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INDICE
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No tiene más puentes que Puentegrande, y dos de mala
construcción: uno llamado Gualí, en el camino departamental, y
otro sobre la Cienaga.
Los vientos reinantes son : de Sur a Norte, lluviosos, y de
Sureste a Noreste, secos.
Los principales productos son : papas, maíz, trigo, cebada,
habas, arvejas, hortalizas, y casi sus únicas industrias la
ganadería y la agricultura.
No nos merecen los habitantes de Funza, en general, el
calificativo de morales y pacíficos
1
, pero sí el de patriotas y
belicosos.
Atraviesa el Distrito el camino que de Zipaquirá va a La
Mesa, y además parten de la cabecera los de Bogotá y Subachoque. De
cada uno de éstos se desprenden varias veredas que conducen a las
haciendas.
En el Distrito hay 346 casas, de las cuales 16 son de
teja.
La cabecera es un poblado de regular extensión y triste. Sus
calles son anchas y casi todas rectas, encamellonadas. La
circunstancia de ser casi todas las casas pajizas y de construcción
uniforme, hace que el aspecto del pueblo sea muy monótono. Según el
censo de 1886 tiene 720 habitantes El área de población consta de
23 manzanas con 12 calles una plaza y una plazuela sin nombre
2
, 192 casas pajizas y 7
de teja.
Contigua a la iglesia, en el costado sur, está la casa
cural, que es de teja, muy amplia y se conserva en perfecto buen
estado y muy decentemente arreglada; en el costado norte se halla
una casa pajiza, de balcones bajos, donde el Libertador se alojó en
la noche del 31 de diciembre de 1821 a su paso para el Perú.
Alcedo dice que esta población se halla "situada en un
hermoso y agradable llano, a las orillas de un río que tiene la
misma denominación, en que pescan muchísimo, y con especialidad un
pez que llaman capitán, muy gustoso y estimado," y que "está
reducida a un, miserable pueblo."
Durante la época de invierno sufre bastante por el lado
occidental, a causa de las inundaciones, de las cuales podía
defenderse fácilmente haciendo un pequeño camellón.
Es escaso en aguas potables, y se provee todo el vacidario
de una fuente pobre que debería llevarse al centro de la plazuela y
llamarse Fuente del Marqués de San Jorge
3
. La noche de los días 19 y 20 los
dedicamos a examinar el archivo parroquial, el cual encontramos
perfectamente arreglado y empastado, y pudimos admirar el orden y
pulcritud con que se anotaron todas las partidas mientras el Carato
perteneció a la Orden de los Predicadores. En uno de los libros
hallamos una interesante relación de los Curas que ha habido en
Funza, firmada por el doctor Miguel Martínez Barreto, cuando estuvo
allí de Cura interino. Esta relación facilitó mucho nuestro
trabajo.
1 En la tarde de los
días de fiesta se dan muchos de los vecinos a tomar licor, de
manera que por las calles se ven hombres en completo estado de
embriaguez tendidos en el suelo o fomentando desórdenes. En la
noche del 20 se suscitó una riña entre varios de los vecinos más
acomodados, de la cual resultaron dos de ellos estropeados. Tuvimos
que intervenir, iniciar el correspondiente sumario, mandar cerrar
todas las ventas de licores y hacer retirar a los, revoltosos a sus
casas. Ordenamos al señor Alcalde mandase cerrar en lo sucesivo las
chicherías los domingos desde las seis de la tarde, y en la semana;
desde las ocho de la noche, y que hiciera retirar del poblado a los
indios de los campos los días de mercado desde que se desocupen de
sus quehaceres.
2 Bien merece la memoria
del señor Lasso de la Vega que se le dé su nombre a esta
plazuela.
3 Don Jorge Lozano de
Peralta, Marqués de San Jorge de Bogotá, cuyo Marquesado se fundó
en la dehesa de Bogotá, conocida posteriormente con el nombre del
Novillero, trajo desde el río Subachoque, a unos dos miriámetros de
distancia, agua suficiente para establecer molinos de pan y
acequias, y de esta agua que se llamó desde entonces la Toma de San
Patricio, por ser ese el nombre del lugar de donde se sacaba, se
proveía la población de Funza. Los hijos del Marqués, General don
Francisco Maldonado de Mendoza, Caballero de la Orden de Santiago,
y don Jorge Tadeo de Lozano, tuvieron alguna diferencia con el
Cura de Funza, doctor don Juan Francisco Mahecha, la que se zanjó
con facilidad, permitiendo los propietarios que los vecinos
continuasen haciendo uso del agua. Posteriormente don José María
Lozano de Peralta Maldonado de Mendoza, heredero del mayorazgo
fundado por el General Maldonado de Mendoza, cedió en el año de
1794, por medio de escritura pública, al Cura doctor Lasso de la
Vega, el agua que se necesitara para proveer al vecindario de Funza
; y estando en una ocasión en Anolaima el Marqués don José María le
llegaron hasta allí las quejas que elevaban los vecinos del pueblo
porque se les escaseaba el agua, y ordenó que se demoliesen los
molinos del Novillero, orden que cumplió el Alcalde Agustín María
Sarmiento. El doctor Lasso de la Vega iba personalmente con sus
feligreses a limpiar y arreglar el acueducto, no sólo desde el
Novillero hasta Funza, sino desde San Patricio; en estas
excursiones, que eran frecuentes, empleaba hasta tres días, y de su
peculio hacía los gastos de manutención de los trabajadores.
Habiendo regresado de Europa a principios del año de 1797 don Jorge
Tadeo Lozano, hermano del Marqués, deseó casarse con doña María
Tadea Lozano, hija de éste y heredera del mayorazgo, en lo cual
tenía marcado interés el Marqués. Con la esperanza de conseguir la
dispensa, el Marqués y su hermano hicieron la siguiente escritura
al Ilustrísimo señor Arzobispo Martínez Compañón : "En la ciudad de Santafé, en diez y nueve de
junio de mil setecientos noventa y siete años, ante mí el Escribano
de Su Majestad público del número de esta capital y testigos que se
nominarán, parecieron presentes en las casas de su morada el señor
Teniente Coronel de caballería de milicias provinciales don José
María Lozano de Peralta Maldonado de Mendoza, actual poseedor del
mayorazgo fundado por el General don Francisco Maldonado de
Mendoza, Caballero de la Orden de Santiago, en la dehesa de Bogotá,
vulgarmente llamada el Novillero, y su hermano el señor don Jorge
Tadeo Lozano, a quien doy fe que conozco, y dijeron: que habiendo
su padre el señor don Jorge Lozano de Peralta, Marqués que fue de
San Jorge de Bogotá, restablecido los molinos de pan y acequia de
aguas de regadío que en la denominada dehesa introdujo el vendedor
don Francisco Maldonado, el Cura, que era en aquel tiempo del
pueblo de Bogotá, doctor don Juan Francisco Mahecha, pretendió
estorbarlo, por lo que se siguió un prolijo y dilatado litigio en
el Superior Gobierno, con audiencia de los señores Fiscales, y por
todos sus trámites se determinó a favor del expresado señor Marqués
por autos de veintisiete de agosto del año de mil setecientos
setenta y dos, en que se confirmó por esta Real Audiencia, en auto
de seis de noviembre del mismo año, y quedó ejecutoriado, como todo
consta por un testimonio que se me ha manifestado, autorizado por
don José de Rojas y comprobado en debida forma por el expresado
señor otorgante don José María Lozano. Que éste posteriormente por
puro efecto de benevolencia concedió al doctor don Rafael Lasso de
la Vega, Cura del nominado pueblo de Bogotá, el permiso de que de
la acequia de agua de regadío sacase una parte para conducirla al
citado pueblo en beneficio común, sobre que precaviendo la
prescripción y el perjuicio que le podía seguir a la dehesa, se
otorgó el correspondiente instrumento por ante el presente
Escribano en veintidós de agosto de mil setecientos noventa y
cuatro. Que últimamente hallándose los señores otorgantes
reconocidos al Ilustrísimo señor doctor Baltasar Jaime Martínez
Compañón, dignísimo Arzobispo de esta Santa Metropolitana Iglesia,
por la dispensa que Su Señoría Ilustrísima da del parentesco que
tienen al nominado don Jorge Tadeo con doña María Tadea Lozano,
hija legítima del señor don José María, y sobrina carnal del
primero, presunta sucesora al mayorazgo, en señal de gratitud,
otorgan : por sí y en nombre de sus herederos y sucesores y de
quien ellos titulo, voz y causa en cualquiera manera, ceden,
renuncian y traspasan para siempre, y hacen gracia y donación pura,
perfecta e irrevocable, entre vivos, al expresado señor Arzobispo,
quien a su voz y causa hubiere de la nominada agua dada al doctor
don Rafael Lasso de la Vega, para que Su Señoría Ilustrísima
disponga a su arbitrio y en favor de quien gustare, del beneficio
de esta agua, cuya posesión, propiedad y usufructo ceden, renuncian
y traspasan sin limitación ni reservación ; y esta renuncia y
donación la hacen con las condiciones siguientes : que de ninguna
manera se pretenda el llevar más agua que la que al presente va, ni
tanta, resultando grave perjuicio a la dehesa por falta de ella,
sino que proporcionalmente a laque corra, se compartirá. Que la zanja o acequia que la conduce ha de ser costeada en
sus reparos y estabilidad por aquellos sujetos en cuyo beneficio
tuviere a bien cederla Su Señoría Ilustrísima, sin que el poseedor
actual ni sus sucesores tengan que contribuir con cantidad alguna
para esto, como todo hasta el presente lo ha hecho el nominado
doctor don Rafael Lasso. Con cuyas calidades y condiciones, ceden y
donan al expresado señor Arzobispo, o a quien su voz y causa
hubiere, la mencionada agua, en posesión, propiedad y usufructo ; y
desde hoy en adelante para siempre jamás, se abdican, desprenden.
desapoderan, desisten, quitan y apartan a los suyos del dominio
útil y directo, título, voz y recurso y otros cualesquiera derechos
que a ella le corresponde y todo con las acciones reales,
personales, útiles, directas, ejecutivas y demás que le competen,
lo ceden, renuncian y traspasan en el referido Ilustrísimo señor
Arzobispo, a quien confieren poder irrevocablemente, con libre,
franca y general administración, y constituyen procurador actor en
su misma causa, para que de su autoridad o judicialmente tome y
aprehenda de ella por sí y en nombre de los que a bien tuviere la
real tenencia y posesión que le pertenece, y para que no necesite
Su Señoría Ilustrísima tomarla, formaliza a su favor esta
escritura, de la cual quieren se le den las copias que Su Señoría
Ilustrísima pida, sin que para darlas se requiera auto de Juez, ni
citación de parte, con la que sin otro auto de aprehensión ni
aceptación o de ser visto haber tomado, aprehendido o
transfiriéndose en Su Señoría Ilustrísima su posesión, y pleno
dominio. Y declaran que aunque estiman en dos mil pesos esta cesión
y donación, no es inmensa, y por consiguiente reprobada por
derecho; y se obligan a no revocarla, y sí lo hicieren no valga, y
sea visto por lo mismo haberla formalizado con mayores vínculos y
estabilidad, añadiendo fuerza a fuerza y contrato a contrato. En
cuyo testimonio así lo eligieron, otorgaron y firmaron, siendo
testigos don José Vicente Salinas, Pedro Muñoz y José María
Hidalgo, vecinos, doy fe. " JOSE MARÍA LOZANO
PERALTA MALDONADO DE MENDOZA- JORGE TADEO LOZANO Y MANRIQUE-
Antonio Joaquín Sánchez.
Escribano Real Público del numero." Como la concesión de la dispensa se demorase, el Marqués
escribió la siguiente carta al Ilustrísimo señor Arzobispo: " Vuelvo a molestar a Useñoría Ilustrísima,
suplicándole se digne despachar la dispensa que tiene impetrada de
Useñoría Ilustrísima mi hermano cada día crece mí angustia y
aflicción y no puedo dar a Useñoría Ilustrísima una prueba más
convincente de lo necesario que considero dicha, dispensa, sino el
que no obstante los notorios atrasos de mi casa, me allano a
contribuir con la cantidad de dos mil pesos para dotes de niñas
pobres de la enseñanza y seiscientos pesos para ornamentos o uno y
otro o para lo que Useñoría Ilustrísima le parezca más oportuno.
También cedo a Useñoría Ilustrísima el derecho que tengo a la agua
que va al pueblo de Bogotá, el cual no enajenaría en otras
circunstancias por cantidad de dos mil pesos, y esta cesión es con
la circunstancia de que pueda Useñoría Ilustrísima disponer de ella
o en favor de los vecinos del¿ mencionado pueblo, o de quien tenga
por conveniente. Y para evitar discusiones se deben advertir cuatro
cosas en esta donación: primera, que en ella no se perjudique el
mayorazgo, por ser dicha agua una mejora hecha por mi difunto
padre; segunda, que en donde dice la escritura que sea de cuenta de
los agraciados el componer la acequia que conduce la agua, debe
entenderse solamente el ramal que sale del cauce principal y
provee al pueblo de Bogotá; tercera, que en caso de seca se ha de
compartir la agua de modo que vayan dos terceras partes al
Novillero y una a Bogotá, y últimamente, que respecto a que me
obligo a, conservar el agua en el estado actual, puede Useñoría
Ilustrísima, si gusta, nombrar un sujeto seguro que lo examine y
vea; pero con la advertencia de que ahora por las muchas lluvias
que han ocurrido en estos días. deberá haber más aguas que las que
regularmente corren. " Igualmente remito a Useñoría Ilustrísima esos dos
lienzos preciosos para que los emplee en lo que fuere de su agrado;
y le suplico se compadezca de mi hermano y le conceda la dispensa
qué hace tanto tiempo que solicita. " Dios guarde la vida de Useñoría Ilustrísima por muchos
años. " Santafé, diez y nueve de junio de mil setecientos
noventa y nueve. " Ilustrísimo señor. "JOSÉ MARÍA LOZANO DE
PERALTA' El señor Martínez Compañón aceptó la donación, concedió la
dispensa y cedió por escritura pública al pueblo de Funza el
derecho del agua; pero como don Jorge había ocurrido también a Roma
en solicitud de la dispensa, vino ésta cuando ya estaba casado, y
con este fundamento el Marqués se arrepintió de su donación y
entabló un pleito contra el Distrito de Funza, el cual sentenció la
Audiencia Española en contra del Marqués. Más tarde, en 1835, el
doctor José Joaquín Gómez Hoyos (que se casó con la Marquesa doña
María Tadea, cuando quedó viuda por haber sido fusilado en 1817 don
Jorge Tadeo), quiso privar al pueblo del agua y se entabló un nuevo
pleito, que decidió en última instancia el Tribunal del Distrito de
Cundinamarca en 1839, en favor del pueblo. Es de advertir que el agua que llega a éste, hoy es una
pequeña parte de la que le corresponde.
4 Debe no
confundirse con otro dominicano del mismo nombre que fue enviado a
Santa Marta por el Rey como protector de los indios, y que fue el
primer Obispo de aquella Diócesis.
5 Don fray Juan de
Ladrada (y no del Adrada, o de la Drada, como se encuentra en los
diferentes autores), natural de Granada, en España, fue Cura
doctrinero de Suesca y de Funza, Vicario General de la Religión
Dominicanaen el Nuevo Reino de Granada, Lector de Sagrada Escritura
y Teología en Santafé. En 1596 fue a Cartagena de Obispo de
aquella Diócesis, reedificó la Catedral, ayudó a la fundación del
Colegio de Padres Regulares de la Compañía y a la de los agustinos
descalzos en el cerro de La Popa, visitó repetidas veces su
Obispado y murió en 1613. Algunos años después de su muerte se
halló su cadáver incorrupto y que no despedía mal olor; y era tal
la fama de su santidad en Cartagena, que el pueblo se agolpó a
recoger reliquias de su querido Pastor.
6 Alcedo dice que el
Padre Zamora escribió una crónica muy interesante, de la cual no se
conserva más noticia que ésta (no lo confunde con el autor de la
Historia de la Provincia de San Antonino).
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