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INDICE
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CAPÍTULO VIGÉSIMO TERCIO
DE EL CONVENTO DE LA CIUDAD DE SANTA FEE Y PRIMERO DE TODA LA
PROVINCIA
Tiene la Provincia de Santa Fe de el Nuevo Reino doce conventos de
frailes. EL primero es el de la dudad de Santa Fe de Bogotá.
Fundáronlo año de cincuenta, frailes enviados de el por el Ministro
General Fray Andrés de la Insula; su vocación es Nuestra Señora de
la Purificación. Bendíjolo, nombrándolo así, Don Fray Juan de los
Barrios primero arzobispo de el Nuevo Reino, fraile de esta Orden,
año de sesenta y seis. Está dentro de la ciudad. Tiene
ordinariamente veinte y cuatro frailes moradores, dos Predicadores.
Uno de los moradores del dicho convento y guardián es Fray Alonso
de Mirueña, de la Provincia de Valladolid
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; fue antes de esto guardián en dos
conventos de las ciudades de Vitoria y Vélez, y una vez Difinidor;
ocúpose algunos años en pueblos y doctrinas de indios
doctrinándolos. Bautizó entre ellos casi tres mil ánimas. Estando
este religioso en un pueblo de indios, una india que estaba mala
para se morir, le envió a llamar, la cual le dijo que había venido
a ella un fraile como de nuestro hábito, los ojos encendidos como
fuego y el hábito mal compuesto, y que la decía que la quería
llevar consigo, y que quitase la bula que tenía consigo en la cama.
Entendiendo que no era cosa buena. Díjole que él no era buen fraile
como los otros Religiosos que doctrinaban los indios. Y contando
esto la india al dicho Fray Alonso de Mirueña, le mostró sus mantas
que tenía repartidas en tal manera que era tan pobre que una manta
partida por medio dejaba partida para dos hijos que tenía, y otra
manta dejaba en limosna para el Religioso Fray Alonso de Mirueña,
para que le dijese alguna misa por su alma, y consolándola y
dándola buenos consejos, se confesó con él la india y murió en
estado de salvación, rogando al dicho Fray Alonso de Mirueña
tuviese cuidado de aquellos dos hijos pequeños suyos que no tenía
quien los criase, y así entendiendo el dicho Fray Alonso de Mirueña
que aquel fraile que apareció a la india era el demonio que la
quería engañar, de los cuales semejantes engaños acaecen muchos
entre estos tristes indios recién convertidos, y muchos mayores
engaños en los que están por convertir. Donde se ve el gran
provecho que hacen los cuidadosos sacerdotes entre ellos.
En el mesmo convento de Santa Fe reside Fray Pedro de Vallejo, de
la Provincia de Toledo, gran religioso, de mucha bondad y santidad.
Es hombre que ha sido Difinidor, y se ocupó doce años en pueblo de
indios. Hizo muchos dellos cristianos, enseñando a muchos dellos
leer y escribir, dando grande exemplo de su persona. Vive con mucho
recogimiento, ocupándose de muy gran voluntad y con mucho celo de
Dios en obras de caridad, consolando muchas almas de los fieles
cristianos, confesándolos y encaminándolos en el camino de la paz,
siguiendo las comunidades con mucho fervor. De edad de más de
sesenta años.
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Fr. Alfonso de Miruela pasó al Nuevo Reino de Granada antes de
la misión que condujo Fr. Francisco de Vitoria. Sospechamos que sea
el mismo que por los años de 1533 iba como Capellán en la
expedición de Pedro de Heredia y a quien en las
|Noticias
del P. Simón, P. III, 1ª noticia, cap. XIII, se llama P. Mariana,
que en Calamar, después de haber celebrado misa, dio su bendición
al ejército de Heredia para lanzarse a la pelea contra los
indios.
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