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De Túquerres a Tumaco
Noticias de Pasto
El Sur de Colombia y el Ecuador
Importancia Militar  del Sur
Importancia Comercial del Sur
Riquezas Naturales, Agrícola y Manufacturera del Sur
Guatavita
Sesquilé
Chocontá
Guateque
Garagoa
De Guateque a Tunja
Tunja
Leiva
De Leiva a Chiquinquirá
Chiquinquirá
En el Ferrocarril de Girardot
Girardot
Honda
Ferrocarril de Puerto Wilches
Escándalos en el Rió Magdalena
Impresiones de Antioquia
Los Progresos de Medellín
Sopetrán
Liborina
Antioquia
El Ferrocarril de Amagá y la Población de Caldas
Amagá
Titiribí
Concordia
Salgar
Bolívar
Andes
Jardín
Jericó
Támesis
Valparaíso
Caramanta
Ríosucio y Supía
Anserma
Santa Bárbara
Fredonia
Copacabana y don Matías
Santa Rosa de Osos
Entreríos
Yarumal
Ituango
San Andrés
Angostura
Campamento
Anorí
Carolina
Amalfi
Remedios
Segovia
Yolombó
San Roque
Santo Domingo

    Hay en el Distrito un camino nacional, tres comunales, tres seccionales e innumerables veredas que conducen a las diferentes haciendas y estancias. El nacional atraviesa el territorio de Sureste a Noroeste; su anchura varía de 550 a 14 metros. Este camino tiene cuatro puentes de mampostería, de arco, en La Plazuela, Chicuasa, Botello y Santa Elena ; el primero da paso a las aguas que mueven los molinos y máquinas de aserrar establecidas en Las Cuevas; el segundo al río Mansilla; el tercero al Botello, y el cuarto a la quebrada de su nombre. Además tiene el puente llamado de Las Cuevas, y uno de madera, con estribos de piedra, en el Corso, ambos sobre el río Facatativá, y otro pequeño de madera sobre el agua que mueve el molino de Chicuasa. Fuera de  éstos hay veintidós puentes más en el mismo camino construidos para dar paso a ocho pequeñas vertientes y a las aguas lluvias.

     Por este camino transitan como 35 carruajes, unos 450 carros, más de 8,000 cargas, y por lo menos 2,000 personas semanalmente.

     Los tres caminos comunales son: el que conduce a Bojacá, carretera que tiene una anchura media de 12 metros; el de Zipacón, de herradura, de 6 metros de anchura, y el de Anolaíma, también de herradura,  que se estrecha notablemente en algunos puntos en el descenso de la cordillera. En este camino hay un puente sobre el río Facatativá, llamado de Las Animas, de mampostería, que se halla actualmente en estado ruinoso.

     Las vías seccionales son : la que comunica la Puerta de Zipaquirá  con Zipacón, que es carretera en la parte plana; la que une a Las Cuevas con Turrillas, carretera en toda su extensión, y la que conduce de Las cruces a Los Manzanos, de herradura.

     A causa de remates indebidos, o de que ciertos propietarios se han apoderado de fajas de los caminos sin que la autoridad lo impida, algunos de éstos tienen puntos sumamente estrechos,

     Las manufacturas del Distrito consisten en frazadas y alfombras.

     Se alimentan los habitantes generalmente con carne, maíz, arroz, plátanos, arracachas, papas, yucas, panela, arvejas, habas, garbanzos  y trigo.

     La ciudad de Facatativá está situada en el vértice del ángulo que forman los ríos Botello y Mansilla al unir sus aguas, en un plano horizontal, a 2,585 metros sobre el nivel del mar, con una temperatura media de 13.° Dista de Bogotá 40 kilómetros. Consta de 37 manzanas,  14 calles, 2 plazas, 111 casas de teja (de ellas 12 de dos pisos y una de tres), 12 de paja y teja y 328 de paja: casi todas tienen los solares  cercados.

     El aspecto de la población es agradable, y se ve en ella bastante movimiento, tanto por ser lugar de escala en el camino de Occidente y  por los trabajos del ferrocarril, como porque allí acuden muchos negociantes de las tierras cálida vecinas a cambiar sus productos por los de la Sabana. Las calles son anchad y aseadas, pero no muy rectas,  defecto que puede corregirse en parte si las autoridades lo disponen así a medida que vayan reconstruyéndose las casas pajizas que en esas calles hay. La plaza principal tiene una superficie de 10,000 metros cuadrados ; es de las más bonitas que conocemos, está muy bien empedrada y se conserva en satisfactorio estado de limpieza. Tiene en el centro una fuente un poco abandonada, que provee a la ciudad de agua potable, la cual se trae al centro por atanores de piedra. Esta fuente es muy escasa, a pesar de poder aumentarse sin gasto considerable con las aguas del Mansilla y del Botello. En esta plaza se celebran tres ferias semanales, de las cuales la principal es el miércoles. En este día se venden allí productos de tierra fría y cálida en grande abundancia, y se hacen valiosas transacciones. Es un mercado muy desarreglado, pero el señor Alcalde nos prometió organizarlo inmediatamente de una manera conveniente.

     La otra plaza, que no tiene nombre, es tan extensa como la anterior, y se halla a la entrada de la población por el camino que va de Bogotá ; no está empedrada, y sirve casi sólo para estación de carros y caballerías.

El cementerio, que fue en otro tiempo contiguo a la iglesia (hasta hace unos cincuenta años), está muy bien administrado por el Párroco, y se halla al Noroeste. Se encuentra aseado, y contiene algunos monumentosregulares; las paredes que lo cercan no están en buen estado.

    Los edificios públicos son : la iglesia parroquial, otra en construcción ; el matadero; la casa consistorial; tres casas para escuelas, una de ellas arrendada para hospital militar; un hospital en construcción, y el coso, cercado de tapias, pero sin agua. No hay casa cural.

    La iglesia parroquial es un edificio antiguo, de insuficiente capacidad para la población; mide 53 metros de largo por 8,50 de ancho ,está situado en el costado sureste de la plaza principal. Se halla aseada, tiene escaños y estera en una parte de ella. Es muy pobre de paramentos y de cuadros, y entre éstos sólo nos llamó la atención uno de las Acimas, apenas regular, de colorido :muy fuerte. Lo poco que hay de paramentos lo ha dado casi en su totalidad el actual Cura.

     El templo en construcción, de sillería, se halla bastante adelantado en sus torres y arquería; pero a causa de que no se sacaron los cimientos de éstas de una profundidad suficiente, el terreno ha cedido y las torras se han separado de los arcos contiguos, produciendo un daño tan grave, que probablemente habrá que descargarlas. Tiene 62 metros de longitud por 32 de latitud y 16 de elevación ; tres naves principales y dos secundarias: 18 columnas sostienen la bóveda; 35 ventanas, 19 puertas y 3 sacristías con 3 coros. La construcción de este templo fue iniciada por fray Gervasio García, Cura, y por el Mayordomo de Fábrica doctor Ignacio Osorio, en 1871. El primer plano lo hizo el artesano José Maria Quiroga, quien refirió los trabajos hasta hace poco tiempo, que murió. Al Reverendo Padre fray Pedro Salazar, actual Cura, se debe casi todo lo que ha adelantado la fábrica del templo, la cual encontró casi en los cimientos, pues ha trabajado por la conclusión de la obra con un celo digno del mayor elogio. En su tiempo se han gastado $ 28,297. Es muy sensible que hoy se trabaje sin plano.

     El matadero es un amplio y elegante edificio de teja, que está en construcción; no tiene agua en su interior, pero pasa al pie de sus muros, y se aconsejó arreglarla de manera que pueda utilizársela fácilmente, lo cual no causará mayor gasto, concluido este edificio, será tal vez el mejor y más cómodo de Cundinamarca.

     La casa consistorial fue buena en otro tiempo, y hoy se halla en tan mal estado a causa de haber servido de cuartel y no haberla aseado siquiera después de eso, que no exageramos si decimos al señor Secretario que da repugnancia, asco entrar a ese descuidado edificio. No obstante esto están establecidas allí varias oficinas públicas, entre ellas el Juzgado del Circuito en lo civil: los pasamanos de las escaleras destruidos, rotos todos los vidrios de las puertas y bastidores de los claustros, los suelos desiguales y sucios, los muros con jirones de papel y llenos de letreros, etc.; no tiene agua ni excusados ; la prisión de hombres es insegura, y con la hay para mujeres ; en la planta baja tiene algunas tiendas que dan a la calle, las cuales están alquiladas en $ 80  mensuales. En una pieza del interior, que no tiene cerradura, se hallan restos inutilizables de la imprenta que el Gobierno de 1877 dio al Distrito cuando se apoderó de la de El Tradicionista: los tipos, etc., están  allí a la disposición de los que entran, como lo estuvieron cuando el edificio fue cuartel. Actualmente hay una guardia de soldados para custodiar los presos, que perjudica notablemente al buen servicio. Hablamos detenidamente sobre todo esto al señor Alcalde, cuyo despacho, aunque estrecho, es lo único que vimos medianamente decente, y le  hicimos ver la necesidad de asear y reparar el edificio, aunque sea empleando en eso sólo el producto del arrendamiento de las tiendas. El nos manifestó que desde la pasada Administración del extinguido estado había sido destruida la imprenta.

    No visitamos de las tres casas de propiedad del Distrito, destinadas para escuelas, sino la que sirve hoy de hospital militar. De las otras dos hablaremos al tratar de las escuelas públicas.

    El hospital de caridad está en construcción, y será un buen edificio una vez concluido.

    Hay en la ciudad las siguientes fondas: Hotel Córdoba, Hotel Bogotá, Hotel Honda, Hotel Occidente; casa de asistencia de Benita Iregui, de las señoras Angaritas y de Alejandro López. El Hotel Córdoba es un pasaje de la plaza principal a la estación del ferrocarril; tiene 36 piezas, y sólo dos pisos en lo que mira a la plaza. Este local fue construido expresamente para hotel, y se inauguró en 1873. Aunque en él se atiende con rapidez a los pasajeros, su servicio deja mucho que desear.

     Mala idea da de la laboriosidad de aquel pueblo, y aun de su moralidad, la nube de mendigos y de muchachos sin oficio que asedian a los pasajeros, mayor relativamente que la que en otros tiempos se veía en Bogotá. Aconsejamos al señor Alcalde que concertase los muchachos vagos con los hacen lados de las tierras cálidas, o los enviase a Bogotá para concertarlos, y que nos enviase los mendigos para colocarlos en El Aserrío. Un número considerable de éstos son de los que han salido de la capital huyendo de la clausura. No sólo han huido mendigos sino también mujeres de mala vida. Estas deben ser vigiladas en las poblaciones donde se han asilado, y si no cambian de conducta debe recogérselas para confinarlas a los Llanos.

    El pueblo de Facatativá no nos merece el calificativo de moral, porque sobre él han ejercido una influencia avasalladora ciertos personajes políticos; porque allí ha habido casi constantemente fuerza pública de guarnición, en otro tiempo muy desmoralizada, y porque la  población de tránsito; pero debido al celo y gran prestigio de que gozan los dignos Cura y Alcalde del Distrito, todo va cambiando rápidamente, y cambiará de una manera radical dentro de poco, si permanecen allí tan recomendables autoridades. Sentimos no poder decir lo  propio del señor Prefecto de la Provincia y del Concejo Municipal: el primero no se hace sentir de una manera benéfica allí ni en los pueblos que le están encomendados, y si no fuera por los esfuerzos que hace un digno Secretario, el señor don Ignacio de la Cruz, cabal juro inteligente,  laborioso y honorable, podríamos asegurar que la Prefectura es en aquella Provincia un rodaje inútil y aun embarazoso en la maquinaria gubernamental, el Concejo ha sido una verdadera rémora para la  buena marcha de la administración pública del Distrito, porque durante algún tiempo lo ha dominado una mayoría mal animada que ha tratado de embarazar al Alcalde en el ejercicio de sus funciones y le ha  hecho una cruda oposición : por fortuna el señor Gobernador del Departamento puso a raya, a aquel Cuerpo, el Alcalde se manejó con entereza, y cuando hacíamos la visita las cosas iban cambiando de aspecto.

     El señor Ernesto León Gómez, Inspector de las Escuelas de la Provincia, se interesa grandemente por la buena marcha de la administración pública, y sus informes han sido muy útiles al Gobierno.

     La mayoría de los habitantes del Distrito está dedicada a la agricultura, y en el poblado al comercio. El clima es benigno, no hay allí enfermedades endémicas, y el bocio (coto), que en otro tiempo fue muy común, ha desaparecido desde que no se usa, agua de aljibe.

    Cerca del puente de Las Animas hay una fuente termal (17°), y en Corito otra bastante cargada de fierro.

    El señor. Alcalde, en un laborioso informe que escribió, dice que hay en las cercanías cuatro máquinas con motor hidráulico para aserrar las maderas de los próximos bosques ; cuatro molinos de trigo, igualmente hidráulicos, y nueve tejares. Hay también en los alrededores grandes canteras de piedra de construcción de la mejor calidad que se conoce en la Sabana.

    El puente natural, situado a pocas cuadras de la plaza, por el camino de Occidente, en dirección a Bogotá, está formado por el río Facatativá. Antes de llegar a la vía pública, a más de 100 metros se pierde a trechos el río por entre grandes rocas, formando caprichosas cuevas, poco visitadas, por su profundidad : allí encontramos espaciosos salones perfectamente abrigados, que podrían adaptarse para habitaciones con mucha facilidad. Es un lugar digno de ser visitado por los aficionados al estudio.

     Pero todavía lo son más, y una merecen ser estudiadas con detenimiento, las rocas llamadas de Tunja, situadas a unas seis cuadras de la población, detrás del cementerio, y que se extienden de Este a Norte. Su aspecto es monótono de lejos ; pero observadas de cerca presentan una multitud de hermosos y variados paisajes, de puntos de vista agradables e imponentes. No hemos podido averiguar el origen de su nombre, pues ninguna historia habla de estos lugares, y la tradición calla en este punto. Sólo sabemos que allí acampó, en 1739, una fuerza comandada por José de Rojas Acosta, que, según se dice, venía de Tunja con dirección a Honda. La piedra bajo la cual pasó la noche en compañía de sus soldados, que tiene una inscripción conmemorativa, lleva particularmente el nombre de Roca de Tunja.

     Al acercarse uno por el lado oriental, la primera piedra que llama la atención es la llamada Bárbara Núñez. Es una enorme mole de arenisca, cuya base está encajada en la colina, apoyada en otros bloques de no menor volumen : presenta su frente a 17 metros de altura, dejando un espacio vacío de 13 metros. A 15 metros del suelo se lee la siguiente inscripción en grandes y bien trazados caracteres verdes:

                                  " LAS NÚÑEZ, 12 ABRIL 1804.

 

          " BÁRBARA NÚÑEZ. 1804."

     Puede llegarse a la cima subiendo por la falda de la colina, pero el punto en que se halla la inscripción sólo es accesible por encima, por medio de cables, y por debajo por andamios o escaleras. Esta inscripción debe ser conmemorativa de algún paseo hecho a aquel lugar.

     En las paredes de las cavernas que forman estas rocas se ven multitud de jeroglíficos trazados con ocre rojo, sin orden ninguno, y medio borrados por el tiempo. Casi todos están formados por figuras geométricas concéntricas, que representan poco más o menos el cuerpo de la rana en sus diferentes metamorfosis.

    A la Bárbara Núñez sigue una serie de rocas superpuestas, que revisten formas caprichosas. El punto culminante, llamado Los Picachos, tiene la forma de un juego de órgano, que está a 18 metros de altura. A continuación se encuentra un conjunto de imponentes y largos peñascos, apretados unos contra otros, dejando entre sí unas veces anchas de piedra, en el Corso, ambos sobre el río Facatativá, y otro pequeño de madera sobre el agua que mueve el molino de Chicuasa. Fuera de éstos hay veintidós puentes más en el mismo camino construidos para dar paso a ocho pequeñas vertientes y a las aguas lluvias.

     Por este camino transitan como 35 carruajes, unos 450 carros, más de 8,000 cargas, y por lo menos 2,000 personas semanalmente.

     Los tres caminos comunales son: el que conduce a Bojacá, carretera que tiene una anchura media de 12 metros; el de Zipacón, de herradura, de 6 metros de anchura, y el de Anolaima, también de herradura,  que se estrecha notablemente en algunos puntos en el descenso de la cordillera. En este camino hay un puente sobre el río Facatativá, llamado de Las Animas, de mampostería, que se halla actualmente en estado ruinoso.

     Las vías seccionales son : la que comunica la Puerta de Zipaquirá  con Zipacón, que es carretera en la parte plana; la que une a Las Cuevas con Turrillas, carretera en toda su extensión, y la que conduce de Las cruces a Los Manzanos, de herradura.

     A causa de remates indebidos, o de que ciertos propietarios se han apoderado de fajas de los caminos sin que la autoridad lo impida, algunos de éstos tienen puntos sumamente estrechos.

     Las manufacturas del Distrito consisten en frazadas y alfombras.

     Se alimentan los habitantes generalmente con carne, maíz, arroz, plátanos, arracachas, papas, yucas, panela, arvejas, habas, garbanzos  y trigo.

     La ciudad de Facatativá está situada en el vértice del ángulo que forman los ríos Botello y Mansilla al unir sus aguas, en un plano horizontal, a 2,585 metros sobre el nivel del mar, con una temperatura media de 13°. Dista de Bogotá 40 kilómetros. consta de 37 manzanas,  14 calles, 2 plazas, 111 casas de teja (de ellas 12 de dos pisos y una de tres), 12 de paja y teja y 328 de paja: casi todas tienen los solares  cercados.

     El aspecto de la población es agradable, y se ve en ella bastante movimiento, tanto por ser lugar de escala en el camino de Occidente y  por los trabajos del ferrocarril, como porque allí acuden muchos negociantes de las tierras cálida vecinas a cambiar sus productos por los de la Sabana. Las calles son anchas y aseadas, pero no muy rectas,  defecto que puede corregirse en parte si las autoridades lo disponen así a medida que vayan reconstruyéndose las casas pajizas que en esas calles hay. La plaza principal tiene una superficie de 10,000 metros cuadrados; es de las más bonitas que conocemos, está muy bien empedrada y se conserva en satisfactorio estado de limpieza. Tiene en el centro una fuente un poco abandonada, que provee a la ciudad de agua potable, la cual se trae al centro por atanores de piedra. Esta fuente es muy escasa, a pesar de poder aumentarse sin gasto considerable con las aguas del Mansilla y del Botello. En esta plaza se celebran tres ferias semanales, de las cuales la principal es el miércoles. En este día se venden allí productos de tierra fría y cálida en grande abundancia, y se hacen valiosas transacciones. Es un mercado muy desarreglado, pero el señor Alcalde nos prometió organizarlo inmediatamente de una manera conveniente.

     La otra plaza, que no tiene nombre, es tan extensa como la anterior, y se halla a la entrada de la población por el camino que va de Bogotá ; no está empedrada, y sirve casi sólo para estación de carros y caballerías.

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