CAPÍTULO TRIGÉSIMO CUARTO
DE EL MODO Y ORDEN QUE SE TIENE EN LA PREDICACIÓN Y DORTINA DE
ESTOS INDIOS
Vista la diversidad de naciones y lenguas de los indios y ritos de
algunos dellos de la Provincia de Santa Fe de el Nuevo Reino,
conviene tratar y referir el modo y orden que se tiene entre los
religiosos en el exercicio de la predicación, conversión y dotrina
de los indios, en lo cual lo primero que se hace, es poner por
memoria y sacar todos los niños y muchachos, varones y hembras, y
estos han de ir cada día, a hora de misa, a la iglesia, donde,
después de haber dicho misa el sacerdote, dice la doctrina
cristiana rezada o cantada, como mejor se amaña o le parece, y
después de haberles rezado, se van a sus casas hasta la tarde y
vuelven a hora de vísperas, y se les dice la dotrina, como es
dicho; y se van a dormir a sus casas. Demás de esto todos los
domingos y fiestas de guardar se juntan a misa todos los indios
varones y mujeres, viejos y mozos, con todos los niños y muchachos,
así infieles como cristianos y entran todos en la iglesia a misa
hasta el Prefacio, y en aquel punto se echan fuera todos los que no
están batizados. Y acabada la misa, se juntan con los demás indios
cristianos, y luego les reza el sacerdote, y les dice a alta voz la
dotrina y oraciones que dicen dominicales, y enseñándoles cómo se
han de signar con la señal de la cruz. Después de esto les predica
y da a entender lavirtud de los Sacramentos declarándoles lo que es
de creer en la santa fe católica y ley evangélica, persuadiéndoles
dejar sus ritos ceremoniáticos con que adoran y hacen veneración al
demonio, y dándoles a conocer a Dios.
Lo otro es que antes que el sacerdote entre en la misa, requiere y
mira con mucho cuidado los caciques y capitanes de el pueblo o
pueblos de indios que tiene a cargo si tienen allí para oír la
dotrina y misa todos sus indios y muchachos; y si no los tienen
todos, los castiga y açota, así a los caciques y capitanes como los
particulares, indios o indias o muchachos que son cimarrones y
defetuosos en venir allí con tiempo a la dotrina, llevándoles
|ultra de este castigo a los caciques y capitanes penas de
mantas o oro y otras cosas, aplicando todo esto a la iglesia o
cosas della. Y esto es cosa santísima, según la opinión famosísima
de Escoto en el cuarto, distinción cuarta, quistion nona, que dice
que no solamente los hijos mas aun los padres infieles podrían ser
compelidos religiosamente a recebir el Bautismo, ¿cuanto mas a oír
la predicación y doctrina evangélica? Es opinión segura,
provechosa, seguida e imitada de otros Dotores. Y es dotrina de San
Gregorio, epístola veinte y seis, libro tercero del registro,
puesto en el Decreto, vigésima tercia, question sexta:
|Jam
vero
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.
|
|62
|
Sobre el método empleado por los Franciscanos en la enseñanza
de los indios del Nuevo Reino y frutos abundantes obtenidos con su
predicación trata el P. SIMÓN,
|Noticias, P II, 7ª noticia,
cap. IV.
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