Presentación
Este libro es el resultado de una investigación realizada con el
ánimo de localizar, evaluar, seleccionar y transcribir lo más
relevante de la obra científica de Sinforoso Mutis Consuegra, un
olvidado intelectual bumangués que cumplió un destacado papel tanto
en las labores de la Expedición Botánica del Nuevo Reino de
Granada, como en los ajetreos políticos de la Independencia.
Nuestro interés por los escritos científicos de Sinforoso Mutis
se originó en su aparentemente inexplicable escogencia para dirigir
la Expedición Botánica luego de la muerte de su fundador y primer
director, don José Celestino Mutis, pues no parecía muy razonable
que un hombre de tan reconocidas sabiduría y ponderación se hubiese
guiado en la selección de su sucesor tan sólo por sus afectos.
Parecía, sin embargo, existir un argumento contundente en favor
de quienes -desde Caldas hasta hoy- se han dedicado a poner en duda
la idoneidad y responsabilidad de Sinforoso Mutis para asumir tan
honroso como difícil cargo: el desconocimiento casi absoluto de
escritos científicos de su autoría
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l
. Para complemento, la única obra
publicada sobre su vida se centraba en la descripción y alabanza de
su participación en la Independencia
|
2
.
Intrigados por estos hechos nos propusimos tratar de establecer
la existencia o no de alguna obra científica procedente de su mano.
Fue así como, rastreando su huella en recopilaciones y archivos,
pudimos localizar tanto lo que se ha logrado identificar como de su
autoría en la abrumadora colección de papeles de la Expedición
Botánica neogranadina que se conserva en el Archivo del Real Jardín
Botánico de Madrid
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3
, como sus escasos informes de actividades,
conservados en el Archivo General de la Nación, de Bogotá
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4
. Por otra
parte, la postrera recopilación documental publicada por don
Guillermo Hernández de Albas, nos permitió acceder a otro tipo de
valiosa documentación que se ha utilizado abundantemente en este
trabajo.
Con estas y otras fuentes que se reseñan en el lugar pertinente,
se elaboró esta biografía. De su contenido conviene anotar que,
aunque nuestro interés inicial y primordial se refiriera a la obra
científica de Mutis, no pudimos ni consideramos conveniente pasar
por alto su tan azarosa como apasionante actividad política.
Buscando al científico nos topamos con un precoz, sufrido, pertinaz
y, a la larga, exitoso precursor y prócer de la Independencia. De
ahí que el primer capítulo de este opúsculo dedicado al estudio de
la vida y obra de Sinforoso Mutis, contenga una sucinta referencia
a esta dimensión de su vida. Y, a decir verdad, quedamos
convencidos de que nuestro personaje merecía un estudio más
profundo de este aspecto de su biografía, pero que, por supuesto,
este plausible deseo excedía los límites y propósitos de esta
publicación.
El segundo capítulo sí está dedicado al estudio de la obra
científica de Mutis. En él nos ocupamos de resaltar lo más notable
de su trabajo como botánico, así como de intentar una valoración de
su actividad y producción en este campo del saber. Finalmente, ya
manera de ilustración, hemos incluido un anexo documental que
contiene tres escritos de Sinforoso Mutis sobre la Expedición
Botánica, en los cuales describe con comprensibles satisfacción y
orgullo las actividades y contribuciones realizadas tanto por su
tío José Celestino como por él mismo al estudio de la flora
neogranadina, a la quinología ya la botánica en general.
Constituyen por ello estos escritos una fuente muy importante,
tanto para la historia de la Expedición Botánica neogranadina, como
para la biografía científica del propio Sinforoso.
Y aunque en verdad no podríamos decir que Sinforoso Mutis fue un
científico de la talla de su tío José Celestino, ni aun de la de su
eventual adversario Francisco José de Caldas, fue, en cambio, un
hombre de su tiempo, temprana, profunda y honestamente comprometido
con la causa de la Independencia; un espíritu vivaz y escindido por
los intereses divergentes del saber, el tener y el poder; no
exento, por supuesto, de las miserias y grandezas que constituyen
la sustancia ineludible del ser humano, pero, en todo caso, un
hombre admirable que sacrificó precozmente un futuro promisorio en
aras de unos ideales por entonces considerados subversivos y poco
deseables.
Más que una lección de ciencia o de política, la vida de
Sinforoso Mutis constituye un ejemplo dramático de ética, en el
buen sentido de la palabra. N o de moral ni de moralismo, pues,
como todo político, usó, cuando pudo, del poder en beneficio de sus
intereses, sino de fidelidad a un
|ethos libertario que lo
llevó a romper desde muy joven con todas las formas de dominación
que a su juicio lo oprimían: el imperialismo borbónico, la
prepotencia virreinal, el autoritarismo escolar, la onerosa tutela
familiar y las tediosas exigencias de una concepción de la Botánica
aprisionada entre las formalistas exigencias de la taxonomía,
embelesada en la representación y obsesionada por la
|mathesis
|
6
. Con
todo, Sinforoso Mutis cumplió decorosa y responsablemente su
inesperado papel de director de la Real Expedición Botánica
neogranadina, convirtiéndose, de contera, en el primer científico
nacido en la por entonces incipiente Parroquia de Bucaramanga.
Como ocurre siempre, este libro es el resultado de un es- fuerzo
mancomunado que ha contado con el apoyo institucional de
Universidad Industrial de Santander, la Dirección de Archivos
Estatales de España y del Instituto Colombiano del Petróleo. En lo
personal, no puedo pasar por alto la valiosa colaboración y
estímulo de los colegas Emilio Arenas y Armando Martínez Garnica de
la UIS, Marcelo Frías Núñez del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas de España y Renán Silva de la Universidad del Valle.
Don Santiago Castroviejo, director del Real Jardín Botánico de
Madrid me facilitó generosamente el acceso a las fuentes primarias.
Por su parte Doris, Laury e Ingrid, me han brindado siempre su
afectuosa y cálida comprensión, tan necesaria para tolerar las
inevitables ausencias tanto físicas como espirituales que implica
toda investigación histórica, por modesta que ella sea, y en cuanto
a la edición, ella ha sido posible gracias al Fondo FEN, a su
director, el doctor Ángel Guarnizo Vázquez, ya su asesora editorial
doña Aída Martínez Carreño. A todos mis más sinceros
agradecimientos.
Bucaramanga, marzo de 1995