CAPÍTULO TRIGÉSIMO QUINTO
CÓMO LA PROVINCIA DE SANTA FE DE EL NUEVO REINO DESDE SU FUNDACIÓN
FUE POR SÍ Y NO SEPARADA NI SUBJETA DE OTRA
Después que se ha dicho de la fundación, número de Perlados,
conventos y frailes, diversidad de naciones, lenguas, ritos y modo
de dotrinas de indios de la Provincia de Santa Fe de el Nuevo
Reino, resta decir y tratar cómo esta dicha Provincia no fue
separada de otra, pues en su primera fundación fue fundada por
frailes enviados de España, y la nombraron Custodia de San Joan
Bautista, inmediata al General, como se dixo en el Capítulo
primero, y se hizo Provincia en el Capítulo de Valladolid, año de
sesenta y cinco, donde también la Provincia de el Perú, llamada de
los doce Apóstoles, que confinaba con ella, se dividió en cuatro
Provincias, que fueron Chile, Charcas, Quito y Lima que se quedó
con el nombre de los doce Apóstoles, y desde a poco tiempo, se
tornó a juntar la de las Charcas con la de Lima, y así quedaron
tres Provincias continuas, continuadas con la de el Nuevo Reino, en
distancia de mas de mil leguas de tierra y mar que hay desde el
Nuevo Reino hasta Chile. Y después de esto se fundó la Provincia de
Venenzuela, en el distrito de la Provincia de el Nuevo Reino, en el
año de setenta y siete. Es Provincia de mucha inquietud y desde su
fundación ha tenido disensiones entre sus Comisarios y
Provinciales, y convenía mucho pava la quietud de aquella Provincia
buen vivir de los frailes, que en ella moran, se juntase con la
Provincia de el Nuevo Reino, pues está en su antiguo distrito y
confina con ella. Tiene la Provincia de Venenzuela cinco conventos
en los pueblos de Caraças, Barquicimeto, Tucuyo, Carora,
Trujillo.
Pasado algún tiempo se fundó en medio de estas dos Provincias de el
Nuevo Reino y Venenzuela, la Provincia del Espíritu Santo de la
Grita, siendo Provincial de el Nuevo Reino Fray Pedro de Azuaga, en
cuyo tiempo fue desde España Fray Antonio de Maqueda, de la
Provincia de Toledo, con siete frailes, enviados por Fray Francisco
de Guzmán, Comisario de las Indias, para fundar la dicha Provincia
de la Grita, a instancia de el Gobernador de aquella tierra, que es
distrito de la Provincia de el Nuevo Reino. Y visto el dicho Fray
Antonio de Maqueda, que aquella gobernación y tierra no era capaz
ni bastante para hacer Provincia en ella, determinó de volverse a
España; e los frailes que allí se hallaron con él eran algunos
dellos vagantes y perdidos, y por conservarse allí, le hicieron por
fuerza tener Capítulo, y hicieron Provincial aun fraile destraído,
como después pareció, que enviándoles el Provincial de el Nuevo
Reino Fray Pedro de Azuaga, por comisión que tenía de el Comisario
General de el Perú un fraile que los visitase, no lo quisieron
obedecer, y a esta resistencia se acudió con provisión de el
ensillo Real. Y visto esto, el Provincial de la Grita, llamado Fray
Pedro de Porras, mallorquín de nación y Provincia, acudió a la
Audiencia Real de el Nuevo Reino a ser amparado de ella. Y
halláronsele ciertos recados falsos que consigo llevaba, por lo
cual el Provincial de el Reino lo prendió y castigó, y el
Provincial de la Grita Fray Pedro de Porras procuró salirse de el
convento de Tunja, donde el Guardián de allí lo tenia preso, y de
allí se fue a una jornada, conquista de indios, llamada Choco, en
la gobernación de Popayán, donde murió, habiendo tomado larga
licencia sin la seguridad que requiere la conciencia y estado de
nuestra profesión. Y ansi tuvo fin y se deshizo la Provincia de la
Grita y quedó solo un convento en la ciudad del Espíritu Santo de
la Grita, sujeto a la Provincia de Santa Fe de el Nuevo Reino, con
tres religiosos, por no ser tierra cómoda para más conventos
|63
.
|
|63
|
El P. SIMÓN,
|Noticias, P. II, 7ª noticia, cap. VIII
trata de la Provincia de la Grita incorporada a la de Santa Fe.
Cuando él escribía (1626), existía aún el convento de la ciudad del
Espíritu Santo que tenía a su cuidado "dos doctrinas
sujetas al Guardián de él, que por los pocos naturales que han ido
quedando en aquellas tierras no tiene más, pues si más indios
tuviera, más se acudiera como lo ha hecho siempre desde estos
tiempos que decimos, sin que hayan entrado religiosos de otras
Órdenes, ni aún clérigos a hacer esto desde que se
conquistaron".
|