CAPÍTULO TRIGÉSIMO SEGUNDO
DE ALGUNOS RITOS GENTILICOS DE LOS INDIOS MOSCAS
Guardábanse antiguamente y lo usan el día de hoy entre los indios
moscas, muchos ritos y costumbres malas inventadas por el demonio,
para lo cual es de saber que es antiquísimo entre ellos temer y
reverenciar al demonio, en nombres de muchos dioses, aplicados cada
un dios a su casa; y entre estos nombres de dioses tenían principal
uno que ellos llaman Bochita. A este tenían por universal señor
para todo. Tenían otro por segundo en poder; llámanle a este Chibra
fruine (?); a este le piden vitorias y otras cosas, y por
consiguiente pedían a otros demonios de otros nombres otras cosas.
Y tener estos indios esta diversidad de nombres de demonios, que
ellos llaman dioses, se infiere entre otros muchos argumentos, que
para ello puede haber, de una cosa que acaeció a un sacerdote
mestizo que sabía la lengua mosca mejor que los indios, estando en
el pueblo de Ubaque que es un pueblo de indios de los grandes que
tiene la ciudad de Santa Fe. Y es ansi: que este mestizo supo que
un jeque de los que suelen guardar los santuarios y el oro que está
ofrecido en ellos al demonio, estaba hablando con el demonio en el
campo, donde tenía el oro que guardaba; y el jeque llamaba al
demonio para que le dixese si estaba allí seguro el oro, y el
mestizo que se llamaba Francisco Lorenzo, respondióle en la lengua
mosca, como si fuera demonio; y el jeque preguntóle diciendo:
¿Quién eres tú? Y el Francisco Lorenzo le dijo que era fulano
demonio. Y dijole el jeque: No te llamo a ti. Y respondió a él y
dijo al jeque: Ya se que no me llamas a mi, pero soy criado y soy
enviado de ese que tu llamas. Entonces dijo el jeque al Francisco
Lorenzo: ¿Qué haré de este oro ¿Está seguro aquí de los cristianos?
Dijote el mestizo: No está seguro, que ya saben los cristianos que
está ahí ese oro. Y diciéndole el jeque que le dijese donde lo
llevaría para mas seguridad dijole entonces el mestizo que lo
llevase a una parte donde él señaló. Y el jeque pensando que era el
demonio el que se lo decía, llevó una mochila de oro de lo que allí
tenía, a donde le dijo el mestizo, y dejado allí, volviose a su
primero puesto, y el interin, fue puesto el mestizo y cogió el oro
que el jeque había llevado al otro lugar. Y cuando el jeque volvió
con la otra partida de oro para ponerlo con lo que primero había
llevado, y hallando menos la primera partida, conoció el engaño y
dio a huyer corriendo, y el mestizo corrió tras del, y atcanzole y
aprovechose de el oro, que sería cantidad de trescientos pesos y
después hizo cristiano al indio, y se convirtió mediante su
predicación
|59
.
Después de estos demonios que ellos llaman dioses, tienen al diablo
no por dios sino por executor, y por el temor que le tienen, le
ofrecen y le inventan cantos diversos, entre los cuales es uno
pésimo, que, desnudos y a puerta cerrada, cantan, y se emborrachan
y allí vomitan y se ensucian y hacen otras deshonestidades; y en
este canto se rematan todas sus borracheras. Y se halla y tiene por
cosa vera que el propio demonio anda entre ellos en esta
borrachera, y que les dice que la que más le place de todas las
borracheras es esta, y se hacía ordinariamente en unos bohíos o
casas que hallaran los españoles en el Nuevo Reino, tierra de estos
indios moscas, a manera y forma de velas latinas. Y llaman los
indios a estos bohíos
|opaguegue, donde parece que
estimaban en mucho los indios esta borrachera, pues la hacían en
lugares señalados.
Suele andar entre ellos un duende. Llámanle
|busu earunes.
Y de las señales que este hace, fundan ellos sus agüeros de lo que
ha de suceder.
En los ayunos tenían sus ceremonias en tal manera que el que había
de heredar algún cacicazgo o capitanía ayunaba ciertos años. Si el
cacicazgo era grande, ayunaban diez años o nueve o ocho o siete y
seis, conforme a la calidad o dignidad de el cacicazgo. Tenía
también obligación a este ayuno, el que la mujer se le moría de
parto, porque dicen que el que la empreñó, la mató. Y que el que
ayunaba estaba encerrado, que ellos llaman ayunar
|encoime.
Y esta manera de ayuno era no salir de día fuera ni comer sal, ni
conocer mujer; que no le viese el sol, porque dicen que el sol es
criatura que todo lo ve. Y mientras dura el ayuno, de noche
negocian sus negocios, y cuando son de edad de ponerlos
|encoime, que es el lugar del ayuno, primero les horadan
las orejas y narices; y sí está virguen (
|sic), le hacen un
asiento de paja que llaman
|ripa, y al que no lo está, lo
asientan en el suelo. Y como son abusiones, comen estos con un
palillo como tenedor, y no tocan la comida con la mano, porque
dicen que se les hinchará el rostro, si tocan la comida con la
mano. Cantan seis días un cantar en honra de aquel que ha de
ayunar.
Guardaban antiguamente tal ley que el que carnalmente se juntaba
con su parienta, estaba condenado a muerte, de tal manera que el
vecino mas cercano executaba esta pena en ambos delincuentes, y los
llevaban atados al río de Bogotá, llamado Tunja, y en lo mas hondo,
los echaban atados con sendas piedras y se ahogaban allí y carecían
de sepultura; y si esto no hacían los vecinos mas cercanos, el
bogotá les daba a ellos y a los delincuentes la mesma pena, y
quedaban siete años por labrar las labranzas de todos ellos; y de
esta pena era libre el sobrino de el cacique, por cuanto era
obligado a casarse con la hija de el cacique su tío porque le venia
de derecho el cacicazgo, y porque no quedase desamparada la hija
del cacique, y porque se conservase e linaxe y no fuese a menos.
También el que compraba alguna esclava preñada y la tomaba por su
mujer, muerta ella, si paría hija, esta hija la tenía también por
mujer.
Cuando algún indio se quería casar con alguna mujer que le
contentaba, daba primero el dote al padre de la india en mantas o
en oro. Cuando mataba uno a otro, no lo mataban a él por justicia
diciendo que a la muerte no hay venganza, pero satisfacía a los
subcesores de el muerto. Si la mujer de alguno salía de su poder y
alguno otro la quería recoger, daba a su marido lo que había dado
en dote al padre de la india su mujer, y quedaba la tal india libre
de su marido, y podía ser mujer del otro; y el indio que la recebia
de tal manera, la podía tener por mujer. Pero si la india se salía
de poder del primero marido, sin que se le pagase la dote, y la
india se juntaba con otro, ella y el indio con quien se juntó,
siéndoles pedido el adulterio, eran justiciados en la punta de una
sierra, que llaman la punta de Cota, en un camino que por aquella
punta pasa, que blanquea y se ve desde la ciudad de Santa Fe, que
está tres leguas de la ciudad
|60
.
|
|59
|
Francisco Lorenzo hizo esta burla, de acuerdo con el P. Fr.
Gaspar Sarmiento. Refiere este suceso con otros muchos detalles el
P. SIMÓN,
|Noticias, 7ª noticia, cap. III.
|
|
|60
|
Sobre los ritos y costumbres de los indios del Nuevo Reino
trata largamente el P. SIMÓN.
|Noticias, P. II 4ª noticia.
Sus dioses principales, según este historiador, eran Bochicha y
Chibchachum. Este último tal vez es el mismo que el P. Asensio
llama Chibra fruine. Véase
|Noticias, l.c., lib. II, cap.
III.
|