INDICE




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Chipaque
Une
Fosca
Cáqueza
Quetame
Fómeque
Choachí
Villavicencio
Facatativá
Madrid
Mosquera
Funza
Cota
Suba
Engativá
De Túquerres a Tumaco
Noticias de Pasto
El Sur de Colombia y el Ecuador
Importancia Militar  del Sur
Importancia Comercial del Sur
Riquezas Naturales, Agrícola y Manufacturera del Sur
Guatavita
Sesquilé
Chocontá
Guateque
Garagoa
De Guateque a Tunja
Tunja
Leiva
De Leiva a Chiquinquirá
Chiquinquirá
En el Ferrocarril de Girardot
Girardot
Honda
Ferrocarril de Puerto Wilches
Escándalos en el Rió Magdalena
Impresiones de Antioquia
Los Progresos de Medellín
Sopetrán
Liborina
Antioquia
El Ferrocarril de Amagá y la Población de Caldas
Amagá
Titiribí
Concordia
Salgar
Bolívar
Andes
Jardín
Jericó
Támesis
Valparaíso
Caramanta
Ríosucio y Supía
Anserma
Santa Bárbara
Fredonia
Copacabana y don Matías
Santa Rosa de Osos
Entreríos
Yarumal
Ituango
San Andrés
Angostura
Campamento
Anorí
Carolina
Amalfi
Remedios
Segovia
Yolombó
San Roque
Santo Domingo

 En 1578 fue nombrado Cura doctrinero el Reverendo Padre fray Tomás Ortiz 4 , de la Orden de Predicadores, y permaneció allí hasta 1612 (en su época desempeñó el Carato algún tiempo fray Juan de Ladrada) 5 ;  lo sucedió fray Bartolomé Núñez. De 31 de julio de 1636 a a 1639 el bachiller don Juan Bautista Guío Cerrullo; 1639 (2 de noviembre) a 1653, fray Juan Esteban Vasco; 1653 (16 de febrero) a 1654, fray José González Gaicano; 1654 (16 de febrero), fray Miguel Pineda ; 1656 (20 de diciembre), fray Antonio Zambrano; 1657 (1.° de junio), fray Tomás de Jesús María ; 1658 (25 de agosto), fray Pedro de la Barrituta; 1661 (23 de agosto), fray Antonio Díaz Menacho; 1663 (21 de mayo, fray Diego Domingo Meló; 1666, fray Antonio de Zamora 6 ; 1669, fray José de Pardo ; 1675 (18 de mayo), fray Lorenzo Forero; 1677 (15 de enero), fray Gregorio Serrano; 1679 (5 de junio), fray José de Aparicio ; 1682 (4 de enero), fray Jacinto Garzón Melgarejo ; 1685 (30 de marzo), fray Miguel Gutiérrez, hasta el 10 de agosto, en que le sucedió el Padre Juan de Olmos. Signen machos Curas interinos hasta 1699, en que estuvo el Padre Miguel de la Peña; 1703, fray José Forero, y le sucedieron interinamente los Padres Pedro Ruiz, Isidro de Castro, Juan Blanco y Laureano Salvador, hasta el 5 de septiembre de 1731, en que fue nombrado Cura fray Pedro de Sotomayor y 1716 (18 de julio), fray Francisco de Galarza; 1723 (23 de octubre), fray Lorenzo Campo; 1725 (18 de septiembre), fray Clemente González; 1726 (4 de julio), fray Diego Calleja; 1728 (3 de octubre), fray Bernabé de los Reyes; 1733 (13 de agosto), fray José Cartejón ; 1736 (30 de diciembre), fray Melitón Mega; 1737 (7 de septiembre), fray Roque de Campos; 1740 (9 de abril); fray Bernardo de Velasco; 1741 (16 de julio, fray Luis Zapata; 1747 (15 de octubre), fray Manuel Burgos; 1748(6 de abril), fray Francisco García, duró hasta 1752, y fue el último religioso dominicano que regentó la parroquia por aquella época; 1752 (14 de enero), doctor Vicente Cáceres Sanguino ; 1764 (10 de abril); doctor Juan Francisco Mahecha; 1774 (3 de marzo), doctor Eugenio Martín Carpintero, que falleció el 18 de junio de 1780, y le sucedió interinamente el doctor Diego Escobar hasta el 15 de febrero de 1794, fecha en que se encargó del Curato el doctor Rafael Lasso de la Vega 1 ; 1807 (8 de marzo), doctor Mariano Lesmes, a quien sucedió interinamente el doctor Policarpo Jiménez ; 1816 (10 de junio), doctor Pedro Viedma; 1817 (19 de junio), doctor Juan José de León ; 1818 (4 de octubre), doctor José María Mesa; 1820 (2 de diciembre), fray Miguel Garay, interino; 1822 (20 de diciembre), doctor Benedicto Salgar 2 ; 1880, fray Joaquín  del Turno, excusador; 1831, doctor Francisco González Bolívar:  1832, doctor Policarpo Jiménez; 1833 (26 de marzo), doctor Juan Manuel García Tejada (de quien hablamos largamente en la relación de  Choachí) , 1834 (20 de junio), doctor Pedro José de Vargas; 1837 (23 de  enero), doctor Francisco Javier García, excusador; 1837 (28 de octubre), doctor José Pío Molano Lesmes, hasta el 22 de septiembre de 1857, fecha en que con licencia del Ilustrísimo señor Arzobispo recibió el hábito  de Santo Domingo ; el 25 de abril de 1858 desenfrailó y permutó el Curato por el de la Catedral de Bogotá con el doctor Gregorio Ardila,  quien se posesionó el 25 de abril del mismo año, 1866 (26 de febrero),  fray Venancio López, interino, 1867 (3 de enero), doctor Indalecio Barreto 5 1868 (28 de marzo), doctor Miguel Martínez Barreto, quien se separó el 28 de junio de 1871 3 , y le sucedió el doctor Mamerto Beltrán ;  1878 (17 de julio), doctor José Nepomuceno Lozano; 1883 (18 de mayo),  doctor José Domingo Vargas ; 1886 (26 de febrero), doctor Pedro María  Sierra, actual Cura.

     El doctor Sierra en lo que puede llamarse un buen Cura de almas: virtuoso, caritativo, consagrado, progresista en la buena acepción de la palabra, enérgico ; su casa es la obligada posada de los transeúntes, la merecida influencia que tiene en la población no la ejercita solamente en lo que se relaciona con su ministerio, sino que la hace valer también en beneficio del pueblo. Es estudioso y de no escaso saber, y sus amenas pláticas dominicales son oídas con gusto, porque amonesta y enseña con tino. En nosotros dejó muy grata impresión este notable Párroco. La parroquia de Funza ha sido visitada por los siguientes Arzobispos :  1663, don fray Juan de Anguiano ; 1697, don fray Ignacio de Urbina; 1719, don Francisco Rincón, quien hizo su visita en el sitio de Tíbabuyes, adonde hizo ir al Cura con todos sus libros, etc ; 1744, don fray Diego Fermín de Vergara; 1755 y 1757, don Francisco Javier Arauz; 1776, don Agustín Al varado Castillo; 1780, don Antonio Caballero  y Góngora 5 1839, doctor Manuel José Mosquera ; 1870, doctor Vicente Arbeláez, quien prohibió las misas de aguinaldo antes de las seis de la mañana y que en ellas se cantasen cantos profanos. En julio y en septiembre de 1850, respectivamente, hicieron confirmaciones en el pueblo los Ilustrísimos señores doctor Juan de la Cruz Gómez Piafa., Obispo de Antioquia; y don Ellas Puyana, Obispo de Pasto.

    En 1700 hubo 23 nacimientos de blancos, y 15 matrimonios. En 1800, 34 bautizos de blancos y 28 de indios, 20 defunciones de blancos y 35 de indios, 4 matrimonios de blancos y 13 de indios. En 1841 murieron 308 personas de viruela. En 1866 hubo 191 nacimientos, 141 defunciones y 79 matrimonios.

    En los libros encontramos una providencia real en que se manda, en 1800. no cobrar tributo a los indios de este pueblo.

    En 1796, ante el Escribano real don Juan Nepomuceno Franqui, impuso al doctor Lasso de la Vega $ 1,500 de capital, al 4 por 100 anual, sobre la renta de tabaco.

   En 1838 se dio en arrendamiento la hacienda del Hato, que pertenecía al Carato, al General José María Mantilla, la cual había estado arrendada desde 1804 a don José María Ardila, a $ 208 anuales.

     Aunque es historia conocida, aun de los escolares, ya que nos hemos propuesto dar algunas noticias de las poblaciones que visitamos, recordamos aquí que la población conocida hoy con el nombre de Funza era al tiempo de la Conquista la capital del Imperio Chibcha, y entonces se llamaba Muequetá (Bocatá, según don Juan de Castellanos, que quiere decir remate de labramos). Posteriormente se llamó Santiago de Bogota y Bogotá a secas, y del año de 1827 en adelante, por lo que pudimos ver en los archivos, principió a llamarse Funza. Allí era la residencia del Zipa o Cacique de los Chibchas, que a la entrada de los españoles lo era Tisquesusa.

    En el mes de abril de 1537 llegó el Mariscal Quesada con sus fuerzas a las orillas del río Funza, por la banda oriental. Los indios trataron de hacerle resistencia, pero a los primeros tiros de arcabuz se dispersaron y dejaron vadear libremente el río a los expedicionarios, los cuales llegaron a la ciudad, la que encontraron desocupada por las principales familias.

     Era la ciudad, según los antiguos cronistas, tan grande que se calculaba encerraba 20,000 casas, y el palacio tan espacioso que pudo alojar cómodamente en su recinto a los españoles con sus caballerías. Zamora dice que en el serrallo de este palacio vivían más de 300 mujeres El interior de las piezas estaba cubierto con vistosos tejidos de paja y de fique pintados de diferentes colores.

     A pesar de que al huir el Zipa había cargado con sus tesoros y los de los adoratorios públicos y privados, y da que los particulares hicieron otro tanto, se encontró allí tanto oro, mantas de algodón y otros objetos estimados, que determinó Quesada hacer la primera repartición de esto y de lo tomado en los pueblos vecinos : separados los quintos reales, nueve partes para don Pedro Fernández de Lugo y siete para General, tocaron a cada soldado raso $ 512 de oro fino y el doble a de caballería. Esto sin contar lo que los soldados escondieron, ni el bajo, del cual hicieron herraduras para los caballos. En la misma proporción se repartieron las esmeraldas y mantas. Nunca pudo saberse dónde escondió el Zipa sus riquezas.

    En la primera noche de su residencia allí, los españoles fueron hostilizados por los indios, quienes arrojaban sobre la ciudad flechas encendidas y lograron incendiar algunas casas.

     Muerto Tisquesusa en el cercado de Facatativá, los indios proclamaron Zipa a Zaquesazipa, hijo del señor de Chía, quien convocó a súbditos y recomenzó las hostilidades contra los españoles. Estos, acosados por el hambre y por los enemigos, abandonaron a Funza y sentaron sus reales en Bosa.

      Fundada la ciudad de Santafé, se comisionó a fray Juan Méndez para que fuese a Punza a predicar el Evangelio; notable orador sagrado que en pocos días logró atraer gran número de indios a la verdadera  fe 4 . El Padre Méndez purificó el templo del Sol y en él levantó la Cruz; fue nombrado Vicario de aquel pueblo, y se le dieron por compañeros a los Padres fray Bartolomé de Talavera, fray Jerónimo de Alviar y fray Juan de Chaves.

     En 1555 fue destinado el Padre Méndez a Chía y Cajicá, y se le reemplazó con fray Juan Suárez, a quien se unió fray Gaspar da los Reyes para asistir también en el pueblo de Bojacá. Al Padre Méndez se debe el establecimiento de los primeras estadios universitarios en esta tierra.

     En 1578 el Ilustrísimo señor Arzobispo fray Juan de los Barrios erigió el Curato de Funza, y el Gobierno español dio a don Antonio  Díaz Menacho $ 820 en oro de 20 quilates para construir una iglesia y demoler el adoratorio indígena en que había plantado la cruz el Padre Méndez. En la misma época el Capitán Antonio de Olalla dio $ 500 de oro de 20 quilates, y su mujer doña María de Orrego, $ 250 para una fundación, y la Real Audiencia determinó que este principal se asegurase por el Procurador del convento de Santo Domingo.

     El primer encomendero de Funza fue Antón de Olalla, Alférez Mayor del Ejército, que sirvió, de joven, en España e Italia a las órdenes de Carlos V, pasó en 1535 a Santa Marta con el Adelantado don Pedro Fernández de Lugo, y vino a la conquista del interior con don Gonzalo Jiménez de Quesada. En la do las Sierras del Opón y tierras de Vélez recibió diez heridas y quedó manco del brazo izquierdo, en memoria de lo cual quedó el sitio con el nombre de Valle del alférez ; pacificó a los indios panches, empezó la conquista de Neiva y fue nombrado Capitán por el Adelantado don Alonso Luis de Lugo ; preparó a su costa gente para la defensa contra el tirano Lope de Aguirre y contra Gonzalo de Oyón; fue Alcalde Ordinario de Santafé varias ocasiones, Justicia Mayor en la misma ciudad y en Tunja, y se consejo era solicitado y muy atendido en la Audiencia. Casó en San Miguel, una de las islas Azores, con doña María de Urrego, de la nobleza de Portugal. De ella tuvo cuatro hijos, de los cuales tres no tuvieron sucesión legítima, y el cuarto, doña Jerónima de Urrego y Castro 5 , que sobrevivió a sus tres hermanos, heredó la encomienda y casó con don Fernando de Monzón, hijo del Visitador del Nuevo Reino de Granada, don Juan Bautista Monzón, noble español. De este matrimonio no hubo sucesión : porque donde Fernando murió prontamente, de tristeza. cuando su padre fue reducido a prisión en Bogotá, y no se le permitió venir a verlo. En segundas nupcias casó doña Jeróníma con don Francisco Maldonado de Mendoza, Caballero del Hábito de Santiago y miembro de una familia que ha dado a la Iglesia, a las letras y a las armas insignes varones.

    De este matrimonio nacieron seis hijos, tres de los cuales tuvieron sucesión. Don Francisco y doña Jerónima fundaron vínculo de la dehesa de Bogotá. su hijo mayor, don Antonio Maldonado de Mendoza, Caballero de la Orden de Calatrava, heredó el mayorazgo, fue Gobernador de la Provincia de Santa Marta, Procurador de corte por la ciudad de Santafé, General y Gobernador de Quito, y casó con doña María de Rioja Bohórquez; de este matrimonio nacieron once hijos, de los cuales sólo tres mujeres llegaron a tener estado, una de éstas, doña María Maldonado de Mendoza, heredó el mayorazgo, y casó en Quito con don Alonso Ramírez de Oviedo, del cual tuvo sólo un hijo, doña Francisca Floriano Maldonado, quien, junto con el vínculo, heredó de su abuelo el hábito de Calatrava, y casó en 1652 con don Fernando Leonel de Caicedo, Caballero de la Orden de Santiago. De este matrimonio nacieron trece hijos.

     Para no cansar a nuestros lectores con una genealogía que poco les importa, terminaremos diciendo que de Antón de dalia descienden gran número de las familias notables de Bogotá, y entre ellas la de Lozano Peralta Maldonado de Mendoza, que heredó el mayorazgo de la dehesa de Bogotá..

     En 1820 hubo en este pueblo fiestas publica muy ruidosas, en celebración del aniversario de la Independencia. La Capital  despobló para asistir estas fiestas, en las que no faltó el encargado del Ejecutivo Nacional. Con ocho días de anticipación se llevaron allí muebles de todas clases y aun alfombra de Bogotá ; se prepararon toldos, tablados, etc., y ni aun así encontraron alojamiento todos los concurrentes. Hubo bailes permanentes, aun de día, y representaciones teatrales:  allí se puso por primera ves en escena La Pola, tragedia en verso, compuesta por el Jefe Político y Militar del Cantón de Funza, doctor José  María Domínguez Roche.

     El Jefe melista Manuel Góngora de Córdoba, encargado de saquear  las haciéndala de la Sabana observó tal conducta, que obligo a las hacendados  ponerse en armas para, defenderse, y se pusieron a las órdenes del denodado don José María Ardila, y el día 9 de mayo cogieron en la plaza al Jefe José Marisa Alemán con 169 hombres que llevaba.

     Por Decreto de 23 de julio da 1861, dictado por el Presidente provisional de los Estados Unidos de Nueva Granada, General Tomás C. de Mosquera, se creó el Distrito Federal de Bogotá y se autorizó al Gobernador de Cundinamarca para designar Capital del Estado Provisionalmente. El Gobernador designó a Funza, donde residió el Gobierno y se reunió la Asamblea Constituyente hasta que la constitución del Estado Soberano de  ,Cundinamarca, sancionada el 10 de julio de 1863, por medio de su artículo 55 designó a Zipaquirá para capital, que lo fue poco tiempo, porque por Ley de 14 de mayo de 1864 se incorporó ,  Bogotá al estado de Cundinamarca, y la Asamblea de éste dispuso en  Ley de 7 de septiembre del mismo año que fuese la, capital Bogotá. La  Asamblea se había reunido aquí desde el 1.° de agosto anterior.

     Señor Secretario.

  RUFINO GUTIÉRRREZ-Ernesto Restrepo, Secretario ad hoc.

 

1    El doctor don Rafael Lasso de la Vega nació en el siglo pasado en Santiago de Veraguas, en el Istmo de Panamá. Estudió en el Colegio del Rosario y era familiar del Arzobispo Martínez Compañón, cuando éste consagró por primera vez la Catedral. En 1794 era Cura de Funza (entonces Bogotá). Fue Chantre de la Catedral de Panamá y Canónigo Doctoral de la de Santafé, el 18 de diciembre de 1804. Fue electo Obispo de Mérida en 9 de marzo de 1815, y consagrado en 11 de diciembre de 1816 por el Arzobispo doctor don Juan Bautista Sacristán. Al principio se inclinó al partido de Fernando VII, pero cambió de opinión, y estando en Trujillo recibió con mucha pompa al Libertador en la puerta de la iglesia, y tuvo luego con él una larga conferencia en que se manifestó afecto a la causa de la Independencia y ofreció escribir al Papa en favor de la República. Cuando la agregación de Coro a Colombia, fue nombrado Representante por Maracaibo al Congreso de Cúcuta, en el cual tomó asiento. Se opuso a que se introdujese en la Constitución un artículo que dijese que la Religión Católica era la del Estado, por parecerle innecesario y depresivo de la dignidad de la Iglesia, y combatió al Vicepresidente Castillo, que sostenía que el patronato eclesiástico pertenecía al Gobierno. No habiendo querido el  Congreso abolir el estanco del tabaco, el señor Lasso ofreció dar por todo el tiempo de su vida, en la jurisdicción de su Obispado, quinientos pesos anuales para establecer una nueva factoría, con el fin de fomentar la agricultura. Promovió asimismo la cuestión de diezmos por medio de un oficio en que decía  que cesando con el Gobierno de la República la donación de los diezmos hecha por el Papa a los Reyes de España, sin duda se habían devuelto a la Iglesia, a lo cual contestó negativamente el señor Castillo. El 8 de abril de 1823 se reunió en la, capital de la República el primer Congreso constitucional, y de él hizo parte el señor Lasso, quien el 19 del mismo mes tuvo la honra de consagrar la nueva Catedral de Bogotá. En el Congreso de ese año y en los dos subsiguientes figuró notablemente, oponiéndose a la ley de patronato, a la de enajenación de bienes eclesiásticos y a la de supresión absoluta de conventos y misiones. El 15 de diciembre de 1828 fue trasladado al Obispado de Quito. Murió en 1831.   2   El doctor Salgar fue separado de su beneficio por el General Santander a causa de su conducta hostil a las instituciones del país y de varios desmanes cometidos en aquel Curato.» (Refino Cuervo. Documentos oficiales- Relación de Mando, etc.). El doctor Salgar era hombre muy satírico   3  El doctor Martínez Barreto es actualmente Cura de San Gil. En todos los Curatos de Cundinamarca que sirvió dejó gratísimo recuerdo por sus virtudes, por su gran celo y desprendimiento. A él se debe el arreglo de los archivos de Funza, la mejora de los altares, el reloj, los escaños y el enladrillado de la iglesia. Estas mejoras costaron $ 1,773-85, de los cuales dieron $ 400 don José María Hernández y $ 40 fray Venancio López y $ 650-90 los demás vecinos.   4 Así lo reía la historia, pero no dice cómo se hacía entender.   5  " Atravesóse luego el casamiento de don Fernando de Monzón, hijo del  dicho Visitador, con doña Jerónima de Urrego, hija legítima del Capitán Antonio de Olalla, y su universal heredera, por haberse muerto poco antes Bartolomé de Olalla, su hermano, a quien pertenecía la sucesión de Bogotá. A esta señora la pedía también por mujer el licenciado Francisco de Anuncibay,  Oidor de la Real Audiencia. Andaban en conciertos y diferencias. El Capitán, su padre, que de ordinario asistía en sus haciendas y no acudía a la ciudad sino en las Pascuas, habiendo tenido aviso de doña María de Urrego, su mujer, de lo que pasaba y las diferencias que había entre los dos pretendientes, que de todo le dieron larga cuenta sus amigos, que andaban en la plaza y sabían  lo que se platicaba; el Capitán Olalla determinó de llevarse su hija y tenérsela consigo hasta mejor ocasión, y que los pretendientes se aquietasen. Estaba el río de Bogotá tan crecido con las muchas lluvias de aquellos días, que llegaba hasta Techo, junto a lo que ahora tiene Juan de Aranda por estancia. Era de tal manera la creciente que no había camino descubierto por dónde pasar, y para ir de esta ciudad a Techo había tantos pantanos y tanta agua, que no se veía por dónde iban. Trajo el Capitán Olalla una grande balsa para llevar a la hija. Saliólos acompañando el licenciado Anuncibay hasta el puesto de la balsa ; vio embarcar su alma y que se le iba por aquel ancho piélago. Esperó hasta perderlos de vista. Volvió a la ciudad algo tarde, que apenas podía salir de los malos pasos. Otro día en la Real Audiencia propuso el caso que se hiciese un camellón. Cometióse el ponerlo en ejecución al propio Oidor Francisco de Anuncibay, el cual no se descuidó en hacerlo, que es el que hoy dura para ir hasta Fontíbón. que se lo podemos agradecer al amor, porque es diligente y no sufre descuido."      (Juan Rodríguez Fresle, Conquista y descubrimiento del Nuevo Reino de Granada),

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