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      Yo también, chilló una negraza cuarentona, de descomunales  formas, que cataba desnuda de la cintura para arriba, y casi para abajo también :

 

 Te pusiera una corona
Y bajara a ser captiva ;
 Te hiciera dueño del mundo,
Aunque es poco lo que diga.
En un juaidín te pusiera
 Como dueño de laij jiore,
Y adorara loy primore
Como a un bello jerajuín.

 

      Si no hubieran sonado arriba la marimba y los cununos, quién sabe  hasta qué hora nos tienen oyendo versos, porque para los negros era un  encanto que les prestáramos atención y que yo escribiera lo que decían.  El romántico y el viejo que hacía de director de orquesta pretendieron  monopolizarme para que escribiera no sé cuantos cantares.

      Apenas subimos al piso alto, empezó un baile parecido al torbellino  de Cundinamarca y a las vueltas de Antioquia, pero más monótono. Según las curvas y los círculos que describen los bailarines, se llaman las  piezas iguaranda, aguachica los liberales, la caderona, agualarga la madrugada, Margarita, etc. Algunas parejas danzaban cogidas de  las manos, y hacían tales piruetas, que recordaba algo que he leído sobre bailes de negros en el centro del África.

     Terminada la primera tocata, el General Reyes repartió más licor entre los concurrentes. Entonces la animación subió de punto: qué gritos,  qué saltos daban aquellas pobres gentes Los cuerpos sudorosos despedían un olor acre insoportable, que hizo exclamar a uno de los antioquenos que nos acompañaban:

      -Huele a cacho quemado.

      El General bailó con la vieja acartonada, y me hizo bailar con la  cuarentona. No era, ciertamente, " un bello jerajuín," y ni siquiera  quedaba " captiva en mis brazos, porque la mano se me resbalaba por  la llena y sudorosa espalda como si fuera una damajuana enjabonada  formábamos una pareja digna de haberse copiado.

      El vestido de las mujeres era sólo una tira de bayeta negra envuelta  en la cintura, que casi no cubre más que el vientre y los muslos, pero  algunas traían camisa corta de zaraza o un pañuelo de trapo amarrado  al cuello, que les caía por el pecho y que aseguraban a la cintura con  la cuerda que sostenía la bayeta; todas llevaban manillas (especie de  pulseras de chaquiras negras).

      Los hombres no usaban casi más que calzoncillos de lienzo, anchosy muy cortos, y una especie de guarniel de lienzo bordado con lanas décolores, llamado juandanga, en que soló cargan la cachimba (pipa) y el; tabaco. Pocos gastaban camisa de lienzo y sombrero de paja.  Después de un agradable baño en el río y un abundante almuerzo llevado desde Barbacoas, nos dividimos en dos partidas para examinar  las minas.

     En ellas no hay trabajos formales desde hace años : los negros las explotan con la obligación de vender el oro a cierto precio.

     A tiempo de regresar a la ciudad, un poco tarde, ninguno quería acompañarnos, y se volvió aquello una verdadera merienda de negros."  En esa escena democrática no era atendida la voz del patrón a quien poco antes festejaban y cantaban; los bogas viejos se excusaban de hacer el viaje con lo avanzado de la hora y con sus años; los jóvenes refunfuñaban y maldecían, alegando que los otros eran más prácticos  en el río, o que tenían compromisos para esa noche o el día siguiente; las mujeres intervenían en todo y gritaban a cual más. Mientras tanto  yo, sentado en la proa de la canoa, canalete en ruano, dispuesto a hacer el oficio de remero, me divertía viendo cómo la santa, libertad ha hecho que los viejos pierdan el recuerdo de la manera de hacerse respetar y los jóvenes no aprendan a obedecer; y no pude contener un viva a la  República democrática.

     Al fin el General Reyes los dominó y escogió los bogas, y aunque tuvimos que ayudar a remar, llegamos a la ciudad sólo entrada la anoche. Apenas nos alcanzó el tiempo para asistir a una excelente comida  que nos tenía preparada la señora administradora de las minas y de arreglar los equipajes, porque debíamos embarcarnos a las nueve para Tumaco.

     La noche era oscurísima y lloví a cántaros. Con ruanas impermeables y paraguas, y aun así mal defendidos, nos trasladamos a la canoa. esta era pequeña, por ser la del correo, que necesita viajar rápidamente y pocas veces tiene pasajeros, con dificultad acomodamos el  equipaje El rancho o cubierta sólo abrigaba a una persona acostada, pero quedaba la mitad de las piernas al descubierto, y éramos tres pasajeros con el paje. Los amigos nos despedíais con gritos desde el balcón de la Prefectura, porque las tinieblas eran tan espesas que no se  veían ni las luces.

     A las nueve y media desamarramos. A ratos los bogas hacían uso de los canaletes, y otros dejaban que la embarcación fuera llevada por las suave corriente, en medio de un silencio sepulcral, sólo interrumpido  por la voz de los bogas, que iban diciendo los nombres de las vueltas del río 1 por donde pasábamos. Tan oscura era la noche que no se alcanzaban a ver las riberas, y el río tan manso, que cuando  no bogábamos parecía que no se movía la canoa, Cuentan en Barbacoas que cuando los pilotos han hecho libaciones antes de embarcarse,sucede con frecuencia que en alguna de las vueltas del río pierden el rumbo y no notan que bogan contra la corriente hasta que las luces de  la población les advierten que han vuelto al punto de donde salieron. Así es el río que en la Geografía de Reclus se califica de "rápido Telembí."

     Fastidiado con tanta monotonía metí la cabeza en el rancho sobre las rodillas del General Reyes, y dormí profundamente, después de recomendar al piloto que me llamara en el momento de llegar a la confluencia con el Patía. Serían las dos, cuando un grito agudo y quejumbroso me despertó: estábamos en el punto indicado, y los peones empezaban a cantar décimas. Pocas veces he oído nada tan triste como estos cantos, en que cada estrofa empieza siempre con un grito tan prolongado como lo permiten los pulmones, y que parecen recitados o el rezo de las décimas del Víacrucis en solitaria y enlutada catedral. El grito se llama suspiro, con mucha propiedad, y los cantos tienen el nombre genérico de décimas, de las cuales unas son "a lo divino " y Otras " a lo humano," según la materia de que traten, pero casi todas tienen un marcado tinte religioso.

     No pude gozar en este viaje de la vista de la reunión de los dos grandes ríos, porque todavía era muy oscura la noche y apenas empezaban a encender luces en algunos ranchos de las márgenes, con frecuencia contestaban de éstos a los cantos del piloto con cobranzas, insultos y maldiciones, pues parece que el tal sujeto comete muchos abusos a la sombra del carácter semioficial de que está investido como conductor del correo. De donde no había acreedores o descontentos, se le contestaba con un voto por su feliz viaje y la recomendación de llevar algo del puerto.

     Es costumbre entre los negros tratarse de primos y tíos unos a Otros, aunque no sean parientes, y entre los bogas insultarse de la manera más soez cuando se encuentran en el río dos embarcaciones.

     Apenas hubo luz suficiente, me hice dictar algunas de las décimas,  pero no puedo reproducirlas íntegramente porque el naufragio de ese  día las borró en parte. He aquí una muestra de las llamadas a lo divino:

 

Dame lo brazo; ario,
Que me vengo a resperí;
Así no llorará mi muerte;
Yo nací para morí.
Con desposición del Padre
Fue Crijto a Relusalén
A toma recato y bien.
Adelante Iba su Madre,
Y paque mayó le cuadre
Dijo Clijto en alta vo:
Depidámono lo do,
Madre de mi corazó,
Ichame tu bendició;
Dame tuj brazo y ario. ,
          Etc., etc., etc
 

Sagrada Santa María,
 Tu gracia me había de dar.
La muerte y pasión de Crijto
Aquí la espero aloja.
Ya lo cogen al dej cuido
Y lo atan en un pilar ;
Lo azote que le dieron
Fueron cinco mil y má ;
Dejto cinco mil y má
No hay uno que desecha.
  El sol se eclipsa, la luna
No se tarda ni un momento.
En lo brazo re María
  Entregan a Crijto muerto.
 

En el balcón re Pilafo
Lo mandaron dejmojtrá
que quizá comparecido
Le dieran la liberta.
Ello como endurecido,
Dicen que no hay que trata :
En que sea respué re muerto
que lo han re crujificá.
              Etc., etc., etc.

 

Ahora a lo humano:

 

   Tengo vijta una paloma
 Y la rama en que e ajienta.
 Cuida con e libro e cuenta
 Dejste mes para, delante.
   Voy á junta uno rialito
 Pa compra mí cuchillito
 Y mi caja. e julminante,
 Pólvora tambien bajtante.
 Para anda de loma en loma.
 Con mi ponchito re lona.
 Pocque aquí en ejte paí
 Tengo vijta una paloma
 Y la rama en que je ajienta,
 Cuida, con e libro e cuenta,
 Le de un palo y me la coma.
                Etc.. etc., etc-

 

     Una vej perí pojada ;
 Me la rieron muy lijero,
 Pocque jiempre e joratero
 De rormí tiene en la, sala.
 Tuavía yo no pejtañaba,
 Porque jiempre me presinu
 Robame en la pejtaña.
una, vela re la alta.
Yo, pues, era hombre dañino,
 Yo que la taba encendiendo.
Je alevanta, e rueño e casa:
Amigo, que que ta, hajiendo ;
Hora. verá lo que pasa...
Yo me taba perjuadiendo
que me rejía al so vo
que te roba tan veló
la vela del Redentó.
         Etc.. etc., etc.,

   

Una ocajio en patiía
Iba con mi machetico
Topéun grande dominico
Oh¡ que buena la, ocajió!
Aunque me riga ladró,
Cojorruto jin jegundo
Con mi machete iracundo
Limpie too un plataná.
Pocque e bonito robá
Y e ha bilída en e mundo
             Etc... etc.. etc.

 

 

1  Allí, como en el Meta y en casi todos nuestros ríos navegables, los bogas tienen pocas nociones de las distancias, y las señalan por las vueltas o curvas que hace el agua.

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