INDICE





INTRODUCCIÓN

Memorial del P. Fr. Esteban de Asensio.

CAPÍTULO PRIMERO

DE EL TIEMPO DE SU FUNDACIÓN

CAPÍTULO SEGUNDO

DE EL PRIMERO, SEGUNDO Y TERCERO Y CUARTO CUSTODIOS

CAPÍTULO TERCERO

DEL QUINTO CUSTODIO

CAPÍTULO CUARTO

DE EL SEXTO Y ÚLTIMO CUSTODIO

CAPÍTULO QUINTO

DE OTRAS OCUPACIONES DE FRAY ESTEBAN DE ASENSIO

CAPÍTULO SEXTO

DE OTRA VEZ QUE FUE COMISARIO PROVINCIAL

CAPÍTULO SÉPTIMO

CÓMO LA CUSTODIA DE SAN JOAN BAPTISTA SE HIZO PROVINCIA

CAPÍTULO OCTAVO

DE EL PRIMERO PROVINCIAL

CAPÍTULO NONO

DE EL PRIMERO ARZOBISPO DE SANTA FE DE EL NUEVO REINO

CAPÍTULO DÉCIMO

DE CÓMO MURIÓ SIN RECIBIR EL PALIO

CAPÍTULO UNDÉCIMO

DE EL SEGUNDO PROVINCIAL

CAPÍTULO DUODÉCIMO

DE EL TERCERO PROVINCIAL

CAPÍTULO TERCIO DÉCIMO

DE DON FRAY LUIS ZAPATA DE CÁRDENAS, SEGUNDO ARZOBISPO DEL NUEVO REINO

CAPÍTULO DÉCIMO CUARTO

DE CÓMO FUE ARZOBISPO DEL NUEVO REINO

CAPÍTULO QUINTO DÉCIMO

DE LOS OBISPADOS DIOCESANOS AL ARZOBISPADO DE EL NUEVO REINO

CAPÍTULO SEXTO DÉCIMO

DE EL CUARTO PROVINCIAL

CAPÍTULO DÉCIMO SÉPTIMO

DE EL QUINTO PROVINCIAL

CAPÍTULO DÉCIMO OCTAVO

DE EL OBISPO DE SANTA MARTA

CAPÍTULO DÉCIMO NONO

DE LA NUEVA INSTITUCIÓN DE EL OBISPADO DE SANTA MARTA

CAPÍTULO VIGÉSIMO

DE EL SEXTO PROVINCIAL

CAPÍTULO VIGÉSIMO PRIMO

DE EL SÉPTIMO PROVINCIAL

CAPÍTULO VIGÉSIMO SEGUNDO

DE CÓMO DEJÓ EL ESTADO DE SEGLAR Y SE HIZO FRAILE

CAPÍTULO VIGÉSIMO TERCIO

DE EL CONVENTO DE LA CIUDAD DE SANTA FEE Y PRIMERO DE TODA LA PROVINCIA

CAPÍTULO VIGÉSIMO CUARTO

DE FRAY FRANCISCO CERON, DIFINIDOR Y COMISARIO PROVINCIAL

CAPÍTULO VIGÉSIMO QUINTO

DE FRAY ANDRÉS DE SANTO ANTONIO Y FRAY DIEGO DE SOTO

CAPÍTULO VIGÉSIMO SESTO

DE FRAY GASPAR DE PORTOALEGRE Y DE UN SUBCESO TRABAJOSO QUE LE SUBCEDIÓ, Y DE OTROS DOS RELIGIOSOS

CAPÍTULO VIGÉSIMO SÉPTIMO

DE EL SEGUNDO CONVENTO

CAPÍTULO VIGÉSIMO OCTAVO

DE EL CONVENTO DE CARTAGENA

CAPÍTULO VIGÉSIMO NONO

DE LOS DEMÁS CONVENTOS

CAPÍTULO TRIGÉSIMO

DE LOS MONASTERIOS DE MONJAS DE LA PROVINCIA DE EL NUEVO REINO

CAPÍTULO TRIGÉSIMO PRIMO

DE LA DIVERSIDAD DE NACIONES Y LENGUAS DE LA PROVINCIA DE EL NUEVO REYNO

CAPÍTULO TRIGÉSIMO SEGUNDO

DE ALGUNOS RITOS GENTILICOS DE LOS INDIOS MOSCAS

CAPÍTULO TRIGÉSIMO TERCIO

DE UN SANTO HOMBRE QUE FUE A [A]QUELLAS TIERRAS DE EL NUEVO REINO

CAPÍTULO TRIGÉSIMO CUARTO

DE EL MODO Y ORDEN QUE SE TIENE EN LA PREDICACIÓN Y DORTINA DE ESTOS INDIOS

CAPÍTULO TRIGÉSIMO QUINTO

CÓMO LA PROVINCIA DE SANTA FE DE EL NUEVO REINO DESDE SU FUNDACIÓN FUE POR SÍ Y NO SEPARADA NI SUBJETA DE OTRA

CAPÍTULO TRIGÉSIMO SESTO

DE LA DESCRIPCIÓN DE LA PROVINCIA DE EL NUEVO REINO

CAPÍTULO TRIGÉSIMO SÉPTIMO

DE LA GRANDEZA, TÍTULO Y INSIGNIAS, DE LOS SELLOS MAYOR Y MENOR DE LA PROVINCIA DE EL NUEVO REINO

CAPÍTULO TRIGÉSIMO OCTAVO

DE EL SINGULAR PROVECHO QUE NUESTROS FRAILES HAN HECHO Y HACEN EN LA CONVERSIÓN DE LOS INDIOS DE EL NUEVO REINO

Suplemento al Memorial del P. Asensio
CAPÍTULO TRIGÉSIMO SEGUNDO
DE ALGUNOS RITOS GENTILICOS DE LOS INDIOS MOSCAS


Guardábanse antiguamente y lo usan el día de hoy entre los indios moscas, muchos ritos y costumbres malas inventadas por el demonio, para lo cual es de saber que es antiquísimo entre ellos temer y reverenciar al demonio, en nombres de muchos dioses, aplicados cada un dios a su casa; y entre estos nombres de dioses tenían principal uno que ellos llaman Bochita. A este tenían por universal señor para todo. Tenían otro por segundo en poder; llámanle a este Chibra fruine (?); a este le piden vitorias y otras cosas, y por consiguiente pedían a otros demonios de otros nombres otras cosas. Y tener estos indios esta diversidad de nombres de demonios, que ellos llaman dioses, se infiere entre otros muchos argumentos, que para ello puede haber, de una cosa que acaeció a un sacerdote mestizo que sabía la lengua mosca mejor que los indios, estando en el pueblo de Ubaque que es un pueblo de indios de los grandes que tiene la ciudad de Santa Fe. Y es ansi: que este mestizo supo que un jeque de los que suelen guardar los santuarios y el oro que está ofrecido en ellos al demonio, estaba hablando con el demonio en el campo, donde tenía el oro que guardaba; y el jeque llamaba al demonio para que le dixese si estaba allí seguro el oro, y el mestizo que se llamaba Francisco Lorenzo, respondióle en la lengua mosca, como si fuera demonio; y el jeque preguntóle diciendo: ¿Quién eres tú? Y el Francisco Lorenzo le dijo que era fulano demonio. Y dijole el jeque: No te llamo a ti. Y respondió a él y dijo al jeque: Ya se que no me llamas a mi, pero soy criado y soy enviado de ese que tu llamas. Entonces dijo el jeque al Francisco Lorenzo: ¿Qué haré de este oro ¿Está seguro aquí de los cristianos? Dijote el mestizo: No está seguro, que ya saben los cristianos que está ahí ese oro. Y diciéndole el jeque que le dijese donde lo llevaría para mas seguridad dijole entonces el mestizo que lo llevase a una parte donde él señaló. Y el jeque pensando que era el demonio el que se lo decía, llevó una mochila de oro de lo que allí tenía, a donde le dijo el mestizo, y dejado allí, volviose a su primero puesto, y el interin, fue puesto el mestizo y cogió el oro que el jeque había llevado al otro lugar. Y cuando el jeque volvió con la otra partida de oro para ponerlo con lo que primero había llevado, y hallando menos la primera partida, conoció el engaño y dio a huyer corriendo, y el mestizo corrió tras del, y atcanzole y aprovechose de el oro, que sería cantidad de trescientos pesos y después hizo cristiano al indio, y se convirtió mediante su predicación |59 .
Después de estos demonios que ellos llaman dioses, tienen al diablo no por dios sino por executor, y por el temor que le tienen, le ofrecen y le inventan cantos diversos, entre los cuales es uno pésimo, que, desnudos y a puerta cerrada, cantan, y se emborrachan y allí vomitan y se ensucian y hacen otras deshonestidades; y en este canto se rematan todas sus borracheras. Y se halla y tiene por cosa vera que el propio demonio anda entre ellos en esta borrachera, y que les dice que la que más le place de todas las borracheras es esta, y se hacía ordinariamente en unos bohíos o casas que hallaran los españoles en el Nuevo Reino, tierra de estos indios moscas, a manera y forma de velas latinas. Y llaman los indios a estos bohíos |opaguegue, donde parece que estimaban en mucho los indios esta borrachera, pues la hacían en lugares señalados.
Suele andar entre ellos un duende. Llámanle |busu earunes. Y de las señales que este hace, fundan ellos sus agüeros de lo que ha de suceder.
En los ayunos tenían sus ceremonias en tal manera que el que había de heredar algún cacicazgo o capitanía ayunaba ciertos años. Si el cacicazgo era grande, ayunaban diez años o nueve o ocho o siete y seis, conforme a la calidad o dignidad de el cacicazgo. Tenía también obligación a este ayuno, el que la mujer se le moría de parto, porque dicen que el que la empreñó, la mató. Y que el que ayunaba estaba encerrado, que ellos llaman ayunar |encoime. Y esta manera de ayuno era no salir de día fuera ni comer sal, ni conocer mujer; que no le viese el sol, porque dicen que el sol es criatura que todo lo ve. Y mientras dura el ayuno, de noche negocian sus negocios, y cuando son de edad de ponerlos |encoime, que es el lugar del ayuno, primero les horadan las orejas y narices; y sí está virguen ( |sic), le hacen un asiento de paja que llaman |ripa, y al que no lo está, lo asientan en el suelo. Y como son abusiones, comen estos con un palillo como tenedor, y no tocan la comida con la mano, porque dicen que se les hinchará el rostro, si tocan la comida con la mano. Cantan seis días un cantar en honra de aquel que ha de ayunar.
Guardaban antiguamente tal ley que el que carnalmente se juntaba con su parienta, estaba condenado a muerte, de tal manera que el vecino mas cercano executaba esta pena en ambos delincuentes, y los llevaban atados al río de Bogotá, llamado Tunja, y en lo mas hondo, los echaban atados con sendas piedras y se ahogaban allí y carecían de sepultura; y si esto no hacían los vecinos mas cercanos, el bogotá les daba a ellos y a los delincuentes la mesma pena, y quedaban siete años por labrar las labranzas de todos ellos; y de esta pena era libre el sobrino de el cacique, por cuanto era obligado a casarse con la hija de el cacique su tío porque le venia de derecho el cacicazgo, y porque no quedase desamparada la hija del cacique, y porque se conservase e linaxe y no fuese a menos. También el que compraba alguna esclava preñada y la tomaba por su mujer, muerta ella, si paría hija, esta hija la tenía también por mujer.
Cuando algún indio se quería casar con alguna mujer que le contentaba, daba primero el dote al padre de la india en mantas o en oro. Cuando mataba uno a otro, no lo mataban a él por justicia diciendo que a la muerte no hay venganza, pero satisfacía a los subcesores de el muerto. Si la mujer de alguno salía de su poder y alguno otro la quería recoger, daba a su marido lo que había dado en dote al padre de la india su mujer, y quedaba la tal india libre de su marido, y podía ser mujer del otro; y el indio que la recebia de tal manera, la podía tener por mujer. Pero si la india se salía de poder del primero marido, sin que se le pagase la dote, y la india se juntaba con otro, ella y el indio con quien se juntó, siéndoles pedido el adulterio, eran justiciados en la punta de una sierra, que llaman la punta de Cota, en un camino que por aquella punta pasa, que blanquea y se ve desde la ciudad de Santa Fe, que está tres leguas de la ciudad |60 .

|59 Francisco Lorenzo hizo esta burla, de acuerdo con el P. Fr. Gaspar Sarmiento. Refiere este suceso con otros muchos detalles el P. SIMÓN, |Noticias, 7ª noticia, cap. III.
|60 Sobre los ritos y costumbres de los indios del Nuevo Reino trata largamente el P. SIMÓN. |Noticias, P. II 4ª noticia. Sus dioses principales, según este historiador, eran Bochicha y Chibchachum. Este último tal vez es el mismo que el P. Asensio llama Chibra fruine. Véase |Noticias, l.c., lib. II, cap. III.

anterior | índice | siguiente