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Riquezas Naturales, Agrícola y Manufacturera del Sur
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Chocontá
Guateque
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De Guateque a Tunja
Tunja
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De Leiva a Chiquinquirá
Chiquinquirá
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Girardot
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Sopetrán
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Amagá
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Ríosucio y Supía
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Santa Rosa de Osos
Entreríos
Yarumal
Ituango
San Andrés
Angostura
Campamento
Anorí
Carolina
Amalfi
Remedios
Segovia
Yolombó
San Roque
Santo Domingo
SUBA

 

Señor Secretario de Gobierno del Departamento-Presente.

    El 23 de marzo de 1887, a las once de la mañana, llegamos a Suba vadeando el río Funza por cerca de la desembocadura del Chico, por donde aquél sirve de línea divisoria a las haciendas de Buenavista Tibabuyitos. 

    El Distrito de Suba, que forma parte de la Provincia de Bogotá, de poca extensión y pobre. Su propiedad raíz fue avaluada en el catastro de 1880 en $ 307,950. Él censo de 1843 le daba 950 habitantes de 1870, 1,406, y 1,584 el de 1884.

    El territorio está atravesado de Norte a Sur próximamente, y casi toda su extensión, por una pequeña sierra que lleva el mismo nombre de la población, y que tiene una depresión por la cual pasa el camino para Bogotá, carreteable sólo en verano. En la parte oriental de esta sierra brota una fuente termal de pocos grados.

    Los terrenos planos del Distrito son ríos en pastos y muy feraces pero una gran parte de ellos, al Oeste, está perdida por los pantanos Los quebrados son muy estériles.

    Los límites del Distrito son : partiendo del Norte, desde donde desemboca en río Grande la quebrada del Molino de Fusca, se toma el río aguas abajo hasta la afluencia del río Chicó o Chiquito; éste aguas arriba hasta la desembocadura del río Negro; éste aguas arriba hasta encontrar el camino nacional, por el cual se signe hasta el Norte hasta encontrar la quebrada del Molino, y ésta aguas abajo hasta su desembocadura en el río Funza, punto de partida. Está dividido en cuatro veredas; Suba, Tibabuyes, conejera y Tuna,

    Lo riegan las aguas de que se hace mención en los límites, y sólo ésas.

    Los vientos reinantes son los del Este, secos, y los del Norte, lluviosos. Su clima es frío, y sus producciones las mismas de todos los pueblos de la Sabana. Los vecinos son pacíficos, laboriosos y de espíritu apocado en general, como que pertenecen en su mayoría a la raza indígena.

   La cabecera, situada es un plano inclinado de Este a Oeste, al pie  de la sierra, a poco más de un miriámetro y medio de Bogotá, a 2,615 metros de altura y con una temperatura de 13°, es un pobre y triste caserío, casi desierto, donde no se ve movimiento ni aun en sus tres o cuatro desprovistas tiendas. Se compone de once casas pajizas y cuatro de teja, diseminadas en siete manzanas y habitadas por unos 50 individuos. La plaza, amplia, es muy desnivelada y está en grande abandono. En la mitad hay una columna de piedra bruta de una sola pieza, donde antes eran azotados los indios cuando no asistían a la doctrina. En diversas ocasiones algunas autoridades la han hecho quitar de allí, peroles indios, en media de la noche, la han vuelto a colocar en su puesto. Aconsejamos al señor Alcalde no imite el ejemplo de aquellos antecesores suyos. También hay en la plaza, frente a la iglesia, una cruz grande, de piedra labrada, con pedestal de lo mismo, que fue plantada allí en 1745.

   El horizonte del poblado es llano al Norte y al Oeste, y montañoso al Este y al Sur.

    De allí parten el camino para Bogotá, el que conduce a Cota y el de la hacienda de Tibabuyitos.

    Es muy escaso de agua y sólo se provee de una pequeña fuente llamada Santa Bárbara, que paya a 50 metros de la plaza.  En ésta se celebra los domingos el mercado publico, muy desprovisto, que fue establecido el 5 de diciembre último, debido a los esfuerzos del Alcalde, señor Manuel Meló, con el especial, objeto de evitar que los indios vayan a Cota y a Chapinero a embriagarse. A 400 metros al sureste de la población, y por un callejón desigual, se llega al cementerio, que es un pequeño espacio de tierra mal cercado de tapias sin barda, y donde se ven humildes bóvedas y cruces perdidas entre la maleza y el terreno.

   Los edificios públicos del Distrito son: la iglesia parroquial, dos ermitas, la casa consistorial, la cural y la escuela pública.  La iglesia queda en el costado oriental: es amplia, de buena construcción, se halla esterada y en buen estado, y tiene cárcel. Su altar mayor tiene buenas tallas y magníficos dorados. Encontramos en la iglesia y en la sacristía un bonito cuadro, del pincel de Vásquez, que nos llamó mucho la atención : representa la huida a Egipto; un San Rafael de buena expresión, pero bastante deteriorado por el tiempo; un San Francisco de Pauta, de grandes dimensiones ; un San Vicente Ferrer y una Virgen de la Silla, muy regulares ; un gran cuadro de las Animas, nada bueno, que tiene esta inscripción: Pintóse el año de 1687; muchas estatuas de mediano mérito, y un cuadro, bastante malo como pintura, que representa un indio joven, de ruana, con un Niño Dios es una mano y un armiño en la otra, y estas inscripciones en la parte alta  yo soy armiño que no quise morir sucio, y ésta abajo: Indiecito que siendo  Sacristán de este Colegio de la Compañía de Santa fe, se dejó matar por no pecar contra la castidad como puro armiño. No recordamos haber leído nada que se refiera al hecho que conmemora este cuadro. El bautisterio, que parece un cuarto de guardar trastos viejos, no se ha barrido en mucho tiempo. También encontramos en la sacristía algunos cofres y muebles antiguos de trabajo delicado.

      La ermita situada en el costado norte está dedicada a Santa Bárbara, y no se halla en mal estado, pero tiene un fresco detestable y aun ridículo, obra moderna de algún pintor de letreros de chichería. Al frente de esta ermita, en el costado sur de la plaza, hay otra igual, abandonada que no cierran siquiera su puerta: allí encontramos hacinados cuadros, estatuas, columnas y trastos viejos. En las dos esquinas del costado occidental había hasta hace poco tiempo otras dos ermitas del tamaño y construcción de las anteriores, pero las demolieron, probablemente para utilizar los materiales y no verse obligados a gastar en conservarlas y barrerlas.

     Lo, casa consistorial, de teja, es estrecha, pero no está muy descuidada.

     La cural, también de teja, es alta y se halla muy abandonada, En el rincón de un cuarto oscuro hay un buen cuadro de Cristo Crucificado.

      No hay más que una escuela mixta : su local, de teja, es apenas lo suficiente para los pocos alumnos que asisten del poblado y de los campos, y se halla en regular estado. No tiene solar cercado. Concurren de las seis a las nueve de la mañana unas 30 niñas, y de las diez de la mañana a las tres de la tarde, 33 niños, a los cuates dirige desde principios de este año la señorita Clodosínda Amar. La escuela tiene mueblaje, pero está escasa de textos de enseñanza y útiles de escritorio. El señor Cura está nombrado Inspector Local de la escuela, y sólo ha A ido a ella una vez. El Inspector Departamental también ha hecho una sola visita, pero no vimos la diligencia respectiva, porque no estaba el libro en el local. Aconsejamos al señor Alcalde, que nos acompañó en la visita, hacer cercar el solar de la escuela y facilitar a la señorita Maestra los recursos necesarios para plantar un jardín. 

     A pesar de que nos anunciamos con un día de anticipación para que estuviesen presentes todas las autoridades del Distrito, sólo encontramos allí al señor Carlos Federico Santamaría, miembro del Consejo Municipal; al señor Manuel Meló, Alcalde, y al señor José Manuel Vásquez, Secretario.  

     Practicada la visita en la Alcaldía, dio el siguiente resultado: 

     El local es cómodo y decente, tiene una baranda para separar el lugar del despachó del público, útiles de escritorio, leyes, códigos y muebles suficientes, y estantería. El escaso archivo está bien arreglado, pero su índice. A primera vista nota uno que el señor Alcalde y su Secretario son hombres de orden. Como el Concejo y el Juzgado no tienen local, despachan en la Alcaldía. Fuera de la pieza citada no tiene la casa consistorial más que otras dos pequeñas, que sirven de prisiones y son inseguras. En el libro de visitas no se asienta una sola diligencia desde 1883.

       No se lleva el libro de degüello, porque en el Distrito no se mata una sola res, según nos informó el señor Alcalde. El de decretos no se lleva bien, y sólo contiene el de nombramiento  de Comisarios en 1887.  No hay libro de resoluciones, y se mandó abrir.

       El de ordenaciones sobre la Tesorería se lleva con pulcritud, pero complicadamente. 

       El copiador de comunicaciones no está bien ordenado.

       En el libro de canciones de policía tuvimos que observar que el señor Alcalde, en lugar de castigar algunas faltas cometidas por los vecinos, como es de su deber, les exige fianza de no repetir el hecho.

       En el de depósito de animales se nota que no se llenan todas las formalidades que exige la ley.

       El de posesión de empleados se lleva bien.

       Hay tres sumarios en curso, y se recomendó activarlos.

       Se hicieron algunas prevenciones e indicaciones al señor Acalde.

       Al mismo y al Consejero señor Santamaría se les recomendó tomasen mucho interés en el establecimiento del trabajo personal subsidiario, que no se cobra actualmente, y se les autorizó para emplear todosu producto en la apertura de un camino que pasando por Juan Amarillo y cortando el de Bogotá a Engativá, vaya a terminar en Fontibón. Este camino daría vida al pueblo, porque atraería gran número de pasajeros de Cota, Chía, Zipaquirá, etc.; y sería poco costoso, porque los dueños de las propiedades por donde debe atravesar, han ofrecido ceder gratuitamente la faja necesaria. Además, algunos vecinos han  prometido ayudar con sumas de dinero de consideración. La única obracostosa allí sería un puente sobre el río Chiquito o Chicó, el cual es invadeable y aun peligroso en invierno y hay que pasar en balsa. Poreste camino se acortaría y facilitaría mucho la comunicación con Bogotá.

      El área de población se remató desde 1865.

      Las rentas con que cuenta hoy el Distrito ascienden a $ 709-42.

      El mismo día 23 se nos permitió registrar el archivo de la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción de Suba, que no encontramos completo ni en buen estado, pero sí cada libro con un laborioso índice que hizo el actual Cura, distrayendo no pocos ratos a sus ocupaciones agrícolas.

      El primer Cura que aparece firmando las partidas es el doctor Juan

  de Vargas Figueroa 1 , que sirvió el Curato de 1617 a 1621; de 1621 a  1629, doctor Juan Bastidas 2 ; 1642 a 1678, doctor Fernanda Sánchez  Rico, quien hizo la casa cural y murió repentinamente en la plaza del  pueblo el día que la concluyó; 1678 a 1700, doctor Alonso Ramón de  Mendoza, español. En 1687 y 1694 visitaron el Curato los Ilustrísimos  señorea Arzobispos, doctor Antonio Sanz Lozano y don fray Ignacio  de Urbina. De 1.° de junio de 1700 a 1714 fue Cura el Maestro Pedro  de Cárdenas y Trujillo. En 1707 hizo la visita el Ilustrísimo señor Arzobispo don Francisco Cossio y Otero. Cura de 1714 a 1728, doctor José Roce Santamaría. En 1728 la hizo el Ilustrísimo señor Arzobispo don    Francisco Rincón Cura de 1728 a 1730, doctor Pedro de Florez; 1731 (25 de febrero) a 1745 (13 de febrero), doctor Vicente Agustín Tobar y Buendía, gran benefactor del pueblo; 1745 (13 de febrero) a 1756, doctor Ildefonso Antonio Madrid y Piedrahita. En 1755 y 1767 hizo la visita el Ilustrísimo señor Arzobispo don Francisco Javier Arauz Cura de 3756 a 1771, doctor José Ignacio Flórez y Vanegas, 1772 (marzo 1.°) a 1777, doctor Joan Nepomuceno Cabrera y Prieto En 1771 hizo la visita el Ilustrísimo señor Arzobispo don fray Agustín Manuel Camacho y Rojas. Cara de 1777 (mayo 15) a agosto de 1782, doctor Domingo Gálvez Larreategui, que murió en Guasca; 1782 (septiembre 25) a 1798, doctor Manuel Agustín Guinea, que fue Cura de Serrezuela, Cota Santa Bárbara de Bogotá, Mogotes, Cucunubá y Tena ; 1798 (agosto 24) a 1801, doctor Luis Agustín Forero; 1805 (mayo 19) a 1845, doctor José Antonio Ochoa, que murió el 18 de julio del año últimamente citado. En 1842 hizo la visita el Ilustrísimo señor Arzobispo don Manuel José Mosquera. Cura de 1846  (enero9) a 1856, doctor José Felipe Ortiz ; 1857 (agosto 15) a 1858, doctor Pedro José Ángel Fernández ; 1858 (mayo 28). doctor G. Pérez ; 1865 (octubre 12) doctor José Policarpo Losada; 1871 a 1875, doctor Agapito López 1875 (mayo 3), doctor Pedro P. Ferro, actual Cura.

     En 1700 hubo 36 nacimientos  5 matrimonios y sólo están anotados 3 entierros. En 1800: 11 nacimientos, 5 matrimonios y 2 entierros. En 1886: 52 nacimientos, 58 muertos, casi todos de viruela, y 14 matrimonios hechos casi en su totalidad en la misión da los Padres jesuitas.

     Suba conservó el nombre de Doctrina de Suba y Tuna por mucho tiempo, y fueron pueblos visitados por los españoles a su paso para Bacatá 3 . El Cura encargado de esa Doctrina fue fray Juan de Roa, dominicano.

    Fue encomendero de Suba y Tuna el Capitán Antonio Díaz Cardoso, noble portugués que vino con Jiménez de Quesada de Capitán de un bergantín. En la relación del Adelantado don Gonzalo Jiménez de Quesada se lee: "El Capitán Antonio Cardoso tiene calidad, aunque no entró por uno de los ocho Capitanes que entraron conmigo; él, antes de este descubrimiento, había sido Capitán y vive en Santafé; tiene harto bien de comer en un repartimiento que tiene llamado Suba y Tuna y en que habrá novecientos o mil indios" 4 .

    Como Suba era un cacicazgo extenso y rico, también se repartió allí encomienda a Hernán Vanegas Carrillo Manosalvas, de quien trataremos largamente al hablar de cualquiera otra de sus muchas encomiendas.

    Señor Secretario.

 

RUFINO GUTIÉRREZ - Ernesto Restrepo, Secretario ad hoc.

  

1   El doctor Juan de Vargas Figueroa nació en Tunja, del segundo testimonio de doña Inés de Figueroa con don Juan de Vargas Hermoso, encomendero de Sotaquirá y Gámeza. Fue Comisario del Santo Oficio y de la Cruzada y Juez de diezmos en la ciudad de Tunja. Su madre, doña Inés, tuvo once Hijos del primer matrimonio con don Marcos Verde de Bentacur y otros once en el segundo. 2   El doctor Bastidas nació en Bogotá, y fue hijo de don Juan Martín  Bastidas y doña María Rodríguez de la O.   3   Castellanos dice :                 "Los nuestros, pues, siguiendo su camino
               Entraron en el pueblo dicho Chía,
               Origen y principio del Imperio
               Del Rey de Bogotá, según se dice,
               Donde se detuvieron poco tiempo,
               Porque pasaron a los dos señores
               Confines, que se dicen Suba y Tuna,
               Los cuales le salieron al encuentro
               Con ledos rostros y sinceras muestras,
               Certificados con magnificencia
               De muchas joyas de oro y esmeraldas ;
               Y después de llegados a su pueblo,
               En aposentos bien aderezados
               Fueron bastante proveídos,
               No con fingida paz. pues desde entonces
               La sustentaron con los españoles."
    El Cacique de Suba fue el primer indio bautizado de la Sabana que murió. Tenía este Cacique un notable palacio, según Zamora.     Donde está hoy edificado Bogotá, había una pequeña aldea sujeta al Cacique de Tuna.

 

4 Díaz Cardoso, estuvo al servicio de los Reyes de España en la Península  y de allí pasó a América como Capitán de caballería. En Santa Marta sirvió durante varios años en las diferentes conquistas que se emprendieron, con extraordinario valor y con éxito notable, pues era hombre muy prudente y humano. Fue encomendero del valle de Eupari (hoy Valledúpar). Subió a la conquista del Nuevo Reino de Granada con Jiménez de Quesada, como Capitán de uno de los bergantines. Se estableció en Santafé, en casa que hizo en la segunda cuadra de la calle de San Miguel. Fue enviado preso a España por sus  émulos, con pretexto de que trataba mal a los indios de su encomienda ; a su regreso de allá trajo a Su mujer, doña Felipa Almeida, y a sus dos hijas Marquesa e Isabel, a quienes había dejado en las Azores desde antes de venir a América. Doña Marquesa estaba casada ya con don Juan Suárez Home Acosta, y heredó las encomiendas de su padre, las cuales dejó a sus hijos don Juan Suárez Home, la de Tuna, y doña Juana Cardóso, la de Suba.  Díaz Cardoso fue Alcalde Ordinario de Santafé cuatro veces. Murió en Bogotá  a una avanzada edad.

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