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De Túquerres a Tumaco
Noticias de Pasto
El Sur de Colombia y el Ecuador
Importancia Militar  del Sur
Importancia Comercial del Sur
Riquezas Naturales, Agrícola y Manufacturera del Sur
Guatavita
Sesquilé
Chocontá
Guateque
Garagoa
De Guateque a Tunja
Tunja
Leiva
De Leiva a Chiquinquirá
Chiquinquirá
En el Ferrocarril de Girardot
Girardot
Honda
Ferrocarril de Puerto Wilches
Escándalos en el Rió Magdalena
Impresiones de Antioquia
Los Progresos de Medellín
Sopetrán
Liborina
Antioquia
El Ferrocarril de Amagá y la Población de Caldas
Amagá
Titiribí
Concordia
Salgar
Bolívar
Andes
Jardín
Jericó
Támesis
Valparaíso
Caramanta
Ríosucio y Supía
Anserma
Santa Bárbara
Fredonia
Copacabana y don Matías
Santa Rosa de Osos
Entreríos
Yarumal
Ituango
San Andrés
Angostura
Campamento
Anorí
Carolina
Amalfi
Remedios
Segovia
Yolombó
San Roque
Santo Domingo
ENGATIVA

 

Señor Secretario de Gobierno del Departamento-Presente.

    El 23 de marzo salimos de esta ciudad para Engativá a hacer la visita oficial. Encontramos el camino en mal estado en algunos trechos, por el abandono en que lo han tenido, y en otros, como en el sitio de Santa Ana, perfectamente conservado y solidificado.

    En el Salitre hay tres puentes de lajas sobre corrientes de agua que cruzan el camino, los cuales necesitan inmediata reposición, porque apenas entre el invierno no podrán transitar por allí los carros.

    En Camavieja hay una casa de hospedaje bastante cómoda, con su tienda bien provista, y poco más adelante, en Muelle, en el crucero que forman con el camino de Bogotá a Engativá los que siguen para Fontibón y la hacienda de Salazar, del señor Clímaco Carrizosa, encontramos clavado en la vía un trozo de columna labrada en piedra con el escudo de la insigne Compañía de Jesús, el cual probablemente fue llevado allí de Fontibón a Suba,

    La monotonía de este desierto camino, que es la de casi todos los de la Sabana, es interrumpida sólo por lo enumerado.

    El Distrito de Engativá, perteneciente a la Provincia de Bogotá y situado en la Sabana, en poco extenso, completamente llano y bastante anegadizo en las cercanías del río Funza. Se halla situado a un miriámetro y medio de Bogotá, a 2,570 metros de altura sobre el nivel del mar, y su temperatura es de 13°. En 1843 tenía 589 habitantes; en  1870,586; en 1884; 721, y según un censo levantado el año anterior  tiene 675. En el catastro de 1880 está avaluada su propiedad raíz en  $ 171,650.

      Sus límites son : partiendo del Norte, de la unión del río del Arzobispo con el Negro, se sigue éste (que es desde allí conocido con el  nombre de Suba), aguas abajo hasta su desembocadura en el río Funza;  Este, aguas abajo, hasta Puentegrande; de aquí por una zanja que va  de Suroeste a Noreste y separa los resguardos de Engativá y Fontibón hasta dar con el camino que conduce de Engativá a Bogotá, en El  Cedro; de aquí, por el mismo camino hacia el Este, hasta unas tapias  en los ejidos de Bogotá, en el Salitre, de donde se toma la línea más  corta por la hacienda del mismo nombre en dirección al río del Arzobispo; éste, aguas abajo, hasta desembocar en el río Negro, punto departida.

      Engativá, como Distrito y como parroquia es paupérrimo, a pesarde que en su territorio hay valiosas haciendas, que pertenecen casi todas a vecinos de la capital.

      Está dividido el Distrito en los siguientes partidos; Centro, Puebloviejo (no se sabe si se llama así porque en alguna época hubiera sidoallí el pueblo), La Guayana y La Maleza.

      Lo riegan los ríos Funza, Arzobispo y Negro.

      El poblado es un caserío tan miserable, que si no fuera por la iglesia dudaría uno de estar en la cabecera de una entidad que lleva el respetable nombre de Distrito. Se compone de ocho manzanas en que hay  por todo diez casas, con solares cercados, dos de ellas de teja, que sonla cural y el edificio de la escuela. Su población es de 60 habitantes.

      Este caserío no tiene agua, y sus pocos habitantes tienen que proveerse de ella del pantano de Jaboque o del río Funza, que pasa a unos800 metros de distancia.

      Parten de allí tres caminos : para Bogotá, para las haciendas de Puebloviejo y para el camino nacional de Oriente, y de éstos se desprenden algunas veredas que conducen a diferentes haciendas y estancias.

      Los edificios públicos son: la iglesia, que es grande de teja, sumamente húmeda y desaseada, y acabó de edificarse en 1859. Tiene numerosas estatuas grandes y pequeñas, que llaman la atención por lo muy malas. Poseía antes una regular estatua de San Lorenzo, patrono de la parroquia, y un buen órgano, pero fueron destruidos en el terremoto que el 16 de noviembre de 1827, a las seis y cuarto de la tarde, arrasó  la anterior iglesia, la cual sólo contaba entonces veinte años y diez meses de edificada.

      El edificio de la escuela es de teja, de reciente construcción y regularmente cómodo; pero se halla cerrado porque no se ha hecho el nombramiento de Maestro. Allí no debe establecerse sino una escuela mixta, y dudamos que aun para eso haya alumnos suficientes.

      La casa cural, de teja, moderna, está inconclusa, y aun así no es del todo mala para la categoría del Curato.

      El cementerio, cercado de tapias en mal estado, es un corral lleno de malezas; está situado a unos 100 metros de distancia de la plaza,desde 1863. Antes era contiguo a la iglesia parroquial.

      La casa consistorial es un viejísimo rancho de paja, no húmedosino pantanoso, desaseado, fétido, que tiene sólo una pieza donde despachan todas las autoridades del Distrito, y un cuarto inseguro que sirve de prisión para los hombres. Como no hay pieza de prisión para mujeres se las deposita en poder de los vecinos. Los escasos y deteriorados archivos de todas las oficinas están confundidos sobre un banco.

     En el pueblo no hay mercado y aun transcurren meses sin que en el Distrito se degüelle una sola res.

     Los vecinos son pacíficos y laboriosos.

     El mismo día de nuestra llegada practicamos la visita oficial sólo en la Alcaldía, porque a pesar de que anunciamos con tiempo nuestra llegada al concejo Municipal, no había en el pueblo más que el Presidente; el Juez no se presentó, y el Recaudador de Hacienda no lleva siquiera cuentas. A éste lo conminamos con multa para que en el término de veinte días comprase y abriese los libros necesarios y cobrase lo correspondiente a la contribución territorial en el año de 1886.

     El Alcalde en el señor Leónidas Romero, honrado agricultor que vive en el campo, y sólo va de cuando en cuando a la oficina; tiene de Secretario al señor Pedro Pablo Tinjacá, a quien no hicimos relevar de cargo porque no hay en Engativá otra persona con quién reemplazarlo. Si pudiera encontrarse en los pueblos vecinos algún individuo  medianamente idóneo que se resolviera a aceptar la Secretaría del Concejo, del Alcalde y del Juez, este Distrito ganaría mucho.

     Todo en la oficina se encuentra en el mismo vergonzoso estado que el local.

    No hay libro de visitas, porque el Distrito no había sido visitado nunca por las autoridades superiores, ni Alcalde ha cumplido con el  deber que a ese respecto le impone la ley.

     No hay tampoco libros de decretos, ni de ordenaciones, ni de concíentos, ni de licencias para degüello de ganado, ni de resoluciones y providencias de policía, ni de cauciones, ni de depósito de animales ni  de radicaciones, ni de recibo y entrega de pliegos, ni nada, con excepción de mugre, abandono, diez sumarios atrasados y unas cuantas hojas papel con pretensiones de copiador de comunicaciones, en que  sólo hay constancia de las dirigidas hasta diciembre de 1884.

     El inmueble de las oficinas consiste en una mesa y un taburete desvencijados y dos urnas que desempeñan actualmente el oficio de asientos  y que en otras épocas sirvieron para las funciones de prestidigitación que aquí llamábamos elecciones. Para las anteriores Administraciones estos adminículos era lo único necesario en los pueblos : poco les importaba que carecieran de lo demásútiles de escritorio, ni los absolutamente indispensables.

     Hicimos algunas prevenciones e indicaciones al señor Alcalde y le ordenamos comprar inmediatamente cuadernos para abrir los libros que manda la ley.

    No nos resolvimos a imponer una pena a las autoridades por el abandono que encontramos, en consideración a que no son las actuales las más responsables de él: la indolencia es allí, como en todas las pequeñas poblaciones de Cundinamarca, tradicional, y a nuestro juicio los verdaderos responsables son los Gobernadores y Prefectos que ha habido, que no se interesaban nada por la marcha de los Distritos y los mantenían relegados al olvido.

    Como dejamos dicho, no hicimos visita al Concejo Municipal porque  sólo encontramos allí a su Presidente, quien nos informó que no se llevaban libros de ninguna clase, ni siquiera de actas y de acuerdos.

    Aconsejamos a este funcionario propusiese al Concejo la venta en remate de unos lotes de tierra que tiene el Distrito fuera del área de población, que valdrán $ 200, para con un producto edificar la casa consistorial. El trabajo personal subsidiario no se cobra allí, y mandamos formar las listas y organizarlo prontamente.

     Esta es la fiel y exacta pintura de la Administración Publica en Engativá y en otros muchos pueblos de Cundinamarca. Diga cualquiera si semejantes Distritos merecen serlo o si deberían ser eliminados y reducidos a barrios, como lo tenemos solicitado. Si esto no se puede hacer por cualquier circunstancia, creemos debiera imponérseles la obligación de señalar de sus rentas sueldo proporcionado a los Alcaldes, para poder nombrar personas de fuera de ellos que sirvan. Hoy los Distritos gozan de rentas dobles de las que antes tuvieron, porque les corresponde el dos por mil de la contribución directa, y pueden soportar ese gasto perfectamente. 

    El mismo día nos permitió con mucha amabilidad el Señor cura registrar los archivos parroquiales, y de ellos pudimos tomar algunos datos, muy incompletos, porque los libros están en gran desorden y sin encuadernar. Parece que, con excepción del doctor Manuel María Saiz, ningún Párroco ha puesto la mano en esos libros para arreglarlos. Esta parroquia ha carecido de Cura frecuentemente por largas épocas.

    El primero que aparece firmando las partidas es el doctor Alonso Hornero 1 en 1699 ; en 16l6 2 , doctor Bartolomé Diez de Ortega ; de 1619 a 1623, doctor Francisco Delgado ; 1643, doctor Nicolás Javier de Baracerda Larrazábal; 1652, doctor Francisco de Robles : 1653 a 1697, Maestro Lorenzo Hernández ; 1699 a 1713, Maestro Miguel López Nieto; 1718, doctor Ignacio Fernández de Heredia; 1718 a 1720, doctor Fernando Antonio Camacho y Guzmán; 1721, doctor José Manrique y Ospina; 1733 a 1765, doctor Francisco Bernardo de Isla Samaniego 3 1765, 1768, doctor Miguel Moreno ; 1768 a 1770, doctor Pedro Velasco y Camacho ; 1770 a 1775, doctor Narciso Franco y Chacón; 1775 a 1777, doctores Antonio y Luis Forero, interinos ; 1777 a 1778, doctor Luis Alvarez del Basto, excusador del doctor Juan Agustín de León; 1782, doctor Francisco Muelle, interino; 1786 a 1796, doctor Nicolás Sánchez; 1797 a 1823, doctor Francisco Javier García; 1823 a 1826, doctor José Julián Pérez; 1826 (agosto 5) a 1828, doctor Manuel María Saiz 4 ; 1828 (3 de diciembre) 1836, doctor Rafael Ángel; 1837 (4 de octubre), bachiller Pedro José Ángel de Novoa; 1850, doctor José Eusebio Vargas; 1852, doctor Juan Nepomuceno Escamilla de Florea; 1857, doctor Justo González; 1863, doctor Agapito López ; 1869, doctor Luciano Díaz; 1872, doctor Pablo María Losada; 1876, doctor Juan de Dios Parra; 1881, doctor José Bernardo Gómez; 1883, fray Daniel de Jesús Várela; 1884, doctor Claudio Téllez ; 1885, doctor Nicolás Quijano ; 1886 (17 de marzo), doctor Juan Nepomuceno Parra, actual Cura. El doctor Parra fue fraile franciscano, y estuvo algún tiempo desempeñando su ministerio en los Llanos, de donde pasó a las Antillas. No notamos en parte alguna que la influencia y el celo del señor Cura se hayan hecho sentir de una manera saludable.

 

 

1   Hijo natural del conquistador y encomendero de Engativá y Une Diego Romero, y hermano del Cura de las Nieves, Andrés Romero, que también fue hijo natural.   2   En 1617 existía la doctrina de Tibabuyes, que hoy hace parte de los Curatos de Suba y Cota. Después de eso no vuelve a mencionarse en los libros parroquiales.   3   Al final del libro de bautizos hallamos esta relación :     "En el año de 1743, en 18 de octubre, a las diez y media  del día, hubo un tan, fuerte terremoto, que todas las iglesias de Santafé padecieron graves ruinas. La media naranja de la Compañía sé rajó por tres partes ; y los marcos de la capilla de Nuestra Señora de Loreto se rajaron ; y en Santo Domingo la iglesia padeció grande quebranto, y se cayó un patio interior y el Colegio inmediato padeció mucho estrago; y en San Francisco, la torre; se quebrantaron todos los marcos de las campanas, y un claustro se arruinó casi todo en Santa Inés. La torre fue preciso echarla abajo en el Hospital. También la torre la echaron abajo y todo el contenido padeció mucho quebranto en San Agustín. La torre se rajó por diferentes partes en la Concepción con todo el contenido e iglesia. Padeció mucha ruina la Real Audiencia y el Palacio se abrió todo. En las más casas altas y muchas bajas padecieron muchos quebrantos y algunas vinieron a tierra.     "En esta santa iglesia el arco toral, la clave se desquició tres o cuatro dedos. El mojinete del altar mayor se derrumbó hacia la puerta, y la pared de la puerta de la iglesia se rajó por dos partes. De suerte que fue un día que amenazó Nuestro Señor a todo este país con su ira, que si acaba de descargarla, ni ciudad, ni pueblos, ni gentes hubieran quedado si no hubiera su Madre Santísima intercedido que la aplacase; lo cual debemos creerlo así, pues la principal ruina empezó por la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, que estaba en el cerro, que cayó toda ella quedando su Divina Majestad y mi Señora de la Humildad sin lesión alguna entre la ruina. Hubo muchas misiones, penitencias y confesiones, que dieron mucho fruto.      "La Divina Majestad nos libre de semejante trabajo, y no permita vuelva otro terremoto semejante, porque sí vuelve, todo vendrá a tierra, según ha quedado de quebrantado, y nos dé un verdadero dolor de haberle ofendido, y nos  dé una buena muerte. Amén.      "Siendo su indigno Párroco Francisco de Isla Samaniego en 12 de diciembre de 1743." 4  En uno de los libros parroquiales, y firmadas por el doctor Manuel  María Saiz, encontramos las siguientes noticias históricas, que conviene conservar :      "El día 25 dé septiembre He 1828, a las doce de la noche, se revolucionó la  Brigada de artillería contra el Libertador. Ella fue batida y derrotada por el  Batallón Vargas. Los autores han sido aprehendidos, y siete han sufrido la  pena capital; son los siguientes: Horment, francés; Silva, Comandante de artillería; Galindo, Superintendente de milicias; Zuláibar, paisano; López, Capitán; el General Padilla y el Mayor Guerra. Por este mismo acontecimiento  fueron desterrados los siguientes: doctor Merizalde, a Tunja; el doctor Gómez  Plata, presbítero, y el General Antonio Obando, a la Guayana; el doctor Azuero, presbítero, y Patricio Parada, a Cartagena; López Aldana, de Asesor, a Barinas; Liévano, a Mérida; Domingo Guzmán, a Cumaná; Vallarino, a Mariquita; Francisco Carrasquilla, a Antioquia; los Edecanes del General  Santander, Carlos W. o N. y Ramón Márquez, el primero a Londres y el segundo a Tocuyo. El día 14 de octubre del año susodicho fueron fusilados Pedro Celestino Azuero, paisano, el Capitán Hinestrosa, dos Sargentos y tres  soldados de artillería. Al día siguiente salieron algunos soldados del mismo, Cuerpo para Cartagena."      En seguida había una larga relación de los estragos causados por el terremoto del año de 1828, pero las hojas en que estaba escrita fueron arrancadas por mano profana para que sirvieran a un historiador, y sólo existe hoy  el encabezamiento de una relación.      De otro libro copiamos ésta, firmada también por el doctor Saiz:      "El día 17 de junio de 1826, a las diez y media de la noche, hubo un gran  terremoto que duró el espacio de minuto y medio, según la opinión general. Se dañaron la mayor parte de los templos y conventos. La iglesia de Guadalupe  cayó del todo, y la imagen de la Virgen fue conducida en procesión a la iglesia de La Enseñanza, donde permanece. La ermita de Monserrate quedó inútil por los graves daños que sufrió, y la imagen del Señor fue trasladada a  San Francisco, después de haberle hecho una rogativa y misión en la plazuela de San Victorino, la que duró cerca de un mes. La ermita del Señor de Las Cruces corrió igual suerte, y el Señor se llevó a un hermoso toldo que la devoción de los Maderos le hizo en Fucha, en donde se celebró una misión por los agustinos calzados, que duró treinta y ocho días. Después de esto fue trasladada a la iglesia de estos religiosos, mientras se concluye su capilla en el lugar que se tuvo la misión, para cuyo efecto se han recogido algunas limosnas.     "Esta iglesia de Engativá se cuarteó a la parte del coro una cosa de bastante consideración.     "Los conventos y la mayor parte de las casas de la ciudad sufrieron graves daños, como que ha sido necesario descargar muchas, como son las casas de cabildo, cárcel chica y otras de particulares. En el valle de Cáqueza no quedó iglesia sana, pues allí fueron más fuertes los movimientos.     "El día 21 del mismo junio, a las cinco de la mañana, repitió el terremoto con violencia, el tiempo de un minuto. Con este nuevo impulso se vencieron más y más los edificios. Después han continuado pequeños movimientos, que se han sentido por el espacio de un mes y días.     "Ruidos sordos precedieron a estos temblores, y sus consecuencias han sido plausibles, pues muchas personas han entrado en sus deberes conociendo la justicia del Cielo manifestada en los remezones de la mole inmensa de la tierra. El Cielo nos dé virtudes para vivir como verdaderos filósofos y ser felices con la felicidad adquirida por la rectitud de una conciencia tranquila.     " Engativá, a 13 de agosto de 1826."     Al pie de esta relación se lee :     " Siguen los terremotos hasta hoy 17 de septiembre de 1826.     " Tembló hoy 30 de abril de 1827.     " Siguen los temblores."     Y en seguida:     "Temblor de 1827, mayor que el de junio de 1826. El día 16 de noviembre de 1827, a las seis y cuarto de la noche, hubo un terremoto mucho más fuerte y más largo que el del 17 de junio del año pasado, pues se calcula su duración en dos minutos y medio. Las grandes ruinas que ha causado son incalculables. La mayor parte de las iglesias de la ciudad o del campo, arruinadas o destruidas por entero, como ésta de Engativá. Muchísimas casas altas y bajas enteramente caídas, cuya enumeración omito por ser muy larga. Murieron algunas personas oprimidas con el peso de las paredes; y aún siguen los movimientos con intervalos de un día o dos.     "Esta iglesia tenía veinte años completos de concluida. Era la mejor de la Sabana; muy aseada y adornada con bellísimas imágenes de la vida de la Virgen, debido todo al celo infatigable del presbítero don Francisco Javier García, quien edificó el templo y lo paramento más que decentemente, atendidas las circunstancias de este miserabilísimo lugar. En dos minutos se destruyó la obra de diez a doce años, que no dejó de costar $ 12,000. La casa está  medio caída e inhabitable.     "Engativá, 18 de noviembre de 1827.     "El 22 de noviembre de 1827 tembló a los tres cuartos para las nueve de la mañana.",     Del mismo libro copiamos esta relación, hecha por el doctor Saiz:      "Asesinato execrable-El día 28 de mayo de 1828, en la ciudad de Bogotá,  a las nueve de la noche fue atrozmente asesinado el venerable Párroco de Macheta, doctor Francisco Tomás Barreta, de cincuenta y cinco años de edad. Fue  hallado con cinco heridas y muchas contusiones. Los autores de este horrendo  inaudito y sacrílego crimen, fueron José Manuel Almeida, natural de San José  de Cúcuta; Pioquinto Camacho, natural de la ciudad de Honda o de San Antonio de Tena; Manuel Vega, mulato zapatero, de Caracas; el negro Pedro  José Amaranto, esclavo de Almeida, de San Antonio dé Tena, y Dolores Pinto, mujer del citado Vega, natural de Tunja. Todos fueron aprehendidos, sumariados y sentenciados en el término de un mes. (El Ilustrísimo señor Caicedo  los absolvió públicamente de la excomunión en que incurrieron). El día 27 de  junio del mismo año se ejecutó la sentencia de Almeida, Camacho, Vega y  Amaranto, concebida en estos términos: fueron sacados de la cárcel grande,  arrastrados en esteras a la cola de un caballo, pregonado su delito y sentencia en las cuatro esquinas, y luego conducidos a los banquillos, que estaban  debajo de las horcas, y en ellas colgados los puñales del asesinato; fueron fusilados y después colgados de las horcas por tres horas, y descuartizados los  principales autores, Almeida y Camacho. Las manos de éstos fueron puestas  frente a la casa de Barreto en escarpias y con sus inscripciones. La cabeza  del primero está en San Victorino y la del segundo en San Diego, en el camino real. (El mismo día fue fusilado otro por ladrón.)"     "La Pinto está preñada.» Hay una nota marginal, de la misma letra, que dice; «No hubo tal embarazo, y se aguarda a que salga de su embarazo para  que sufra la misma pena, aun no proporcionada a la gravedad de tamaño  crimen.      "Para perpetua memoria."      En seguida se lee:     "El día 12 de septiembre de 1828 fue ejecutada la sentencia de muerte en.  Dolores Pinto, en los mismos términos en que la sufrieron sus cómplices.     "Firmado-Fernando de Benjumea y Mora, Cura excusador."     Se encuentra en el mismo libro esta nota:     "No menor que el terremoto de 1743 fue el que se experimentó en 1827, que arruinó totalmente la iglesia de Engativá, la de Cota, Bojacá, Facatativá, Soacha, y causó daños en la de Fontibón y en la capilla Catedral, Capilla del Sagrario, Santo Domingo, San Francisco, San Juan de Dios, campanario de Santa Bárbara, torre de San Francisco, la Veracruz y todo edificio chico y grande."

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