La cuidadosa revisión del volumen que estudiamos reveló una
nueva numeración, que no fue tomada en cuenta por otros
investigadores y que es de suma importancia.
Estudiando el manuscrito vemos que algunos libros indican su
número dentro del texto, y algunos carecen de numeración, siendo
que el número correspondiente les fue añadido posteriormente por
otra mano. Es fácil observar que en el primer caso están los libros
1º, 2º, 3º, 4º, 6º (ant.), 7º (ant.) y 8º (ant.), es decir,
aquellos que hemos marcado como nuevas copias hechas a base de
versiones más antiguas enmendadas; mientras que en el segundo caso
están todos los libros que hemos comprobado como versiones
originales, lo que concuerda una vez más con la "tabla" de Sevilla,
cuyos libros o epítomes no estaban originariamente provistos de
numeración, siendo la misma una añadidura posterior.
En las primeras páginas de estos últimos libros, no numerados,
se observan en la esquina inferior derecha unas gruesas letras
latinas, así:
Libro 4º, está señalado en fol. 16º con G.
Libro 9º, está señalado con M (fol. 259).
Libro 10, está señalado con N (fol. 282).
Libro 11, está señalado con O (fol. 310).
Libro 12, está señalado con P (fol. 356).
Libro 13, está señalado con Q (fol. 374).
Libro 14, está señalado con R (fol. 426).
Libro 15, está señalado con S (fol. 437).
Libro 16, está señalado con T (fol. 451).
Libro 17, está señalado con U (fol. 478).
Se ve a las claras que este señalamiento con letras del
abecedario corresponde a un orden alfabético y hace suponer la
existencia de una serie de
|veinte libros, desde la letra
|A hasta la letra
|U, libros, compendios o epitomes que
formaron, sin duda, el primer conjunto de la "Recopilación
Historial". Ciertamente, al señalamiento con las letras
|H, I, J,
L correspondería a los libros 5º, 6º, 7º y 8º, letras que no
podemos encontrar en el manuscrito que reposa en la Real Academia
de la Historia, por razones ya explicadas: el libro 5º fue
suprimido, y en el caso de los tres libros restantes, se trata,
como hemos visto, de copias de versiones más antiguas, copias donde
cada libro fue señalado con el número correspondiente y no con la
letra respectiva, como lo estaba antiguamente.
Observamos que de los primeros seis libros señalados
originariamente con letras
|A, B, C. D, E y F, conocemos tan
sólo tres, los libros 1º, 2º y 3º, que igualmente, por tratarse de
copias, están numerados y no provistos de letras. Faltan, pues,
tres libros entre los primeros de la "Recopilación". ¿Cuáles fueron
estos libros? En torno a ellos solamente podemos forjar conjeturas,
pero existen muchos indicios de que éstos fueron los dos primeros,
sobre Venezuela, y el libro sobre Cartagena, que Aguado incluyó en
la segunda parte de su "Historia". De su antigüedad ya se ha
hablado
|
11. Un indicio más de que éstos formaron
parte del primitivo ordenamiento de la "Recopilación" en veinte
compendios, son las propias declaraciones del autor en que,
hablando de Pamplona, dice que dará detalles más adelante y "que lo
mismo se hará de cada ciudad y pueblo
|por su antigüedad"
|
12
. Si tal fue el plan del autor, los
dos primeros libros, sobre Venezuela, que constituyen propiamente
un compendio histórico de la ciudad de Coro, tendrían que estar
colocados después de los referentes a Santa Marta, y a éstos
seguiría el libro sobre Cartagena.
Con todo, de que precisamente los tres libros indicados fueron
parte del primer ordenamiento de la "Recopilación" en 20 libros, es
una suposición que necesitará tal vez mayor comprobación. Pero es
un hecho que tal agrupación de 20 libros existía, y que tratándose
de "epetomios", epítomes, no fueron numerados sino señalados con
letras del alfabeto. Y estos 20 libros corresponden, a nuestro modo
de ver, a la obra de Medrano, obra ya redactada y lista para ser
publicada, aunque es patente en ellos la intervención posterior de
Aguado en arreglarlos, enmendando algunas palabras y párrafos antes
de presentarlos al Consejo; intervención que tenía por objeto
principalmente una mejor redacción. Aguado sería así solo el autor
de los 7 libros restantes hechos, por lo menos algunos de ellos, a
base de anotaciones sueltas que le dejó Medrano y de otros datos
que, como consta, solicitaba con alguna insistencia de varios
conquistadores
|
13
. Aceptando esta hipótesis, fray
Antonio Medrano sería autor de toda ha Historia del Nuevo Reino de
Granada, incluyendo la historia primitiva de Venezuela, propiamente
la historia de la ciudad de Coro, íntimamente ligada a la de Santa
Marta y, por consiguiente, con el Nuevo Reino; mientras que Aguado
sería historiador de la actual Venezuela y de la rebelión de Lope
de Aguirre, unida con ella, pues la expedición, comenzada fuéra del
territorio venezolano, sí concluye con la muerte de Aguirre en
aquel territorio.
d)
|La primera, segunda y tercera
partes de la "Recopilación".
Una anotación tachada y no vista por los investigadores da una
luz sobre las controversias que observamos con referencia a la
división de la obra en primera, segunda, y la anunciada en el
proemio, tercera parte.
La "tabla" que se encuentra en Sevilla y que pertenece a la
versión primitiva, no contenía, como vimos, una anotación que le
calificaba de "primera parte", ni como tal es llamada por Aguado en
la petición que presentó al Consejo. Aguado habla de "un libro", y
no de la primera parte de un libro. Los títulos que la llaman
"primera parte" son posteriores, y cuando pide ha de impresión,
algunos años después, la pide para la primera y segunda partes, y
tal se le otorga.
Generalmente se cree que al solicitar esta , Aguado presentó los
dos volúmenes conocidos actualmente como primera y segunda partes.
Sin embargo, existen fundadas dudas sobre la validez de esta
suposición. Ya vimos que el manuscrito de esta segunda parte no
está rubricado por Zapata del Mármol; es decir, la otorgada no se
pudo referir a este volumen preciso, y hasta ahora no se ha
localizado en ningún archivo un volumen rubricado.
La clave de todo este problema parece darla un texto tachado al
final del último libro de la primera parte, es decir, del libro 17
antiguo (que corresponde al 16 moderno) y que pudimos descifrar en
parte. Pues el final de aquel libro, así como está reproducido en
las ediciones impresas, no es original, sino una añadidura
posterior escrita al margen. El texto original no acaba con la
frase: "... y despoblaron un pueblo, de donde tan poco provecho han
habido, hasta que al presente, por no poder sufrir tánta calamidad
de hambre, se despobló"; sino con una frase que, a pesar de ser
bien tachada, se lee así:
|...y despoblaron un pueblo de donde tan poco provecho han
habido, hasta que al presente...
|(tachado ilegible)
Gutiérrez salió in continenti...
|(tachado ilegible) y
despoblado, por no poder sufrir la hambre, por no poder andar de
día y de noche con las armas a cuestas. De otras poblaciones y
conquistas que se han hecho y hacen en el Reino se tratará en la
tercera parte de esta historia. Finis.
Naturalmente, es imposible suponer que un autor, al finalizar la
|primera parte, habla de la
|tercera, donde seguirá
escribiendo los acontecimientos. Es lógico suponer que se trataba
del final de la
|segunda parte, es decir, que los mismos 17
libros ya estaban divididos en dos partes, y que la tercera estaba
en pers pectiva para narrar lo que seguía ocurriendo. A tal
circunstancia se debe el hecho de hablar el autor en su proemio al
lector de la
|tercera parte, sin mencionar la segunda.
Lo que pasó en realidad nunca lo sabremos a ciencia cierta,
mientras no se encuentren nuevos documentos. Pero, a base de los
conocidos, podemos afirmar lo siguiente:
La primera ordenación de la "Recopilación" tuvo veinte libros o
epítomes, monografías sueltas, señaladas con letras del abecedario.
De ellos se separaron 17 libros, por ser tal vez los más
adelantados en su redacción, dividiéndolos en dos grupos, "partes".
De acuerdo con el uso de la época, tal división en dos o más partes
no implicaba, en absoluto, la necesidad de interrumpir la
numeración de los libros. Se trataba de un tomo en dos volúmenes,
de la misma manera como se publicó en 1575 la obra "Repúblicas del
Mundo", de fray Jerónimo Román y Zamora, en dos partes -y así se
llama-, mientras continuaba la numeración corrida de los libros
señalados con los números, del 1 al 27. Aguado, al presentar la
"tabla" en el Consejo, pudo con perfecto derecho referirse a "un
libro", y no hay evidencia de haber presentado el manuscrito mismo,
ni mucho menos haber solicitado para su impresión. Al contrario,
tal se pidió sólo hacia 1579, es decir, cuatro años después, y a
nuestro modo de ver solamente se presentaron estos diez y siete
libros que habían sido arreglados por él, provistos de una
numeración, presentándolos como divididos en dos partes en razón de
su extensión. Posiblemente, al Suprimir la censura el extenso libro
5º y otros trozos del manuscrito original se encuadernaron los
libros restantes en un solo volumen, encuadernación que,
naturalmente, no implica cambio alguno del texto y de la división
del libro en partes.
La única cita que podría poner en duda nuestra aseveración es
aquella donde el autor, refiriéndose en el libro 12
|
14
a la muerte de Lope de Aguirre declara
que de ello "he hecho particular compendio en la segunda parte",
con la cual cita nombraría el último libro de la "Recopilación" (el
libro 10 de lo que hoy llamamos "segunda parte") como perteneciente
a la segunda parte y no a la "tercera", como habría de esperarse.
Sin embargo, aunque la edición de la Real Academia no lo anota, la
frase arriba transcrita es una añadidura marginal
|
15
, hecha posteriormente y que no
perteneció al texto original; por lo cual no contradice nuestro
argumento, que los 17 libros que hoy llamamos "primera parte"
fueron las dos partes que se presentaron al Consejo para obtener la
de impresión.
Queda por resolver el problema de si al presentar Aguado este
manuscrito al Consejo, también presentó los 10 últimos libros, es
decir, la llamada después "segunda" parte. Por supuesto, la
suposición de algún historiador de que la omisión de rubricar la
segunda parte se debió a la pereza del secretario Zapata del
Mármol, es insostenible. Del Mármol no era, como supone aquél, otro
de los censores, sino aquel secretario que según la pragmática
vigente
|
16
tenía que rubricar mecánicamente cada
hoja y enmienda de cualquier libro presentado y aprobado por los
censores del Consejo.
La única evidencia de haber presentado Aguado la "segunda parte"
en el Consejo de Castilla sería el hallazgo de un manuscrito
provisto de las rúbricas de Zapata del Mármol. Mientras no la
encontremos sólo son posibles conjeturas.
Sin poderlo asegurar en forma absoluta, nosotros nos inclinamos
a creer que las s Reales sólo amparan los primeros 16 libros, que
llamamos "primera parte", constituyendo ellos, en realidad, las dos
partes de que tratan las licencias. La "segunda parte" nunca fue
presentada al Consejo, porque Aguado regresó con ella y con los
papeles y datos para confeccionarla, a Santafé en 1583, y allá
mismo la escribió posteriormente.
Hay varias razones que inducen a suponerlo. Según la pragmática
vigente, el ejemplar censurado y rubricado por el secretario del
Consejo tenía que ser presentado a éste junto con los ejemplares
impresos del libro, para el cotejo, tasa del precio de venta del
libro impreso, después de lo cual pasaba al archivo. Esto
explicaría por qué el volumen
|rubricado de la obra de Aguado
-la primera parte- quedó en España, no pudiendo encontrarlo fray
Pedro Simón en Santafé, a pesar de las diligencias que hizo para
tal fin
|
17
. El volumen que contenía la "segunda
parte" sí lo encontró en Santafé. Este hallazgo, por sí solo, es un
indicio de que tal volumen no fuese el destinado para la impresión,
pues en tal caso hubiera debido también quedarse en España para que
sirviera posteriormente para su eventual cotejo con el libro
impreso. No consta que el volumen estaba rubricado por Zapata del
Mármol, pues la aseveración de Simón de que tales escritos estaban
"autorizados del secretario del Rey" se referían probablemente a
las dos licencias copiadas que preceden el texto.
Una extraña cita contenida en la "segunda parte" parece
confirmar la suposición de que Aguado la estaba redactando en el
Nuevo Reino, sin tener presente la "primera parte". Así, al
escribir sobre el capitán Melchor de Valdés, desbaratado por los
Muzo
|
18
, dice textualmente: "... según largo
se ha tratado en la primera parte de esta historia en el libro
trece, doce o décimo". ¡Una cita bien extraña, no sólo por la forma
impersonal que se emplea sino por la enumeración de varios libros,
como si se tratase de un autor que se refiere a una obra que no
tenía a mano! Además, es fácil observar de que en los libros que
forman la "segunda parte", Aguado no menciona nunca concretamente
el número del libro al aludir las ciudades o hechos sobre los
cuales trató, a veces extensamente, en la "primera parte"; lo cual
confirma la impresión arriba expuesta.
Pero hay otra anotación ya francamente sospechosa. La "segunda
parte" (tomo 69 de la Colección Muñoz) está escrita, como se dijo,
de corrido, por el mismo amanuense, desde la página titular hasta
el folio 70 del texto. Sin embargo, es fácil notar que en la página
del título, las últimas palabras: "Con licencia y privilegio Real
de Castilla y las Indias", están escritas fuéra del texto original,
añadidas por una mano distinta, circunstancia importante, no
señalada en las ediciones impresas hasta ahora.
No nos embarcaremos en indagatorias sobre los autores de la tal
añadidura, ni vamos a adelantar teorías cuando falta la base
documental. Sólo señalamos el hecho como prueba adicional de
nuestra hipótesis de que la segunda parte de la "Recopilación" fue
redactada en forma definitiva en Santafé y, posiblemente, nunca fue
presentada al Consejo.
Existen algunos datos, aunque incompletos, que permiten fijar la
trayectoria de los manuscritos de las dos partes de la
"Recopilación" hasta el momento en que ingresaron en la famosa
Colección Muñoz de la Real Academia de la Historia, de Madrid.
La "primera parte", rubricada por Zapata del Mármol, quedó en
España. La vio, a principios del siglo XVII, el inca Garcilaso de
la Vega en un taller de impresión en Córdoba
|
19
. Junto con
él estaban papeles, apuntes y relaciones escritas por algunos
conquistadores, que reunía Aguado para proseguir su historia.
Probablemente allá se hallaban también los trozos del manuscrito
original suprimidos por la censura y los borradores que dejó Aguado
cuando hizo o mandó hacer nuevas copias, lo cual dio un aspecto de
papeles liados, comidos por la polilla y roídos de ratones, así
como lo consigna el Inca.
Varios datos confirman la continua permanencia de esta "primera
parte" de la Recopilación en España. La incluye el cronista don
Tomás Tamayo de Vargas en la segunda parte de su "Junta de Libros",
escrita hacia 1624
|
20
, y el título, salvo
algunos errores en los números, corresponde exactamente al del
manuscrito que reposa actualmente en la Real Academia de la
Historia: "Primera parte de la Recopilación Historial resolutoria
de Santa Marta y Nuevo Reino de Granada, en que se trata de lo
sucedido hasta el año de 18 (sic) en 19 (sic) libros, manuscrito
original, folio"
|
21
.
Para este dato Tamayo de Vargas no pudo tener otra fuente que la
del manuscrito mismo, pues aunque conociera el manuscrito de las
Noticias Historiales de fray Pedro Simón (cuya primera parte fue
publicada en 1627), no hubiera podido conocer el texto exacto del
título transcrito, no contenido en la obra de Simón, quien sólo
tuvo en sus manos la "segunda parte" de la obra de Aguado, titulada
diferentemente.
Unos años más tarde, en 1629, incluye Antonio Pinelo en su
"Biblioteca", nuevamente tal manuscrito
|
22
. Anota
Pinelo que el fraile escribió un libro titulado "Descubrimiento,
pacificación y población de la Provincia de Santa Marta y Nuevo
Reino. Con este título -dice- sacó privilegio para la impresión
en el Real Consejo de Indias"; dato este que pudo haber obtenido
durante sus tareas de recopilar las leyes de Indias, pues tal es el
título con el cual Aguado sacó las s de impresión para su obra.
"Pero en la librería de don Juan de Saldierna -continúa León
Pinelo-, donde se hallaba esta historia manuscrita, le tenía
diferente". No indica este título; pero habiendo conocido
personalmente, como consta, al cronista Tamayo de Vargas, no puede
haber duda de que se refiere al manuscrito que aquél incluyó en su
"Junta de Libros". El manuscrito de la "primera parte" estaba pues
hacia 1625 en España, en la librería de Saldierna.
La "Biblioteca" que escribió Nicolás Antonio hacia 1668
|
23
incluye también el manuscrito en
cuestión, y el título indicado de la obra es el mismo que ofrece
Tamayo de Vargas. Nicolás Antonio transcribe los datos traídos por
Tamayo de Vargas, fray Pedro Simón y León Pinelo, y declara que el
volumen estuvo en la biblioteca del Conde-duque de Olivares.
A esta misma "primera parte" de la Recopilación se refiere
también don Lucas Fernández Piedrahita en su obra que escribió en
España hacia 1668
|
24
, aunque no indica si
la tuvo en sus manos. Pero no así el cronista de Indias, Pedro
Fernández del Pulgar, a fines del siglo XVII. En su "Introducción"
a la Década novena enumera entre las obras que utilizó para su
historia, la "Historia de Santa Marta y el Nuevo Reino de Granada,
por fray Pedro Aguado, de la Orden de San Francisco, provincial de
Santafé, manuscrito, de la librería del Ilustrísimo señor Marqués
del Carpio, rubricada por Zapata del Mármol..." Este dato lo repite
en el proemio al libro cuarto de la misma década, donde indica que
tal manuscrito contenía
|dieciséis libros, "que la hube
-continúa- de la librería del Ilustrísimo señor Marqués del
Carpio". Se trata, pues, de la conocida "primera parte" de la
"Recopilación", cuya continua permanencia en España no ofrece así
duda alguna.
El volumen de la "segunda parte" tardó más de cien años en
llegar a España, aunque ignoramos el camino que tomó. El mismo
Fernández del Pulgar lo enumera en la "Introducción" arriba
mencionada, y declara en el proemio al libro cuarto: "Y también
vino a mis manos la segunda parte de esta historia, de la librería
del Príncipe Astillano, que fenece en la muerte del traidor Lope de
Aguirre, que está escrita con todas sus circunstancias". Se trata,
pues, de los 10 libros de la conocida "segunda parte" de la
"Recopilación Historial" que a fines del siglo XVII estaba en la
librería del Príncipe Astillano, ingresando después a la biblioteca
del Cronista. Es necesario recalcar el hecho de que nada dice el
Cronista sobre estar rubricada o refrendada por Zapata del Mármol,
así como lo hace expresamente al nombrar la "primera parte".
"Y la tercera parte -continúa Fernández del Pulgar- que ofrece
el mismo padre Aguado, no he visto".
El dato traído por Fernández del Pulgar es el primero que afirma
la existencia del manuscrito de la "segunda parte" en España.
Posiblemente se trataba del mismo volumen consultado anteriormente
por Simón en Santafé, manuscrito enviado en cualquier ocasión a
España y que no estaba rubricado por Zapata del Mármol.
A principios del siglo XVIII tenemos, pues, reunidas las dos
partes de la "Recopilación" en manos del cronista de Indias, Pedro
Fernández del Pulgar. La primera parte pasó de manos de un impresor
de Córdoba a las de Juan de Saldierna, Conde-duque de Olivares y
Marqués del Carpio, sucesivamente; y la segunda la tuvo el Cronista
de la biblioteca del Príncipe Astillano. Los fondos de la riquísima
biblioteca que reunió Fernández del Pulgar pasaron a ser propiedad
de la Catedral de Palencia, a la cual los donó en vida. Los dos
manuscritos de la "Recopilación" formaron seguramente parte de tal
donación. Allí los encontraría Juan B. Muñoz cuando unos decenios
más tarde, en 1781, se trasladaba a Palencia a fin de buscar en los
archivos de la Catedral documentos que le sirviesen para escribir
la historia de América
|
25
. Tal vez en esta
ocasión ingresaron los dos volúmenes a su famosa colección.
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11
|
Véase capítulo 7º.
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12
|
Primera parte, libro 4º, capítulo 15.
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13
|
Bib. 28, II, 6.
|
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14
|
Según numeración antigua corresponde al libro 13.
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|
15
|
Véase nota 5 al libro 12.
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|
16
|
Véase capítulo 10.
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17
|
Bib. 39, IV, 124.
|
|
18
|
Segunda parte, libro 9º, capítulo 1º.
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|
19
|
Bib. 28, II, 6.
|
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20
|
Bib. 40, letra P.
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21
|
El año 1618 es obviamente un error de interpretación de un
número puesto en el original de la obra de Nicolás Antonio (Bib.
18, II, 131), pues allí se lee: "...lo sucedió hasta el año de
XVIII". Se trata de la contradicción de la fecha 1568 por supresión
de las primeras cifras "MDL".
Error llamativo es el señalamiento de que la obra componen
"XIX" libros y no los diez y seis que integran el manuscrito de la
versión final. Sin hacer deducciones de ninguna clase, es
interesante observar que estos diez y nueve libros corresponden por
su número, exactamente a los veinte libros de la ordenación
original que tuvo la "Recopilación", según hemos constatado, menos
el libro 5º, que fue suprimido.
|
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22
|
Bib. 29, II, 632.
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23
|
Bib. 18, II, 131.
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24
|
Bib. 25, Introducción.
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|
25
|
Bib. 22, XIX.
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