CAPÍTULO DÉCIMO OCTAVO
DE EL OBISPO DE SANTA MARTA
Siendo Provincial el dicho Fray Francisco Seron, fue proveído
obispo de Santa Marta, Gobernación y obispado, en la Provincia de
el Nuevo Reino, Don Fray Sebastián de Ocando, fraile de nuestra
Orden, natural de Betanzos en Galicia, y desde niño fue criado con
el hábito entre los frailes Claustrales, y cuando tuvo edad, hecha
profesión, se fue a Salamanca a estudiar Teología, en la cual
facultad aprovechó muy bien, por cuanto era estudioso y bien
inclinado, y se redujo allí a la Observancia, en la general
reducción de los demás Claustrales, y fue morador algunos años en
la Provincia santa de Santiago, y de allí pasó a las Indias, a la
Provincia del Nuevo Reino, donde se ocupó algunos años, con buena
opinión de su persona, así en la conversión de los indios como en
los conventos de la ciudad. Fue Guardián de la ciudad de Tunja, y
después de esto en una persecución que tuvo, le fue necesario,
aunque acordadamente, embarcarse para España, y como Dios endereza
los justos, le subcedió ocasión de más servir a Dios, después de
estas persecuciones, en las cuales no le faltaron amigos de patria
que dieron orden como el Presidente de el Consejo Real, obispo de
Pati, de nación gallego, tuviese noticia de él y como a persona de
su patria le hizo dar el obispado de Santa Marta, que a la sazón
estaba vaco, por orden de el mismo Presidente recibió luego que
llegó a Sevilla el dicho Fray Sebastián de Ocando la consagración
de obispo de Santa Marta; de mano de el arzobispo hispalense, de la
misma ciudad de Sevilla, y de allí se volvió a Indias el dicho Fray
Sebastián de Ocando a su obispado de Santa Marta. Vive en él
haciendo el oficio de pastor, como buen perlado, con buena opinión
de su persona. Tiene este obispado de Santa Marta la costa de mar
que dicen
|Río de la hacha, riquísima de mucha cantidad de
perlas que se sacan del mar; críanse dentro de un pescado que
llaman hostion o concha.