Sanclemente, Marroquin, El Liberalismo y Panamá
Otto Morales Benitez
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CAPITULO XX

El negocio inquieta.  Rapidez inexplicable.  Informe Esguerra-Torres.  No escuchan a Esguerra.   El cambio de tratados.  Comparación de las dos vías.  El canal: varias veces.

 

El negocio inquieta

Nicolás Esguerra y Carlos Arturo Torres viajan a París. Allí se encuentran con Rafael Reyes, quien es el embajador. Las aseveraciones, las recomendaciones y las insinuaciones de Esguerra, se orientan a que no se precipite ninguna negociación. El está avanzado con la serenidad, cautela, conocimiento jurídico e información que poseía en materia relacionada con los procesos internacionales.

Era difícil que se le escuchara. Se movían en Colombia muchos exigentes afanes en torno a la prórroga del contrato de la construcción del Canal de Panamá. Pero había otra razón y era la urgencia que tenía el Gobierno de conseguir dinero para afrontar los gastos de la guerra y detener la avalancha de huelgas que venían presentándose en el Poder Judicial, por falta de pago de sus sueldos, y de los soldados, por no recibir ración. Lo mismo sucedía con otros grupos de burócratas. El Gobierno de Sanclemente pagaba los desarreglos fiscales que producía el papel moneda. Pero Núñez y Caro lo habían vuelto dogma. No económico, sino con alcances de auto de fe, indiscutible.

Carlos Calderón, ministro de Hacienda, despacho al cual se adscribió la negociación internacional de los asuntos del canal, dice al general Palacio, ministro de Gobierno, por telegrama: «Hoy 238 fue enviado al señor presidente un decreto sobre prórroga a la compañía del canal, concebido en los términos que el Consejo de Ministros halló convenientes para que la operación dé el resultado inmediato que la urgencia exige. Ruego a usted imponerse en él, y si fuere de su aceptación, enviarlo cuanto antes».

Desde París, 239 el 5-III-1900, llega un cable que dice: «Ministro de Hacienda: resuelto Gobierno conceder allí por cinco lo que esperábamos negociar aquí por treinta y otras valiosas concesiones sólo nos cumple lamentar estéril sacrificio y pedir se admita por cable nuestra renuncia. Esguerra, Torres».

El mismo día se remite un telegrama urgente 240 que expresa: «General Palacio: permítame suplicarle con el mayor encarecimiento que se envíe ojalá con propio, el decreto sobre prórroga a la Compañía del Canal. De otra manera no se podrán enviar fondos a los Estados Unidos. Aquí absolutamente imposible conseguir oro. Es asunto de la mayor urgencia. Abrázolo.  Amigo, M. Vargas».

Bien: ¿Quién es Vargas? ¿Qué cargo ocupa? ¿Cuál es su afán? Lo único que se establece por los términos del mensaje, es la amistad con el ministro. No hemos podido establecer sus relaciones burocráticas. Se le ha mencionado como yerno de Marroquín. ¿Había que acelerar los trámites del contrato para que no interfiera la renuncia de Esguerra? ¿Por qué coincide el desespero de Vargasla misma fecha con el mensaje de este patricio, que es muy inquietante? Nadie se explica cómo frente a una comunicación tan explícita como la de Esguerra, que anuncia un arreglo más favorable, en Bogotá se toman otras providencias. ¿Se movían otros intereses? ¿El desespero no daba tregua? Pues hay un hecho: el decreto sólo aparece con fecha 23 de abril. Sería bueno que alguien indagara qué pasó en estos días. Deben encontrarse datos de ficción. A Vargas lo encontramos firmando un telegrama 15-VII-1900, 241 para el presidente que le dirige desde Bogotá a Villeta «para suplicarle con el mayor encarecimiento a VE. que la renuncia [de Aristides Fernández, aclaramos] expresada no le sea aceptada... creo tener derecho a que se me crea. Al firmar invoca la palabra 'amigo'. No hay que olvidar que antes citamos a Nieto Caballero quien decía: «Don Aristides Fernández, asociado a don Lorenzo Marroquín, .. .escritor famoso y negociante sin miedo...».

Abelardo Forero Benavides, en el prólogo al libro de Eduardo Lemaitre, escribe: 242

«¿Qué había pasado? ¿Por qué tanta urgencia? ¿Por qué salieron a galope los secretarios, para llevar el proyecto del contrato para que lo firmara el envejecido presidente, encargado de dirigir una guerra civil, no desde el solio, sino debajo de un mango? Había necesidad de dinero para financiar la guerra. Por lo menos eso lo pensaban los liberales. Dijeron enseguida que el Gobierno había concedido la prórroga porque necesitaba dinero para aplastar la revolución y que sin la aprobación del Congreso ella nada valía. Los conservadores históricos creían por su parte, que todo ello era debido a 'una secreta pillería', como lo había afirmado el propio doctor Martínez Silva y que el decreto le había sido arrancado al doctor Sanclemente por una camarilla de áulicos que a su sombra medraban y que utilizaban un supuesto sello de caucho, para suplantar mediante facsímiles, la verdadera firma del presidente».

El decreto de la prórroga es de fecha 23 de abril. Y para uno son inexplicables algunos mensajes. El 7 de abril, el ministro de Hacienda 243 dirige al presidente y al ministro de Gobierno, un telegrama manifestando:


URGENTE

Ministerio de Hacienda.

Bogotá, 7 de abril de 1900.

Excelentísimo presidente de la República.

Ministro de Gobierno.

  He recibido cable de nuestro cónsul en Nueva York en que me manifiesta que el general Reyes y el doctor Esguerra comunican que la Compañía del Canal se resignaría a pagar cinco millones de francos, como límite de compensación por la prórroga; y que Esguerra aconseja no concederla sobre esa base. Como V.E. y S.S. conocen demasiado mis opiniones al respecto me limito a transcribir la respuesta que en esta fecha he dado al cablegrama en referencia. Dice así:

«Esguerra. París. Gobierno autorízalo negociar prórroga en mejores condiciones posibles, fijándole término. Cinco millones de contado, serían sólo parte de indemnización. Recuérdele urgencia prórroga, según usted intereses República canal, competencia Nicaragua. Exigencia fundada en cálculos suyos».

Servidor, Carlos Calderón.

 

Rapidez inexplicable

El 30 de abril 244 -¿el decreto no era del 23?— le transcribe un cable de Esguerra desde París:

 

Ministerio de Hacienda.

Bogotá 30 de abril de 1900

Excelentísimo señor presidente:

 

Ayer recibí el siguiente cablegrama:

«París 28, Berenava 28. Abril 1900. Ministro Hacienda Bogotá. Compañía rechazóme proyecto sin discusión. Encítela a discutirlo y proponer modificaciones dispuesto hacerle concesiones razonables. Aguardo respuesta. Espero todavía negociar allá mayores ventajas. Conviene conozcan mi proyecto y correspondencia hasta veinticinco abril, antes de resolver, Esguerra».

Este cablegrama demuestra claramente que el doctor Esguerra no se proponía sino aplazar indefinidamente el asunto y que no ha tenido o no ha querido tener ideas precisas sobre la materia. De V.E. adicto amigo,

Carlos Calderón


Hay que observar que se le quiere llevar al ánimo del presidente que Esguerra retarda deliberadamente las negociaciones: ¿qué se pretendía con ello?

De mismo 23 de abril —fecha del decreto— hay un telegrama de Palacio, 245 Mingobierno , acerca de que viene el decreto sobre prórroga del canal y, además trata de otro negocio que fue muy debatido, en esa época, acerca del monopolio de los fósforos. Esta también es materia inflamable.

 

Tena, abril 23 de 1900.

Doctor Carlos Calderón.

Bogotá.

Devolvíle pliego contiene decreto sobre concesión prórroga canal, con el mismo portador. Ojalá que el plazo convenido para depositar los cinco millones de francos, no sea un obstáculo, desde luego que necesidades son imperiosas. Bases del contrato fósforos propuestas doctor Champeau son las mismas ofrecidas antes. En tal virtud estudio que propónenme es innecesario . Lo convenido con doctor Champean fue otra cosa. Saludo a ustedes afectuosamente. Amigo y servidor,

Rafael U. Palacio


Hay un mensaje fechado en París el 10 de abril, 246 firmado por «Fould Cié», en el cual dice:

París, 10 de abril de 1900.

Confidencialmente nos han informado que Nicolás Esguerra le telegrafió al Gobierno que la Compañía Nueva del Canal de Panamá no dará más de cinco millones de francos por la prórroga de la concesión. La Compañía del Canal nos confirma que está lista a pagar cinco millones; nada más. Consideramos de suma urgencia darle fin a las negociaciones. Nos permitimos aconsejar la aceptación inmediata por el riesgo que corre el Gobierno de perderlo todo, porque el Congreso americano ha acordado que se emprenda la obra del canal de Nicaragua si la Compañía del Canal de Panamá no obtiene una pronta solución con la prórroga de la concesión.

Fould C.


Luis Eduardo Nieto Caballero 247 explica el proceso de la concesión de la prórroga:

«Mientras tanto el Gobierno, desarticulado, temeroso, ineficaz, había tenido que conceder prórroga a la Compañía Nueva del Canal de Panamá para hacerse a algunos fondos. Desatendiendo los consejos del doctor Nicolás Esguerra y del doctor Carlos Arturo Torresliberales que tuvieron la abnegación de ir a Francia en representación del Gobierno, a estudiar el estado de la compañía, la posibilidad de continuación de los trabajos y las condiciones en que convendría dársele un plazo de seis años para la terminación de la obra, so pena de perder lo hecho, de acuerdo con el contrato el ministro de Hacienda, doctor Carlos Calderón, negoció con don Alejandro Mancini, representante de la compañíay el Consejo de Ministros aprobó, y el contrato se publicó con todas las firmas y requisitos necesarios, por un millón de pesos, y a espaldas de los comisionados la concesión de la prórroga».

La suerte del doctor Esguerra no interesaba .al Gobierno. Ni se escuchaba lo que él recomendaba.

Pero no descansan. Carlos Calderón, el 26-III-1900, 248 insiste ante el presidente y el ministro de Gobierno en el monopolio de los fósforos:


MINISTRO DE HACIENDA

Bogotá 26 de marzo de 1900

Excelentísimo señor presidente y el señor ministro de Gobierno.

En cumplimiento de lo acordado hoy por el consejo de ministros sobre comercio de fósforos, por correo remito el proyecto de decreto legislativo que sobre el particular había aprobado el consejo en una de sus sesiones anteriores. Adiciono el telegrama que hoy ha dirigido a V.E. y a S.S. el señor ministro de Relaciones Exteriores, manifestándoles que la compañía francesa de fósforos está en disposición de anticipar hasta un millón de francos, puestos inmediatamente a disposición del Gobierno, siempre que se le asegure la celebración de contrato sobre empréstito de una cantidad en oro y privilegio exclusivo de introducir fósforos al país. Por demás está manifestar la urgencia de la resolución de este asunto dadas las circunstancias imperiosas en que está el Gobierno de conseguir oro por otros medios que no sea el de comprar letras al tipo exagerado del cambio de mil quinientos —1.500— por ciento (100) propuesto últimamente al Ministerio del Tesoro por los progenísimos tenedores de letras. No dudo que V.E. y S.S. accederán a lo solicitado por el consejo de ministros sobre el particular, toda vez que el cablegrama de la compañía francesa de fósforos, recibido ayer por Mr. Champeau, es una base fija de la negociación en términos favorables al Gobierno.

Soy vuestro atento servidor,

Carlos Calderón

Informe Esguerra-Torres

Durante varios meses se mantuvo oculto el informe de Nicolás Esguerra y Carlos Arturo Torres en tomo al problema de la prórroga de la concesión de la construcción del Canal de Panamá. Ellos formulan observaciones de la mayor validez y que, luego, tendrán trágicos desarrollos en la vida colombiana, con fecha 21 de octubre de 1899. Es un extenso escrito dirigido al ministro de Hacienda de Colombia, quien había sido encargado para administrar lo referente a este negocio.

El primer tema es el de la neutralidad. Para ellos es materia primordial: «O aseguramos hoy de una manera permanente y sólida nuestra soberanía en el istmo y en el futuro del canal, o nos exponemos a que cada día crezca el peligro de perder esa importantísima porción del territorio nacional».

A su paso por Estados Unidos, establecieron que hay una noción clara en el Gobierno, en los hombres de negocios, en la opinión menos informada: «Los Estados Unidos necesitan que el canal quede bajo el exclusivo control, dominio y soberanía del Gobierno de la Unión». Esto implica que nuestra soberanía, en aquel territorio, está amenazada.

Ofrecen un consejo de sabia diplomacia y de maestría en el manejo de gobierno: «fomentar la importancia de nuestra región ístmica por medio de un canal, y asegurar allí nuestra soberanía por medio de una conducta discreta y hábil, debe ser nuestro desiderátum».

El tratado de Colombia con Estados Unidos de 1846-48, fue ideado para garantizar la neutralidad, la cual, además, ayudaban a conservar los Estados Unidos. No es suficiente. El ministro de Estado, Freylinghusen, afirma que lo considera como un «protectorado sobre Colombia». Hay que reexaminarlo y buscarle otros contenidos. Lo único que tenemos de garantía es el Tratado Clayton-Bulwer. Si nos descuidamos, Panamá puede ser nuestro Texas.

En Europa ya ningún paísni siquiera Inglaterra ni Francia quieren discutir la preponderancia de los Estados Unidos. Desde luego, no consienten en ser los custodios de las vías centroamericanas. Francia, a pesar de que la compañía constructora es de esta nacionalidad, no hará nada por convocar una solidaridad del continente europeo. Si Estados Unidos se entiende con Inglaterra, en Europa, para este problema, se hará evidente la apatía.

Hacen énfasis que ellos pudieron «apreciar de un modo cierto en el corto espacio que manejamos esa negociaciónpues ella pasó bien pronto a manos mucho más hábiles, como las de nuestra legación en Francia y Suiza que es preciso vincular a nuestros intereses otros intereses, menos inciertos y cambiantes que los de los gobiernos y cancillerías».

Recomiendan una política bien interesante: «Hacer causa común con una compañía privada, en que tienen o tendrán intereses ciudadanos y súbditos de todas las principales naciones, pero que esté sujeta a una ley nuestra, y que al mismo tiempo será una potencia universal si logra, como lo espera, interesar al mundo en su empresa por medio de un sindicato internacional».

Hay otro hecho que no puede olvidarse: que la nueva compañía del canal y Colombia, tienen sus intereses atados y deben obrar mancomunadamente.

Ninguna de estas voces admonitorias fue escuchada.

No escuchan a Esguerra

Carlos Martínez Silva hace anotaciones de manifiesta crueldad en cuanto a los errores que se cometieron en la prórroga y el desacierto de no haber escuchado las voces del doctor Esguerra.

«El doctor Nicolás Esguerra fue nombrado por el Gobierno Nacional el 21 de febrero de 1889 agente especial encargado de tratar con la compañía nueva del Canal de Panamá en el lugar de su domicilio sobre las condiciones en que pudiera concederse la última prórroga, solicitada por la compañía.

«Quien quiera estudiar a fondo la labor del doctor Esguerra y conocer sus ideas respecto del decreto número 721 de 1900 (23 de abril) 'por el cual se dispone la concesión de una prórroga a la Compañía Nueva del Canal de Panamá' y del contrato Calderón-Mancini, debe leer el folleto La verdadera historia de la prórroga, escrito por el doctor Esguerra en junio de 1903. De la concesión de la prórroga en las condiciones pactadas entre el Poder Ejecutivo y la compañía dice: «Fue ese un paso falso, falsísimo del Gobierno. Los móviles yo no los discuto, ni pongo en duda el sentimiento patriótico que los determinara; pero el error fue grande, visible como una montaña».

Estas las complementa con las que consignó en su «Memorándum sobre la cuestión canal ístmico con los Estados Unidos»25-VI-1901—:

«De la correspondencia original que tengo a la vista del señor Nicolás Esguerra, comisionado especial para tratar este negocio en Europa, aparece, con absoluta claridad, que él se opuso a la concesión de la prórroga, considerando que el interés de la República estaba precisamente en dejar correr el tiempo, ya para poner a la compañía en la precisión de ofrecer a Colombia una compensación suficiente por los perjuicios causados con la demora en abrir el canal, ya para facilitar a la República el negociar sus derechos con otra entidad. Todas las observaciones del doctor Esguerra fueron desatendidas, y como él pareciera un obstáculo, bruscamente se interrumpieron las negociaciones en París para trasladamos a Bogotá, donde, en pocos días, se arregló el negocio en los términos que conocemos, concediéndose la prórroga por un decreto de carácter legislativo, en uno de cuyos considerandos se aduce, faltándose cínicamente a la verdad, que el comisionado doctor Esguerra recomendaba la operación.

«La compañía francesa es quizá discupable, en el punto de vista de sus intereses, por haber engañado, como a un niño, al Gobierno de Colombia; pero la administración que llevó a término aquel negocio tendrá siempre una inmensa responsabilidad ante el país, si, como puede suceder, la obra del canal se malogra en definitiva. La nueva prórroga ha sido y será un obstáculo sumamente grave para entrar hoy en cualquier negociación provechosa para la República.

«Todavía quedaría hoy un remedio, y sería que el próximo Congreso de Colombia, como creo que tiene derecho a hacerlo, improbara el decreto legislativo que concedió la última prórroga a la Compañía Nueva del Canal de Panamá, devolviéndole la suma de ella recibida con los intereses correspondientes; pero para eso sería preciso que antes nos hubiésemos entendido con el Gobierno de los Estados Unidos a fin de tener un respaldo eficaz.

«Punto es este que debe estudiarse con calma y resolverse con energía. Colombia no debe defraudar a la Compañía del Canal de Panamá en ninguno de sus legítimos derechos, pero tampoco puede consentir en ser víctima de antiguos criminales manejos, ni de especulaciones nuevas adelantadas todas en detrimento suyo».

Tampoco se escucharon las voces del representante en Washington. El afán era recibir una plata. ¿Quién?

 

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238. Correspondencia con el presidente Sanclemente. Tomo XX, documento 335. Archivo General de la Nación (AGN).(Regresar)

239. Ibídem. Tomo XX, documento 175. AGN. (Regresar)

240. Ibídem. Tomo XX, documento No 183. AGN. (Regresar)

241. Ibídem. (Regresar)

242. Eduardo Lemaitre: Panamá y su separación de Colombia: una historia que parece novela. Prólogo de Abelardo Forero Benavides. Biblioteca Banco Popular. Bogotá, 1971. (Regresar)

243. Correspondencia con el presidente Sanclemente. Tomo XXI, documento 893/ 894. AGN. (Regresar)

244. Ibídem. Tomo XXIII, documento No 141/2. AGN. (Regresar)

245. Ibídem. Tomo XXIII, documento No 317. AGN. (Regresar)

246. Ibídem. Tomo XXIII, documento 412. AGN. (Regresar)

247. Carlos Martínez Silva: Por qué caen los partidos. Obra citada. Prólogo LENC. (Regresar)

248. Correspondencia con el presidente Sanclemente. Tomo XXI, documento 136/7. AGN. (Regresar)

 

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