1834 a 1857, doctor Marcos Salazar; 1857 a 1858, doctor Agustín
Herrera ; 1858 a 1859, doctor Francisco Rojas; 1859 (enero 6) a
1867, fray Jacobo A. Fernández; 1870 a 1872, Maestro fray Gervasio
García, Provincial de agustinos calzados ; 1872 a 1880, fray Manuel
María Maldonado, que murió el 1° de junio de este último año, a los
setenta y tres de edad; desde el 18 de junio de 1880 se encargó del
Curato el Reverendo Padre fray Pedro Salazar, agustino calzado.
El Reverendo Padre Salazar ha poseído la confianza de sus
Prelados, quienes le han encargado comisiones de mucha importancia
en los Curatos vecinos; apenas se posesionó del suyo emprendió con
entusiasmó la construcción del templo y el arreglo del cementerio ;
a fuerza de actividad y tino hizo de su rebaño, antes un poco
despreocupado, uno de los más religiosos de la Sabana.
En la epidemia de viruela de 1881 trabajó con tanto interés
por cortarla, que alfil lo consiguió: a él se le debe el hospital
que entonces se estableció, y que éste hubiera estado bien provisto
de vestidos, etc. Con tal motivo, la Asamblea de Cundinamarca
aprobó una proposición laudatoria en su honor.
Por último, el Reverendo Padre Salazar es virtuoso,
ilustrado, caritativo, de buen criterio y hombre muy sociable.
En 1700 hubo 48 bautizos, y en 1800, 149 matrimonios. En
1876 hubo 350 bautizos, 10 matrimonios y, sólo aparecen apuntadas
en los libros 27 defunciones; en 1886, 347 bautizos, 78 defunciones
y 114 matrimonios (de éstos 86 fueron celebrados en la misión). En
1885 había hecho el Padre Salazar otra misión, en compañía de los
Padrea jesuitas, en la cual se gastaron $ 1,257 y se celebraron 251
matrimonios.
En 1836 y 1840 hizo visita el Ilustrísimo señor Mosquera, y
en 1872 el Ilustrísimo señor Arbeláez.
Facatativá o Tocatativá, como era llamado por los naturales
el lugar de recreación de los Zipas, adonde se retiraban con sus
mujeres y los principales de la corte a celebrar sus fiestas, era
un pequeño caserío edificado cerca del cerro de Manjui en el punto
conocido hoy con el nombre de Puebloviejo. De allí fue trasladado
al lugar que hoy ocupa cuando se abrió el camino de herradura de
Occidente. Al principio progresó muy lentamente, de manera que
hasta el año de 1843 no era más que un pueblo corto, muy pantanoso,
que hacía parte del Cantón de Funza.
Allí, tal vez por los lados de las rocas de Tunja (nos
inclinamos a creer que en ese lugar por lo a propósito que es para
celebración de regocijos, por las grandes comodidades que en él se
encuentran y por sus numerosos jeroglíficos o inscripciones,
probablemente conmemorativos de las fiestas regías), tenía
Tisquesusa su casa de recreo, cuando en el año de 1538,
aprovechando la oscuridad de la noche, lo atacó Jiménez de Quesada
y lo privó de la vida el soldado Alonso Domínguez Beltrán, caporal
de los ballesteros, atravesándolo por la espalda, y por casualidad,
con el pasador da la ballesta El cuerpo del Zipa, fue retirado por
los indios y sepultado entre unas malezas, donde más tarde fue
hallado por el soldado Gaspar Méndez, quien encontró en joyas como
8,000 castellanos. El botín de la jornada fue poco rico el oro.
pues sólo recogieron los españoles una vasija de oro de unos 1,000
castellanos, algunas mantas y carnes de animales de cacería.
En Facatativá tuvieron encomiendas Juan Fuerte
1
y Alonso de Olalla. Herrera
2
. A éste lo heredó en
la, encomienda su hijo segundo Juan López de Herrera, porque el
mayor, Francisco de Olalla, no quiso venir de España. A éste le
sucedió su hermano Antonio de Olalla Herrera, de quien hablaremos
largamente en tratar de Zipaquirá. Piedrahita dice que Domingo
Ladrón de Guevara, conquistador de los venidos con Federmán, y que
fue con Juan de Avellaneda a la conquista de los Llanos, fue señor
de Facatativá.
La plaza de Facatativá ha sido teatro de acontecimientos
sangrientos desde la época de la Independencia s el 31 de agosto de
1816 fueron fusilados allí Mariano y Joaquín Grillo (padre e hijo),
por orden de Morillo. El 20 de julio de 1851 hubo una sublevación,
y fueron asesinados en la plaza el Alcalde de Zipacón, Juan
Bautista Guzmán, y otras personas; el 16 de mayo de 1854 fue
asesinado también en la plaza el Sargento Benedicto Ruiz, de la
Guardia Nacional, por otro Oficial que se sublevó con esta Guardia.
Durante la dictadura del General Meló fueron desterrados a
Facatativá muchos caballeros y señoras respetables.
Y posteriormente sabido es que allí se gozó de poca
tranquilidad, y aun de ningunas garantías.
Dios guarde al señor Secretario,
RUFINO GUTIÉRREZ - Ernesto Restrepo, Secretario ad hoc.
1 El Capitán Juan Fuerte
vino al Nuevo Reino de Granada con el General Federmán el año de
1639. Era natural de Astorga, en España, e hijo legítimo de don
Juan y de María Fuerte; casó en el Cuzco con Catalina, india noble,
de quien no tuvo descendencia; pero tuvo varios hijos naturales que
conservaron su apellido. Fue de los conquistadores de la Provincia
de Paria. Dejó la encomienda de Facatativá para aceptar la
Gobernación de los Moquiguas y del valle de La Plata. Murió el año
de 1584. Castellanos hace grandes elogios del valor y de las
fuerzas de este conquistador, de quien dice que era corpulento y
fuerte, mas en hecho, que en el nombre.
2 Sucedió en la encomienda
de Facatativá a Juan Fuerte, Alonso de Olalla Herrera, y fue
también encomendadero de los panches, que ayudó a conquistar.
Nació en la villa de Agudo, del Maestrazgo de Calatrava. Ocáriz
dice que era hijodalgo notorio de sangre. Sus padres fueron Benito
López de Herrera, señor de una, dehesa llamada Barbadillo en las
montañas de León, y de la llamada Olalla la Rica. Cuando niño lo
llamaban Alonso el de la Olalla y por eso conservó el nombre de su
madre por apellido. Casó en España y dejó allí su mujer y sus
hijos para venir a Venezuela con Jorge Espira; y el año de 1835
salió con Federmán y vino al Nuevo Reino de Granada. Concurrió a la
fundación de Santafé de Bogotá, y poco después fue comisionado
para someter a los indios que se habían sublevado y hecho fuertes
en el peñón de Simijaca. Olalla comprendió que el único modo de
vencerlos o someterlos era tomándoles sus casi inaccesibles
posiciones, y emprendió la subida de la escarpada roca; pero
cuando iba a una altura considerable y cercano a la mayor
resistencia una galga arrojada de los indios le despeñó
precipitado mas de cien estados y no murió por caer sobre ramas de
un espeso arcabuco. De la caída se rompió una pierna, de que
padeció dos años de cama y otro de convalecencia con muletas, y
quedó cojo. El sitio se llamó desde entonces Salto de Olalla.
Asistió a la conquista y poblaciones de Tocaima, Pamplona v
Mariquita. Pacificó con gente a su costa a los indios de Bituíma,
y sometió a los colimas de la ciudad dé La Palma, que se habían
sublevado. Descubrió a su costa el camino para el desembarcadero
del río grande de La Magdalena desde Santafé a Honda, (que es de
treinta y dos leguas, y las veinticinco son tierras fragosas), y le
hizo fraginable para recuas, siendo el primero que las tuvo, y
carretas, excusando cargasen los indios a cuestas, como lo hacían.
Entabló la navegación del mismo río con barcos. Asentó los pueblos
y bodegas en Honda y puso su Alcaide gastando en lo referido veinte
mil pesos. En estas obras lo acompañó Hernando de Alcocer Después
de esto, y cuando tenía ochenta años de edad, capituló la conquista
del valla de La Plata y Moquigua con el Presidente don Lope Díez
Aux de Armendáriz, y salió a este descubrimiento con más de ciento
treinta. nombres y su bagaje a costa suya. Murió en la expedición,
y sus restos fueron traídos a Bogotá y enterrados en la Catedral.
Fue tres veces Alcalde Ordinario de Santafé, encomendero de
Facatativá, panches, Mátima, Sasaima y Nocaima, con quinientas
casas de visita. Para su habitación se le dio la media cuadra
contigua a la iglesia mayor y plaza. Tuvo Real Cédula que
recomendaba su persona y la de su hijo Juan López de Herrera.