CAPÍTULO TRIGÉSIMO SESTO
DE LA DESCRIPCIÓN DE LA PROVINCIA DE EL NUEVO REINO
Visto que la Provincia de el Nuevo Reino fue siempre por si y no
separada de otra, será cosa conveniente tratar de su descripción y
distancia, para cuya consideración se ha de notar que los términos
y largo desde el Tucuyo, gobernación de Venenzuela, hasta Encerma,
gobernación de Popayán, son mas de doscientas leguas y desde Santa
Fe de Bogotá hasta Cartagena por el río grande de la Magdalena,
ciento y ochenta. Es el río de la Madalena caudalosísimo por donde
se provei todo el Nuevo Reino y parte de cada una de las
gobernaciones de Venenznela y Popayán de las cosas de España que
vienen a Cartagena y Santa Marta. Tiene grandísima suma de oro en
polvo y puntas, por cuanto a él cuelgan y corren todos los
minerales aurificos más de quinientas leguas de tierra, y montañas
riquísimas de oro, de donde tiene su nacimiento y corre su igual
otro río, y llamado Cauca que procede de el mesmo nacimiento,
distancia y riqueza de oro que corre toda la gobernación de
Popayán, y la gobernación de los Ríos, llamada así porque es entre
estos dos caudalosísimos ríos. Esta gobernación de los Ríos
conquistó y pacificó el capitán y gobernador Gaspar de Rodas y
pobló en ella de españoles las ciudades de Cáceres, Zaragoza y San
Juan de Rodas con venturosos trabajos, después de haberse perdido y
desbaratado en aquellas conquistas muy nombrados Capitanes con
mucha gente española, por haber sido los indios de aquellos fines
muy guerreros y valerosos defensores de sus tierras. Es persona de
mucho valor de quien el rey se ha servido mucho, y ansi le hizo
merced de aquella gobernación, dándole por cabeza della la ciudad
de Santa Fe de Antioquía, la cual él había ayudado a poblar con lo
demás que conquistase y poblase. Toda esta gobernación es tierra
nueva y recién poblada en la vega del río de Cauca, donde se espera
hacer gran provecho en la conversión de aquellos indios que reciben
muy bien las cosas de la fe.
Y aquel río de Cauca se viene a juntar con el de la Madalena bajo
de la ciudad de Mompox que está poblada en la vera de el mesmo río
de la Madalena, y en uno corren juntos distancia de cuarenta
leguas, cuya anchura junto al mar será media legua que es un
hermosísimo brazo de el mar de el Norte en el cual, entre Cartagena
y Santa Marta que están pobladas en aquella costa entra el dicho
río de la Magdalena con suntuosísima aparencia y amenidad, y su
entrada hace señal por la mar adentro con tanto señorío y
rompimiento, que los gruesos navíos que pueden combatir con las
potentísimas islas del mar feroz, no osan llegarse a tocar la barra
de el agua dulce de el río de la Madalena, el cual hace volver
atrás y desbarata las soberbias olas de el mar, quebrándolas con la
fortaleza de su entrada por espacio de mas de dos leguas dentro de
el mar. Tiene el río de la Magdalena otra cosa digna de admiración,
que hierve de abundancia de muchísimos y diversos pescados. Los mas
conocidos son caimanes, llamados en el río Nilo cocodrilos, y estos
son dellos, y cuando está niebados (
|sic) cogen en el agua
y comen las personas que pueden haber. Hay manitres: La carne de
estos se come y es grosera como vaca, y della se hace a[ce]ite para
alumbrar. Tiene mucha cantidad de bagres, sábalos, sardina tras
doradas y otro género de bagres delicatísimo que llaman doncella y
otros muchos géneros de pescados. Y los lados y costas de este río
hasta el mar son poblados de gran cantidad de tigres, de incógnita
multitud de géneros de aves y diversos animales. Están tres
ciudades pobladas en este río grande la Magdalena: Tenerife, Mompox
y Tamalameque. Tiene cada una dellas muchos indios, donde estan
muchos frailes ocupados en la predicación y doctrina. Lo contenido
en la discreción (sic) de la Provincia sobredicha es todo el Nuevo
Reino hasta la gobernación de Venenzuela, las gobernaciones de
Santa Marta y la de Santa Fe de Antioquia, que es entre los ríos de
Cauca y la Madalena y parte de la gobernación de Popayán, el
arzobispado de Santa Fe de el Nuevo Reino, los obispados de Santa
Marta, Cartagena y Popayán.