes del Magdalena, el Chocó o el Bajo Cauca, o loa de las riberas del Ariare, puede formar idea de la riqueza forestal de los inmensos bosques que desde la base de Gualcalá, Azufral, Cumbal y Chiles se extienden hasta el mar en suavísimo declive; sin embargo, las maderas preciosas, las resinas, etc., que guardan en su seno, no pueden exportarse sino en pequeñas cantidades, a causa de los elevados fletes marítimos. El guayacán es corpulento y muy abundante, pero se emplea casi sólo en la construcción de edificios; en la humedad es incorruptible, y sobre columnas de esa madera hemos visto reconstruir en Barbacoas una casa que se edificó hace ciento veintidós años, porque las encontraron en perfecto estado de conservación.

     El chachajo (comino en Antioquia y zanza cuaquinco de los indios del Caquetá) alcanza un desarrollo extraordinario, y de él se hacen canoas de una sola pieza, de capacidad poco menor que los champanes del Magdalena, en las cuales se hace la travesía de mar entre Tumaco y Salahonda y se remonta el Patía.

      La vainilla no se cultiva, y la silvestre no se recoge para la exportación. Reclus dice que es muy abundante, y cita estas palabras de don Roberto B. White; "Una colina extensa sustenta árboles enlazados por redes de vainilla, cuyo aroma penetrante alcanza a recorrer leguas en alas del viento.

      Es característica y exclusiva de Pasto la industria del barniz. Tal  vez no hay en Colombia, en el Ecuador, en el Perú, ni en las riberas  del Amazonas, persona que no haya visto un cofre, un platón, una jarra,  una copa o cualquiera otro de esos objetos que en formas innumerables   y para toda clase de usos domésticos se fabrican en Pasto y son materia de activísimo comercio en aquella ciudad.

      El barniz se conoció por primera vez en Pasto el año de 1543,cuando salió a aquella ciudad, por Sibundoy, Hernán Pérez de Quesada de su desastrosa expedición emprendida desde Santafé en busca deEl Dorado.

      Humboldt, Boussingault, Reis, André, Caldas, Jorge Juan y Antonio de Ulloa, etc., hablan muy detenidamente del barniz, y algunos deellos hicieron el análisis químico. Esta sustancia no es otra cosa que el cogollo de un árbol del Caquetá, llamado mapa-mopa.

      Boussingault en sus Viajes científicos a los Andes ecuatoriales dice  que no se conoce el árbol de Mocoa que produce el barniz, que no  se sabe siquiera si se forma como las gomas y resinas, y agrega lo  siguiente, que extractamos con fidelidad de la citada obra:

       "El barniz es una materia blanda sin ser líquida, muy elástica, quese asemeja tanto al gluten, que no es posible distinguirlo de esta sustancia. Extendido en telas muy delgadas sobre la pieza que se quiere barnizar, se adhiere con fuerza, se endurece sin rajarse, ni saltarse, ni deteriorarse, aunque se deje la vasija en agua caliente. No se conoce el árbol que lo produce. Es sólido, pesa más que el agua, no puede pulverizarse, es inodoro e incoloro; apenas se electriza frotándolo; puesto en agua a más de 100° se vuelve elástico como el caucho, y frío, pierde la elasticidad; arde con llama fuliginosa; se disuelve en el ácido sulfúrico sin alterarse, y de esta disolución ácida lo precipita el agua; en esencia de trementina es insoluble aún a la temperatura de ebullición en aceite se ablanda y adquiere elasticidad, pero no se disuelve; lavado muchas veces en alcohol, pierde una materia resinosa verde, y endurecido, puede pulverizarse.

      Jorge Juan y Antonio de Ulloa no tuvieron noticia exacta del árbol de que se extrae el barniz, pues dicen que es la resina de una palma, y agregan:

      '"Con ésta se hacen todas suertes de barnices en madera, y quedan tan hermosos y permanentes, que ni el agua hirviendo los ablanda, ni los disuelven los ácidos; el método para aplicarlo es poniendo en laboca una parte de la resina, y desleída humedecen el pincel en ella, después de lo cual cogen el color que quieran aplicar, y lo van poniendo en la pieza, donde se seca y queda permanente, vivo y lustruso, imitando al maque dé la China y con la particular propiedad de que no vuelve a disolverse otra vez ni a percibir humedad, aunque se le aplique la saliva.

      La comisión que el Gobierno de Cundinamarca nombró en 1833 con el objeto de que buscara un lugar aparente para establecer un lazareto, dice que en Fusagasugá y Timaná se encuentra el barniz de Pasto, y que lo produce un árbol del género macronemum.

      El profesor José María Céspedes, sin decir qué clase de árbol produce el barniz, asegura haberlo encontrado en San Antonio de Tena, en Charalá y en Itoco, cerca de Muzo.

      Don Luciano Herrera es quien hace descripción más completa y exacta de lo que es el barniz y de los usos que tiene. Aunque un poco larga, nos permitimos copiarla de la Memoria sobre el estado industrial y progreso artístico de Pasto, porque es muy interesante:

      "El barniz de Pasto se saca del cogollo de un arbusto que crece en las montañas del Caquetá; mejor dicho, es el mismo cogollo el que se convierte en barniz. Cortado el cogollo a la raíz del peduoculo de las hojas, se trae seco y en bruto para su venta en Pasto. El barniz en bruto es de un color verde oscuro sucio, y se vende en trozos de una o dos libras de peso. Los trabajadores del barniz lo compran así y lo someten a procedimientos sencillos para purificarlo y ponerlo en estado de recibir color. Primeramente lo sumergen en agua caliente a la temperatura de ebullición hasta que se ablanda para poder separarle las materias extrañas, tales como los pedacitos de madera que vienen con las hojas cuando éstas no han sido arrancadas a la raíz del pezón. En de advertir que las hojas, que son las que contienen la materia verde del barniz, son gruesas y tienen un alma de materia leñosa que recubren completamente. Calentadas, se abren para dar salida a la parte leñosa que contiene dentro de sí, lo cual se verifica por medio de un amasamiento fuerte que la disgrega y facilita su separación completa. La calentada y el amasamiento se repiten dos o tres veces hasta que la masa ya fundida que de libre de tales partículas, leñosas; y el barniz adquiere entonces la tersura y suavidad que necesita para su aplicación. Casi nunca se emplea en su color natural, que, ya puro, es verde blanquecino, si no que recibe previamente una coloración determinada.

     " Cuando el barniz está puro se toma un pedazo de cualquier tamaño, que se vuelve a ablandar con agua caliente; se extiende un poco y se le echa la materia colorante; luego se pliega sobre si mismo de modo que dicha sustancia quede encerrada, y entonces se amasa entre los dedos extendiendo y recogiendo la materia elástica hasta Asta queda de un color completamente uniforme. Para dar el color rojo, que es el más común, se valen de una resina que traen ya preparada los indios del Caquetá, y que se llama bija de un rojo subido. Esta resina tiene la misma o análoga consistencia del barniz.

     "Calentado éste, se toma un pedazo de bija que se junta con otro de barniz. Basta para darle el color amasarlo entre los dedos, para que la una se junte al otro y le comunique su color, sin que haya una sola partícula que no lo adquiera La extraña compenetración de ambas masas, y la difusión del color en la masa total, es un hecho que no tiene fácil explicación para todos; y por lo que a nosotros respecta, no ensayamos dar ninguna satisfactoria.

     "Una vez que el barniz ha sido coloreado, con el auxilio ya sabido del agua caliente, se extiende, entre dos obreros, en finísimas telas, que son las que le cubren los objetos barnizados. Para esta operación se calientan ligeramente los objetos que van a barnizarse, y después se aplica con la mano la tela ya formada, que mediante algunas manipulaciones se adhiere completamente a la madera, y se adapta sin dejar una arruga ; de tal modo que los objetos cubiertos con el barniz parecen pintados con pincel, como es notorio. La primera capa forma  al fondo. Las labores se hacen poniendo sobre la primera otra capa del color que se desee, y aquí se cortan las labores al ojo con un cincelito fino; y los altos relieves se obtienen superponiendo varias capas y cortando la labor del mismo modo. Estas son seguramente las operaciones que más llaman la atención por la completa seguridad que manifiestan los ya versados en el oficio para dibujar y cortar al mismo tiempo las más peregrinas y caprichosas labores directamente sobre elbarniz, sin previo trazo.

     "La industria del barniz ha recibido considerable mejora por la adquisición de buenas sustancias colorantes, distintas dé las que se usaban en otro tiempo.

     "Los dorados se preparan del siguiente modo: se extiende primero una tela roja; sobre ella las hojillas doradas de los llamados libros de oro y ambas se recubren con otra tela de barniz amarillo, el que, como es  perfectamente transparente, deja ver el fundo dorado de la hojilla, como si estuviera en la superficie del barniz.

    "Lo mismo mutatís mutandis, sucede con los plateados. Los colores brillantes se obtienen también del mismo modo, sólo que la última  capa que recubre la hojilla dorada o plateada es del color que quiere obtenerse: azul, rojo, etc.,etc. Entonces, a la belleza y vivacidad del color se une la brillantez de la plata o el oro que sirve de fondo, y el color resulta hermosísimo y apropiado para adaptarse a los objetos más finos y primorosos.

     "Es tal la ductilidad que tiene el barniz que una onza de peso puede La calentada y el amasamiento se repiten dos o tres veces hasta que la masa ya fundida que de libre de tales partículas, leñosas; y el barniz adquiere entonces la tersura y suavidad que necesita para su aplicación. Casi nunca se emplea en su color natural, que, ya puro, es verde blanquecino, si no que recibe previamente una coloración determinada.

     " Cuando el barniz está puro se toma un pedazo de cualquier tamaño, que se vuelve a ablandar con agua caliente; se extiende un poco y se le echa la materia colorante; luego se pliega sobre si mismo de modo que dicha sustancia quede encerrada, y entonces se amasa entre los dedos extendiendo y recogiendo la materia elástica hasta Asta queda de un color completamente uniforme. Para dar el color rojo, que es el más común, se valen de una resina que traen ya preparada los indios del Caquetá, y que se llama bija de un rojo subido. Esta resina tiene la misma o análoga consistencia del barniz.

     "Calentado éste, se toma un pedazo de bija que se junta con otro de barniz. Basta para darle el color amasarlo entre los dedos, para que la una se junte al otro y le comunique su color, sin que haya una sola partícula que no lo adquiera La extraña compenetración de ambas masas, y la difusión del color en la masa total, es un hecho que no tiene fácil explicación para todos; y por lo que a nosotros respecta, no ensayamos dar ninguna satisfactoria.

     "Una vez que el barniz ha sido coloreado, con el auxilio ya sabido del agua caliente, se extiende, entre dos obreros, en finísimas telas, que son las que le cubren los objetos barnizados. Para esta operación se calientan ligeramente los objetos que van a barnizarse, y después se aplica con la mano la tela ya formada, que mediante algunas manipulaciones se adhiere completamente a la madera, y se adapta sin dejar una arruga ; de tal modo que los objetos cubiertos con el barniz parecen pintados con pincel, como es notorio. La primera capa forma al fondo. Las labores se hacen poniendo sobre la primera otra capa del color que se desee, y aquí se cortan las labores al ojo con un cincelito fino; y los altos relieves se obtienen superponiendo varias capas y cortando la labor del mismo modo. Estas son seguramente las operaciones que más llaman la atención por la completa seguridad que manifiestan los ya versados en el oficio para dibujar y cortar al mismo tiempo las más peregrinas y caprichosas labores directamente sobre el barniz, sin previo trazo.

     "La industria del barniz ha recibido considerable mejora por la adquisición de buenas sustancias colorantes, distintas dé las que se usaban en otro tiempo.

     "Los dorados se preparan del siguiente modo: se extiende primero una tela roja; sobre ella las hojillas doradas de los llamados libros de oro y ambas se recubren con otra tela de barniz amarillo, el que, como es  perfectamente transparente, deja ver el fundo dorado de la hojilla, como si estuviera en la superficie del barniz.

    "Lo mismo mutatís mutandis, sucede con los plateados. Los colores brillantes se obtienen también del mismo modo, sólo que la última  capa que recubre la hojilla dorada o plateada es del color que quiere obtenerse: azul, rojo, etc.,etc. Entonces, a la belleza y vivacidad del color se une la brillantez de la plata o el oro que sirve de fondo, y el color resulta hermosísimo y apropiado para adaptarse a los objetos más finos y primorosos.

     "Es tal la ductilidad que tiene el barniz que una onza de peso puedeextenderse en una tela de dos metros cuadrados de mi recularespesor, y aún más, con algún cuidado.

 

 

El obrero de pasto, de septiembre de 1890, decía que en aquel año era tan abundante la cosecha de trigo, que el de mejor calidad se vendía a $ 1-60 el quintal.

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