La nueva iglesia, toda de piedra, edificada por un plano
que regaló el General don Alberto Urdaneta, es muy bonita, alegre y
amplia, y su frontis, de piedra labrada, es elegante; pero a causa
de que no sacaron los cimientos de la profundidad necesaria, el
peso del frontis ha hecho que el piso ceda tanto, que hasta hoy se
ha hundido más de dos metros, y los muros se han rajado. Creemos
que para utilizarla habrá necesidad de descargar todo el frente y
hacerlo de material liviano.
Como lo dejamos dicho, actualmente hace las veces de
iglesia el salón de una de las escuelas, donde no queda del todo
mal. No vimos allí ningún cuadro u objeto que merezca mención, si
no es para censurarlo; hay tres cuadros ridículos que representan
el alma en gracia, el alma en el purgatorio y el alma en la gloria
; y uno de San Francisco Javier, que tal vez fue bueno, pero que lo
echaron a perder embadurnándolo de betún, en son de retoque, los
aseguraron los vecinos que la parroquia tuvo en otro tiempo buenos
cuadros, pero que los distribuyeron entre algunos católicos para
que los guardaran.
La casa cural, de teja, está inconclusa y es mala, muy
inferior a la antigua.
El cementerio, situado a menos de trescientos metros de la
plaza, y en dirección inconveniente por los vientos, es el mismo
que existía antes de la traslación del pueblo, y fue establecido
allí en 1846
1
. Está
bien cerrado de tapias y se conserva en buen estado y limpio.
Encierra algunas bóvedas de buena y sólida construcción. La
capilla, pequeña y aseada, guarda algunas malas estatuas y una
pintura muy regular de la Virgen del Campo.
La casa consistorial es de teja y tiene todas las piezas
necesarias para oficinas públicas del Distrito, y cárceles con
prisiones sólidas. Todas estas oficinas se mantienen en perfecto
estado de aseo.
El antiguo asiento del pueblo es hoy una miserable
ranchería, casi perdida entre los sembrados y las malezas. De la
casa cural se ven restos habitados todavía, que indican fue un
edificio cómodo y espacioso. En el patio de ella, bastante grande,
se conserva gran parte de su magnífico jardín. Adyacente a la
iglesia (que tenía 53 varas de largo por 7 de ancho) había un
edificio de dos piezas que parece sirvió en otro tiempo de
sacristía auxiliar y pieza de hospedaje de los sacerdotes, que se
conserva en pie.
El resultado de las visitas oficial fue el siguiente, por
el orden en que las hicimos:
En la Recaudación de Hacienda, a cargo del señor Pablo
Triviño, se llevan los libros con precisión y claridad, y no
tuvimos que hacer observación alguna. El señor Triviño es uno de
los pocos Recaudadores de Cundinamarca que hicieron efectiva en su
totalidad la contribución directa correspondiente al año de
1886.
La escuela de varones, regentada por la señora Rosario E.
Mendigaña, está desprovista dé útiles de escritorio, de textos de
enseñanza y de mueblaje. No se llevan los libros de matrículas,
visitas y diario, porque no se le han proporcionado los cuadernos
necesarios. En el año pasado asistieron 64 niños, y ahora sólo 30,
debido al descuido de las autoridades y a que la maestra no había
sabido captarse el cariño de los vecinos, a pesar de que todos
ellos reconocen en la señora Mendigaña incuestionable virtud y
sanas costumbres.
La de niñas la regenta la señorita Abigaíl Ruiz. Está muy
escasa de mueblaje, útiles de escritorio, textos, etc. Allí sí se
llevan los libros que manda el Decreto de la materia, pero porque
los ha costeado la señorita Directora. En el de visitas no hay más
que una diligencia asentada, del Inspector Provincial, quien parece
no hace las suyas con buen éxito. El inspector local, señor Miguel
Aguilera, aunque dijo que había hecho algunas visitas en las
escuelas, no ha dejado constancia, porque, según lo dijo en su
presencia la señorita Ruiz, le da pereza escribirlas. Asisten 43
niñas de las 45 que hay matriculadas.
Las dos escuelas están establecidas en el local de la de
las niñas, separadas por una pared, y por consiguiente quedan muy
estrechas. No tienen solares para recreo.
En el partido de Carrasquilla hay una escuela rural a que
asisten 40 niños, y cuyo local cede patrióticamente el señor
Nicolás Bernal. costean el Distrito y algunos vecinos. Está
regentada con acierto por el señor Alejo Bernal y bien provista de
textos, útiles, etc. Si el señor Aguilera tomara tanto interés por
las demás escuelas como por ésta, marcharían muy bien.
El Alcalde nombrado para el presente año es don Bernardo
Pizano, pero no se ha posesionado, lo que es muy sensible, porque
con su energía y prestigio podría extirpar alguna división que se
nota entre los vecinos. Nosotros le instamos que hiciese el
sacrificio de posesionarse de la Alcaldía en beneficio del Distrito
en que tiene radicados casi todos sus intereses.
Desempeña este empleo el suplente, señor Eustasio Ospina,
quien tiene por Secretario desde febrero al señor Miguel
Aguilera.
No hay libros de visitas oficiales, porque nunca las ha
recibido ni hecho el Alcalde. No se lleva el registro de degüello.
El libro copiador de ordenaciones sobre el Tesoro Municipal se
lleva mal, lo mismo que el de depósito de animales. Tampoco se
llevan el copiador de decretos, el de canciones de policía, el de
registro de defunciones, el de posesión de empleados, el de recibos
de pliegos, ni el de radicaciones. En el copiador de comunicaciones
apenas se dejan extractos de éstas.
Ordenamos abrir los libros que faltan, e hicimos algunas
prevenciones e indicaciones al señor Alcalde.
El archivo se encuentra desordenado y sin índice : se mandó
hacer éste y arreglar aquél.
Encontramos veinte sumarios demorados, y ordenamos
activarlos y exigir la responsabilidad consiguiente al anterior
Alcalde.
La oficina está bien provista de mueblaje y pobre de útiles
de escritorio.
La minuta de la visita practicada al Concejo Municipal, que
se reunió para recibirnos, la perdimos no sabemos cómo ni cuándo, y
por eso no podemos dar cuenta detallada al señor Secretario. Sólo
recordamos que no ha arreglado el Concejo el trabajo personal
subsidiario; que lo excitamos a que se ocupase preferentemente en
eso, y que aprobamos un Acuerdo en que se autoriza al Personero
Municipal para recuperar ciertas fajas de los caminos de que se
han apoderado algunos vecinos y se le excita a cobrar lo que le
adeuden al Distrito. Esta excitación está por demás, porque
sabemos que el Personero, señor Miguel Aguilera ha obrado en el
particular con un celo recomendable. También tratamos allí de
algunas mejoras materiales de urgente necesidad, como la reparación
del templo, el establecimiento de una fuente pública en el centro
del poblado, el arreglo de solares cercados para escuelas y
la mejora del puente sobre el río Funza, que pertenece al Distrito,
en el cual se cobra un pequeño derecho de pontazgo.
Las rentas del Distrito están calculadas en $ 1,062.
Los señores Concejales se manifestaron muy bien animados y
resueltos a atender nuestras indicaciones, abandonando su anterior
apatía e indiferencia por los intereses del Distrito.
El 21 y 22 se nos permitió registrar los archivos
parroquiales, incompletos y medianamente arreglados, y en los
cuales encontramos los siguientes datos:
El primer Cura que aparece firmado en los libros es el
bachiller José Ignacio Berrío, que sirvió el Curato de 1680 a 1693,
en que lo sucedió el doctor Pedro Rosas. En 1687 hizo visita el
Ilustrísimo señor Antonio Sanz Lozano, y en 1694, el ilustrísimo
señor Arzobispo don fray Ignacio de Urbina. Fue Cura de 1694 a
1700 el doctor Diego de Rivera y Santibáñez; en 1700 le sucedió el
maestro don Blas Espinosa; de 1703 a 1732, don Nicolás Antonio de
Orjuela, En 1737
2
y
1709 hizo visita el Ilustrísimo señor Arzobispo don Francisco
Cossio y Otero, y en 1718, el Ilustrísimo señor Arzobispo don
Francisco Rincón. De 1732 a 1736 fue Cura el doctor Francisco de
Agudelo, a quien desempeñó casi constantemente el doctor Juan
Manuel de Galvis Espinosa ; 1740 (agosto1), doctor Francisco de
Barazar, ayudado por sus hermanos don Pedro y don Domingo. En 1744
hizo visita el Ilustrísimo señor Arzobispo don Diego Fermín de
Vergara Cura de 1751 a 1766, doctor Agustín de Salazar. En 1755
hizo la visita el Ilustrísimo señor Arzobispo don Francisco Javier
Arauz. Cura de 1767 a 1776, doctor Miguel Jerónimo Copete, 1777,
doctor Manuel Agustín Guinea; 1780 (22 de julio) a 1821, doctor
Miguel Jerónimo Neira , 1821 (24 de mayo) a 1830, bachiller Ignacio
Barriga y Brito, y en 1828 lo desempeñó el doctor José María
Sanguineto ; 1830(6 de mayo), doctor Arcadio Fermín Rosillo; 1831
(14 de agosto) a 1834, doctor José Quevedo; 1835 (1 de noviembre),
doctor José María Amaya; 1837 (l,° de julio), doctor Raimundo
Rodríguez; 1842 (enero 30), doctor José María Aguillón Bermúdez ;
1845 (mayo 5) a 1856, doctor Juan de Dios Acero; 1855 (abril 17) a
1856, doctor Camilo Ignacio Moreno; 1856 (julio 1.°) a 1857, doctor
Gregorio Ardila; 1857 (julio 28) a 1865, doctor Telésforo Ardila,
hermano del anterior; 1865 noviembre 26) a 1868, doctor Agustín
Herrera ; 1868 (julio 10) a 1871, doctor Buenaventura Solano ; 1871
(julio 20) a 1876, doctor Miguel Martínez Barreto; 1870 (enero) a
1886, doctor Julián Castillo ; 1886 (marzo 2), doctor Benito Rueda
Acebedo, actual Cura, a quien no tuvimos honor de conocer, porque
el día que llegamos a Cota se fue para Funza a ayudar en un
retiro.
En 1700 hubo 40 bautizos y 4 matrimonios. En 1800 sólo hay
anotados 2 entierros, 1 matrimonio y 1 bautizo. En 1886, 81
nacimiento 33 entierros y 22 matrimonios.
El primer encomendero de Cota fue Juan de Torres, dé los
conquistadores que vinieron con Jiménez de Quesada. Torres cambió
la encomienda por una de Tunja con Francisco de Tordebumos.
Tordebumos, hijo dalgo, vino a Santa Marta con Fernández de
Lago en 1535, y a Santafé, de donde fue Alcalde Ordinario,
Procurador Mayordomo, con Jiménez de Quesada. Casó con doña María
de Santiago, de quien no tuvo hijos, y a su muerte dejó a ésta de
heredera de la encomienda. Fue Tordebumos protector generoso del
convento de Santo Domingo y hombre muy devoto. Regaló a la iglesia
la estatua del Santo traída de Sevilla, el Santo Cristo de la
Expiración, y algunas pinturas traídas también de España.
Desde el regreso de fray Juan Méndez, de España, en 1570,
cuando trajo cuarenta religiosos dominicanos, destinaron a uno de
éstos a la doctrina de Cota, pero no dice la historia a cuál.
Nada más que esto hemos encontrado que se relacione con la
historia de Cota.
Dios guarde muchos años al señor Secretario.
RUFINO GUTIÉRREZ- Ernesto Restrepo, Secretario ad hoc.
1 El primitivo era,
contiguo a la iglesia, pero cuando la epidemia de la viruela; en
1840, se abrió otro al Sur, cerca de un pantano.
2 Estando en esta visita
el Arzobispo Cossio y Otero mandó (el 22 de enero) reducir a
prisión a los tres sacerdotes revoltosos de Mariquita, el Cura y
Vicario de la parroquia, doctor José Diez de la Fuente, y los
presbíteros Verdugo y Payán.