Sinforoso Mutis Consuegra (1773-1822) ocupó un lugar muy
destacado entre los
|científicos patriotas que en el último
tercio del siglo XVIII se formaron tanto en el Colegio del Rosario
como en la Expedición Botánica. Sinforoso, al igual que Pedro
Fermín de Vargas, Jorge Tadeo Lozano, Francisco Antonio Zea o
Francisco José de Caldas, tuvo la invaluable posibilidad de
participar de la experiencia de ambas empresas intelectuales,
caracterizadas por su declarada intención de "difundir la
ilustración y las luces" en el Nuevo Reino de Granada.
El hecho afortunado de ser sobrino de don José Celestino Mutis,
ilustre profesor del Colegio del Rosario y Director de la Real
Expedición Botánica, lo puso en contacto, muy tempranamente, con lo
más granado de la élite intelectual neogranadina, produciendo en su
voluntarioso temperamento una precoz inclinación por cuanto tuviese
que ver con la posibilidad de una radical transformación política
del Virreinato.
Pero no fueron sólo sus "peligrosas amistades
santafereñas" -que tantas aprehensiones habrían de causar
en el ánimo avizor y desconfiado de su tío-, sino el propio
contexto histórico regional y familiar que lo circundó, el que sin
duda contribuyó decisivamente a moldear su temperamento díscolo y
levantisco.
1.1. La Coyuntura
El recorrido vital de Sinforoso Mutis transcurrió en un período
caracterizado por una gran dinámica histórica, tanto en las
metrópolis europeas como en las colonias americanas. La infancia,
la adolescencia y aun la madurez de Sinforoso estuvieron enmarcadas
por una sucesión tan vertiginosa como intensa de transformaciones
económicas, políticas, sociales y culturales, que difícilmente
podían pasar desapercibidas para un espíritu atento y receptivo
como el suyo.
Entre la política modernizante de los
|novadores españoles
encabezados por el propio Carlos III, la rebelión comunera, la
independencia norteamericana, la revolución francesa y la
independencia neogranadina, transcurrió su vida. ¿ Cómo no
comprender, entonces, esa permanente inquietud del espíritu que
caracterizó a buena parte de la mejor juventud del momento?
Como muchos de sus contemporáneos, Sinforoso Mutis vio escindida
su vida entre los intereses de la revolución y los de la ciencia,
entre la Expedición Botánica y el movimiento independentista, entre
el legado de su padre y el de su tío, entre su herencia hispánica y
sus raíces criollas. Una vida, pues, intensa, dramática y
apasionada, vivida en medio de las convulsiones de la transición
entre el agonizante siglo XVIII y el balbuciente XIX, entre la
monarquía y la república, entre la Colonia y la Independencia.
Colegial del Rosario en 1786, agregado de la Expedición Botánica
en 1791, conspirador en 1794, preso y deportado en 1795,
expedicionario científico y comercial en Cuba entre 1803 y 1808,
director científico de la Expedición Botánica en 1809, firmante del
Acta de Independencia y miembro de la Junta Suprema del gobierno
revolucionario en 1810, miembro de la Representación Nacional y
firmante de la Constitución Política del Estado de Cundinamarca,
preso y desterrado nuevamente durante la Reconquista, firmante,
finalmente, de la Constitución de Cúcuta en 1821, ¿cómo no
interesarse por este dinámico, multifacético casi ignorado
intelectual y prócer bumangués?
|
8
"Período de transición" para algunos,
"época revolucionaria" para otros, lo cierto es
que el convulso tramo histórico del medio siglo que le tocó vivir a
Sinforoso Mutis no podía dejar de marcar intensamente su propio y
agitado devenir. Tenía apenas cinco años cuando, en 1778, su padre
en compañía de otros connotados vecinos de Girón, levantaba desde
sus cimientos la recién erigida Parroquia de Bucaramanga. Sinforoso
vio con la curiosidad insaciable de los niños cómo ante él se
transformaba un viejo y desvencijado pueblo de indios en
promisoria, aunque incipiente, parroquia de blancos. No había
cumplido aún los nueve años cuando tuvo ocasión de experimentar
vívidamente la más grave conmoción social de la historia colonial
neogranadina: la insurrección de los Comuneros del Socorro. Su
propio padre, diez años antes Alcalde Mayor del Real de Minas de
Pamplona y Bucaramanga, era ahora Capitán del Común de la flamante
Parroquia. Su activa campaña de sublevación de los pueblos mineros
que antes habían hecho parte de su jurisdicción debió dejar una
huella indeleble en la ávida conciencia del infante
|
9
.
En 1784 Sinforoso y su hermano José viajaron a Santafé donde,
luego de transcurrido algún tiempo, ingresaron al prestigioso
Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Por entonces el
colegio vivía una de sus mejores épocas. En sus aulas seguía
imperando con todo vigor la progresista reforma de estudios que el
Fiscal de la Real Audiencia Francisco Antonio Moreno y Escandón
había promovido en 1774, y que hacía del ambiente colegial un
bullidero de ideas innovadoras. Allí se reunía además la crema y
nata de la intelectualidad neogranadina, pudiendo establecerse en
consecuencia, por dentro y por fuera del claustro rosarista, las
más fructíferas relaciones. Este ambiente entre intelectual,
bohemio y subversivo que prevalecía entre los colegiales y; sobre
todo, en las tertulias santafereñas que comenzó a frecuentar por
las noches, sedujo inmediatamente al joven provinciano, y sembró la
preocupación en el espíritu receloso de su austero tío
|
l0
.
De manera que, cuando en 1794 Sinforoso Mutis fue apresado con
varios de sus contertulios y condiscípulos, acusados de
conspiración, don José Celestino Mutis casi celebró el acierto de
sus premoniciones
|
11
. Pero aparte de ello, esta inesperada
experiencia no sólo le permitió padecer en carne propia la
morosidad y la dudosa equidad del sistema judicial español, sino
que lo puso -sin su consentimiento y en la más desventajosa
situación, es cierto-, en contacto con la metrópoli, que por
entonces también se veía envuelta en la más escabrosa etapa de su
reciente historia, amenazada por dentro y por fuera por el avance
incontenible de la Revolución Francesa.
Como quiera que Sinforoso permaneció en Cádiz y Madrid entre
1795 y 1803, esto le permitió apreciar de primera mano el inicio
del desmoronamiento de la monarquía española en manos por entonces
del valido de la reina, don Manuel Godoy; La posibilidad de
observar en el propio escenario de los acontecimientos la pugna
creciente entre el Príncipe de Asturias y sus padres, así como la
evidente antipatía del pueblo español hacia los reyes y su
favorito, le mostró en toda su plenitud las ostensibles debilidades
del irremediablemente decadente imperio español. ¿Qué mejor
estímulo para un conspirador irredimible? Pero además, guiado por
el culto y muy lúcido Francisco Antonio Zea -su excompañero de
conspiraciones en Santafé y luego de prisión en Cádiz- pudo, una
vez libre, iniciarse en los vericuetos de la corte y de la ciencia
madrileñas.
Vuelto a la Nueva Granada en 1802, Sinforoso Mutis se
reincorporó a la Expedición Botánica, de la cual había sido
|agregado antes de su distanciamiento con su tío, y poco
después emprendió un largo viaje de exploración y comercio a
Cuba.
Cuando volvió, en 1808, don José Celestino, que se encontraba
|ad portas de la muerte, lo designó su heredero en la
dirección de la Expedición. Sinforoso inició entonces con empeño
sus labores científicas, pero a los dos años estalló la revolución
independentista. Sumergido nuevamente en el torbellino de la acción
política, sus trabajos botánicos se vieron permanentemente
interrumpidos y la Expedición intermitentemente suspendida hasta
que, finalmente, el fugaz y arrasador éxito de la Reconquista la
clausuró definitivamente, sacrificando además en el cadalso a los
más destacados de sus miembros, y remitiendo la totalidad de su
voluminosa producción científica a España.
A consecuencias de la Reconquista, Sinforoso Mutis sufrió
nuevamente la prisión y el destierro hasta cuando les fue dado a
los patriotas saborear las esquivas mieles del triunfo definitivo.
Entonces regresó a Santafé en 1821, ocupó una curul en el Congreso
de Cúcuta y; al poco tiempo, en agosto de 1822, de vuelta a
Santafé, murió inesperadamente. La tan anhelada República daba
apenas sus primeros pasos vacilantes.
1.2. La Familia
Don José Celestino Mutis, el pionero de su estirpe en el Nuevo
Reino de Granada, desembarcó en Cartagena a finales del año 1760
como médico de cámara del virrey Messía de la Cerda. En 1766
conformó con otros tres socios una compañía minera con el fin de
explotar un yacimiento situado en las Vetas de la Montuosa, cerca
de Pamplona
|12
.
Acaso entusiasmado por las hipotéticas posibilidades de éxito de
su nueva empresa o tal vez para sentirse menos solo en la desmesura
salvaje de la Nueva Granada, el caso es que Mutis logró convencer a
su hermano Manuel de que abandonara su nativa y cosmopolita Cádiz y
se viniese a probar fortuna en las agrestes pero ricas tierras
pamplonesas
|
13
.
Don Manuel Mutis Bosio, en consecuencia, debió iniciarse como
abastecedor de las minas de Vetas en el último lustro de los años
sesentas. Al poco tiempo de iniciar su actividad comercial en la
región contrajo matrimonio con la joven gironesa María Ignacia
Consuegra
|
14
. Esta ventajosa alianza mejoró notablemente
sus perspectivas económicas, pues María Ignacia aportó una jugosa
dote de cerca de 12.000 pesos en bienes y dineros que, hábilmente
administrados por Mutis, pronto se verían multiplicados
|
15
.
El matrimonio Mutis Consuegra fue fructífero también en
descendencia. Tuvieron siete hijos en total, tres varones y cuatro
mujeres: José, Sinforoso, Facundo, Bonifacia, Justa, Dominga y
Micaela. De las mujeres dos se hicieron monjas en sendos conventos
santafereños: Bonifacia y Justa; y las otras dos optaron por la
vida hogareña. Dominga se casó con Pedro Canal Jácome y Micaela con
el doctor Miguel Valenzuela Mantilla, hermano de Eloy Valenzuela
|
16
.
En cuanto a los hombres, José y Facundo se dedicaron desde muy
jóvenes a los negocios, siguiendo la tradición paterna. José
contrajo matrimonio con Nieves Navas Calderón y Facundo con Antonia
Amaya. Una de las hijas de este último, Dolores Mutis Amaya, se
casó con Luis Perú de Lacroix, ayudante del Libertador y autor del
célebre
|Diario de Bucaramanga
|
17
.
Sinforoso, por su parte, se casó en Cuba con Angela Gama
Fernández. De este matrimonio fueron hijos: Mercedes, quien
contrajo matrimonio con el coronel Diego Ibarra, primo del edecán
de Bolívar, y se radicaron en Venezuela; Manuela, quien casó con el
gallego Pedro José Diéguez sin dejar descendencia; y Manuel María
Mutis Gama (1811-1841), marido de la pamplonesa Severiana Peralta.
Manuel María fue, como su padre, alumno del Colegio del Rosario,
hasta 1823. Se dedicó luego a la milicia participando activamente
en las guerras de Independencia y más tarde en todas las guerras
civiles hasta 1841, cuando fue muerto en la batalla de San Lorenzo,
enfrentando a las fuerzas del general Carmona. Ostentaba para
entonces el grado de coronel
|
18
.
Fueron hijos de Manuel María Mutis Gama: Vicenta, Manuel y
Sinforoso Mutis Peralta. Todos murieron jóvenes y sin descendencia.
Sinforoso, quien siguió la carrera de su padre, murió también en su
ley en la guerra civil de 1860
|
19
.
No podemos terminar este apartado sin destacar la permanente
preocupación de don Manuel Mutis y doña Ignacia Consuegra por
darles una esmerada educación a sus hijos. Los tres varones fueron
colegiales del Rosario, y si bien José y Facundo desertaron pronto,
por lo menos el primero continuo su formación en Bucaramanga bajo
la tutoría de Eloy Valenzuela
|
20
, En cuanto a las niñas, una vez que su tío
José Celestina se instaló en Santafé en 1791, doña Ignacia se las
envió para que fueran matriculadas en los centros educativos que
este juzgase más convenientes. En principio fueron todas al
convento, pero una vez que dos de ellas manifestaron no tener
vocación religiosa continuaron su educación en el Colegio de la
Enseñanza, el primer centro de educación femenina no conventual de
la capital
|
21
.
Don Manuel Mutis murió en Mompox el 24 de octubre de 1786
durante una de sus frecuentes correrías comerciales a Cartagena.
Pero no por ello su viuda dejó decaer sus negocios o su patrimonio,
ni mucho menos descuido la formación de sus hijos, labor en la cual
su cuñado la apoyó con persistencia. Los resultados de este
permanente interés, en todo caso, eran algo que se salía de su
control, aunque, a decir verdad, ambos lucharon con tesón por
legarles a sus descendientes la mejor educación a que se podía
aspirar en el momento. Esa positiva valoración de la formación
intelectual -no siempre bien acogida por los presuntos
beneficiarios, dicho sea de paso, parece haber sido un rasgo
característico de las elites provincianas finiseculares como lo
comprueba la afluencia de estudiantes de todas las regiones del
virreinato a los colegios capitalinos
|
22
.
1.3. El Personaje
Sinforoso Mutis Consuegra nació en Bucaramanga el 15 de julio de
1773, tres días después se asentó en el Libro de Bautismos de la
modestísima iglesia del pueblo la siguiente partida:
Julio diez y ocho de mil setecientos setenta y tres. Yo Martín
Suárez de Figueroa, Teniente de Cura y vecino de este pueblo de
Bucaramanga; bauticé, puse óleo y crisma a un niño. Se llamó
Sinforoso Fernando, hijo legítimo de Don Manuel Mutis y Doña María
Ignacia Consuegra; fue su padrino el Dr. Moreno, Cura de Cácota, de
que doy fe
|
24
.
Sinforoso Mutis vivió sólo sus primeros años en Bucaramanga. Sin
embargo, en el corto período de un decenio pudo observar, entre las
brumas fantasiosas de la infancia, algunos de los más importantes
eventos de la historia de la incipiente aldea.
Apenas había cumplido cinco años cuando, por decisión del
Visitador Francisco Antonio Moreno y Escandón, los ya escasos
indios de Bucaramanga debieron abandonar su pueblo para dirigirse,
contra su voluntad, hacia la distante reducción de Guane. Sinforoso
debió mirar, entre curioso y compadecido, la triste procesión de
los desterrados, cargando en sus hombros sus pocas pertenencias y
sus pequeños hijos, arreando con parsimonia su precario rebaño,
seguidos de cerca por sus lánguidos perros, y bajo la severa
vigilancia de su padre, el Alcalde Mayor de Minas don Manuel Mutis
Bosio, comisionado para la ingrata tarea, y una vez abandonada la
primitiva aldea por sus ancestrales pobladores, mirar cómo con
incontenible avidez los nuevos vecinos blancos se apropiaban --en
medio de los pleitos y las rivalidades del remate-, de las
apetecidas tierras del resguardo de indios. Ver cómo derrumbaban
sus chozas y; sobre sus cenizas, edificaban sus nuevas residencias
|
25
.
Un poco más tarde, apenas tres años después de la expulsión de
los indios, los ávidos ojos del infante pudieron ver cómo, quienes
con tanta impaciencia e impudicia se lanzaron sobre los despojos de
sus bienes, se proclamaban sus más entusiastas defensores en una
fugaz y oportunista alianza. ¡Eran los capitanes comuneros, su
padre a la cabeza! . Ver, pues, de cerca, los ires y venires de la
revuelta improvisada, la guerra de rumores, la angustia de la
madre, y luego el triunfo simulado, y más tarde la traición y el
escarmiento, y con ellos la preocupación y la incertidumbre en el
seno del hogar. Todo pudo sortearse, sin embargo, con buena
fortuna. Los otrora fogosos capitanes, contritos y medrosos,
volvieron a lo suyo, y don Manuel Mutis, el muy activo capitán del
común de Bucaramanga, retornó su rutina de hacendado y comerciante
|
26
.
Ya la incertidumbre de la revolución siguió la de los
arriesgados viajes comerciales, y de uno de ellos, justamente, ya
nunca regresó. Había cumplido Sinforoso apenas trece años, pero su
corta vida había tenido como escenario un torbellino de
acontecimientos que, a no dudarlo, marcaron para siempre su
existencia
1.4. La Política
Vinieron entonces los años de estudio en Santa fe, y con ellos
su iniciación formal en la actividad política. Entre la preceptoría
de Eloy Valenzuela, los estudios en el Colegio del Rosario, su
ingreso en la Expedición Botánica y su vinculación obstinada a las
|tertulias) transcurrió la década de 1784 a 1794, al mismo
tiempo que su adolescencia. Entre tanto, se inició como activista
político con tanto entusiasmo que, sin el consentimiento de su tío,
optó por retirarse de la Expedición Botánica a mediados de 1793 con
el fin iniciar estudios de Derecho en el Rosario.
Debido a ello, e121 de abril de 1794, herido todavía por el
inesperado abandono de su sobrino y preocupado por su inmediato
futuro, don José Celestino Mutis le escribía a la madre de
Sinforoso, entre rencoroso y adolorido: el tiempo está muy crítico
y yo debo precaver los desbarros de este niño. Para esto le
anticipo a vuesa merced que la Gamba y el marido, cuya casa
frecuentaba tanto Sinforoso, fueron llamados por el señor Virrey a
dar declaraciones sobre asuntos muy delicados, como se infiere de
la salida que le ha hecho hacer el señor Virrey a un médico francés
que frecuentaba esta tertulia y otras
|
27
.Y más adelante anotaba:
Los mozos son imprudentes, sueltan sin consideración alguna
palabras peligrosas, y entran en empeños de su perdición. Por esto
que participo a vuesa merced con tanto sigilo, puede hacer medir
sus pasos a Sinforoso, precaviéndole las comunicaciones de su
perdición. Por lo mismo advierto a vuesa merced la providencia
rigurosa que es menester tomar para evitar que salga a asueto. [
...] Ya vuesa merced ve que yo todo lo preveo a tiempo, y hago las
advertencias que juzgo convenientes nuestro honor y cristiandad.
¿Qué crédito fuera el nuestro, si por inconsideraciones de ese niño
cayese en algunas tertulias ( sobre que haya espías muy secretas) y
fuese hallado cómplice en conversaciones peligrosas?
|
28
.
Y era que, desde sus tiempos de agregado de la Expedición
Botánica, Sinforoso solía frecuentar algunas de las más conocida y
peligrosas
|tertulias santafereñas, ya que entre estas,
aparte de las inocuas que se dedicaban a difundir insulsos versos
laudatorios de la religión y el gobierno, existían las que se
ocupaban de temas más sustanciales y candentes. Eran justamente
estas últimas las que entusiasmaban al joven provinciano ávido de
las novedades cosmopolitas que allí se divulgaban, y las que
originaban el escándalo y la preocupación de su recatado tío
|
29
.
Así, Sinforoso se
|hizo asiduo visitante nocturno de las
casas del doctor Juan Dionisio Gamba y don Antonio Nariño. En ellas
se reunían sendos grupos de amigos de las novedades a comentar la
prensa extranjera, sobre todo los últimos sucesos conocidos de la
Revolución Francesa, y; eventualmente, a conspirar contra el
gobierno colonial
|
30
. Como es bien sabido, de la Imprenta
Patriótica de don Antonio Nariño salió la traducción de
|Los
Derechos del Hombre. Tenía, pues, toda la razón don José
Celestino Mutis para prevenir a su cuñada sobre las peligrosas
amistades de Sinforoso. De hecho, éste se vio muy pronto
comprometido en un proceso judicial.
En efecto, la noche del 18 de agosto de 1794, mientras el virrey
Ezpeleta se encontraba en Guaduas, la ciudad de Santa fe fue
empapelada con pasquines sediciosos. Como quiera que ya desde antes
las autoridades se encontraban prevenidas sobre la eventualidad de
sucesos de este tipo, procedieron con inusual celeridad y energía.
Avisado del delicado asunto, el virrey regreso a Santa fe a las
volandas y ordenó el inicio del respectivo proceso. En él
resultaron implicados cuatro estudiantes del Colegio del Rosario:
José María Durán, Pablo Uribe, Luis Gómez y José Fernández de
Arellano
|
31
.
Pocos días antes se había denunciado ante las autoridades la
inminencia de una conspiración destinada a implantar en el Nuevo
Reino de Granada la Constitución de los Estados Unidos. Entre los
supuestos implicados figuraban los nombres de Nariño, José Caicedo,
Enrique Umaña, Pedro Pradilla, y hasta Pedro Fermín de Vargas,
ausente del país desde 1791, y casi todos ellos, como se ve,
contertulios de Sinforoso Mutis. Del seguimiento de esta denuncia,
agregada a las sospechas contra Rieux y Gamba, allegados también a
Nariño, se llegó a descubrir lo de la publicación de
|Los
Derechos del Hombre
|
32
.
Para colmo de males, en medio de la inquietud reinante, el 20 de
agosto se delató una segunda supuesta conspiración. Ante la Real
Audiencia un tal Manuel Benítez denunció que Sinforoso Mutis le
había revelado un plan consistente en la toma del cuartel del
Batallón Auxiliar de Santa fe y el posterior derrocamiento del
gobierno. En este complot estaban comprometidos, según el
denunciante: Antonio Nariño, Francisco Antonio Zea, José María
Lozano, Andrés Otero, Santiago Vidal, José Ayala, José de Azuola y
la mayoría de los alumnos del Colegio del Rosario. Es decir, todos
los amigos y condiscípulos de Sinforoso, a quien, además, se le
sindicaba con nombre propio como conocedor y participante de los
gravísimos hechos denunciados
|
33
.No resulta, pues, de sorprender la
diligencia del virrey y la audiencia para tratar de esclarecer tan
embrollado como delicado asunto.
Hechas las averiguaciones preliminares, se abrieron de inmediato
tres procesos separados, pero claramente relacionados: uno por los
"pasquines sediciosos"; otro por la publicación
de
|Los Derechos del Hombre; y un tercero por conspiración,
en el cual se implicó directamente a Sinforoso Mutis, y a cuyo
frente se puso al oidor Juan Hernández de Alba
|
34
.
En el expediente iniciado a los presuntos conspiradores
resultaron encartados:. Sinforoso Mutis, Francisco Antonio Zea,
Luis de Rieux, Manuel de Froes, José María Cabal, Carlos U maña,
Bernardo Cifuentes, Pedro Pradilla, Ignacio Sandino y José Ayala
|
35
. Como puede
verse, en uno u otro proceso resultaban implicados la gran mayoría
de los más destacados intelectuales neogranadinos del momento, así
como los médicos extranjeros Rieux (francés) y Froes (portugués).
Fue este, pues, el primer ensayo de la posterior y más radical
"siega de inteligencia" que pusiera en marcha don
Pablo Morillo algunos años más tarde.
Como resultado inmediato de las apresuradas averiguaciones del
oidor Hernández de Alba todos los implicados fueron apresados. Así,
Sinforoso Mutis fue detenido el 25 de agosto de 1794
|
36
, iniciándose para
él y sus "cómplices" un largo calvario que no
concluiría sino cinco años más tarde. Por lo pronto, su tan
preocupado como enfadado tío suponía que las cosas no pasarían a
mayores, pues con moderado optimismo le escribía a su cuñada el
|11 de febrero de 1795 :
De Sinforoso no he querido escribir hasta ver en qué paran estas
calamidades. Déjome ahora de hacer reflexiones sobre esta
desgraciada suerte de este ingrato, a quien Dios está castigando
las desobediencias de su tío. Mas para que vuesa merced se
desahogue un poco, debo decirle que no hay tal levantamiento, como
se lo figuraron los jueces en vista de un malvado y falso
denunciador. Los sindicados y presos estarán pagando algunas
habladurías inconsideradas, que al fin se reputarán por puerilidad.
Tal es el concepto que yo he formado, y pienso que no estoy lejos
de la verdad
|
37
.
En realidad, bien lejos de la verdad se hallaba el sabio Mutis
en este aserto, pues no alcanzaba a imaginarse la complejidad del
embrollo en que andaba metido su sobrino a consecuencia del exceso
de celo mostrado en este caso por las autoridades virreinales,
acaso justificado por la evidente gravedad de la situación
internacional, profundamente conmocionada por los arrasadores
efectos de la Revolución Francesa.
Lo cierto es que, a pesar de su evidente correlación, los tres
procesos iniciados por la Real Audiencia tuvieron un desarrollo
diferente. El de Nariño y el de los pasquines fueron directamente
abocados y concluidos por ésta con sentencia condenatoria para
varios de los implicados, los cuales fueron embarcados hacia España
a fines de 1795. El proceso por sublevación, en cambio, no fue
concluido, pues se consideró más prudente hacerlo llegar
directamente al Consejo de Indias para que fuese este alto tribunal
el que emitiese el veredicto final
|
38
.
A consecuencia de ello, Sinforoso y sus
"cómplices"salieron de Santa fe con rumbo a Cádiz
el 3 de octubre de 1795, más de un año después de haber sido
detenidos
|
39
. Luego de recalar en Cartagena y en La
Habana, donde se les unió Nariño, los procesados desembarcaron en
Cádiz el 18 de marzo de 1796
|
40
. Una vez allí, fueron recluidos en el
castillo de San Sebastián, donde, a pesar de sus repetidas
instancias ante el Consejo de Indias, permanecieron hasta abril de
1799 cuando el Secretario de Estado, Luis Mariano de Urquijo,
admitió su solicitud de darles la ciudad por cárcel
|
41
. El 21 de junio del
mismo año el Consejo de Indias dictaminó que se debía dar por
concluida la causa, restituyéndoles a los implicados su libertad,
sus bienes y la posibilidad de continuar en sus estudios, empleos o
profesiones "sin nota y como si no se hubiese procedido
contra ellos." Finalmente, y mediante real cédula expedida
el 31 de agosto de 1799, don Carlos IV acogió en su totalidad el
dictamen del Consejo y ordenó la inmediata libertad de los
procesados
|
42
.
Luego de permanecer un tiempo en Europa, Sinforoso Mutis retornó
a Santa fe en 1802. Un año después viajó a Cuba en plan de negocios
y de exploraciones botánicas. Regresó en 1808. Poco tiempo después
murió su tío y Sinforoso debió encargarse de la dirección de la
Expedición Botánica, como veremos en su momento. Por lo pronto
veamos en qué forma afectó el movimiento independentista el destino
Sinforoso y de la Expedición, ahora a su cargo.
Como era de preverse, tanto el flamante director como casi todos
sus colaboradores, quienes a fin de cuentas constituían uno de los
sectores más connotados de la muy reducida élite intelectual
santafereña, se vieron pronto involucrados en los sucesos que
habrían de conducir a la independencia. En lo que concierne a
Sinforoso Mutis, todo parece indicar que su larga prisión en vez de
escarmiento le sirvió de acicate, pues desde un comienzo alternó su
actividad científica con su inveterada afición conspirativa. Así,
mientras le daba los últimos toques a la
|Historia de los árboles
de Quina, restablecía su vieja amistad con Nariño y juntos
reiniciaban las subversivas tertulias del 94. A una de ellas, en
casa del canónigo Andrés Rosillo, se debió el que se viese
nuevamente implicado en problemas con la justicia, pues el 15 de
octubre de 1809 el virrey recibió una grave denuncia que ponía en
su conocimiento las "cosas contrarias al buen orden y
subversivas del gobierno" que se trataban en casa de
Rosillo
|
43
.
Según el denunciante -que resultó ser el cura de Girón, Pedro
Salgar-, se tramaba nada menos que el asesinato del virrey, la toma
del cuartel y las cajas reales, y la erección de una junta
independiente de gobierno
|
44
. ¡Un auténtico golpe de Estado! . ¿y
quienes eran los conspiradores? . El cura Salgar podía dar razón de
tres: Rosillo, Nariño y Sinforoso Mutis
|
45
.
La investigación iniciada por la audiencia demostró que había
más implicados, pero lo que aquí nos interesa resaltar es la
inquebrantable pertinacia de los dos últimos. ¡Quince años después
de su primer encontrón con la justicia virreinal seguían en las
mismas andanzas!. En esta ocasión Mutis salió mejor librado, a
pesar de que fue acusado, además, de poner precio a la cabeza del
oidor Hernández de Alba
|
46
. Contra Nariño, Rosillo, y algunos otros,
en cambio, se libró orden de captura en noviembre de 1809
|
47
. Pero para
entonces ya se encontraba en marcha el inexorable proceso de la
revolución de independencia que habría de darles la libertad en
poco tiempo. Entretanto, Sinforoso Mutis seguía alternando sus
quehaceres botánicos con la política
|
48
y; cuando llegó el 20 de julio de
1810, él fue uno de los más entusiastas cabildantes, hasta el punto
que fue elegido "de viva voz por el pueblo", como
el resto de sus colegas, vocal de la Junta Suprema de Gobierno del
Nuevo Reino de Granada, y como tal firmó el Acta de Independencia
|
49
.
Cinco días después el flamante vocal, en compañía de sus colegas
Tomás Tenorio y Francisco Morales fue comisionado por la Junta de
Gobierno para escoltar al compungido virrey Amar y Borbón hasta su
reclusión en la sede de la Contaduría
|
50
. Por lo demás, las funciones de
Sinforoso en la Junta de Gobierno se centralizaron en el Ministerio
de Policía y Comercio, al cual fue adscrito
|
51
.
Entre tanto, la situación política obligó al gobierno
provisional a suspender las actividades científicas de la
Expedición Botánica y Sinforoso pudo dedicarse de lleno a sus
nuevas responsabilidades. Aliado insobornable de Nariño, en 1811
actuó como diputado de la Representación Nacional que redacto y
promulgó la
|Constitución del Estado de Cundinamarca, la
primera de la incipiente República
|
52
.
En 1812 el Gobierno de Cundinamarca restableció las actividades
de la Expedición Botánica, debiendo Sinforoso restituirse a su
cargo de director
|
53
. Al año siguiente, ante el agravamiento de
la situación política que obligó a Nariño, entonces presidente, a
marchar al sur del país con el fin de contener el avance de Sámano,
Mutis, quien ostentaba el rango de coronel, se ofreció como
voluntario para acompañar a su entrañable amigo y compañero de
infortunios. Pero Nariño prefirió que este permaneciera en Santa
fe, quizá en prevención de males mayores ya que, al parecer, las
condiciones físicas de Sinforoso no lo hacían muy apto para el
combate
|
54
.
El hecho es que en noviembre de 1814 lo encontramos inventariando
"el ramo botánico" de la Expedición por orden del
gobierno, a cargo entonces de don Manuel Alvarez del Casal
|
55
.
De ahí en adelante, y hasta la llegada de Morillo, Sinforoso
parece haberse dedicado principalmente a la botánica, pues en un
testimonio posterior señalará cómo en 1815, gracias a su doble
calidad de director de la Expedición y jefe de policía de
Cundinamarca, evitó el saqueo y destrucción de los materiales de la
Expedición depositados en la Casa Botánica, en la cual residía
desde su regreso de Cuba, y que a la sazón servía de cuartel a las
tropas de Bolívar
|
56
.
En todo caso, y como es bien sabido, una vez posesionado Morillo
de Santa fe, procedió a hacer apresar a los más conspicuos
dirigentes de la revolución independentista. Entre ellos estaría
Sinforoso Mutis, quien fue recluido en el Colegio del Rosario a
finales de mayo de 1816. De inmediato se le encomendó la tarea de
inventariar y embalar para su remisión a España todos los
materiales de la Expedición Botánica
|
57
. Apenas concluida
dicha tarea, e131 de julio se interrogó a Mutis y a
|Rizo
sobre las labores y resultados de la Expedición
|
58
. Ya para entonces,
sometidos a procesos sumarios por parte del "Consejo de
Guerra Permanente" montado por Morillo, varios de los
procesados miembros de la Expedición Botánica habían sido
condenados a muerte y ejecutados. Otros lo serían con
posterioridad
|
59
.
Inexplicablemente Sinforoso Mutis salvó su vida, acaso porque se
juzgó insustituible su participación en el inventario y remisión de
los bienes de la Expedición que con tanto empeño eran reclamados
desde Madrid, así como su eventual colaboración posterior para
descifrar y organizar el miscelánico contenido de las 104 cajas en
que se depositó, con notoria premura e inevitable desorden, el
cuantioso pero asistemático legado de la Expedición Botánica del
Nuevo Reino de Granada. O tal vez por su cercano parentesco con el
muy apreciado y reconocido fundador de la benemérita institución
que se daba por concluida de manera tan abrupta como inesperada. O
quizás porque, a pesar de su aparatoso título militar, Sinforoso no
pasó nunca de ser un botánico-burócrata con escasa o ninguna
participación efectiva en las confrontaciones bélicas que
precedieron ala Reconquista. Sea de ello lo que fuere, el hecho es
que, mientras todas las cabezas visibles de la Expedición eran
conducidas al patíbulo, Mutis fue condenado apenas a dos años de
destierro de Santa fe por el Consejo de Guerra, pena que al propio
Morillo le pareció muy leve, cambiándola por la de dos años de
reclusión en el presidio hondureño de Omoa
|
60
A causa de ello, el 29 de agosto de 1816 salió Sinforoso rumbo a
Honduras, en compañía de otros no menos notables prisioneros
61. Entre tanto, su
familia fue obligado a abandonar la confortable Casa Botánica y a
refugiarse desterrada, en el pueblo de Guasca. Sin embargo, par
fortuna de Mutis y sus compañeros, el virrey Montalvo determinó que
los presos, entonces en Panamá, debían retornar a Cartagena
|
62
. Desde
allí, e128 de junio de 1817 Sinforoso y sus compañeros enviaron a
la Real Audiencia; de Santa fe solicitud de que se les cobijase en
el indulto general otorgado por el rey Fernando VII el 24 de enero
de dicho año
|
63
. Poco tiempo después la audiencia dio
respuesta favorable a los solicitantes, pero el virrey Sámano
determinó que los indultados permanecieran en Cartagena hasta nueva
orden. En consecuencia, y como quiera que el indulto también valía
para ellos, doña Angela Gama y sus pequeños hijos se trasladaron al
puerto caribeño. Allí permanecerían hasta el 10 de julio de 1820,
cuando, ante el asedio incesante del ejército libertador, el
gobernador de la plaza consideró más prudente expulsar de la ciudad
a los nada confiables indultados
|
64
.
Consolidada la República y, por consiguiente su libertad,
Sinforoso Mutis regresó a Santa fe. Una vez allí fue designado
"representante principal al Congreso General de
Colombia" por la Provincia de Cartagena, en compañía de
José María del Castillo y el padre Benito Rebollo
|
65
. De esta manera
Sinforoso Mutis llegaba a ser por segunda vez miembro de una
asamblea constituyente.
En calidad de tal se desplazó a Cúcuta, donde permaneció durante
todo el tiempo que sesionó el Congreso. Asistió con rigurosa
puntualidad a todas y cada una de sus reuniones y aportó cuanto
estaba a su alcance y consideró de su incumbencia como parte que
era de la Comisión de Comercio y Hacienda
|
66
. Concluidas las labores
del congreso, Sinforoso firmó la
|Constitución de la República de
Colombia, y retornó a la capital.
En abril de 1822 fue designado por el nuevo gobierno elegido en
Cúcuta Ministro Contador de la Caja del Departamento del Magdalena,
con sede en Cartagena. Pero, cuando apenas adelantaba
los trámites para posesionarse de su nuevo cargo, Sinforoso
Mutis Consuegra murió en Santa fe el 21 de agosto de 1822
|
67
.
Tabla 1.
ITINERARIO POLÍTICO DE SINFOROSO MUTIS
1794-1822
|
8
|
Si exceptuamos la breve biografía de Sinforoso Mutis escrita
por Facundo Mutis Durán antes reseñada, y las fugaces alusiones a
su vida y obra que se pueden encontrar en los escritos de los
diversos historiadores de la Expedición Botánica, tanto la
personalidad como el periplo vital de este destacado intelectual y
político santandereano han pasado hasta ahora prácticamente
desapercibidos.
Volver a (8)
|
|
9
|
Sobre la actuación de don Manuel Mutis Bosio como capitán
comunero y como fundador de la Parroquia de Bucaramanga, véanse:
AHR/UIS.
|Archivo personal de Enrique Otero D.Costa. Carpeta
4, f. 1-8; y; ARENAS, Emilio.
|La Casa del Diablo.
Bucaramanga: Urbanas, 1982. p. 32-41.
Volver a (9)
|
|
10
|
Sobre la reforma de estudios de 1774 y el ambiente del Colegio
del Rosario por la fecha del ingreso de Sinforoso véanse,
respectivamente: SILVA, Renán. "La reforma de estudios en
el Nuevo Reino de Granada". En:
|Dos estudios sobre
educación en la Colonia. Bogotá: Universidad Pedagógica
Nacional, 1984. p. 121-270; y;
|Universidad y Sociedad en el
Nuevo Reino de
|Granada. Bogotá: Banco de la República,
1992.
Volver a (10)
|
11
|
Véanse las cartas de J osé Celestino Mutis a la madre de
Sinforoso de
|11 de febrero y 6 de junio de 1795, en:
HERNANDEZ DE ALBA, Guillermo.
|Archivo epistolar del sabio
naturalista,don José Celestino Mutis. Bogotá: ICCH, 1983. T. 2.
p. 114-115 y 117. [En adelante archivo Epistolar"] .
Volver a (11)
|
|
12
|
José Celestino Mutis permaneció en Vetas de 1766 a 1770. En es
lapso debió llegar su hermano a la Nueva Granada. Por lo demás, no
sobra anotar que, durante su estancia en Vetas, el sabio Mutis
ocupaba sus ocios en la observación y registro de la flora y la
fauna circundantes, como lo prueban las hojas de ese período que se
conservan de su
|Diario. v: GUTIÉRREZ RAMOS Jairo.
"La Expedición Botánica y Santander: Tres científicos
santandereanos del siglo XVIII".
|cit.. p.
12-13.
Volver a (12)
|
|
13
|
Sobre el ambiente de Cádiz en la segunda mitad del siglo XVIII
así como sobre la familia gaditana de los Mutis Bosio, véanse:
AMAYA, José Antonio.
|Celestino Mutis y la Expedición
Botánica. Madrid: Debate, 1986. p. 3-5; y; HERNANDEZ DE ALBA,
Gonzalo.
|Quinas Amargas. Bogotá: Tercer Mundo, 1991. p.
17-29.
Volver a (13)
|
|
14
|
Para la genealogía de María Ignacia Consuegra y la familia
Mutis Consuegra, véase: HARKER, Simón. "Los
Mutis". En:
|Estudio. No.293. (jul./sep.).
Bucaramanga, 1984. p. 13-25.
Volver a (14)
|
|
15
|
Al momento de su muerte, en octubre de 1786, el cuerpo de
bienes dejado por Manuel Mutis fué avaluado en 58.396 pesos, si
bien gravados por deudas equivalentes a 35.172 pesos. Aún así, si
consideramos que el saldo neto era de 23.224 pesos, podemos
comprobar que en algo más de tres lustros la dote de doña Ignacia
se vio incrementada en, por lo menos, el 100%.V.AHR/UIS.
|Archivo
Municipal de Girón. Judicial: Inventarios y avalúos de los
bienes de la mortuoria de don Manuel Mutis. Paq. 4. f.
916-1028
Volver a (15)
|
|
16
|
v: HARKER, S.
|Op. cit. p. 15.
Volver a (16)
|
|
17
|
v: HARKER, S.
|Op. cit. p. 15.
Volver a (17)
|
|
18
|
v: HARKER, S.
|Op. cit. p.18; y; GARCIA, José Joaquín.
|Crónicas de Bucaramanga. Bogotá: Medardo Rivas, 1896. p. 24.
En homenaje al heroico desempeño del coronel Mutis Gama en esta
batalla se bautizó con el nombre de "Mutiscua" a
esta v: HARKER, S.
|Op. cit. p.18; y; GARCIA, José Joaquín.
|Crónicas de Bucaramanga. Bogotá: Medardo Rivas, 1896. p. 24.
En homenaje al heroico desempeño del coronel Mutis Gama en esta
batalla se bautizó con el nombre de "Mutiscua" a
esta población nortesantandereana fundada en 1841. v: MANTILLA,
Ramón M.
|Mutiscua. Cúcuta: La Tarde, 1943. p. 39-40.
Volver a (18)
|
|
19
|
v: HARKER, S.
|Ibid.
Volver a (19)
|
|
20
|
v: Carta de José Celestino Mutis a Ignacia Consuegra del 12 de
enero de 1793, en:
|Archivo Epístola 1: T. 2 p. 81.
Volver a (20)
|
|
21
|
V: Cartas de J. C. Mutis a su cuñada sobre la educación de sus
sobrinas en Santa fe, en:
|Ibid.
Volver a (21)
|
|
22
|
v: SILVA, R.
|Universidad y Sociedad en el Nuevo Reino de
Granada. Op. cit.
Volver a 22
|
|
|
24
|
Archivo Parroquial de San Laureano.
|Libro de bautismos,
matrimonios y entierros. 1737-1863. Partida Bautismal
No.705.
Volver a 24
|
|
25
|
Sobre la extinción del pueblo de indios de Bucaramanga, la puja
por las tierras del resguardo y la erección de la nueva parroquia,
véase: ARENAS, E.
|Op. cit. p. 29-38.
Volver a 25
|
|
26
|
Sobre las actividades económicas de Manuel Mutis, véase:
AHR/UIS.
|Loc. cit.
Volver a 26
|
|
27
|
Carta de J. C. Mutis a doña Ignacia Consuegra de 21 de abril de
1794. v:
|Archivo Epistolar. T. 2. p. 100. "La
Gamba" a la cual se refiere Mutis era la mujer del doctor
Juan Dionisio Gamba, amigo del médico francés Luis de Rieux,
denunciados ambos ante las autoridades virreinales por
"conversaciones sediciosas" sostenidas en la casa
del primero donde funcionaba la tertulia de la cual era asiduo
visitante Sinforoso. v: ORTIZ, Sergio Elias.
|Nuevo Reino de
Granada. El Virreinato. (1753-1810). Bogotá: Lerner, 1970. p.
383.
Volver a 27
|
|
28
|
|
|Archivo Epístola 1: lbid.
Volver a 28
|
|
|
29
|
Algunas
|tertulias fueron no sólo un pasatiempo
entretenido, sino auténticos focos de difusión del pensamiento
ilustrado, cuando no abiertamente subversivo. En ese sentido,
constituían una forma muy eficaz de apropiación de las ideas más
avanzadas, a las cuales no les era permitido circular libremente en
una sociedad rigurosamente controlada en sus manifestaciones
ideológicas por el Estado y por la Iglesia.
Volver a 29
|
|
30
|
No era casual que el médico Rieux asistiera a las dos tertulias
también frecuentadas por Sinforoso Mutis, ni que en la casa de
Nariño funcionaran, al parecer, dos tertulias paralelas : el
célebre
|Arcano de la Filantropía, más público, y que
sesionaba en su biblioteca, y otra más secreta que funcionaba en un
cuarto interior de la casa, y a la cual, aparte de Sinforoso,
solían asistir, entre otros: el ya mencionado Rieux, Pedro Fermín
de Vargas, Francisco Antonio Zea, José María Cabal, Joaquín
Camacho, José María Lozano, Enrique Umaña, José Luis Azuola,
Francisco Tobar, José Antonio y Juan Esteban Ricaurte. v: GARRIDO,
Margarita. "Precursores de la Independencia". En:
|Gran Enciclopedia de Colombia. Bogotá: Círculo de Lectores,
1991. T. 1. p. 219; y
|Reclamos y representaciones. Variaciones
sobre la política en el Nuevo Reino de Granada, 1770-1815.
Bogotá: Banco de la República, 1993.
Volver a 30
|
|
31
|
v: POSADA, Eduardo. "El proceso de los
pasquines". En:
|Boletín de Historia y Antigüedades.
No.96. Bogotá, 1913. p. 721-728.
Volver a 31
|
|
32
|
v: TISNES, Roberto M.
|Movimientos pre-independentistas
Grancolombianos. Bogotá: Academia Colombiana de Historia, 1962.
p. 149-150.
Volver a 32
|
|
33
|
|
|Ibid.No deja de llamar la atención la radical
beligerancia que se le atribuye a Sinforoso en el proceso, pues de
acuerdo con éste, por ejemplo, en la presentación de su denuncia,
Benítez ". . . asegura haberle referido Don Sinforoso
Mutis que de las cuatro partes de Santa fe las tres estaban prontas
a aclamar la libertad"... y enseguida se anota que:
"El referido Mutis en su declaración de veinte y cuatro de
septiembre asegura haber referido a Benítez que en esta ciudad casi
todas las gentes estaban prontas a reclamar la libertad y coger las
armas en caso necesario." y más adelante Pablo Uribe
declara recordar que Mutis "...Dijo que de buena gana
tomaría el fusil; que esto lo dijo a consecuencia de las palabras
que vertió cuando insinuó, que qué bueno si esto quedase
libre...". v: AHN.
|Consejos suprimidos. Leg.
21236.
Volver a 33
|
|
34
|
.V. POSADA, E.
|Op. cit. p. 721
Volver a 34
|
|
35
|
|Ibid. . p. 723 ;y ORTIZ, Sergio Elías.
|Génesis de la
revolución del 20 de julio de 1810. Bogotá: Academia Colombiana
de Historia, 1960. p. 3.
Volver a 35
|
|
36
|
V. MUTIS DURAN, F.
|Op. cit. p. 33.
Volver a 36
|
|
37
|
|Archivo Epistolar. T. 2. p. 117
Volver a 37
|
|
38
|
POSADA, E.
|Op. cit. p. 723
Volver a 38
|
|
39
|
MUTIS DURAN, F.
|Op. cit.. p. 33.
Volver a 39
|
|
40
|
V. TlSNES, R. M.
|Op. cit. p. 157.
Volver a 40
|
|
.41
|
|Ibid. p. 158.
Volver a 41
|
|
42
|
V. MUTIS DURAN, F.
|Op. cit. p. 34.
Volver a 42
|
|
43
|
V. ORTIZ, S. E.
|Op. cit. p. 75.
Volver a 43
|
|
44
|
|
|Ibid. El desarrollo de la "conspiración de
Rosillo" puede verse, entre otros, en: ORTEGA RlCAURTE, E.
|Op. cit. p. 1-16.
Volver a 44
|
|
45
|
. ORTIZ, S. E.
|Op. cit. p. 77.
Volver a 45
|
|
46
|
|
|Ibid. p. 80.
Volver a 46
|
|
47
|
Curiosa y significativamente, si exceptuamos a Nariño ya
Baltasar Milano, todos los implicados eran santandereanos, y casi
todos clérigos, es decir intelectuales, como, a su modo, lo eran
también Mutis y Nariño. Así, aparte del bumangués Mutis, eran del
Socorro: Rosillo, Juan José Monsalve, Miguel Tadeo Gómez, Juan
Nepomuceno Azuero ( cura de Anapoima), Agustín Estévez ( cura de
Choachí), y el doctor Gómez ( cura de la Mesa). \1:
|Ibid. p.
84-89.
Volver a 47
|
|
48
|
El 26 de febrero de 1810, Sinforoso Mutis publicó en el
|Semanario del Nuevo Reino de Granada que dirigía Caldas una
"Memoria" sobre la Expedición Botánica y varias
descripciones de plantas.
Volver a 48
|
|
49
|
V.Acta de la Independencia". En: ORTEGA RlCAURTE, E.
|Op. cit. p. 121-127.
Volver a 49
|
|
50
|
V. CABALLERO, José María.
|Diario. Bogotá: Academia de
Historia de Bogotá, 1990. p. 80.
Volver a 50
|
|
51
|
V. ORTIZ, S. E.
|Op.cit. p. 202.
Volver a 51
|
|
52
|
V. MUTIS DURAN,
|F.Op. cit. p. 40.
Volver a 52
|
|
53
|
|
|Ibid. p. 51.
Volver a 53
|
|
54
|
|
|Ibid. p. 48 y 51. Al parecer Sinforoso Mutis era
jorobado y tuerto, según unas coplas burlescas que circularon en
Santa fe y que, para su infortunio, son su único
"retrato" conocido. Con todo, en 1819 era
Teniente Coronel del batallón
|Patriotas. v: CABALLERO, J. M.
|Op. cit. p. 219.
Volver a 54
|
|
55
|
V.
|Historia Documental. p. 283.
Volver a 55
|
|
56
|
|
|Ibid. p. 387.
|Ibid. p. 387.
Volver a 56
|
|
57
|
|
|Ibid.p.309.
Volver a 57
|
|
58
|
|
|Ibid. p. 61.
Volver a 58
|
|
59
|
Como se recordará, José María Carbonell, amanuense de la
Expedición Botánica, había sido ahorcado el 19 de junio, y Jorge
Tadeo Lozano arcabuceado el6 de julio. v: CABALLERO, J. M.
|Op.
cit. p. 216 y 218. Salvador Rizo y Francisco José de Caldas
fueron ejecutados unos días más tarde.
Volver a 59
|
|
60
|
Sobre la sentencia contra S. Mutis y el agravamiento de la
misma por Morillo, véase el postrer informe de Mutis sobre la
Expedición Botánica fechado en Cartagena a 30 de septiembre de 1817
incluido en este trabajo y publicado en:
|Historia Documental
p. 382-388
Volver a 60
|
|
61
|
Acompañaban a Sinforoso en su triste destino: Luis Eduardo
Azuola, José Santamaría, Camilo Manrique, Pantaleón Gutiérrez,
Dionisio Gamba, José María Castillo, Manuel Pardo, Estanislao
Vergara y Florencio Ortiz. v: CABALLERO, J. M.
|Op. cit. p.
219.
Volver a 61
|
|
62
|
V. MUTIS DURAN, F.
|Op. cit. p. 54
Volver a 62
|
|
63
|
V. "Poder para solicitar indulto otorgado en Cartagena
por Sinforoso Mutis y otros vecinos de Santa fe a¡ 8 de junio de
1817" . En: AGN.
|Archivo Anexo (Historia). '1: 23.
f. 602-603v.
Volver a 63
|
|
64
|
V. MUTIS DURAN, F.
|Op. cit. p. 54-55.
Volver a 64
|
|
65
|
V.Gazeta de la ciudad de Bogotá.No.79, domingo 28 de enero de
1821.p.237.En. AGN.Archivo Anexo (Historia).T.28.f.219 v.
Volver a 65
|
|
66
|
|
|V.Actas del Congreso de Cúcuta. 1821. Bogotá: Fundación
Francisco de Paula Santander, 1989. ( 3 vols. )
Volver a 66
|
|
67
|
V. MUTIS DURÁN, F.
|Op. cit. p.57.
Volver a 67
|