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De Túquerres a Tumaco
Noticias de Pasto
El Sur de Colombia y el Ecuador
Importancia Militar  del Sur
Importancia Comercial del Sur
Riquezas Naturales, Agrícola y Manufacturera del Sur
Guatavita
Sesquilé
Chocontá
Guateque
Garagoa
De Guateque a Tunja
Tunja
Leiva
De Leiva a Chiquinquirá
Chiquinquirá
En el Ferrocarril de Girardot
Girardot
Honda
Ferrocarril de Puerto Wilches
Escándalos en el Rió Magdalena
Impresiones de Antioquia
Los Progresos de Medellín
Sopetrán
Liborina
Antioquia
El Ferrocarril de Amagá y la Población de Caldas
Amagá
Titiribí
Concordia
Salgar
Bolívar
Andes
Jardín
Jericó
Támesis
Valparaíso
Caramanta
Ríosucio y Supía
Anserma
Santa Bárbara
Fredonia
Copacabana y don Matías
Santa Rosa de Osos
Entreríos
Yarumal
Ituango
San Andrés
Angostura
Campamento
Anorí
Carolina
Amalfi
Remedios
Segovia
Yolombó
San Roque
Santo Domingo

El exterior de la iglesia en de mal aspecto, pero su interior es alegre, y se halla aseada; tiene suficiente amplitud. El coro en bueno, pero no tiene escalera. El púlpito es una obra de talla de bastante mérito; probablemente perteneció a la iglesia de Santo Domingo, de Bogotá. Él altar mayor, de construcción moderna, fue hecho en tiempo del doctor Isaac Guerrero, y es sencillo y bonito. Tiene en construcción una buena sacristía, y posee un regular reloj de campana, regalado por don Pedro Fernández Madrid. En la capilla de la derecha, dedicada al patrono de la parroquia, San Francisco de Paula, hay un cuadro del santo bastante bueno, del pincel de Figueroa. Fuera de este cuadro no encontramos de mérito allí más que uno de San Rafael, otro de San Lorenzo y otro del Señor del Despojo, que tiene muy buena expresión.

     El cementerio se halla situado a conveniente distancia y en buena dilección, al pie del cerro, Cerca hay algunos pantanos que debieran cegarse con la tierra y demás desperdicios de las canteras que hay a pocos metros de allí. Es este campo santo bonito, pero pequeño, y se halla bien cercado, aunque muy lleno de malezas el jardín. Tiene una galería de bóvedas, entre las que encontramos la del notable colombiano don Pedro Fernández Madrid, la de su esposa doña Vicenta Martínez y la  de su fiel criada Transita Ospina, quien perdió la vida junto con su virtuosa señora en el río Serrezuela, por salvarla. La capilla del cementerio, diminuta, está en buen estado y aseada: posee varios cuadros y estatuas, no del todo malos, entre aquellos uno de las Animas, de grandes dimensiones, colocado en el altar, con esta inscripción :

     Isose este cuadro á las devocionez de D. José Chiusaque y Andrés Nisho, siendo Cura y Vicario de este pueblo el Bell. Aug. de Herrera Céspedes.

    En la cabecera parten tres caminos, todos ellos carreteros: el del Sur que va a La Mesa, y el cual se debe no mucha parte a los esfuerzos del señor Baltasar Gil; el del Norte, que conduce a Tenjo, y el que guía a La Vega; el camino de Occidente, que pasa por el extremo norte de la población, y está separado de ésta por el río, sobre el cual hay un buen puente de madera con estribos de cal y canto, que fue construido en 1872. Las aguas de este río son muy celebradas desde el tiempo de laColonia, según lo hemos visto en Alcedo.

     A la vera del camino de Occidente estaba arreglando el señor Diego Otero un cómodo hotel con treinta piezas para el servicio del público.

      Los señores Eudoro y Absalón Quijano tienen establecida y perfectamente organizada una agencia de toda clase de carruajes, y el señor Gerardo González principiaba a abrir una botica.

      A poca distancia hay dos grandes establecimientos de importancia; el molino del señor Julián Escallón y la fábrica de cerveza del General  Antonio B. Cuervo. El molino de trigo, movido por agua traída del río  Serrezuela desde la distancia de miriámetro y medio, fue montado por  el señor Domingo Alvarez, y muele diariamente de veinticinco a treinta  cargas de trigo. Los trabajos están muy bien organizados, y se notan  en él orden y aseo en todo. Allí mismo se fabrican carros muy sólidos  y cómodos para el servicio, y máquinas para prensar punto, por modelos extranjeros. La cervecería del doctor Cuervo no pudimos visitarla,pero sabemos que está muy bien organizada, que produce un considerable número de litros de cerveza, y que de ella se proveen para el consumo gran número de poblaciones de la Sabana hasta Zipaquirá. También es llevada esta bebida que produce el doctor Cuervo hasta La Mesa, Villeta, Guaduas y aun Honda. En los alrededores de la fábricase siembran actualmente árboles y plantas estimados, que su dueño envía desde Europa.

      El mercado de Madrid se celebra los domingos y es suficientementeprovisto. 

      Debido a la excelencia de sus aguas, a la buena índole del vecindario y a la expedición de la comunicación con Bogotá, Madrid es el lugar de veraneo más concurrido que tiene la meseta del Punza, y no lo es más por falta de habitaciones para todas las familias que las solicitan. Es sensible que no se hayan reconstruido todas las nueve casas que en 29 de junio de 1877 fueron destruidas por un incendio.

    Practicadas las visitas oficiales, el día 18 registramos los archivos parroquiales, que no encontramos en muy buen estado, ni completos. El doctor Telésforo Ardila, al posesionarse del Curato de 1871, dijo en una diligencia que dejó asentada en los libros, que todo lo encontró allí en el mayor desorden, que faltaban partidas, etc.

     La primera firma que se encuentra en los libros es la del bachiller Agustín de Herrera Céspedes, quien sirvió el Curato de 1665 a 1701. En su época, el 19 de septiembre de 1697, visitó la parroquia el Ilustrísimo señor Arzobispo don fray Ignacio de Urbina. El 29 de junio de 1704 tomó posesión del Curato el doctor Felipe Ortiz Manosalvas, y permaneció allí hasta 1726 ; en 1709 hizo la visita el Ilustrísimo señor  Arzobispo señor don Francisco Cossio y Otero; en 1719 el Ilustrísimo señor Arzobispo don Francisco Rincón. De 1726 a 1766 fue Cura el doctor don Jacinto Boque Salgado de Subieta, en su época, en 1736, se estableció la Cofradía de San Francisco de Paula, que no existe hoy, y en 1757 hizo la visita pastoral el Ilustrísimo señor don Francisco Javier Arauz. De 1766 a 1770 el doctor Ignacio de Salazar; de 1770 a 1772, el doctor Vicente Cáceres Sanguino, quien permutó el 5 de mayo de 1772 con el doctor don Ignacio José de Nava y Nieto; al año siguiente entró a reemplazar a éste el doctor Manuel Agustín Guinea, quien permaneció allí hasta 1783; de 10 de enero de 1795 a 1809, doctor Bartolomé Joaquín de Guzmán y Solanilla ; en 1809, doctor Pedro José Pérez de Páramo; 1812, doctor Antonio Barriga; 1813, doctor José Joaquín Cediel Lobo Guerrero; 1815 (1.° de octubre), doctor Marcelino Castro, quien al encargarse como Cura interino regaló los cuadernos necesarios para abrir los libros, y hace constar en uno de éstos que los regala compadecido de la miseria del Curato; 1817 a 1827, doctor José Cayetano Silva ; 1827 a 1830, doctor José Antonio de los Reyes ; 1830 a 1859, doctor Martín Montenegro ; 1860 (l.° de marzo), presbítero Antonio Mariano Acebedo ; 1865 (28 de septiembre) a 1871, doctor Pablo María Lozano; 1871 (18 de julio) a 1878, doctor Telésforo Ardila ; 1878 a 1885, presbítero Isaac Guerrero ; 1886 (marzo 3), presbítero Blas Lombana, que es el actual Cura, sacerdote de sanas costumbres, entusiasta por las mejoras materiales del poblado, estricto cumplidor de sus deberes y muy querido por sus feligreses.

    En 1700 hubo 16 nacimientos ; en 1800, 15 de indios y 31 de blancos, y en 1876, 71. En 1800 murieron 8 indios y 4 blancos, y en 1886, 38 vecinos, y hubo sólo dos matrimonios.

    Serrezuela y Tabio fueron repartidos en encomienda a don Antonio de Vergara Azoarate, Caballero de la Orden de Santiago, Alguacil Mayor  del Santo Oficio, Contador de la Real Hacienda de Antioquia y Zaragoza, Alguacil Mayor de la Real Cancillería y Tesorero de la Real Casa de Moneda, Regidor y Alcalde Ordinario do Bogotá, etc., hijo del Teniente General de Artillería y gran soldado en Flandes, Lombardía y Piamonte, don Francisco de Vergara Azcárate.

     A fines del siglo pasado tenía Serrezuela, según Alcedo, de setenta vecinos y otros tantos indios," quien agrega que " es de temperamento muy frío pero ameno, delicioso y abundante en todos los frutos de tierra fría."

    La Legislatura de Cundinamarca, en sus sesiones de 1875, y a petición de la Municipalidad de Serrezuela, le cambió este nombre por el de Madrid, que hoy conserva, en honor de don Pedro Fernández Madrid, muerto allí el 7 de febrero de aquel año.

     Permítanos el señor Secretario que le manifestemos cuáles son, a nuestro juicio, las causas eficientes del ningún progreso material e intelectual de casi todas las poblaciones de la Sabana, cercanas a la capital; pero no se crea que al hacer enumeración de estas causas es porque las hayamos encontrado todas en el Distrito de que tratamos ; siendo ésta la primera relación que hacemos de los pueblos pequeños que hemos visitado, aprovechamos la ocasión para darle cuenta de nuestras observaciones generales, lo que quizá no podamos hacer otro día por  cualquier circunstancia. También advertimos que hacemos apreciaciones generales y que prescindimos en absoluto de algunas honrosísimas excepciones que podrían presentársenos en todos y cada uno de los pueblos de esta meseta, de vecinos patriotas, desinteresados y llenos de todo linaje de virtudes cívicas y privadas: ya que ellos, no han sabido o no han querido imponerse en seis respectivos pueblos en beneficio del  común que sufran la pena de verse envueltos en la apreciación general que se hace de sus conciudadanos.

     Puede dividirse el vecindario de cada Distrito en tres secciones o clases sociales:  

     1.a Los grandes capitalistas.                  

     2.a Los propietarios menores,                            

     3.a Los proletarios los indios.

     La primera clase se compone de gente domiciliada en Bogotá, que  tiene valiosas haciendas en la Sabana, manejadas por su mayordomo, y que visita una o dos veces por semana, cuando va a pedir cuentas al administrador y a tomar noticia del estado de sus hatos, sementeras y cercos; para quienes es indiferente el progreso moral y material del poblado. Estos vecinos, por sus relaciones en la capital y por su posición pecuniaria, son a menudo nombrados Alcaldes o Concejales del Distrito; no aceptan el primer cargo por no tomarse el trabajo de ir los días de  mercado a oír las demandas y a administrar justicia, y por temor deenajenarse la voluntad de los propietarios menores: pero sí hacen valer sus influencias con del Gobierno para hacer nombrar autoridades a quienes puedan inclinar en favor de sus particulares intereses en la composición de ciertos cominos, decisión de controversias, etc.

     Aceptan el cargo de Concejales para no concurrir á las sesiones sino cuando tienen noticia de que hay algo recaudado de la contribución directa o del trabajo personal subsidiario, para hacer valer su poderoso voto en favor de la mejora del camino que interesa a su hacienda.  En elecciones no se mezclan, porque eso les aleja simpatías, y por consiguiente clientela en sus negocios. La instrucción publica les es indiferente porque sus hijos están en la capital en los colegios. El Cura  es para ellos bueno cuando les rinde parias. Sólo muestran interés por el pueblo, y entonces con entusiasmo, cuando tienen que reclamar contra algún desacato de las autoridades civiles o eclesiásticas de él.

     De esta clase social hay no pocos ejemplares de corruptores de las : jóvenes de las dos clases inferiores; lo que es más pernicioso todavía; de entre ellos hay algunos, que porque sus hijos se han dado a la disipación en la capital, creen que los corrigen enviándolos a la hacienda a  propagar enfermedades y a aprender vicios de toda clase.  La segunda clase, más numerosa que la anterior, se compone de vecinos del Distrito, blancos, mestizos e indios, entre los que se ven familias numerosas, muchas de ellas ejemplares en todo sentido; pero generalmente de allí salen los tenorios de parroquia, corruptores de toda india que por su gracia se distingue de las demás; los gamonales o caciques, gente despiadada, que esquilma a los infelices indios y abusa de  ellos sin misericordia; los matones, hombres de botella y revólver, que dan la ley en las chicherías de la comarca. De esta segunda clase, ignorante y escasa de nociones de moral, que es la conocida entre nosotros  con el calificativo de orejones salen necesariamente las autoridades del Distrito. Un Alcalde o un Juez es entonces el favorecedor de las demasías de los de la clase, por temor o por relaciones de parentesco y amistad, y un verdugo de los proletarios. Entre esos individuos hay estrechos vínculos de parentesco y amistad, por lo mismo que las familias son  muy numerosas, y a veces también se dividen en bandos originarios de profundas rivalidades personales, de disensiones de familia o de diferencias por intereses. Es una clase llena de envidia de las comodidades de que disfrutan los grandes hacendados y de desprecio hacia sus inferiores. Mandar a sus hijos a estudiar pocos años a la capital, de los cuales resulta un noventa y cinco por ciento que sólo aprenden vicios cortesanos y malas costumbres, y que para sostener unos y otros se ocupan casi exclusivamente en suscitar litigios que arruinan a las familias y perturban la. paz de los pueblos. Casi todos los individuos de esta clase viven en desmanteladas casas, muchas de ellas incómodas para  la habitación de La familia, pero con grandes departamentos para el servicio de las chicherías que en ellas tienen. De entre ellos surgen de cuando en cuando notables soldados y jefes tan abnegados Como entusiastas.

    La tercera, compuesta de indica, nos cuesta más dificultad clasificarla : no puede compararse con los parias, con los ilotas ni con los gitanos, porque aquellos carecen por completo del espíritu de cuerpo que a éstos animó: son desventurados seres desprovistos de inteligencia, de educación, de instrucción moral y religiosa y aun de buenos sentimientos; sin aspiraciones ; por quienes no se interesa nadie desde que el Gobierno español fue expulsado de esta tierra. Es ésta una raza completamente abyeca, que, tal vez por fortuna, va desapareciendo, debido a sus malos hábitos y a la falta de alimentación. En ella las familias son poco numerosas, no hay nociones de dignidad, su desaseo es incorregible; son rateros, entregados a la crápula y no estiman en lo mínimo el pudor ni la virtud de sus hijas. Una familia de indios vive en un rancho desabrigado; los padres se levantan temprano, desayunan a los hijos pequeños con un poco de harina de maíz con panela y agua, el padre y la madre se van a trabajar en la hacienda del amo, y no regresan al rancho hasta la noche, ambos ebrios, comúnmente maltratados por las riñas que entre sí han tenido; prepara la mujer la mazamorra para los hijos, que no han tomado alimento desde la mañana, y después se tienden confundidos padres, hijos y aun extraños en el suelo desnudo. De esta manera se crían en el más absoluto abandono, sin nociones de religión ni de moral y desprovistos aun de los afectos naturales: para ellos no existe hogar, y se desarrollan física y moralmente no como seres humanos sino como las plantas. Con esta vida no es de extrañar que la raza no se propague, pues muchachos criados de esta manera desde que necesitan el pecho de la madre, mueren al ser atacados por la primera enfermedad, o vegetan débiles e incapaces de perpetuar la especie  Otra de las causas que hace que el número de indios disminuya es el reclutamiento: los indios, poco amigos del matrimonio, una vez  que son enganchados en el ejército, casi nunca se casan ; y las indias parece que prefieren una dependencia criminal a la honesta vida del  matrimonio.

     Otras muchas causas impiden el progreso de las poblaciones vecinas a Bogotá, que es para ellas una bomba aspirante : casi todo joven de algunas aspiraciones o de mediana ilustración que en esos pueblos nace, viene a la capital en busca de mejor medio social y más amplio horizonte; y las muchachas, desesperadas por los malos tratamientos y peores ejemplos que reciben de sus padres, aprovechan la primera ocasión que se les presenta para huir de su lado y venir aquí a alquilarse en una casa o tienda o, a entregarse a la prostitución.

     En esos pueblos tiene poco prestigio la autoridad, a causa de que en veinte años de una dominación odiosa para ellos, se han acostumbrado a mirar a las autoridades que se les han impuesto como enemigos a quienes sólo deben obedecer cuando la fuerza bruta los obliga a ello; así es que aunque las autoridades de hoy día son aceptables para el pueblo, sólo tienen en éste el propio prestigio personal.

     Las rentas de estos Distritos, que casi no son otras que el derecho de coso y la contribución directa, han sido manejadas generalmente con descuido y aun con poca honradez.

    Los intereses de los partidos políticos en el resultado de una elección han matado el poder municipal y hecho que los límites de los Distritos sean variados constantemente; siendo hoy la división territorial de Cundinamarca de lo más irregular e inconveniente, y aun poco conocida, que casi en ninguno de ellos, ni en el mismo Gobierno, se sabe con precisión cuáles son las líneas divisorias de cada entidad.

    Por estas razones nos hemos permitido indicar verbalmente a usted y al señor Gobernador la conveniencia de eliminar muchos Distritos, y asimilarlos a barrios o partidos, haciendo algo parecido a, lo que han sido los Municipios del Cauca o el Distrito de Medellín, de manera que en cada uno de los poblados pequeños no existan más autoridades locales que el Alcalde y los Maestros de escuela, y que el Concejo Municipal, compuesto de los representantes de las distintas pequeñas entidades, resida en las ciudades o villas de alguna importancia.

    Para terminar agregaremos que estos pueblos son pobres, muy pobres, como Curatos, porque en ellos casi no se paga el diezmo.

    Señor Secretario.

 RUFINO GUTIÉRREZ - Ernesto Restrepo, Secretario ad hoc.

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