El exterior de la iglesia en de mal aspecto, pero su interior es
alegre, y se halla aseada; tiene suficiente amplitud. El coro en
bueno, pero no tiene escalera. El púlpito es una obra de talla de
bastante mérito; probablemente perteneció a la iglesia de Santo
Domingo, de Bogotá. Él altar mayor, de construcción moderna, fue
hecho en tiempo del doctor Isaac Guerrero, y es sencillo y bonito.
Tiene en construcción una buena sacristía, y posee un regular reloj
de campana, regalado por don Pedro Fernández Madrid. En la capilla
de la derecha, dedicada al patrono de la parroquia, San Francisco
de Paula, hay un cuadro del santo bastante bueno, del pincel de
Figueroa. Fuera de este cuadro no encontramos de mérito allí más
que uno de San Rafael, otro de San Lorenzo y otro del Señor del
Despojo, que tiene muy buena expresión.
El cementerio se halla situado a conveniente distancia y en
buena dilección, al pie del cerro, Cerca hay algunos pantanos que
debieran cegarse con la tierra y demás desperdicios de las canteras
que hay a pocos metros de allí. Es este campo santo bonito, pero
pequeño, y se halla bien cercado, aunque muy lleno de malezas el
jardín. Tiene una galería de bóvedas, entre las que encontramos la
del notable colombiano don Pedro Fernández Madrid, la de su esposa
doña Vicenta Martínez y la de su fiel criada Transita Ospina,
quien perdió la vida junto con su virtuosa señora en el río
Serrezuela, por salvarla. La capilla del cementerio, diminuta, está
en buen estado y aseada: posee varios cuadros y estatuas, no del
todo malos, entre aquellos uno de las Animas, de grandes
dimensiones, colocado en el altar, con esta inscripción :
Isose este cuadro á las devocionez de D. José Chiusaque y
Andrés Nisho, siendo Cura y Vicario de este pueblo el Bell. Aug. de
Herrera Céspedes.
En la cabecera parten tres caminos, todos ellos carreteros:
el del Sur que va a La Mesa, y el cual se debe no mucha parte a los
esfuerzos del señor Baltasar Gil; el del Norte, que conduce a
Tenjo, y el que guía a La Vega; el camino de Occidente, que pasa
por el extremo norte de la población, y está separado de ésta por
el río, sobre el cual hay un buen puente de madera con estribos de
cal y canto, que fue construido en 1872. Las aguas de este río son
muy celebradas desde el tiempo de laColonia, según lo hemos visto
en Alcedo.
A la vera del camino de Occidente estaba arreglando el
señor Diego Otero un cómodo hotel con treinta piezas para el
servicio del público.
Los señores Eudoro y Absalón Quijano tienen establecida y
perfectamente organizada una agencia de toda clase de carruajes, y
el señor Gerardo González principiaba a abrir una botica.
A poca distancia hay dos grandes establecimientos de
importancia; el molino del señor Julián Escallón y la fábrica de
cerveza del General Antonio B. Cuervo. El molino de trigo, movido
por agua traída del río Serrezuela desde la distancia de
miriámetro y medio, fue montado por el señor Domingo Alvarez, y
muele diariamente de veinticinco a treinta cargas de trigo. Los
trabajos están muy bien organizados, y se notan en él orden y aseo
en todo. Allí mismo se fabrican carros muy sólidos y cómodos para
el servicio, y máquinas para prensar punto, por modelos
extranjeros. La cervecería del doctor Cuervo no pudimos
visitarla,pero sabemos que está muy bien organizada, que produce un
considerable número de litros de cerveza, y que de ella se proveen
para el consumo gran número de poblaciones de la Sabana hasta
Zipaquirá. También es llevada esta bebida que produce el doctor
Cuervo hasta La Mesa, Villeta, Guaduas y aun Honda. En los
alrededores de la fábricase siembran actualmente árboles y plantas
estimados, que su dueño envía desde Europa.
El mercado de Madrid se celebra los domingos y es
suficientementeprovisto.
Debido a la excelencia de sus aguas, a la buena índole del
vecindario y a la expedición de la comunicación con Bogotá, Madrid
es el lugar de veraneo más concurrido que tiene la meseta del
Punza, y no lo es más por falta de habitaciones para todas las
familias que las solicitan. Es sensible que no se hayan
reconstruido todas las nueve casas que en 29 de junio de 1877
fueron destruidas por un incendio.
Practicadas las visitas oficiales, el día 18 registramos los
archivos parroquiales, que no encontramos en muy buen estado, ni
completos. El doctor Telésforo Ardila, al posesionarse del Curato
de 1871, dijo en una diligencia que dejó asentada en los libros,
que todo lo encontró allí en el mayor desorden, que faltaban
partidas, etc.
La primera firma que se encuentra en los libros es la del
bachiller Agustín de Herrera Céspedes, quien sirvió el Curato de
1665 a 1701. En su época, el 19 de septiembre de 1697, visitó la
parroquia el Ilustrísimo señor Arzobispo don fray Ignacio de
Urbina. El 29 de junio de 1704 tomó posesión del Curato el doctor
Felipe Ortiz Manosalvas, y permaneció allí hasta 1726 ; en 1709
hizo la visita el Ilustrísimo señor Arzobispo señor don Francisco
Cossio y Otero; en 1719 el Ilustrísimo señor Arzobispo don
Francisco Rincón. De 1726 a 1766 fue Cura el doctor don Jacinto
Boque Salgado de Subieta, en su época, en 1736, se estableció la
Cofradía de San Francisco de Paula, que no existe hoy, y en 1757
hizo la visita pastoral el Ilustrísimo señor don Francisco Javier
Arauz. De 1766 a 1770 el doctor Ignacio de Salazar; de 1770 a 1772,
el doctor Vicente Cáceres Sanguino, quien permutó el 5 de mayo de
1772 con el doctor don Ignacio José de Nava y Nieto; al año
siguiente entró a reemplazar a éste el doctor Manuel Agustín
Guinea, quien permaneció allí hasta 1783; de 10 de enero de 1795 a
1809, doctor Bartolomé Joaquín de Guzmán y Solanilla ; en 1809,
doctor Pedro José Pérez de Páramo; 1812, doctor Antonio Barriga;
1813, doctor José Joaquín Cediel Lobo Guerrero; 1815 (1.° de
octubre), doctor Marcelino Castro, quien al encargarse como Cura
interino regaló los cuadernos necesarios para abrir los libros, y
hace constar en uno de éstos que los regala compadecido de la
miseria del Curato; 1817 a 1827, doctor José Cayetano Silva ; 1827
a 1830, doctor José Antonio de los Reyes ; 1830 a 1859, doctor
Martín Montenegro ; 1860 (l.° de marzo), presbítero Antonio Mariano
Acebedo ; 1865 (28 de septiembre) a 1871, doctor Pablo María
Lozano; 1871 (18 de julio) a 1878, doctor Telésforo Ardila ; 1878 a
1885, presbítero Isaac Guerrero ; 1886 (marzo 3), presbítero Blas
Lombana, que es el actual Cura, sacerdote de sanas costumbres,
entusiasta por las mejoras materiales del poblado, estricto
cumplidor de sus deberes y muy querido por sus feligreses.
En 1700 hubo 16 nacimientos ; en 1800, 15 de indios y 31 de
blancos, y en 1876, 71. En 1800 murieron 8 indios y 4 blancos, y en
1886, 38 vecinos, y hubo sólo dos matrimonios.
Serrezuela y Tabio fueron repartidos en encomienda a don
Antonio de Vergara Azoarate, Caballero de la Orden de Santiago,
Alguacil Mayor del Santo Oficio, Contador de la Real Hacienda de
Antioquia y Zaragoza, Alguacil Mayor de la Real Cancillería y
Tesorero de la Real Casa de Moneda, Regidor y Alcalde Ordinario do
Bogotá, etc., hijo del Teniente General de Artillería y gran
soldado en Flandes, Lombardía y Piamonte, don Francisco de Vergara
Azcárate.
A fines del siglo pasado tenía Serrezuela, según Alcedo, de
setenta vecinos y otros tantos indios," quien agrega que "
es de temperamento muy frío pero ameno, delicioso y abundante en
todos los frutos de tierra fría."
La Legislatura de Cundinamarca, en sus sesiones de 1875, y a
petición de la Municipalidad de Serrezuela, le cambió este nombre
por el de Madrid, que hoy conserva, en honor de don Pedro Fernández
Madrid, muerto allí el 7 de febrero de aquel año.
Permítanos el señor Secretario que le manifestemos cuáles
son, a nuestro juicio, las causas eficientes del ningún progreso
material e intelectual de casi todas las poblaciones de la Sabana,
cercanas a la capital; pero no se crea que al hacer enumeración de
estas causas es porque las hayamos encontrado todas en el Distrito
de que tratamos ; siendo ésta la primera relación que hacemos de
los pueblos pequeños que hemos visitado, aprovechamos la ocasión
para darle cuenta de nuestras observaciones generales, lo que quizá
no podamos hacer otro día por cualquier circunstancia. También
advertimos que hacemos apreciaciones generales y que prescindimos
en absoluto de algunas honrosísimas excepciones que podrían
presentársenos en todos y cada uno de los pueblos de esta meseta,
de vecinos patriotas, desinteresados y llenos de todo linaje de
virtudes cívicas y privadas: ya que ellos, no han sabido o no han
querido imponerse en seis respectivos pueblos en beneficio
del común que sufran la pena de verse envueltos en la apreciación
general que se hace de sus conciudadanos.
Puede dividirse el vecindario de cada Distrito en tres
secciones o clases sociales:
1.a Los grandes capitalistas.
2.a Los propietarios menores,
3.a Los proletarios los indios.
La primera clase se compone de gente domiciliada en Bogotá,
que tiene valiosas haciendas en la Sabana, manejadas por su
mayordomo, y que visita una o dos veces por semana, cuando va a
pedir cuentas al administrador y a tomar noticia del estado de sus
hatos, sementeras y cercos; para quienes es indiferente el progreso
moral y material del poblado. Estos vecinos, por sus relaciones en
la capital y por su posición pecuniaria, son a menudo nombrados
Alcaldes o Concejales del Distrito; no aceptan el primer cargo por
no tomarse el trabajo de ir los días de mercado a oír las demandas
y a administrar justicia, y por temor deenajenarse la voluntad de
los propietarios menores: pero sí hacen valer sus influencias con
del Gobierno para hacer nombrar autoridades a quienes puedan
inclinar en favor de sus particulares intereses en la composición
de ciertos cominos, decisión de controversias, etc.
Aceptan el cargo de Concejales para no concurrir á las
sesiones sino cuando tienen noticia de que hay algo recaudado de la
contribución directa o del trabajo personal subsidiario, para hacer
valer su poderoso voto en favor de la mejora del camino que
interesa a su hacienda. En elecciones no se mezclan, porque eso
les aleja simpatías, y por consiguiente clientela en sus negocios.
La instrucción publica les es indiferente porque sus hijos están en
la capital en los colegios. El Cura es para ellos bueno cuando les
rinde parias. Sólo muestran interés por el pueblo, y entonces con
entusiasmo, cuando tienen que reclamar contra algún desacato de las
autoridades civiles o eclesiásticas de él.
De esta clase social hay no pocos ejemplares de corruptores
de las : jóvenes de las dos clases inferiores; lo que es más
pernicioso todavía; de entre ellos hay algunos, que porque sus
hijos se han dado a la disipación en la capital, creen que los
corrigen enviándolos a la hacienda a propagar enfermedades y a
aprender vicios de toda clase. La segunda clase, más numerosa que
la anterior, se compone de vecinos del Distrito, blancos, mestizos
e indios, entre los que se ven familias numerosas, muchas de ellas
ejemplares en todo sentido; pero generalmente de allí salen los
tenorios de parroquia, corruptores de toda india que por su gracia
se distingue de las demás; los gamonales o caciques, gente
despiadada, que esquilma a los infelices indios y abusa de ellos
sin misericordia; los matones, hombres de botella y revólver,
que dan la ley en las chicherías de la comarca. De esta segunda
clase, ignorante y escasa de nociones de moral, que es la conocida
entre nosotros con el calificativo de orejones salen
necesariamente las autoridades del Distrito. Un Alcalde o un Juez
es entonces el favorecedor de las demasías de los de la clase, por
temor o por relaciones de parentesco y amistad, y un verdugo de los
proletarios. Entre esos individuos hay estrechos vínculos de
parentesco y amistad, por lo mismo que las familias son muy
numerosas, y a veces también se dividen en bandos originarios de
profundas rivalidades personales, de disensiones de familia o de
diferencias por intereses. Es una clase llena de envidia de las
comodidades de que disfrutan los grandes hacendados y de desprecio
hacia sus inferiores. Mandar a sus hijos a estudiar pocos años a la
capital, de los cuales resulta un noventa y cinco por ciento que
sólo aprenden vicios cortesanos y malas costumbres, y que para
sostener unos y otros se ocupan casi exclusivamente en suscitar
litigios que arruinan a las familias y perturban la. paz de los
pueblos. Casi todos los individuos de esta clase viven en
desmanteladas casas, muchas de ellas incómodas para la habitación
de La familia, pero con grandes departamentos para el servicio de
las chicherías que en ellas tienen. De entre ellos surgen de cuando
en cuando notables soldados y jefes tan abnegados Como
entusiastas.
La tercera, compuesta de indica, nos cuesta más dificultad
clasificarla : no puede compararse con los parias, con los ilotas
ni con los gitanos, porque aquellos carecen por completo del
espíritu de cuerpo que a éstos animó: son desventurados seres
desprovistos de inteligencia, de educación, de instrucción moral y
religiosa y aun de buenos sentimientos; sin aspiraciones ; por
quienes no se interesa nadie desde que el Gobierno español fue
expulsado de esta tierra. Es ésta una raza completamente abyeca,
que, tal vez por fortuna, va desapareciendo, debido a sus malos
hábitos y a la falta de alimentación. En ella las familias son poco
numerosas, no hay nociones de dignidad, su desaseo es incorregible;
son rateros, entregados a la crápula y no estiman en lo mínimo el
pudor ni la virtud de sus hijas. Una familia de indios vive en un
rancho desabrigado; los padres se levantan temprano, desayunan a
los hijos pequeños con un poco de harina de maíz con panela y agua,
el padre y la madre se van a trabajar en la hacienda del amo, y no
regresan al rancho hasta la noche, ambos ebrios, comúnmente
maltratados por las riñas que entre sí han tenido; prepara la mujer
la mazamorra para los hijos, que no han tomado alimento desde la
mañana, y después se tienden confundidos padres, hijos y aun
extraños en el suelo desnudo. De esta manera se crían en el más
absoluto abandono, sin nociones de religión ni de moral y
desprovistos aun de los afectos naturales: para ellos no existe
hogar, y se desarrollan física y moralmente no como seres humanos
sino como las plantas. Con esta vida no es de extrañar que la raza
no se propague, pues muchachos criados de esta manera desde que
necesitan el pecho de la madre, mueren al ser atacados por la
primera enfermedad, o vegetan débiles e incapaces de perpetuar la
especie Otra de las causas que hace que el número de indios
disminuya es el reclutamiento: los indios, poco amigos del
matrimonio, una vez que son enganchados en el ejército, casi nunca
se casan ; y las indias parece que prefieren una dependencia
criminal a la honesta vida del matrimonio.
Otras muchas causas impiden el progreso de las poblaciones
vecinas a Bogotá, que es para ellas una bomba aspirante : casi todo
joven de algunas aspiraciones o de mediana ilustración que en esos
pueblos nace, viene a la capital en busca de mejor medio social y
más amplio horizonte; y las muchachas, desesperadas por los malos
tratamientos y peores ejemplos que reciben de sus padres,
aprovechan la primera ocasión que se les presenta para huir de su
lado y venir aquí a alquilarse en una casa o tienda o, a entregarse
a la prostitución.
En esos pueblos tiene poco prestigio la autoridad, a causa
de que en veinte años de una dominación odiosa para ellos, se han
acostumbrado a mirar a las autoridades que se les han impuesto como
enemigos a quienes sólo deben obedecer cuando la fuerza bruta los
obliga a ello; así es que aunque las autoridades de hoy día son
aceptables para el pueblo, sólo tienen en éste el propio prestigio
personal.
Las rentas de estos Distritos, que casi no son otras que el
derecho de coso y la contribución directa, han sido manejadas
generalmente con descuido y aun con poca honradez.
Los intereses de los partidos políticos en el resultado de
una elección han matado el poder municipal y hecho que los límites
de los Distritos sean variados constantemente; siendo hoy la
división territorial de Cundinamarca de lo más irregular e
inconveniente, y aun poco conocida, que casi en ninguno de ellos,
ni en el mismo Gobierno, se sabe con precisión cuáles son las
líneas divisorias de cada entidad.
Por estas razones nos hemos permitido indicar verbalmente a
usted y al señor Gobernador la conveniencia de eliminar muchos
Distritos, y asimilarlos a barrios o partidos, haciendo algo
parecido a, lo que han sido los Municipios del Cauca o el Distrito
de Medellín, de manera que en cada uno de los poblados pequeños no
existan más autoridades locales que el Alcalde y los Maestros de
escuela, y que el Concejo Municipal, compuesto de los
representantes de las distintas pequeñas entidades, resida en las
ciudades o villas de alguna importancia.
Para terminar agregaremos que estos pueblos son pobres, muy
pobres, como Curatos, porque en ellos casi no se paga el
diezmo.
Señor Secretario.
RUFINO GUTIÉRREZ - Ernesto Restrepo, Secretario ad hoc.