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En su vida ejerció el periodismo. Fue uno de
los oficios que más lo cautivaron y lo mantuvieron en permanente vigilia sobre el destino
del país. Su obra en tales artes, es amplia, de gran vigor intelectual, de poderosa
consistencia política. Era un luchador con la palabra escrita. Concebía que era su deber
mantener vigilancia sobre la patria, señalando caminos, criticando imperfecciones,
atisbando nuevas posibilidades. Su obra tuvo un acento ético que ilumina y contagia. En
1882, es uno de los redactores de La Consigna de Medellín, con Fidel Cano, Luis
Eduardo Villegas, Leocadio Lotero y Alvaro Restrepo. En 1884, funda El Trabajo, que
se orientaba a servir al incipiente afán industrial y a señalar las posibilidades que
tenían Antioquia y Colombia en el campo económico. Fue clausurado por el gobernador
Bernardo Botero. En 1891, entra a ser colaborador asiduo de El Espectador. Comparte
con don Fidel el permanente asedio del Gobierno de la Regeneración. Es una dura
experiencia por el control que mantenía este contra la libertad de palabra. En 1896, ya
viviendo en Bogotá, en compañía de Diego Mendoza Pérez y Carlos Arturo Torres,
sostienen El Republicano. Es otro medio de influir sobre los hechos ya que el
Gobierno va comprimiendo la actividad del liberalismo e impidiendo que se manifestaran las
fuerzas populares. Luego, funda El Autonomista con la colaboran ''u de unos pocos
meses, de Alejandro Rodríguez y la permanente y eficacísima política e
intelectualmente de Max Grillo y Ricardo Tirado Macías, dos caldenses, el uno de
Marmato, y el otro de Salamina. El 17 de abril de 1911 lanza a la calle El Liberal.
En este trabajó hasta el momento de su asesinato.
Tenía vocación de agricultor. Al examen de la
tierra, de los cultivos y de la ganadería, dedicó muchos años, estudios,
experimentaciones, confrontaciones con otros países, ensayos de la mayor profundidad
desde los factores relacionados con la producción hasta las posibilidades de
comercialización internacional. Así, fundó la Hacienda de Gualanday, en el municipio de
Fredonia, Antioquia, que, en sus manos, fue granja de experimentación, de enseñanza y de
hazaña económica. A lo que le acontecía diariamente con sus cultivos
especialmente el café lo completaba con larguísimas horas de estudio, para
comunicar a sus lectores sus más profundas reflexiones sobre la materia. Era otra manera
de servirle a Colombia. Por ello aceptó administrar unos cafetales en Viotá. Necesitaba
trabajar v le urgía ese salario, pero. además, consideraba su deber continuar sus
estudios sobre el grano. Sus conocimientos quedaron consagrados en estudios que aún se
revisan con provecho científico y económico. Su acción política, que no tuvo eclipses, lo llevó al Parlamento varias veces: en 1896, donde en su calidad de único representante del liberalismo, libró amplios debates sobre las más intrincadas y disímiles materias. Además, trabajaba con una constancia que era ejemplar. Sus compañeros y el país se conmovieron ante tanta dedicación y sabiduría sobre los problemas públicos. Hay que destacar que fue la primera vez que se propuso, por Uribe Uribe. la creación del departamento de Caldas. Por donde él indicó sus linderos, allí tuvieron que llegar más tarde. El es el precursor y la iniciativa es suya. Lo demás, es desviar la historia. Para que no quede duda se pueden revisar los proyectos que presentó en varias legislaturas. Y luego, para borrar su nombre, se dictaron las disposiciones, desconociendo sus indicaciones. Pues bien: a ellas tuvieron que regresar. Pero en Caldas aún no se le ha hecho el reconocimiento que merece con justicia.
Luis de Greiff trae en su libro una cita
capital: «Y Ambrosio Robayo, el historiógrafo que tanto se preocupó por hacer conocer de las nuevas generaciones la obra de los prohombres del liberalismo, juzga la labor parlamentaria de Uribe en 1896: "No registran probablemente nuestros anales lapso tan precario. Ninguna de las materias que en la Cámara se dilucidaron lo encontró desprevenido. Si se trata de la independencia de la heroica Antilla, de representantes espurios, de impuestos nacionales, de facultades omnímodas, etc.. Uribe pronuncia uno. dos, cuatro o más discursos, según lo requiera la índole del asunto, el que estudia por todas sus fases, y en cuanto de él dependa, no abandona el terreno mientras no se agote la materia... Su esfuerzo estuvo a la altura de su consigna, porque su labor es seria labor de estadista y de hombre de escuela, de publicista y de apóstol. Merece la gratitud de los pueblos, de quienes fue defensor preclaro, porque expresó con franqueza altiva su protesta contra un sistema que toda alma honrada reprueba"».
«Con motivo de un discurso de don José
Joaquín Casas para defenderse de los cargos que en hoja volante le habían hecho, de
haber cedido, cuando estaba al frente del Ministerio de Instrucción Pública, la fábrica
de cápsulas 'El Polvorín' a los hermanos cristianos, y el órgano de la Academia de
Música a los agustinianos descalzos, la Cámara designó a los representantes Uribe
Uribe, Mendoza Pérez y Uribe Buenaventura para el estudio de esas acusaciones. El general
Uribe presentó la siguiente proposición: 'Excúsese al H.R. Uribe Uribe de formar parte
de la comisión investigadora de la conducta del ex ministro José Joaquín Casas, porque
estando H. R. Uribe entre aquellos a quienes el señor Casas califica de malhechores, para
los cuales pide represión y castigo, mal puede figurar como fiscal de los inmaculados'.
(Casas había calificado, en su discurso, como malhechores a todos los revolucionarios de
la última guerra civil).
«Con tal motivo, Uribe se expresó así: Todo
el mundo sabe que de voluntad del señor Casas yo no estaría en esta cámara ni sería de
este mundos y si he sido capaz aquí del heroísmo del silencio, como ofrenda a la
armonía, no me creo capaz del heroísmo de figurar en esa comisión'». Aludía el
general Uribe al célebre telegrama en que Casas le ordenaba al general Juan B. Tovar,
después de la celebración del Tratado de Nerlandia, el juzgamiento del general Uribe por
un Consejo de Guerra Verbal. El gallardo militar protestó, airado, por la orden de
fusilar a Uribe Uribe.
El gran escritor Juan de Dios Uribe señalaba su
conducta como fuerza ejemplar del espíritu político:
Así fue siempre: el hombre del preciso
razonamiento político, de la probidad humana, de la rectitud doctrinaria, de la voluntad
de trabajo en servicio de la patria.
Lo vuelven a elegir para la Cámara en 1909. No
estamos haciendo la reseña de su actividad parlamentaria. Apenas hemos consignado algunas
referencias. En este año, hay que destacar que es de su iniciativa una nueva división
territorial. Propone, insiste, explica las razones regionales, económico-fiscales, de
conveniencia nacional. Luego, es lo que realiza Reyes. Pero no es justo que se olvide el
origen de la iniciativa.
En el Senado de 1911-14, está, otra vez,
comprometiendo su inteligencia, sus energías políticas, humanas e intelectuales en
buscar soluciones que aceleren el proceso de crecimiento de la República. Siempre fue
parlamentario ejemplar: por su constancia, por el cúmulo de iniciativas que presentaba,
por el espíritu combativo, siempre alerta, por el permanente contingente de sus
observaciones para el mayor éxito y claridad de la legislativa. «En cumplimiento de la ley 9 de 1913 -dice De Greiff-, que crea una comisión de juristas para el estudio de los problemas internacionales, quedó constituida en septiembre, con el más selecto personal, la Comisión Asesora del Ministerio de Relaciones Exteriores. A ella entraron cinco ciudadanos eminentes, de reconocida aptitud técnica, como internacionalistas y diplomáticos, y que llevaban, además, genuina investidura política, como jefes del liberalismo y de la Unión Republicana, respectivamente, los dos primeros, y del partido conservador, los demás: Rafael UribeUribe, Nicolás Esguerra, Marco Fidel Suárez, Antonio José Uribe y José María González Valencia» . Fue diplomático en Chile, Argentina, Brasil y representante a la conferencia de Río de Janeiro con el maestro Guillermo Valencia. No dejó de cumplir con sus deberes en las relaciones con los países ante los cuales ejercía su representación. Pero tampoco calló cuando era necesario puntualizar derechos en favor de Colombia, como en el Perú, o en el problema del Canal de Panamá. Nunca apeló al sentimentalismo. Levantaba su palabra apoyada en conocimientos detallados de cada materia. No aceptaba improvisar. Se reclamaba severa investigación de cada materia internacional. Era el rigor exigente. Como hombre de guerra, se conocen sus viajes a Centroamérica ya Nueva York. Como hay un conocimiento detallado de sus acciones, propuestas y servicios a la paz, desconocidos por el Gobierno de Sanclemente y la dictadura de Marroquín. Quedan muchos libros suyos, que es necesario estudiar. Tienen varias ventajas: hay vislumbre en su pensamiento, tanto en aquellos como cuando recoge sus discursos políticos o administrativos; seguridad de que no hay divagaciones que no conduzcan al conocimiento de las tesis ideológicas más esenciales; limpieza en la categoría de los juicios que emplea, Es uno de los grandes ensayistas en historia, política, problemas sociales, materias jurídicas, etc., etc. Es un hombre de poderosa irradiación sobre las más disímiles y complicadas materias. Alumbran su inteligencia y sus conocimientos. No anda en desperdicio, a pesar de que esté detenido en el análisis de hechos circunstanciales o fenómenos del momento. El entra con rigurosa penetración en el examen crítico. Así se pueden leer y examinar sus textos sobre su labor parlamentaria, que él mismo organizó. Como dejó publicados sus Documentos militares y políticos relativos a sus campañas. También es posible consultar el libro La defensa del coronel Uribe Uribe. O su Diccionario abreviado de galicismos, provincialismos y correcciones de lenguaje. O aquel volumen Uribe Uribe en Antioquia, en donde aparece una campaña electoral, que se convierte en una magnífica oportunidad de explicar la doctrina, porque cada discurso de agitación política, es una reflexión sobre la región y la patria. En sus dos voluminosos tomos Por la América del Sur se encuentra ellector con los más profundos y hondos problemas internacionales; con observaciones sobre cultivos y semillas para la ganadería; acerca de lo que jurídicamente dirige y orienta nuestras relaciones o las posibilidades de mejorar un comercio internacional, que tanto se necesita y urge en el continente. Su libro sobre El cultivo del café, ya se considera como un tratado clásico en la materia. Personalmente me he dedicado durante muchos años a reunir su obra, dispersa y desconocida. Hasta el momento he logrado publicar cuatro antologías: El pensamiento social de Uribe Uribe, texto con el cual se comprueba que es el precursor del derecho laboral en Indoamérica. La segunda, se titula Nuevos aportes de Uribe Uribe a lo social colombiano, donde se une el examen de problemas tan intrincados como cuál es y debe ser el destino de una universidad nacional, hasta la lucha contra los monopolios o la langosta, los caminos, los telégrafos, la creación de los ministerios de Agricultura, de Economía y Desarrollo, y multitud de temas más de amplísima influencia en la vida colombiana. La tercera se llama La Regeneración conservadora de Núñez y Caro, que es parte de la historia colombiana que se nos ha ocultado. Cuando esto no ha sucedido, se ha desfigurado o por exceso en el elogio o por falta de información de los verdaderos procesos políticos, administrativos, económicos y morales que signan esa época. Este libro, cambiará mucho, en el futuro, los juicios sobre la tiranía regeneradora; La cuarta, la integran los Ensayos históricos y literarios de Uribe Uribe, donde se revela uno de los grandes ensayistas del país, de dimensiones inconmensurables en sus conocimientos del pasado, argumentos para el porvenir y cercanía a autores de sabias enseñanzas literarias. Se necesita una amplia sensibilidad para expresarse con riqueza de conocimientos y con vocación estética. Quedan por editar: 5a Estudios sobre la realidad nacional. 6a Relaciones internacionales colombianas. 7a Uribe Uribe y la agricultura. 8a La política liberal y sus principios ideológicos. 9a Desconocimiento de los derechos de Jorge Isaacs en los carbones de la Guajira. Alegatos jurídicos. Desde luego, esta es una visión muy fragmentaria de la vida y de la obra de Uribe Uribe. Es uno de los más fecundos pensadores de la patria. Cada día será más claro su destino de hombre de inteligencia. |
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