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Chipaque
Une
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Cáqueza
Quetame
Fómeque
Choachí
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Mosquera
Funza
Cota
Suba
Engativá
De Túquerres a Tumaco
Noticias de Pasto
El Sur de Colombia y el Ecuador
Importancia Militar  del Sur
Importancia Comercial del Sur
Riquezas Naturales, Agrícola y Manufacturera del Sur
Guatavita
Sesquilé
Chocontá
Guateque
Garagoa
De Guateque a Tunja
Tunja
Leiva
De Leiva a Chiquinquirá
Chiquinquirá
En el Ferrocarril de Girardot
Girardot
Honda
Ferrocarril de Puerto Wilches
Escándalos en el Rió Magdalena
Impresiones de Antioquia
Los Progresos de Medellín
Sopetrán
Liborina
Antioquia
El Ferrocarril de Amagá y la Población de Caldas
Amagá
Titiribí
Concordia
Salgar
Bolívar
Andes
Jardín
Jericó
Támesis
Valparaíso
Caramanta
Ríosucio y Supía
Anserma
Santa Bárbara
Fredonia
Copacabana y don Matías
Santa Rosa de Osos
Entreríos
Yarumal
Ituango
San Andrés
Angostura
Campamento
Anorí
Carolina
Amalfi
Remedios
Segovia
Yolombó
San Roque
Santo Domingo
MOSQUERA

 Señor Secretario de Gobierno del Departamento-Presente.

    A las siete de la noche del día 18 terminamos la visita de Madrid, y esa misma hora emprendimos marcha para Mosquera, Distrito situado a poco más de medio miriámetro al sureste de aquél por la carretera nacional.

     Mosquera no es siquiera viceparroquia, y hace parte del Curato de Funza. En un Distrito de poca extensión, creado por Decreto de 27 de septiembre de 1861, dictado en Funza por el Gobernador del Estado Soberano de Cundinamarca, señor General Justo Briceño y firmado por el señor don José María Vergara y Vergara como Secretario. El artículo 6. de este Decreto señala los límites muy vagamente, así: "Los límites del Distrito de Mosquera serán hasta las haciendas de Quito y San Jorge, por el Este y Oeste; hasta el puente de Balsillas por el Sur, y por el Norte, hasta la mitad del camino que va de Panza al Distrito de Mosquera." Ese mismo Decreto mandó expropiar los terrenos suficientes para el área de población, cuyo precio debía ser reconocido como deuda del Estado ; pero la Asamblea Constituyente reunida en Funza en 1862, al reconocer el Distrito, por medio de la Ley de 11 de septiembre (firmada por el doctor Manuel Ancízar), dispuso que esta entidad pagara con sus propias rentas lo que se debiera con tales expropiaciones.

     También dispone el Decreto : " Los solares que se demarquen en el área de población del Distrito de Mosquera se darán en propiedad a todo el que edifique de tapia y teja dentro del término de un año. El poblador que no edifique dentro del término fijado, perderá el derecho adquirido para la adjudicación." Lo dispuesto en este artículo no se ha cumplido sino en una mínima parte, y como aún hay solares adjudicados en que no se ha edificado, aconsejamos que se concediese por el Concejo una prórroga de seis meses para edificar, y que si así no se hace, el Distrito vuelva a tomar posesión de esos solares.

     Por la Ley 13 de febrero de 1865, expedida en Bogotá por la Asamblea Constituyente, firmada por el General Daniel Aldana y sancionada por el General Rafael Mendoza como Presidente del Estado se fijaron los siguientes límites al Distrito de Mosquera : " Al Este, el río de Funza, desde el Puentegrande 1 hasta el de Canoas, y desde Tresesquias hasta la ciénaga que limita con la hacienda de Quito: al Sur desde el puente de Canoas hasta encontrar el río Bojacá, pasaron por las casas de la hacienda de La Herrera, siguiendo su curso hasta su confluencia con el río Balsillas ; al Oriente, desde dicha confluencia aguas arriba, hasta el puente de Balsillas, volviendo por el camellón hasta donde se encuentra el callejón de La Hélida, siguiendo hasta la casa de Anacleto Olalla, comprendiendo el potrero llamado Santa Lacia; al Norte, desde esta casa, línea recta por la estancia de Pedro Hernández, a dar con la zanja llamada de José Hernández, y prologándola hasta la ciénaga que limita a Quito, volviendo al puente de Tresesquinas, y de este punto hasta encontrar a Puentegrande en donde se cierra el territorio."

    Los terrenos comprendidos en estos límites son horizontales, muy ricos, y están destinados a cría y ceba de ganado vacuno o al cultivo de maíz, trigo, papa y cebada. Una parte considerable de ellos está convertida en pantanos poco utilizables por ahora.

     El Distrito de Mosquera, que hace parte de la Provincia de Bogotá, dista de esta capital poco menos de dos miriámetros. En 1870 tenía 1,647 habitantes, y según el censo de 1884, 1,093 ; su altura sobre el nivel del mar es de 2,570 metros; temperatura, 13°: y su riqueza está avaluada en el catastro de 1880 en $ 700.600.

      Está dividido en cinco partidos ; al Centro, el área ; al Norte, Serrezuelita y Sietetrojas, y al Sur, San José y Novillero.

      Está bañado por los ríos Funza y Serrezuela, por el Este y el Oeste, respectivamente, los cuales en sus grandes avenidas producen inundaciones de mucha consideración, especialmente en los meses de abril, octubre y noviembre, las cuales dañan con frecuencia los caminos públicos, y aun han llegado a poner en inminente peligro el poblado; y en parte son responsables de estos daños los hacendados, porque para defender sus haciendas han hecho terraplenes o camellones que represan las aguas cuando éstas no encuentran fácil salida por su cauce natural.

     Está atravesado por el camino de Occidente, que va de Bogotá a Facatativá, y por el que de Zipaquirá conduce a La Mesa. Además, del punto llamado Tresesquinas parte otro camino para Funza: del Charco otro que va a unirse al que conduce a Subachoque y La Vega; y otro que parte del camino nacional del Norte para la vereda de Sietevueltas.

     La cabecera, situada casi en el centro del Distrito, en la confluencia de los caminos nacionales de Occidente, Norte y Sur, en el punto que en otro tiempo se llamó Cuatroesquinas, y en terrenos horizontales que pertenecieron a los señores Mauricio Rizo, Ciriaco, José María Hernández y José María Hurtado, en un poblado de mal aspecto, pero en bastante animación en los lugares de estación de los carruajes. Se compone de 16 manzanas, con 10 calles, 77 casas con solares cercados de ellas 12 de teja y 2 altas ; tendrá unos 350 habitantes.

     Sus edificios públicos son : la casa consistorial, la escuela de niñas y la capilla. Esta es pequeña y se conserva en buen estado, pero carece de paramentos, y su bautisterio se halla desmantelado. La casa consistorial es alta, de teja y regularmente cómoda, como con frecuencia se  ha destinado para cuartel, ha sido muy maltratada; sin embargo de que  encontramos allí medio Batallón Ayacucho acuartelado, se hallaba aseada, por el interés que en ello toman sus Jefes.

     La plaza tiene unos 80 metros por lado, y está rodeada de eucaliptos.

     La cabecera es pobre en aguas potables, y se provee de la misma  que viene a Funza desde Serrezuela.

     Los vientos reinantes son los de Sureste y Suroeste ; aquellos secos y éstos lluviosos.

     No hay mercado público, y se recomendó establecerlo por medio de  un acuerdo del Concejo.

     No se ha establecido el matadero público, y por consiguiente no se cobran los 50 centavos a que tiene derecho el Distrito: se mandó establecerlo.

     Hay allí un hotel 2 muy regularmente servido, y otro en el punto

de Tresesquina. El señor Ezequiel Morales tiene establecida una fábrica de carruajes y de máquinas de prensar pasto y de trillar. Hay además dos agencias de carruajes.

      Los productos del Distrito y la alimentación de sus vecinos son los  mismos de Facatativá y Madrid. Estos son morales y laboriosos, aunque en la cabecera no dejan de verse escándalos, promovidos especialmente por los pasajeros.

      No se sabe a punto fijo cuál es el número de defunciones, porque losmuertos son llevados a Funza, cabecera de la parroquia.

      El día 19 practicamos las visitas oficiales. La Alcaldía está servidapor el señor Lorenzo Fonseca y su Secretario es el señor Vicente Trompa, No se asentó la respectiva diligencia porque no se lleva el libro de  visitas, pues hasta ahora no había hecho allí una sola ninguna de las autoridades superiores. El señor Alcalde y su Secretario nos aseguraron que ellos habían hecho visitas en las oficinas subalternas, pero deello no hay constancia.

      El de posesión de empleados está bien llevado.

      El copiador de comunicaciones sólo tiene ocho del año de 1887

      El de ordenaciones sobre el tesoro del Distrito se lleva con pulcritud, pero no con buen orden.

      El de cauciones de policía no está tan aseado como los anteriores

      No se han abierto los demás libros que manda la ley, porque el  Concejo no ha apropiado la partida necesaria. Se ordenó comprar los  cuadernos y abrir esos libros.

      No se cobra la contribución por trabajo personal subsidiario ; se ordenó al señor Alcalde formar la lista de los vecinos y pasaría al Concejo Municipal, para que esta corporación establezca la contribución.  Al producto de ésta debe emplearse en hacer un camellón en la bocatoma para impedir la inundación del poblado, y en poner agua potable en  la cabecera.

      No tiene más rentas el Distrito que los $ 721-75 que ; le corresponden por la contribución directa, y unos $ 25 que produce el coso Este es seguro.

      Se aconsejó establecer una pequeña contribución sobre las muchas chicherías que hay en el Distrito.

     Los archivos, escasos y sin importancia, no tienen índice y se indicó el modo de formarlo. 

     El mueblaje de la oficina se compone de dos mesas, dos estantes y cuatro taburetes. No tiene los útiles de escritorio necesarios De leyes y códigos está bien provista.

     Los señores Fonseca y Trompa son empleados recomendables por su consagración y demás buenas cualidades de que están adornados

     La visita del Concejo Municipal no se practicó porque no estaba Reunido.

     El mismo día hicimos las demás visitas.

     La escuela de varones, regentada por el señor Clodomiro Sierra se halla establecida en un galón cómodo en la plata baja de la casa consistorial. No tiene solar apropiado para recreo y para excusados, ni suficientes bancos, textos, mueblaje, mapas, ni útiles de escritorio. Hay 65  niños matriculados, y asisten todos con puntualidad. El Inspector Provincial había practicado una sola visita desde que se abrió la escuela Fueron examinados algunos niños, y quedamos complacidos de su aprovechamiento.

     El local de la escuela de niñas es de teja, cómodo y aseado, y tiene habitación para la Directora, que lo es la señorita Ana María Ortega. Hay matriculadas 37 niñas, y asisten sólo 28. El libro de matrículas no se había abierto, y estaba apenas en borrador. El diario no se lleva porque el Inspector, en una visita que había practicado, aconsejó a la señorita Directora no abrirlo hasta abril. No hay mueblaje, ni textos, ni útiles de escritorio suficientes. Tiene un solar cómodo, y se está estableciendo un jardín. El examen que se hizo de Geografía e Historia Patria fue sustentado por las niñas con lucimiento, a pesar de que la escuela sólo se abrió el 1° de marzo.

    La Oficina Telegráfica, situada en una pieza baja de la casa consistorial, está servida, por la señorita Lucrecia López, quien tomó posesión del empleo el 1.° del corriente mes. Los archivos están muy desarreglados. Durante los 17 primeros días del mes se recibieron 62 telegramas de particulares, por valor de $ 13-30, y 27 oficiales; y se habían transmitido 70 de particulares, por valor de $ 16-50, y 47 oficiales. El Inspector del ramo había hecho una visita el día 15. No había nada de útiles de escritorio.

    Los vecinos de Madrid se quejan de la demora que sufren los telegramas de Honda, pues tienen que venir primero a Bogotá y de aquí se transmiten a aquella población por la línea de La Mesa, que es la que tiene estación allí.

    Señor Secretario.

  RUFINO GUTIÉRREZ-Ernesto Restrepo, Secretario ad hoc.

 

1 M.L. ****dice (journal de Phisique d'Histoire Naturelle,  noviembre 1785) que la platina separada del oro por medio de la operación conocida con el nombre de apartado, es arrojada en presencia de testigos por los Oficiales reales al río de Bogotá, que pasa a dos leguas de Santafé, y al del Cauca, que pasa a una legua de Popayán.  (Valmont, Bomare. Dictionnaire d'Histoire Naturelle, t. 11, page 154 Lyon, 1791).   2  En este mismo lugar existía una fonda desde el siglo pasado, en la cual se hospedó el Virrey Ezpeleta en septiembre de 1796, cuando se vino precipitadamente de Guaduas, por habérsele dado noticia de que en Bogotá estiban calando las disociadoras ideas de la revolución francesa y principiaban a hacerse ya algunas publicaciones. El Virrey llegó a la venta solo, pidió chocolate o cualquiera otra cosa de comer, le contestaron que no había nada, y se tendió a descansar sobre un cuero.      En este mismo sitio, en casa de doña María González, escondió por aquella misma época Nariño las obras de Voltaire, Rousseau, Rainal, etc., cuando fue perseguido por sus publicaciones.

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