Sanclemente, Marroquin, El Liberalismo y Panamá
Otto Morales Benitez
© Derechos Reservados de Autor

CAPITULO V
(2 parte)


Otro documento capital

        Hay otro documento que es necesario reseñar. Es la carta del mismo Uribe Uribe, fechada el 3 de noviembre de 1897, en Quito, para igual interlocutor. En ella hace referencia a los croquis, mapas que tan realizado algunos ingenieros, y, además, se destacan los sitios que se han fortalecido para presentar resistencia. Es muy elocuente cómo tiene sobre sabido cada episodio que es factible que se presente; de qué manera se piensa distraer el ejército; cómo se mantiene el control sobre los refuerzos que consigan con el Ecuador. Hace un examen riguroso de cómo se podrían utilizar y controlar las vías en la guerra conservadora. No hay improvisación y las tácticas guerreras son de elocuentísima precisión. Sorprende el conocimiento de cada camino, sitio, preparación del ejército oficial y las medidas que se pueden tomar para sofocar su acción. Siempre obró así Uribe Uribe en la guerra. No se le puede calificar de jefe que obraba con ligereza. Al contrario, se ciñe a las reglas más rigurosas para emprender una campaña. El escrito de excepcional importancia dice:

 

Quito, noviembre 3 de 1897

Señor general don Eloy Alfaro, presidente de la República.

Presente.

 

Muy respetado general:

            En el momento de remitir a usted mi carta y exposición de fecha de ayer, se me ocurre decirle de una vez, en términos generales, el plan de invasión y campaña del Cauca, que es a donde se destinan las armas que el Ecuador suministre. De ese modo, la exposición puede, sin mayor peligro, ser mostrada a personas de su confianza con quienes sea menester tocar y el contenido de esta esquela, reservado exclusivamente para usted, en reemplazo de conferencias a que siempre es peligroso abocarse.

           Dicho esto, me permito llamar su atención hacia los planos y croquis adjuntos, levantados por ingenieros al servicio de la revolución y que darán a usted idea de la seriedad de los trabajos emprendidos, ya en el terreno mismo de las futuras operaciones, ya en forma de preparativos de toda clase estos planos que van con carácter  devolutivo, corresponden informes detallados que considero innecesario remitirle. Las posiciones fuertes están indicadas con banderolas rojas, y los parajes donde existen pastos y otros recursos, con otras señales; se ha prestado particular atención a la diversidad de caminos y trochas.

           Como se ve el proyecto es obrar a la vez por tres vías: la de Buenaventura, la de Micay y la de Tumaco. El señor general Alfaro, que conoce la primera, sabe que la principal o casi única dificultad consiste en que viniendo fuerzas liberales del Valle a ocupar el puerto y recibir armamento, la salida puede serles cerrada si el batallón de la Guardia acantonado en Cali se apodera rápidamente del Boquerón de Dagua. De tres maneras se tiene prevenido ese peligro: en primer lugar, la fuerza que ocupará a Buenaventura, donde no existe sino un insignificante resguardo de Aduana, se formará de peones y empleados de los que actualmente trabajan en la construcción del ferrocarril; los empleados tienen un sobresueldo del partido y los contratistas de peones procuran escogerlos liberales, sin decírselos ni revelarles para qué. En cuatro horas puede esa fuerza apoderarse del puerto, y en doce horas más regresar a cubrir el Boquerón, ganando así de mano a las fuerzas del Gobierno, que no pueden venir en menos de 48 horas, suponiéndolas inmediatamente informadas del movimiento, lo que se procurará impedir por la interrupción del telégrafo y la colocación de retenes. En segundo lugar, las tropas liberales que, por las vías de San Antonio y Pavas, partirán del Valle armarse en Buenaventura, lo harán secretamente, y con los elementos de que disponen, defenderán las posiciones fuertes del camino y se fortificarán en el Boquerón. Además, como se ve en los croquis respectivos este no constituye hoy una posición imposible si llegara a caer en poder del enemigo, contra todo lo previsto. Finalmente, el Valle se cubrirá de guerrillas, que darán suficiente que hacer a los batallones del Gobierno, inmovilizándolos en sus cuarteles, en caso de que se malogren los golpes de mano que contra ellos se medita.

           Abierto y en buen estado como se encuentra el camino de Micay a Popayán, a ese puerto pueden venir a armarse liberales de esa ciudad y de Quilichao, donde los hay en gran número y muy decididos. Esa vía no está vigilada y ofrece grandes ventajas, sin embargo de lo cual no se ha pensado en que la expedición que por ahí se dirija tenga otro carácter que el de una diversión destinada a amenazas a Popayán e inmovilizar la fuerza ahí acantonada. El mismo carácter, aunque de mayor importancia, tendría la acometida por Tumaco y Barbacoas a Túquerres, conservando siempre la supremacía al ataque por Buenaventura. De los seis mil rifles solicitados, cuatro mil se destinarían a esa vía, quinientos a Micay y mil quinientos a Barbacoas.

              No tienen estas indicaciones genéricas otro objeto que llevar al ánimo del señor general la convicción de que no va a entregar sus elementos a calaveras que los malbaraten y pierdan, sino a hombres prudentes y resueltos que han procurado estudiar y preverlo todo, para no dar un golpe en el vacío.

              Si las modificaciones propuestas en la exposición, acerca de la calidad y forma del auxilio son aceptadas, piense el señor general si convendría que, con credencial de su Gobierno, con mi nombre o con otro, gestionase la consecución de armas con los gobiernos de Guatemala y México, que estarían en mi camino para San Francisco. En ese sentido dejé algo adelantado en Guatemala, para el caso de que triunfe el general Reyna.

             Me repito del señor general muy S.S.  

             Rafael Uribe Uribe.

             Lo que se debe destacar es la precisión de datos; el conocimiento detallado de las vías; la rigurosa previsión de cada acto y de las posibilidades no sólo de lo que le pertenece dirigir, sino las acometidas del enemigo. Pero este examen se dirige a establecer cómo era la guerra conservadora y cómo el liberalismo no tenía, entre sus proyectos, hacer una acción que fuera exclusivamente del partido. La guerra sería conservadora. Es un hecho histórico que no se menciona. Se oculta como ha sucedido con la casi totalidad de los episodios catastróficos de esa etapa.

 

 

CONTINUAR                                                             

REGRESAR AL ÍNDICE